Otra serie más que llega a su
fin, en ésta ocasión la más que entretenida Cougar Town, que, quién se lo iba a
decir, se va con más de cien capítulos a sus espaldas (lo que garantiza la
sindicación en EEUU, cosa que da mucho dinerito).
Ésta sexta temporada es un
poco como las anteriores, un ver el día a día y las paridas que hacen los
protagonistas del callejón de Jules, un lugar donde la gente es muy rara pero
se quiere mucho.
Probablemente sea la temporada
más floja de todas, con el piloto automático para la mayoría de los capítulos y
sin uno de los personajes que más gracia hacía (Bobby). Pero el caso es que
sigue siendo entretenida y te hace reír de vez en cuando, lo cual ya es mucho.
Digamos que el ley motive de
la temporada son los cambios, ya sean los del bebé que hace abuela a la
protagonista o los posibles a futuro dentro de la vida. Vamos, que las cosas
pueden cambiar (aunque aquí no lo hagan).
La manía de estar bebiendo
vino todo el día llega ya hasta extremos dantescos, una de las señas de
identidad de la serie y que seguro que los vendedores de vino agradecen
sobremanera. “Jules, son las 9 de la mañana, que haces con una copa en la mano?”
”Es verdad, ponme otra que tengo que recuperar el tiempo”.