lunes, 20 de febrero de 2012

The Office T1

Todavía no tengo muy claro el porqué, supongo que sería por las reseñas que he ido leyendo con el tiempo, por la cantidad de temporadas que lleva ya, por lo cortita que era la primera temporada o por un conjunción astral. El caso es que empezé a ver la primera temporada de The Office. Y ésto es lo que me ha aportado:

The Office es una serie rodada como si fuera un documental (al estilo copiado luego por Modern Family) que nos narra el día a día de una oficina cualquiera de los Estados Unidos.

No saldremos del edificio donde los trabajadores pasan su jornada laboral, siguiéndolos y viendo como son las interacciones entre ellos y (sobretodo) con su jefe.

Un jefe que se convierte en el eje sobre el que gira toda la serie y que desde el minuto 1 de metraje nos hará sentir vergüenza ajena.

Las tramas de oficina son una simple excusa para ver cómo este ser infrahumano trata a sus empleados, se cree una especie de Dios molón y no tiene cojones cuando tiene que hacer algo desagradable.

Sí, la serie tiene momentos en los que puedes llegar a sonreír, pero no compensa lo mal que te lo hace pasar el imbécil del protagonista (gran actuación, por cierto) al que odias y cuya muerte deseas cada cinco palabras que salen por su boca.

No sé si es que en una temporada (seis capítulos) no da tiempo a hacerse con el tempo de la serie, o simplemente que no está hecha para mí. Pero el caso es que me ha parecido hasta mala y no la recomiendo a nadie.

Algún día es posible que peque y acabe viendo la segunda temporada (por si la cosa mejoroa); pero por el momento la guardaré bien lejos de mi vista.
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