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viernes, 8 de marzo de 2013

El Profeta de Akhran - La Rosa del Profeta III


Y se acabó. Con éste libro dejo atrás la primera colección de libros coleccionable que compré en su momento, y lo hago con dos autores que me han acompañado a lo largo de los años y una de sus múltiples trilogías.

Se me hace raro saber que he acabado, al fin, han sido decenas y decenas de libros los que componían ésta colección; unos mejores otros peores, pero en general todos entretenidos.

Y acaba también la trilogía de la Rosa del Profeta, una saga distinta por ambientación, pero que guarda elementos comunes con otros libros del género.

Veamos pues, que nos trae el Profeta de Akhran.

Historia: Las tribus del desierto están vencidas y desesperadas, el emir Gannadi sostiene una guerra fría de poderes con el imán, Meryem sigue intrigando y seduce a Achmad, hermano del califa Kharman, y los dioses se reúnen, sin éxito, para dilucidar su propio conflicto. Así abandonados por los inmortales, Khardan, Zohra, Mathew y Auda ibn Jad, el Paladín Negro de Zhakrin que se ha unido al califa mediante un juramento de hermandad, hacen un largo y accidentado viaje hasta el Tel, lugar dernasentamiento de las tribus nómadas. Mathew está a punto de morir en Serinda, la antigua Ciudad de la Muerte. A su llegada a los campamentos del desierto, Khardan logra reivindicarse ante su pueblo y es nombrado Profeta de Akhran; a partir de ese momento, las aventuras y situaciones comprometidas se suceden una tras otra, siendo la magia uno de los elementos fundamentales para la consecución de los propósitos de los protagonistas. Finalmente, la Rosa del Profeta ha florecido y la Gran Guerra entre los dioses y los hombres toca a su fin. Con ella se ha demostrado que el destino de los humanos está en manos de las divinidades pero que también éstas sufren las consecuencias de las acciones de sus criaturas.

Si el primero se hacía entretenido y novedoso por el tema de los Dioses y su Djinn, así como una ambientación digna de las mil y una noches; y el segundo pinchaba ligeramente al entretenerse demasiado en ciertos aspectos. En éste tercero tenemos un poco de cada.

Los protagonistas humanos están destrozados y sin un rumbo fijo; un grupo que quiere encontrarse con su gente, pero que para hacerlo deberá hacer una travesía por el desierto, y que una vez acabada deberá enfrentarse al mayor ejército que el mundo ha conocido.

Y de otro lado están los Djinn, que tras recuperar la libertad han iniciado una guerra en los cielos contra Quar y su todopoderosa mano derecha.

Así, a priori parece una trama más que interesante, pero la resolución de la misma flojea demasiado. Del lado humano porque se da demasiada bola a los sentimientos del trío protagonista (que en cierto modo, es el eje sobre el que gira todo); pero sobretodo porque desde el punto de vista de los Djinn la cosa queda un poco descafeinada.

Digamos que hay buenas ideas y buenos momentos, pero que el global queda un poco corto. Sobretodo cuando nos fijamos en el final, que ni es final ni es nada, y que deja todo lo que ha ido calentando tan abierto que casi te cabreas y todo.
Por lo menos el triángulo amoroso queda resulto, pero el destino del pueblo y de los personajes quedan en el aire y a la interpretación del lector.

Vamos, que si normalmente éstos dos autores son famosos por acelerarse en los finales y no tomarse su tiempo, en éste se han pasado ya de frenada.

Pese a ello, el viaje es lo suficientemente interesante como para mantenerte leyendo hasta el final.

Personajes: En éste tercer libro los secundarios pierden protagonismo y se centra incluso más en unos pocos elegidos. Vayamos con ellos.

Khardan: El hombre que parece ser la última esperanza de su pueblo no tiene claro qué hacer cuando se encuentre con él; de hecho no sabe qué hacer ni respecto a sus sentimientos para con su Dios y su mujer. Al menos se aclara hacia el final.

Zohra: Ésta mujer de temperamento fuerte y cabezonería casi legendaria recupera parte del carisma que había perdido, siendo mucho más importante y evolucionando en su forma de verse a sí misma y a los demás. Vamos, que madura.

Mateo: El chico perdido parece que encuentra también su lugar al lado de Zohra y de Khardan, además de congraciarse consigo mismo. Un personaje, en mi opinión, muy bien construido, pero algo desperdiciado.

Dioses y Djinn: La guerra en los cielos involucra a un montón de Dioses y djinn/ángeles/demonios. Y pese a ello salen muchísimo menos de lo esperado. Sólo el temible Kraug y el ingenioso Pukah tienen algo de carisma (sobretodo el último); porque los demás están ahí para hacer bulto.

Auda: El Paladín Oscuro acompañará a Khardan y a los suyos, y aportará un punto de vista muy distinto al de los seguidores de Akhram. Otro personaje que ha ido evolucionando con el tiempo, pero al menos éste no ha sufrido altibajos, y mantiene todo su carisma intacto.

Del lado de Quar: Los ejércitos mortales de Quar y sus seguidores son los malos a batir en la novela. Encabezados por el cabeza de la iglesia, un fanático que arrastra multitudes y que ha declarado la guerra santa contra las gentes del desierto.

Luego, ya más centrados están el amir y Achmed. El primero es el general que dirige los ejércitos de Quar, pero contrariamente al dirigente de la iglesia (Feisal) tiene los pies en el suelo, y piensa de forma más terrenal. De hecho es un hombre al que se puede comprender pese a estar en el lado en el que está.

Y para acabar está el ya nombrado Achmed. Hermano de Khardan y hombre de confianza del amir. Un hombre que ha tenido una crisis de fe y que se ha rehecho bajo un hombre que le ha dado el afecto y confianza que necesitaba.

Hay unos personajes más, secundarios que han perdido todo peso (como los padres de los protagonistas o la concubina), pero se han convertido en meros fantasmas de lo que fueron, siendo su presencia casi testimonial y de relleno.

Opinión personal: A medio camino en lo que a calidad se refiere entre la primera y segunda novelas de la saga, no acaba de hacerle justicia a lo que ésta trilogía podría haber sido.

Tiene elementos suficientes como para ser atrayente: su ambientación, diversidad de dioses y de caracteres, batallas, magia, amor, aventuras… y todo tratado con el peculiar sentido el humor que saben imprimir los autores a sus obras.

Pero quedan como una obra muy menor dentro de su ya extensa bibliografía. No tiene ni el carisma ni las sorpresas que pudieron tener la Espada de Joram, la Puerta de la Muerta o sus novelas de la Dragonlance. Y eso que en más de una ocasión tienes la sensación de estar metido en cualquiera de esos mundos gracias a los personajes y sus problemas.

El principal problema que le veo al libro es que el crescendo prometido queda muy descafeinado, siendo la guerra entre dioses apenas una nota al margen y un ligerísimo juego de ingenio con un bruto bastante tonto.

Y en el plano mortal tres cuartos de lo mismo: los personajes sufren un viaje de autodescubrimiento y una serie de aventuras para dejarlo todo dispuesto a una batalla final de la que no sabremos el resultado.

Lo mejor es que en el plano personal quedan las cosas resueltas, pudiendo tomar la trilogía como una historia de amor con el trasfondo de la guerra entre dioses y humanos.

Se deja leer y puede gustar a todos los públicos, pero está lejos de grandes exponentes más modernos del género (como Nacidos de la Bruma) o las ya nombradas obras de los mismos autores.

Simplemente se queda como una trilogía más dentro de un género que tiene trilogías de ésta calidad para aburrir.

Valoración personal: 7,4

PD: Creo que si lo hubiera leído hace 10 años le hubiera puesto fácilmente un punto más, pero la gente cambia, y está orientado hacia un público con mucho menos bagaje en el género.

viernes, 1 de febrero de 2013

El Paladín de la Noche - La Rosa del Profeta II


El libro que hoy os traigo es la segunda parte de la saga La Rosa del Profeta, de los prolíficos autores Margaret Weis y Tracy Hickman. Después de éste ya sólo queda uno, así que, que no aporta ésta segunda parte de la trilogía?

Historia: Desde el comienzo de los tiempos, veinte dioses rigen el universo. Cada uno de ellos es todopoderoso en su propio reino. Ahora, uno de esos dioses ha transtornado el equilibro del poder y permite que los demás luchen para mantener el control de la situación que, realmente es muy compleja. En la ciudad de Kich, el imán Feisal intenta convertir a los nómadas capturados y encarcelados por las tropas del emir. A partir de este suceso, el emir y el imán emprenden una cruenta guerra santa. Por su parte, los inmortales Sond y Pukah, acompañados del ángel femenino Asrial, se internan en la cueva acuática de Kaug...

En el primer libro se nos presentaba un mundo regido por veinte dioses, en el que uno de ellos quería convertirse en el único, haciendo desaparecer a los demás a base de convertir/matar a todos sus fieles.

A la vez, seguíamos la vida de una pareja de recién casados a los que su Dios había ordenado permanecer juntos, la de un mago joven que las pasaba putas y las de los inmortales al servicio de los distintos Dioses.

Las cosas se habían desmadrado: los fieles protagonistas estaban derrotados y sometidos por los ejércitos de Quar (el que quiere quedarse sólo), pero el trío protagonista había conseguido escapar.

La trama nos lleva a acompañar a éstos tres que consiguieron escapar en un viaje contra su voluntad pero que les llevará a descubrir qué pasó con los dos Dioses que han desaparecido, además de a conocerse un poco más a sí mismos.

Por otro lado tenemos a los inmortales desaparecidos, de los que sabremos el destino.

Sinceramente, pasar, lo que se dice pasar, pasa poco. No sé, esperaba que la trama evolucionara un poco más, porque la del primer libro me gustó y creía que iba a crecer un poco. Pero no, los protagonistas se limitan a dar tumbos hacia un destino que no conocen (pero que al menos está bien), en una cantidad de páginas de relleno bastante importantes. Mientras que la parte que más interesante había quedado (el tema de los inmortales) se resuelve un poco de aquella manera, con una buena idea, pero con muchas menos páginas de las necesarias.

No está mal, pero es un libro sobredimensionado, que para lo que avanza la trama tiene un gran exceso de páginas.

Personajes: Hay bastantes, los suficientes como para dar la sensación de que no están los protagonistas solos en el mundo (defecto presente en otras novelas de los autores). Los principales son los siguientes:

Khardan: Después de huir inconsciente de la batalla, Khardan casi no tiene ningún papel hasta las cien páginas finales, bueno, ser arrastrado de un lado a otro y ponerse rebelde.

Zohra: Incluso tiene menos papel que Khardan, y eso que aparece en muchas páginas. Una lástima a lo que ha quedado relegada ésta aguerrida mujer.

Mateo: Probablemente el único al que le pasan cosas, pero tiene tantas dudas existenciales y le da tantas vueltas a las cosas que llega a hacerse un poco cansino.

Dioses: Otros que salen algo menos, aunque se nos presenta a alguno más. Bien definidos e interesantes.

Djinn: Tienen trama propia, al menos dos de ellos, que el tercero desaparece al empezar la novela… es una trama divertida, con un toque de gamberrismo que los autores saben dar muy bien a alguno de sus personajes en todas sus novelas. Uno de los mejores trozos del libro, lástima que sea tan corto.

Seguidores de Zakhrin: Nuevo Dios que aparece y sus seguidores ganan protagonismo (ahora sabemos quién era uno de los personajes importantes  de la primera novela). Me parece que estos adoradores del maligno son gente bastante interesante, sobretodo el hombre que escolta al trío protagonista. No dudan en matar a quien haga falta, pero no carecen de amor para con los suyos.

Del lado de Quar: Otra parte del libro que apenas sale, y es básicamente la de los enemigos y sus evoluciones. Una pena, porque lo poco que sale da bastantes datos y se hace interesante.

Opinión personal: El Paladín de la Noche es un libro que basa gran parte de su interés en los nuevos personajes y el punto más oscuro que aportan a la narración. Son gente más profunda y con más matices que los conocidos.

Además, la aparición de nuevos Dioses y el resolver el tema de los Djinn añaden más chicha al libro.

Desgraciadamente, el trozo más grande de la novela recae sobre unos personajes que se pasan casi todo el rato inconscientes, y el único que parece poder hacer algo se auto compadece tanto rato que se hace muy cansino.

Y es esa parte más extensa la que hace perder enteros al conjunto.

Si eso no fuera suficiente, la trama tiene velocidades demasiado variables, yendo excesivamente lenta al empezar y pegándose un Sprint demasiado rápido al final (fallo común en las novelas de Weis y Hickman).

El mundo mola, el problema principal también, los personajes (la mayoría) son creíbles y bien definidos, y la ambientación es distinta a la habitual, pero el ritmo desigual y el alargar demasiado un trozo para reducir el siguiente le pesan demasiado a una novela que no deja de ser entretenida en todo momento.

Creo que les encargaron una trilogía para algo que con un par de libros ya estaba finiquitado, pero ya veremos lo que opino al leer el siguiente libro (del que espero bastante más que de éste, la verdad).

Así que por el momento no puedo recomendaros la lectura de ésta minisaga. Cosa que queda pendiente para cuando la haya leído completa.

Valoración personal: 7,1.

viernes, 18 de enero de 2013

La Voluntad del Dios Errante - La Rosa del Profeta I


Hace unos años salió la primera colección de literatura fantástica de esas coleccionables, una buena opción para tener en una edición decente algún que otro clásico del género.

Pues bien, antes de empezar con ésta novela sólo me quedaban tres para acabar de leer todo lo que me llegó en su momento. La trilogía de la Rosa del Profeta.

Una trilogía que he dejado para el final por aquello de ser de dos autores a los que tenía mucha devoción a principios de milenio: Margaret Weis y Tracy Hickman.

Preparados para el primer libro de la saga?

Historia: Cuando Akhran el Errante, el dios del desierto, decreta que dos clanes deben unirse a pesar de su ancestral rivalidad, la primera reacción es de rebeldía, aunque acaban doblegándose al mandato. Enemigos desde siempre, el impetuoso príncipe Khardan y la voluntariosa princesa Zohra tienen que contraer matrimonio para impedir que Quar, el dios de la Realidad, la Avaricia y la Misericordia, esclavice a sus pueblos. Pero ¿podrán Khardan y Zohra evitar traicionarse entre sí y mantener la frágil alianza hasta el tan deseado florecimiento del legendario cactus llamado Rosa del Profeta?

Imaginaos un mundo amplio, como el nuestro, en el que hay una gran cantidad de Dioses que reclaman fieles para sí, y que dependen de ellos para seguir existiendo.

Ahora, que esos Dioses tienen a ser inmortales trabajando para ellos, a modo de intermediarios con sus creyentes, y que cada uno de los Dioses los usa de forma distinta.

Ahora, que dos de ellos mueren, justo después de la desaparición de sus inmortales; y que parece ser que uno de ellos está detrás.

Pues en éste clima es donde veremos cómo Akhran, uno de los Dioses, obliga a dos de las tribus que le son fieles (y que luchan continuamente entre sí) a unirse mediante matrimonio, y a permanecer en el mismo sitio (un oasis) hasta que una mística flor no se abra.

Los dos elegidos para casarse son Khardan y Zohra; cada uno de una tribu distinta y que no se soportan entre sí. De hecho están a punto de matarse mutuamente ya en la noche de bodas.

Si a eso le sumamos la aparición de un mago completamente desorientado tras la muerte de sus compañeros, una ambientación en el desierto (a lo mil y una noches), ángeles, djinn, riñas entre jeques, inmortales que siguen desapareciendo, un ejército de otro Dios que convierte a los infieles a modo de espada y un artefacto mágico muy misterioso, tenemos elementos suficientes como para hacer una novela la mar de entretenida y con varios frentes abiertos (guerra, amor, amistad…).

Personajes: Hay bastantes, los suficientes como para dar la sensación de que no están los protagonistas solos en el mundo (defecto presente en otras novelas de los autores). Los principales son los siguientes:

Khardan: Hijo primogénito de un jeque cuya tribu se dedica a la cría de caballos, a los que consideran parte de la familia y con los que hacen incursiones sobre otras tribus para robarles el alimento que ellos no producen. Un hombre orgulloso y buen guerrero.

Zohra: La primogénita de un jeque cuya tribu se dedica al pastoreo de ovejas, y que recibe las incursiones continúas de los jinetes. Ella es una maga de cierto poder entre su gente, además de tener un carácter difícil (por decir algo) y ser pronta de genio.

Mateo: Tarda un poco más en aparecer, y lo hace como enviado (junto a otros magos y sacerdotes) de su Dios Promenthas. Él es un joven que sabe hablar el idioma de los hombres que viven en el desierto, al que han llevado los demás magos consigo debido a su aptitud e ingenuidad. No tiene vello corporal, lo que unido a su poca corpulencia hará que lo tomen por una mujer en el país en el que acaba. Es el personaje que peor lo pasa y más tumbos da de la novela.

Dioses: Se nos presenta su organización y nombres al inicio de la novela, pero no es hasta que los hemos oído algunas veces que no nos mentalizamos de cómo son (al menos los tres que actúan durante el libro). Es interesante el que su poder dependa de la fe de los creyentes.

Djinn: Uno de los tipos de inmortales que tienen bajo sus ordenes los Dioses. En el caso de los Djinn, los usan para que estén en contacto con el pueblo, siendo consejeros o chicos para todo, según se tercie (y lo decida el amo del Djinn). Por el contrario, otros Dioses tienen a sus inmortales apartados del común de los humanos (como nuestros ángeles). Entre los Djinn hay alguno que va tomando protagonismo durante la novela, ya sea por liar las cosas sin darse cuenta o por estar coaccionado.

Jeques: Hay tres en la novela: los padres de Khardan y Zohra, dos hombres orgullosos de sus pueblos y que no se soportan mutuamente. Luego, aparece un tercer jeque, jefe de una tribu de criadores de camellos y guerreros.

Secuaces de Quar: Siendo como es en el libro Quar el “Dios malo”, estaba claro que los antagonistas de la novela debían ser sus servidores. Y lo son: desde un Djinn mayor a sus ordenes hasta sacerdotes o generales de sus ejércitos.

Opinión personal: La Rosa del Profeta es el primer volumen de una trilogía, con lo que ello acostumbra a llevar: muchas presentaciones y poca chicha.

Pues bien, sí, pero no.

Digo que sí porque presentaciones las hay, como no podía ser de otro modo se usan más páginas en la presentación del desierto, ciudades, tribus, magia, dioses… de lo que se usará en las futuras entregas de la trilogía.

Pero por el otro, tiene bastante chicha. Y es que sus autores son auténticos maestros en eso de hacer novelas entretenidas. Igual no son los que mejor escriben, pero saben llevarse la fantasía a sitios un poco originales (ambientación en un desierto no es habitual) y mezclar con personajes especiales y que se hacen querer (la relación entre Zohra y Khardan, el Djinn Pukha, o el desgraciado de Mateo).

La trama no avanza demasiado, presentándose algunos enigmas a resolver en futuros libros y jugando (igual demasiado) con el tira y afloja de las dos tribus acampadas por orden de su Dios.

Creo que se abusa de situaciones de la pareja para sacar una sonrisa, así como del personaje de Pukha, que pese a salir poco lía las cosas como si fuera un Kender (o Simkin).

En mi caso he disfrutado mucho, porque he vuelto a visitar a dos de los autores que han sido mis favoritos; con sus muletillas habituales y en un mundo nuevo. Por el momento no llega a la altura de la Espada de Joram, el Ciclo de la Puerta de la Muerte o sus novelas en Dragonlance. Pero éste primer libro de la Rosa del Profeta es un más que digno inicio para una saga que promete entretenimiento del bueno.

La recomiendo? Me reservo la opinión para cuando me acabe el segundo libro, de momento me parece un libro notable, pero alejado las obras maestras más recientes del género (como Nacidos de la Bruma o la Rueda del Tiempo).

Valoración personal: 8.