No he podido evitarlo y me he
leído el segundo tomo seguido y sin parar después del primero, alguna ventaja
debía tener el tenerlos todos ya en casa.
En éste empezamos a entender
poco a poco qué leches le pasa al protagonista, y lo hacemos con un único caso
en todo el tomo: el de un jefe de la Yakuza al que ve como un robot con un niño
dentro.
Sin entrar en detalles decir
que toda la escena me ha parecido muy intensa, con sentimientos flotando por el
aire y saltando de un lado a otro, algún momento gracioso, otros tristes, otros
tensos… y todo ello en una escena que dura casi todo el tomo.
Me ha gustado, y mucho. Lo único
es que no tengo muy claro hacia dónde puede ir ésta serie, pero tampoco tengo
muy claro si eso es algo bueno o malo, creo que lo primero.
Por el momento me he
encontrado con dos buenos tomos, intensos y distintos. Si sigue así será un
manga altamente recomendable.
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