viernes, 29 de noviembre de 2013

Desde Dos Ríos - La Rueda del Tiempo I


Todo el mundo tiene en su vida alguna obra de ficción que le ha marcado por un motivo u otro, de esas que te llegan muy hondo y que no paras de revisitar durante toda la vida, volviendo a ellas cada cierto tiempo.

Y éste es el caso para mí de la Rueda del Tiempo, a la que considero sin lugar a dudas como la mejor obra de ficción creada jamás (incluyendo todos los géneros).

Son veinte libros (más uno de prólogo) en su edición española la que componen ésta macro novela. Una novela que ha tardado más de veinte años en verse completada y que ha sobrevivido maravillosamente incluso a su creador.

Dicho lo cual, aprovecharé que la empiezo otra vez (tercera vez ya) para reseñarla de una forma algo distinta a la habitual: capítulo a capítulo haré un brevísimo resumen y comentaré lo que me ha parecido, pasando al final a dar mi opinión sobre el conjunto de la novela y poniendo un link a la reseña (si la hubo en su momento) al uso.

Para los que no queráis leerla en el blog, os dejo un link al pdf de la misma, para que podáis bajarlo y leerlo más cómodamente.

Y sin perderme más, porque el post será legendario (de largo) os dejo con Desde dos Ríos.

Historia capítulo a capítulo:


Preludio – Cuervos: El preludio del libro nos sitúa en el lugar donde empezará el viaje para nuestros protagonistas, pero unos cuantos años antes, cuando cuentan con entre 9 y 11 añitos.

Se sigue la acción desde el punto de vista de Egwene, una niña de nueve añitos que va dando tumbos mientras a su alrededor se prepara la fiesta post esquilada de ovejas.

Es muy interesante ver la cantidad de información o de cosas que se dicen de pasada que guardan un significado oculto que luego se conoce al haber leído los libros siguientes (como por qué Nynaeve –la aprendiz de Zahorí- sabe dónde está Ewgene siempre, los cuervos que parecen observarlo todo o  los padres de Perrin hablando con el herrero que después será su maestro en el oficio).

Un capítulo que parece una simple introducción a un mundo de fantasía medieval, pero que nos cuenta una historia de hace 3.000 años y nos cita a algunos de los protagonistas de las novelas posteriores (Mat, Perrin, Rand, Nynaeve y Egwene) así como a varios de los secundarios de lujo (el padre de Rand o algún chico de Dos Ríos), la mayoría de ellos con algunas pinceladas sobre su carácter (Mat gamberrete, Perrin meditabundo y fuerte, Rand algo intermedio, Nynaeve ya con su tic de tirarse la trenza o Egwene con la intención de ser la mejor en lo que se propone hacer, por pequeño que sea).

Un capítulo muy ameno y que admite varias lecturas (como toda la saga) por esos detalles que pasan inadvertidos. Empieza muy bien, y empieza a dar pinceladas sobre algunos elementos recurrentes del mundo (Aes Sedai, el Dragón, el Oscuro…) así como otros más pequeños, como la organización del pueblo en el Círculo de Mujeres y el Consejo del Pueblo (asociaciones femenina y masculina).

Un gustazo que se pasa volando.

Prólogo – El Monte del Dragón: Sorprende mucho para el que no tiene ni idea de qué va todo el segundo capítulo (bueno, prólogo) del libro. Nos pegan un salto temporal del que no nos cuentan nada y vemos a un hombre desquiciado entre un montón de cadáveres hablando con el que parece haber sido un enemigo acérrimo. Ambos personajes que tendrán peso en los libros subsiguientes pese a que la escena tenga miles de años de antigüedad (Lews Therin y Ishamael/Moridin).

Una antigüedad que podemos establecer al darnos cuenta que es la historia que el padre de Rand contaba en el preludio de la saga.

Y para el que sabe de qué va es uno de esos capítulos que se lee ávidamente, con el final de una era vuelve a ser la actual parece que el autor quería darnos pistas de cómo podía acabar todo.

SPOILER DE LOS LIBROS SIGUIENTES Y genial la última cita antes del capítulo 1, casi igual que la que cierra la saga FIN SPOILER.

Cómo me gustaría leer libros ambientados en esa era.

Capítulo 1 – Un Camino Solitario: Se me cae la lagrimilla al ver el típico inicio de un libro de la Rueda del Tiempo, con un viento que empieza en un sitio, nos da una panorámica de una zona y acaba por encontrar a algún personaje importante.

En ésta ocasión se trata de Rand, su padre y su caballo Bella (mítica). Dos campesinos de camino a las fiestas del pueblo en plena nevada.

Y ya, sólo empezar un misterioso hombre a caballo en una capa negra al que sólo Rand (y más adelante Mat en el mismo capítulo) puede ver. Es interesante la descripción que se nos hace del mismo, que a los que ya sabemos lo que hay por el mundo de la Rueda nos viene a la cabeza un ser sin ojos…

Se hace bastante hincapié en que el tiempo no es el habitual para la época del año, y que los animales depredadores (lobos) están bastante violentos.

Luego toca llegar al pueblo y respirar cierta tensión también por culpa del tiempo y la futura cosecha, además de ver muchos detalles de la vida de unos campesinos alejados de cualquier ciudad que merezca su nombre: habladurías, familias con poco prestigio, fiestas para celebrar el fin del invierno, una sola posada… y que la llegada de un juglar sea un auténtico acontecimiento.

Destacar también cómo se nos presenta al padre de Egwene, a un miembro del consejo del Pueblo (típico viejo gruñón) y la primera aparición del mítico Mat en todo su esplendor (intentando hacer una trastada mientras se escaquea de trabajar).

Creando ambiente.

Capítulo 2 – Forasteros: Segundo capítulo y ya entran en escena un par de personajes que cambiarán todo el pueblo para siempre: Moraine y Lan aparecen como forasteros sin un propósito evidente (de la primera vemos su aparente edad intemporal y del segundo su capa cambiante y su postura de guerrero), pero hacen preguntas a los chicos de la edad de Rand y Mat.

Hay también el primer diálogo de Moraine, que da unas monedas a los dos chicos (monedas que tendrán su utilidad más adelante).

Por lo demás, el capítulo sirve para seguir ambientado Dos Ríos como un lugar donde nunca pasa nada y que está revolucionado con la inminente celebración, el juglar, los forasteros e incluso un buhonero! Por lo demás, Mat sigue a los suyo, siendo el personaje que más rápidamente se va definiendo en su personalidad.

Capítulo 3 – El Buhonero: Capítulo que empieza con la llegada de otro personaje insospechadamente importante para la saga, el buhonero conocido como Padan Fain, un hombre menudo que va cada año a Dos Ríos para comerciar y traer noticias de lo que sucede por el mundo.

Y en dichas noticias les cuenta que parece que todo en el mundo vaya mal, hay guerra, un nuevo Dragón ha reclamado el nombre y las Aes Sedai van a por él. Es interesante ver que ya se nombra a los falsos Dragones, así como las dos ideas que hay sobre la futura aparición del auténtico: o vendrá a destruir el mundo o a salvarlo; corren las dos versiones.

También es interesante que sigan hablando del poder único y que se diga que hay dos: el que usan los hombres (volviéndose locos) y el que usan las mujeres (con seguridad y siendo Aes Sedai).

Luego está la primera aparición de un Perrin (que ha visto también al jinete y ha recibido una moneda de Moraine, como los otros dos) y un Egwene adultos, así como la reunión de los tres chicos con las dos chicas de Dos Ríos que protagonizarán la saga (Rand, Mat, Perrin, Nynaeve y Egwene). Una reunión donde los roles de los distintos sexos y personalidades quedan bien definidos, dando una pincelada más al trato distinto entre hombres y mujeres en cuánto a carácter que le ha dado Jordan (tan bien) a toda su saga.

Un capítulo que vuelve a introducir algunas novedades, sobretodo dando información de fuera de Dos Ríos, resaltando aún más lo encerrados en su zona que están éstos campesinos y lo poco que realmente saben de lo que ocurre fuera, así como el carácter supersticioso de ésta gente.

Capítulo 4 – El Juglar: Como el nombre del capítulo indica, gran parte del protagonismo se lo lleva el juglar que ha llegado al pueblo sin que nadie le haya llamado. Su nombre, Thom Merrilin, y se nos describe como un hombre de mediana edad con el pelo blanco que derrocha carisma por los cuatro costado. Es él el primero en hacer notar el parecido de Rand con los Aiel, además de ponerse algo nervioso al ver a Moraine (probablemente porque reconoce lo que es al verla).

Por otro lado tenemos que el Consejo del Pueblo y Nynaeve no están de acuerdo en la decisión tomada respecto a la guerra (de la que Mat dice que quiere ver batallas…), mostrando que no todo el mundo está de acuerdo con tener a una zahoría tan joven, además de ver cómo ella intenta marcar territorio.

Y para acabar está el viaje de vuelta a casa de Rand y su padre, donde se habla de nuevo del jinete de las ropas negras y se dice que lo han visto más personas aparte del trío de amigos.

Recordaba todo éste trozo mucho más lento e incluso algo pesado, pero debo decir que en ésta tercera relectura me lo estoy pasando teta con cada capítulo que leo, incluso siendo los que ocupan las primeras 200 páginas del libro, unos capítulos que han hecho que mucha gente no siga adelante. Unos primeros capítulos que siguen mostrando cómo es la gente de Dos Ríos (tozuda y tenaz) y el ambiente en el que se han criado los protagonistas.

Capítulo 5 – La Noche de Invierno: Y empieza la acción, de verdad que en mi memoria tardaba bastante más en empezar a moverse la historia y había más secciones en el pueblo y la preparación de fiestas. Pero a veces la memoria falla.

En La Noche de Invierno aparecen por primera vez los trollocs, unos seres enormes con rasgos mitad humanos y mitad animal que sólo viven para matar. Son los soldados del Oscuro, y en la zona de Dos Ríos se los tenía por un simple mito (cómo leches han llegado aquí?).

Es gracias a un ataque trolloc a casa de Rand y Tam que éstos se ven obligados a huir e intentar ir hacia el pueblo para estar a salvo entre el resto de la gente; desgraciadamente, Tam es herido y es su hijo el que debe hacerse cargo de coger al padre y llevárselo al pueblo (siguiente capítulo).

El ataque sirve también para ver que Tam puede que escondiera algunas cosas de su pasado, primero porque tiene una espada con la marca de la garza (que tener una espada ya es raro de por sí) y luego porque sabe usarla (acaba con cuatro trollocs él sólo que sepamos).

La oscuridad empieza a filtrarse en la novela, el ataque trolloc y la mención de un Myddraal hacen que la mano del Oscuro se note más en el mundo.

Buen capítulo, primero por la tranquilidad con que padre e hijo empiezan sus tareas en la granja, y luego por el cambio de ritmo repentino con el ataque a su granja.

Capítulo 6 – El Bosque del Oeste: Éste es algo más corto, y se limita a mostrarnos a Rand arrastrando a su padre enfebrecido por la herida en el costado hacia Campo de Emond.

Dos cosillas destacan en el capítulo, la primera la aparición de nuevo del Fado, que al más puro estilo Nazgul del señor de los anillos se marca una escena con Rand escondido en el bosque y el buscándole en el camino.

Y la segunda son delirios que va soltando Tam por el camino, que nos cuentan porqué estuvo fuera de Dos Ríos, dónde estuvo y dónde luchó, además de lo más importante: encontró a Rand en el campo de batalla nacido de una Aiel moribunda y decidió llevárselo y criarlo como propio.

Lo mejor del capítulos son los delirios de Tam, que dan pinceladas de acontecimientos que tendrán su relevancia más adelante (la guerra de Aiel y su origen), además de hacer pensar a Rand en seres de leyenda (como los Ogier, el Hombre Verde o los mismos Aiel) que no tardará en encontrarse. Me encanta el modo que tiene Jordan de ir introduciendo información que le da vida a su mundo.

Capítulo 7 – A la Salida del Bosque: Tras un viaje agotador por el bosque, al fin llega Rand a Campo de Emond, donde ante su sorpresa los trollocs también han atacado dejando tras de sí casas quemadas, heridos, y algún muerto.

Por suerte para el pueblo, Moraine y Lan se han rebelado como una Aes Sedai y su Guardián, luchando contra los trollocs y encabezando la defensa del pueblo. Así vemos que las Aes Sedai tienen algún tipo de “magia” y se dan dos nombres que no sabremos que son hasta dentro de mucho tiempo (Tar Valon y angreal).

Cuando Rand encuentra a Nynaeve, ésta le dice que no puede curar a su padre, así que el chico, siguiendo las historias y pese a que las pintan como a brujas que te quitarán el alma decide pedir ayuda a Moraine para que cure a su padre.

Se dice por encima, pero vale la pena destacar que el buhonero (Fain) ha desaparecido y que la yegua de Rand ha conseguido llegar al pueblo sola, Bella sobrevive! Ah, y que Thom Merrilin parece tener algo contra las Aes Sedai, algo personal.

Por primera vez se menciona la posibilidad de que Rand pueda tener pesadillas (ya vendrán XD), así como la protección que puede brindarle Moraine.

Un capítulo de transición y que sigue mostrando a la gente de Dos Ríos como alguien que en medio de la desgracia ya se pone a reconstruir, temerosa de las historias (nadie aparte de Rand ha pedido ayuda a la Aes Sedai). Un capítulo más oscuro, pero que sabe mantener el tono de los demás sin problemas.

Capítulo 8 – Un Cobijo Acogedor: Lo primero que llama la atención del capítulo es que se desarrolla íntegramente en una sola habitación, con Rand, Lan  Moraine alrededor de la cama de un Tam moribundo.

Curación aparte (usando el angreal, del que dicen que es un objeto de poder de la era de Leyenda) se habla sobre el origen de los trolloc y los Myddraal, así como de la espada que ha causado la infección de Tam (forjada en Thakan’dar, al lado de Shayol Ghul).

Tras la curación, Moraine revela a Rand que el Myddraal buscaba a tres chicos de la misma edad de Rand (incluyéndole a él) para llevárselos al Oscuro, y diciéndole también que no sabe por qué, pero que (Ran, Mat y Perrin) deben marcharse de Campo de Emond para mantener la población a salvo, preferiblemente con destino a Tar Valon, la sede del poder Aes Sedai.

Un capítulo donde se hace la primera referencia al interés que puede tener el Oscuro (como ser tangible y no como leyenda) en los tres chicos de Dos Ríos, aunque no se dice porque Moraine está en el pueblo ni porqué los estaba buscando ella también.

Interesante también el primer indicio del poder Aes Sedai, diciendo que podría acabar con un Myddraal en un uno contra uno cualquiera de ellas.

Buen capítulo, con tres de mis personajes favoritos en el mismo sitio, qué podía salir mal?

Capítulo 9 – Revelaciones de la Rueda: Éste empieza descolocándonos ligeramente, con un sueño evidente que no sabemos de quién es ni entendemos lo que pasa (bueno, si es la primera vez que se lee la saga). Simplemente vemos como el soñador se desplaza entre Shayol Ghul y Tar Valon perseguido por lo que parece ser el Oscuro en persona.

Y luego viene el despertar, con Rand despidiéndose de un Tam ya consciente y que promete seguirle en cuanto pueda. Es curioso porque siendo la conversación tan corta, se mencionan varios de los poderes de los Guardianes, Rand recibe la espada de su padre y se hace mención a que las Aes Sedai no pueden mentir, pero que usan las palabras justas para llevar a engaño sin decir mentiras.

Una vez fuera se encuentran con una multitud cual historia de brujas que quiere quemar a Moraine o echarla de su pueblo, diciendo que ella ha sido la que atrae a los engendros del Oscuro. Escena tensa en la que la gente de Campo de Emond se comporta como unos campesinos supersticiosos sin apenas cerebro.

Lo chulo es lo que hace Moraine para aplacarlos, contando la historia de un país llamado Manetheren que se alzaba dónde está ahora Dos Ríos. Una historia triste que te mantiene pegado al libro hasta que concluye. Qué bueno era Jordan creando trasfondo y haciendo un mundo rico y creíble.

Un capítulo muy bueno que toca varios palos y que muestra que la Rueda del Tiempo puede tener elementos originales ya desde el principio.

Capítulo 10 – La Partida: Y llegó el momento de irse del pueblo, con Rand, Mat y Perrin listos y armados (con espada, arco y hacha, respectivamente) empiezan a llegar un par de personas más para el grupo que huirá de Campo de Emond: Egwene, que no quiere desaprovechar la oportunidad de ver mundo y Thom Merrilin, que sigue pareciendo un personaje misterioso que sabe un ontón de cosas.

Es curioso que Moraine deje apuntarse a Egwene cuando no tiene ningún motivo aparente. Lógicamente los que ya sabemos algo más sabemos cuál es ese motivo.

Mola ver además que los vecinos de Dos Ríos han cogido armas y armaduras de generaciones pasadas que tenían guardadas y empiezan a patrullar las cercanías de su pueblo. La sangre de Manetheren empieza a manifestarse.

Por último la visión de una nueva criatura del oscuro, aunque sea de refilón bien vale una mención. Se trata de un Draghkar, un ser alado que parece estar a las órdenes del Myddraal. Ah, y que no se me olvide que vuelven a mencionar a los lobos, diciendo que odian a los trollocs (puede parecer una tontería, pero tiene su aquel, como casi todo lo que va saliendo en el libro).

El capítulo es ameno y pasa rápido, pero peca de ser algo ya visto en incontables ocasiones, con el grupo de personajes sin experiencia partiendo al amparo de la noche y dirigidos por una misteriosa mujer con algún tipo de poder… Aunque de alguna forma había que empezar.

Capítulo 11 – La Ruta Hacia el Embarcadero de Taren: Otra escena que recuerda al Señor de los Anillos, con el grupo de personajes huyendo en la noche a galope tendido de un enemigo que no ve pero al que teme.

Un grupo variopinto de amigos que ya está asustado por salir de su pueblo, así que la cabalgata nocturna les deja los nervios a flor de piel.

Destaca en el capítulo un detalle minúsculo que pasa inadvertido en la primera lectura: el que Bella no esté cansada como los demás caballos. Ha sido Rand o Egwene? Apuesto por el primero.

Llama la atención también lo poco que han viajado los chicos, ya que con una sola noche de cabalgar han ido más lejos que nunca en sus vidas.

Capítulo típico, aunque no por ello deja de ser emocionante.

Capítulo 12 – La Travesía del Taren: La huida sigue, en ésta ocasión mediante un transbordador para cruzar el río Taren. Nervios, oscuridad y niebla, al menos hasta que cruzan.

Una vez al otro lado Moraine dice que la niebla es cosa suya, rebelando como de pasada que es una de las diez Aes Sedai más poderosas.

Y luego lo mejor. Se desvela el motivo por el que han permitido ir a Egwene: es capaz de usar la Fuente Verdadera, y es por ello que Moraine empieza su instrucción.

Durante la instrucción (breve) se explica la división del poder en sus mitades masculina y femenina, la primera manchada por el Oscuro. Se comenta también la existencia de los Ajahs (facciones dentro de las Aes Sedai) y la función del Rojo (cazar hombres capaces de usar el Poder Único). Es una charla muy interesante, que sigue dando a cuentagotas información sobre el mundo más allá de Dos Ríos y sobre el funcionamiento del Poder.

Y mola cuando Moraine dice que Egwene es talentosa, diciéndole que podría llegar a ser Amirlyn.

La verdad es que viendo el libro hasta aquí con perspectiva entiendo que a los novatos les cueste un poco meterse en él, tanto por la velocidad de la acción como, sobre todo, por la cantidad de nombres y palabras propias que tiene la novela (y la saga). Son elementos que enriquecen mucho el mundo, pero que lo hacen más áspero a los que quieren entrar en él por primera vez.

Capítulo 13 – Elecciones: De entrada destacar que estamos ante un capítulo algo más largo que los anteriores, que empieza con el viaje a hacia Baerlon una vez cruzado el Taren (que lleva más de una semana) y en el que aprovechan para empezar a entrenar a los chicos en el uso de las armas que llevan (por Lan, cuyo caballo ya nombran –Mandarb-) y en las habilidades del juglar.

Mientras ellos entrenan, a Egwene van aleccionándola para cuando llegue a Tar Valon, y gracias a ellos conoceremos nosotros también que el Poder Único se compone de cinco poderes elementales (tierra, fuego, airte, agua y energía) que se tejen entre ellos para encauzar. En dicho entrenamiento también se dice que hay otra chica con capacidad de encauzar en Campo de Emond (Nynaeve, evidentemente). El detalle de Egwene destrenzándose el pelo está muy conseguido, así vemos cómo va dejando las costumbres del pueblo atrás-

Luego ya se llega a Baerlon, momento en que se ve lo paletos de pueblo que son realmente los chicos, que alucinan al ver una “ciudad” con muralla y torres, además de casas sin techos de paja (pizarra) y varios pisos en alzada. Moraine y Lan se hacen pasar por otras personas, ya que las Aes Sedai no son bien recibidas en muchas partes del mundo.

La llegada sirve para conocer algunas cosas que pasan en el mundo, como la batalla entre el “falso” Dragón y algunas Aes Sedai de la que parece haber salido victorioso el hombre. Un hombre que va hacia Tear para cumplir las profecías del Dragón, que dicen que el auténtico Dragón se hará con la Espada Invencible del interior de la fortaleza de Tear (una fortaleza inexpugnable con miles de años de antigüedad). Está muy bien que nosotros conozcamos lo que pasa en el mundo a la vez que los personajes, y es uno de los grandes aciertos de la saga, hacernos sentir como un miembro más del grupo, que va conociendo cosas de su mundo según se aproxima a ellas.

Otro tema que vale la pena destacar es la mención de los Capas Blancas (o Hijos de la Luz) una organización que está en contra de las Aes Sedai y que parece rondar Baerlon.

Buen capítulo, de esos que mezclan cosas intrascendentes con perlitas de información y siguen metiéndonos poco a poco en el mundo de la Rueda. Además, la tensión que venía arrastrando por la persecución del Myddraal empieza a desaparecer.

Capítulo 14 – El Ciervo y el León: El capítulo tiene el título de la posada donde sucede absolutamente todo. De entrada les toca descansar un poquito (baño incluido), relajarse, comer… y demostrar que Mat es un bocazas inconsciente XD.

Acto seguido se ve de refilón por primera vez a Min (a la que nombran) hablando con Moraine, lo que sumado a la revelación del nombre del “falso” Dragón de Ghealdan (Logain) acaban con la vigilia del capítulo. Un capítulo donde se agradece ver a los personajes algo más sueltos, aunque siempre pendientes de qué dicen o a quién, no vaya a haber Amigos Sinistros (agentes del Oscuro) por las cercanías.

Y para acabar pasamos al sueño, donde Rand vuelve a soñar con Ba’alzemon, un hombre enmascarado que dice ser el Oscuro y que le habla de lo que vimos en el prólogo del libro, atribuyéndose algunas de las grandes guerras la humanidad y previniendo a Rand sobre las Aes Sedai, de las que dice que han manipulado a todos los falsos Dragones desde que se crearon como institución.

También le suelta varios nombres más como al tuntún, pero que tienen cierta importancia (como Artur Hawkwing, del que dice un par de cosas interesantes o  el Ojo del Mundo, cuyo nombre llevaba el libro en inglés).

Vamos, que es un sueño pesadillesco en el que Ba’alzemon parece querer algo de Rand, pero duda si se trata de él a quién busca o es otra persona (se supone que sus dos amigos).

Un nuevo capítulo dividido en dos partes, con una primera más relajada que nos da información de lo que está sucediendo y de cómo son los protagonistas (siempre mediante sus actos), mientras que la otra es más onírica y más difícil de entender si no te has leído ya algunos libros de la saga (en cuyo caso se disfruta más que la parte en que está despierto).

Me gusta mucho la personalidad de Ba’alzemon, a Thom más a sus anchas o a Lan ceñudo y vigilante, sin fiarse de los tres chavales ni de nadie a su alrededor, sólo preocupado por la seguridad de Moraine.

Capítulo 15 – Extraños y Amigos: Puff, el capítulo quince es un capítulo algo más largo que los anteriores y plagado de información y escenas distintas.

Lo primero es descubrir que los tres chicos han tenido el mismo sueño y que la escena final del mismo ha pasado en el mundo real.

Luego el primer encuentro entre Rand y Min. Ella con un cierto tono vacilón le cuenta que ve imágenes alrededor de algunas personas, imágenes que a veces le dicen lo que pasará. Luego viene lo bueno, y no es otra cosa que el saber qué ha visto (profecías que se cumplirán seguro y hacen referencia a sucesos del futuro de la saga, tanto inmediato como muy avanzado).

Respecto al grupo dice que están todos juntos en algo.
Respecto a Rand y Egwene, que pese a estar enamorados, cada cual seguirá su camino y no acabarán juntos.

Y ahora las imágenes:

Lan -> “Siete torres en ruines en torno a su cabeza y un recién nacido en una cuna con una espada en la mano.”
Thom -> “Un hombre que no es él, que escupe fuego y la Torre Blanca.”
Perrin -> “Un lobo, una corona rota y árboles que florecen a su alrededor.”
Mat -> “Un águila roja, un ojo en una balanza, una daga con un rubí, un cuerno y un rostro sonriente.”
Rand -> “Una espada que no es una espada, una corona dorada de hojas de laurel, un bastón de mendigo, él derramando agua en la arena, una mano sangrienta y un hierro candente, tres mujeres ante un ataúd que contiene su cuerpo, una roca negra mojada de sangre. Relámpagos en torno a él. Él y Min volverán a encontrarse.”

Tras el turbador encuentro, a Rand le da por salir a ver la ciudad (cosa que Mat ya ha hecho) dejando a Perrin en cama. Mola ver cómo sigue siendo un paleto de pueblo, agobiado por la cantidad de personas que hay por la calle y encantado con la cantidad y tamaño de las posadas y los edificios.

Luego toca tener un par de encontronazos curiosos. Primero con Padan Fain, que ha sobrevivido y está como un mendigo por la ciudad, parece acosado y sale corriendo tras advertir a Rand sobre Moraine. Y segundo con tres Hijos de la Luz, a los que Mat hace una trastada (cómo no) y con los que Rand se pone chulo (debido a un dolor de cabeza, SPOILER DE LIBROS FUTUROS producido sin duda por su primer encauzamiento al darle energías a Bella FIN SPOILER); una escena tensa en la que hace su primera aparición un joven hijo Bornhald.

Más adelante, ya con Mat se encuentran con Thom y le cuentan el sueño que parecen haber compartido. El juglar, nervioso, les advierte también de decírselo a Moraine, por miedo a lo que la mujer pudiera hacerles en caso de saberlo.

Y para acabar, otra aparición inesperada. Al llegar a la posada se encuentran con Nynaeve discutiendo con Moraine, parece que les ha seguido desde el pueblo para traerles de vuelta.

Un capítulo que como ya he dicho es largo, pero pasan bastante cosas, desde elementos sutiles (el dolor de cabeza de Rand) hasta más importantes (Min, Padain Fain, Nynaeve…). Todos ellos juntados y explicados con la misma relevancia en apenas una mañana del protagonista. Y después dicen que en la Rueda del Tiempo no pasa nunca nada!

Capítulo 16 – La Zahorí: Si el anterior fue un capítulo largo, éste es más bien cortito, con Nynaeve en el ojo del huracán, ya que les ha seguido hasta Baerlon para hacerles volver al pueblo.

Lo bueno del capítulo viene en la discusión con Moraine (corta), el piropo involuntario que le dice Lan, que Min asegura que está involucrada (Nynaeve) en lo mismo que los demás y en la confirmación por parte de la Zahorí sobre el paradero del nacimiento de Rand. Ah, y la confirmación también de la capacidad de Lan de notar a los trollocs y de Moraine de protegerles de los Myddraal.

Capítulo chulo, conciso y en el que veremos también las reacciones de los chicos al ver una figura autoritaria proveniente de su pueblo (donde la gente sigue discutiendo si ir a buscarlos o no XD), además de cómo han crecido en cuanto a temperamento gracias al viaje.

Capítulo 17 – Vigilantes y Perseguidores: Cómo le gustaba a Robert Jordan jugar contrastes en los capítulos, y para ejemplo un botón.

Pasamos de una agradable velada en la posada, con todos bailando (menos Lan) y escuchando historias sobre el Cuerno de Valere y los Pilares del Cielo (me gustaría saber qué son, porque no me acuerdo y los han nombrado un par de veces ya) entre las que destaca una que menta a una encarnación de un personaje muy querido: Blaes de Matuchin (Birgitte).

Y de eso pasamos a la tensión, aparición de un Fado en plena posada y a correr todos (sí, Nynaeve también sale por patas de la posada con la gente de su pueblo). La aparición del Myddraal deja con el culo prieto a todo el mundo.

Por si fuera poco, cuando parece que conseguirán escapar sin que les vean de Baerlon se encuentran en la puerta con un Bornhald, el Hijo de la Luz con el que se cruza Rand ese mismo día más temprano. Por suerte (y Moraine) consiguen salir de la ciudad sin percances, pese a que desde fuera vean arder la posada de la que han huido.

Un capítulo que ha estado bien sobre todo por esos momentos de relax, con Moraine o Nynaeve bailando, sorprendiendo a los hombres del grupo. Y luego el cambio rápido y vuelve a perseguirles al oscuridad.

Lo malo es que la escena de la huida me ha recordado mucho a la huida del Poni Pisador por parte de los hobbits en el Señor de los Anillos, por lo demás, estupenda.

Capítulo 18 – El Camino de Caemlyn: Tras un tiempo de camino y en plena zona deshabitada, el grupo se da cuenta de que es perseguido por cientos de trollocs dirigidos por varios Myddraal. A correr se ha dicho.

Los Myddraal han estrechado el cerco en torno a ellos, un batallón contra el que luchar y al que dejan atrás en cuando Lan decapita al Fado (que no muere, lo hará al caer la noche), ya que al caer él, los trollocs que le acompañaban caen también.

Desgraciadamente no han conseguido huir, ya que otros quinientos trollocs y cinco fados se interponen en su camino. Por suerte, Moraine es Aes Sedai, y usando su poder le da al grupo la posibilidad de escapar hacia un lugar propuesto por Lan y al que ella no quería ir: la ciudad abandonada conocida como Shadar Logoth, antaño conocida como Aridhol y aliada de Manethern.

Lo más interesante del capítulo viene de los gritos de guerra del grupo, Lan gritando por las Siete Torres; y los chicos por Manethern, bueno, todos menos Mat que grita en lo que luego se verá que es la Antigua Lengua (“Carai an Caldazar! Carai an Ellisande! Al Ellisande”). Lo curioso es que es un idioma que el chico no conoce.

Luego tenemos a Moraine encauzando a lo bestia, con fuego, movimientos de tierra… vamos, lo que está en el imaginario colectivo sobre lo que de verdad es la magia. Nada de sutilezas.

Y para acabar la relación entre Nynaeve y Moraine, tirante cuanto menos, con la primera intentando demostrarse a sí misma que no tiene que envidiarle a la segunda.

Capítulo 19 – Sombras en Ciernes: El grupo encuentra un sitio para descansar en la inmensa Shadar Logoth. A la que están instalados, los chicos salen a explorar la ciudad en la creencia que se trata de un lugar seguro.

En sus vagabundeos se encuentran con un hombre que dice llamarse Mordeth, y que les promete tesoros si le ayudan a sacarlos de la ciudad. Cuando están frente al tesoro (de valor incalculable) Rand se da cuenta de que el hombre no proyecta sombra, momento en el que éste se hincha y desaparece diciéndoles que morirán todos. Lógicamente, la experiencia les hace salir por patas y llegar a donde está Moraine.

Ésta les cuenta que en la ciudad hay algo maligno contra lo que ella puede poner salvaguardas, un tal Mordeth, único superviviente de la antigua Aridhol que emponzoñó los oídos de su rey provocando lo que al final fue la muerte de todos los habitantes de la ciudad (matándose entre ellos). Ese acto atrajo algo conocido como Mashadar, que caza durante la noche a cualquier cosa que entre en la ciudad. Además, poseerá a cualquiera que saque algo de la urbe, penetrando en su alma y corrompiéndola como pasó antaño en Aridhol.

Una vez contada la historia, Lan aparece con la noticia de que hay trollocs buscando por la ciudad (obligados a entrar en ella por los Myddraal).

Unas cosillas llaman la atención en éste capítulo. Lo primero la oscuridad que envuelve a toda la historia de la ciudad, rota desde hace cientos de años y todavía envenenada y peligrosa. Segundo a los chicos siendo ellos mismos al estar solos (con Mat irreflexivo y Perrin más contenido). Tercero la insistencia de Rand y Perrin al estar solos frente al tesoro de no llevarse nada (y a Mat callado como un puta). Y luego la sobreprotección de Lan para con Moraine, el hecho de que se comprometiera (él) a luchar contra el Oscuro desde la cuna y la información sobre los seres del Oscuro, que odian tener que cruzar grandes extensiones de agua.

Como he dicho ya, es de esos capítulos oscuros a más no poder, incluso con cierta sensación de agobio transmitida por tres muchachos que se sienten observados. Y la historia de Mordeth y la caída de la ciudad tampoco ayudan a quitar tensión, por no hablar de la aparición de nuevo de los perseguidores.

Eso sí, la persecución de los trolloc y Myddraal empieza a hacerse un poco larga, con lo que la nueva amenaza (Mordeth y la ciudad) es un soplo de aire fresco muy bienvenido.

Capítulo 20 – Diseminados por el Viento: En la ciudad maldita y con engendros del Oscuro pisándoles los talones, el grupo emprende la huida a través de Shadar Logoth, hasta que una niebla plateda que resulta ser el Mashadar les separa de Moraine y Lan.

El grupo de chicos y Thom siguen camino juntos hasta que les asalta un grupo de trollocs, momento en que se dispersan cada uno en una dirección.

La suerte decide que fuera de la ciudad se formen dos grupos, Mat, Rand y Thom por un lado, mientras Perrin y Egwene van por otro, de Nynaeve no se sabe nada. Lástima que el separarse no haya ahuyentado a los trollocs, que les vuelven a perseguir una vez fuera de la ciudad.

Perrin y Egwene caen al río en su huida, momento en que dejamos de saber de ellos, excepto por la información de que Perrin consigue nadar hasta el otro lado.

El grupo de Rand se encuentra por suerte (Ta’veren?) con un barco, en el que suben perseguidos por los trollocs. Es curioso que en el momento en que parece que Rand va a morir a manos de un trolloc, el barco da un bandazo y él queda libre (SPOILER segundo encauzamiento o ta’veren?FIN SPOILER).

Una vez a salvo en el barco, negocian con el capitán (Bayle Domon, un marino que será recurrente en la saga) pasaje hasta Puente Blanco. Para pagar usan las monedas que les dio Moraine.

Lo mejor del capítulo es que los personajes se separen (al fin) y empiecen a vivir sus propias aventuras y a crecer como personajes individuales. De hecho, en cuanto a crecer como personaje individual destaca Perrin, cuyo punto de vista vemos por primera vez, siendo el tercero en la novela tras Rand y Egwene (en el preludio) cuyo punto de vista seguiremos.

Es importante lo del punto de vista, porque es una de las marcas de la casa de la Rueda del Tiempo, y ha tardado 20 capítulos en empezar a suceder. Además, la separación es un punto de inflexión en la novela muy bienvenido.

Capítulo 21 – La Voz del Viento: Desde el punto de vista de Nynaeve veremos cómo se despierta sola, asustada y sin saber muy bien hacia dónde ir. Por suerte enseguida se encuentra Lan y Moraine, que están discutiendo qué hacer a continuación y cómo puede ser que tantos trollocs (más de 1.000 ya) hayan llegado tan al sur.

Luego viene la tensión entre las dos mujeres, más percibida y creada por la Zahorí que por la Aes Sedai. Por si hubiera poco resquemor entre ellas, Moraine le dice a Nynaeve que puede encauzar, siendo una Espontánea como Egwene. Acto seguido le cuenta cómo lo hacen aquellas que nacen con el don innato: en un momento de necesidad usan el Poder Único, y una semana más tarde tienen unas fiebres muy fuertes. Desgraciadamente, las mujeres capaces de encauzar sin que les enseñen mueren al hacerlo en tres de cada cuatro ocasiones.

Moraine dice que ha perdido la pista de las monedas de dos de los chicos y se dispone a seguirles, dejando a Perrin y Egwene para que encuentren solos el camino.

Como curiosidades que tendrán algo de importancia, se nombran los Atajos, los Renegados y se dice que las Aes Sedai tienen distinta fuerza con el Poder, siendo Egwene una de las más poderosas que se han encontrado en siglos, y Nynaeve incluso más fuerte.

Es un gustazo ver la testarudez de Nynaeve en todo su esplendor, irritada con todo y todos, sin creerse las evidencias que ponen delante de ella por el simple hecho que no quiere hacerlo y acabando por sucumbir a la verdad. Y más a Moraine jugando con psicología inversa para hacer que Nynaeve les acompañe en la búsqueda de Rand y Mat. Primer capítulo en el que van cuadrando algunas cosas, además de SPOILER relatar los síntomas que tendrá Rand en breve FIN SPOILER

Capítulo 22 – La Senda Elegida: Ahora saltamos al punto de vista de Perrin, que despierta en la otra orilla del río mojado y perdido. Por suerte, enseguida hace inventario de los recursos de que dispone y las posibilidades que tiene, ordenando sus prioridades y teniendo claro que puede sobrevivir sólo.

Así, lo primero es encontrar a Egwene, para lo que sigue el curso del río pensando que habrá cruzado más abajo debido a la corriente. Y efectivamente, la encuentra con Bella, la fiel yegua que la alejó de los trollocs le hizo cruzar también el río y le salvó la vida.

Tras exponer las opciones, Perrin propone ir dirección a Caemlyn, con tal de evitar el río y el rastro que puedan seguir los trollocs. Egwene asiente y los dos juntos emprenden camino.

Buen capítulo, cortito pero conciso que nos pone a Perrin en primer plano de nuevo, como el hombre reflexivo que es, antes de tomar ninguna decisión se piensa mucho las opciones. Es curiosa la facilidad con que convence a Egwene, con lo cabezota que se muestra siempre, pero parece que una noche sola y una buena idea pueden penetrar un carácter que raramente admite consejos o ceder la iniciativa.

Capítulo 23 – Hermano Lobo: Gran título para el último capítulo del libro, un capítulo donde se descubre el poder de uno de los chicos de Dos Ríos, y ese no es otro que Perrin.

Perrin y Egwene van camino a Caemlyn, con el chico de líder para las decisiones importantes y Egwene discutiendo cualquier nimiedad, por pequeña que sea. En pleno viaje y tras pasar bastante hambre, se encuentran con un hombre sólo asando unos conejos.

El hombre dice llamarse Elyas Machera, les ofrece comida y les dice que les ha seguido los últimos dos días. Es un hombre de aspecto salvaje, con unos ojos dorados muy extraños.

En plena cena aparecen cuatro lobos (Moteado, Quemado, Saltador y Viento) que parecen amigos del hombre. De hecho, éste les dice que es capaz de comunicarse con ellos, una habilidad perdida desde tiempos ancestrales que parece estar volviendo y que Perrin puede aprender.

Durante la conversación los chicos le cuentan una historia falsa, momento en que Elyas dice que los lobos creen que mienten y que quiere la verdad. Perrin se la da. Ante las noticias Quemado (el líder de la manada) decide que acompañarán a los chicos hacia el sur (no hacia Caemlyn) e irán a matar a los trolloc y Fados que pueda haber por los alrededores. Los trollocs odian a los Myddraal y las otras criaturas del Oscuro.

Como curiosidad adicional tenemos que Elyas huyó del Ajah Rojo matando a dos de sus Guardianes, además de oír nombrar al Ajah Negro por primera vez.

Es un capítulo de revelaciones, sobretodo en cuanto al personaje de Perrin y lo que parece que será capaz de hacer, además, integra a los lobos en el relato (los habíamos oído y referenciado bastante) con una especie de poder o de comunicación que se hace evidente que Perrin posee, ya que al final del capítulo siente los pensamientos de los lobos.

Desde éste capítulo Perrin empezará su lucha interna por aceptar (o no) su parte de lobo y lo que ello implica para su humanidad.

Un buen punto de corte en el relato que es la Rueda del Tiempo, y más teniendo en cuenta que el libro original inglés contenía tanto ésta novela como la siguiente de la edición en castellano, lo que nos deja a medias. Pero bueno, teniendo en cuenta que la Rueda del Tiempo es un relato enorme, apenas estamos empezando a rascar la superficie. Hasta el momento ha sido una novela con un ritmo algo lento para los que se acercan a ella por primera vez, con una trama que peca de ser demasiado parecido al inicio del Señor de los Anillos (supongo que para dar al lector un marco conocido por el que entrar), pero con multitud de detalles y pistas para lo que está por venir y que los que estén más atentos disfrutarán como enanos.

Simple, directa pero con leves trazas de lo que está por venir.

Una vez acabada la parrafada sobre de qué van y qué me parece cada uno de los capítulos del libro, os comento un poco por encima qué me han parecido los personajes y una opinión personal global de la novela.

Personajes: Uno de los elementos más importantes de la Rueda del Tiempo, más allá de su rico mundo o la cantidad y calidad de sus tramas son sus personajes. Son muchísimos los personajes que irán apareciendo en éstas páginas, desde secundarios que no volverán a seguir o hombre que han aparecido apenas una vez y seguirán saliendo con mayor o menor fortuna.

Además, en el futuro las novelas de la saga tendrán capítulos con el punto de vista de varios personajes distintos (incluso dentro del mismo capítulo), momentos más complejos para libros más avanzados.

El caso es que ésta primera novela empieza a mostrarnos un poquito del volumen de gente con la que vamos a encariñarnos, y lo hace primero con toda la zona de Dos Ríos y sus gentes (enumerando familias, rencillas o quién hace los mejores pasteles) y pasando a centrarse poco a poco en los protagonistas de la saga, que no son otros que los chicos y chicas que huyen de Dos Ríos en mitad de la noche.

En éste libro les veremos abrirse poco a poco al mundo, siguiendo las órdenes de una Aes Sedai que para ellos es poco mejor que los trollocs que les persiguen, aprendiendo en la adversidad cómo son realmente y uniéndose más como amigos según avanza la historia.

Casi todo el libro se centra en la figura de Rand, al menos en lo que él ve y cómo percibe a los demás personajes. Esto es así durante veinte de los veintitrés capítulos que componen el libro, por lo que es el personaje al que conocemos mejor de todos, y con diferencia.

Los demás van destapando parte de su esencia, pero es desde el momento en que el grupo se separa cuándo podremos empezar a ver a cada personaje en su salsa, sin la red de protección que supone tener a los amigos de la infancia alrededor. En éste sentido son Perrin y Egwene los que, al final de la novela, dan un paso al frente.

Durante todas las páginas de la novela empezaremos a encariñarnos con la picardía de Mat, lo reflexivo de Perrin, lo adusto de Lan, la frialdad de Moraine, la terquedad de Nynaeve, el querer ver mundo de Egwene, las acciones del enigmático Thom y cómo no, con todo lo que se le va viniendo encima a Rand. Son personajes que quedarán a fuego en la historia de la literatura fantástica y cuyas primera capas de profundidad han empezado a caer.

De momento siguen con cierta mentalidad pueblerina, como si la aventura que están viviendo fuera una equivocación y en cualquier momento pudieran darse la vuelta y volver a casa. Pero la venda que tenían en los ojos empieza a caer hacia el final del libro, y las experiencias que van a vivir les van a cambiar mucho, eso sí, su esencia ya ha sido definida.

Opinión Personal: Vamos a ver, está claro que el libro me encanta o ni le pondría un diez, ni haría ésta reseña ni lo hubiera leído ya por tercera vez. Teniendo eso en cuenta, pasemos a lo que opino de Desde Dos Ríos.

Con éste primer libro (de 1990) Robert Jordan lo que intentaba era introducirnos en un mundo complejo, con unas cuantas normas, poderes en la sombra, enemigos, criaturas, personajes… pero hacerlo de forma gradual, de forma que los datos y los nombres no nos sobrepasaran desde el primer momento.

Y como hacer eso? Empezando con una estructura típica de los libros del género, con el grupo de protagonistas perseguido por un motivo que desconocen, partiendo desde un sitio muy cerrado en el que la gente apenas conoce nada del mundo y dirigidos por un misterioso personaje con un poder “mágico”.

Con esto tenemos huidas de noche, momentos de tensión, tiempo para conocer a los personajes, tiempo para contar historias y dar algo de background al mundo y, sobretodo, la excusa perfecta para ir aprendiendo el funcionamiento del mundo de la Rueda al mismo tiempo que los protagonistas del libro.

Es una forma ideal de introducir a alguien en un mundo que será complejo a más no poder y que tendrá tramas para hacer un tapiz. Lo malo es que pierde parte del encanto que puede tener para los que han leído ya bastante del género.

Por si fuera poco, Robert Jordan no era un escritor fácil, era alguien capaz de entretenerse en un detalle nimio (como las puntillas de una camisa o el azúcar en un te) para luego darte información importantísima de pasada y como quien no quiere la cosa.

Era un maestro de las palabras, alguien capaz de hacerte entretenido un relato sobre dos personas tomando café y mirando por una ventana. La lástima es que no todo el mundo disfruta de un relato en el que el autor se toma su tiempo para desarrollarlo.

Desde dos Ríos puede hacerse una novela lenta al inicio, con algunos elementos que descolocan al lector y con el peligro de que se desconecte del relato sobre la página 200 (punto de no retorno para mucha gente). La lástima es que hay que tener en cuenta que lo que uno tiene entre manos no es sino la sombra de lo que acabará siendo la saga, y leer la novela con eso en mente.

Por otro lado están los que ya han leído más libros de la Rueda, a esos el primer libro seguro que les encanta, ya que cuenta con elementos y pistas suficientes para ver cosas que en una primera lectura se pasaron por alto; ya sean matices de personajes o incluso tramas que no acabarán hasta las últimas páginas de la última novela.

Si el primer libro os ha gustado, tranquilos porque esto no hace más que mejorar. Los demás, tened en cuenta que ésta novela no es sino la primera mitad de la novela original (manías de los españoles de cortar los libro y venderlos en dos partes), y que si le dais tiempo y confianza os encontraréis con el mejor producto de ficción jamás creado.

Espero que el post haya servido para que algún indeciso se decida, o simplemente de guía capítulo a capítulo para los que están algo más avanzados y no recuerdan exactamente qué pasó al principio. Mi intención es hacer post sigua de largos (más o menos) de todos y cada uno de los libros de la saga, convertirlos en un punto de reunión para que los que estéis leyendo los libros o lo hayáis hecho ya comentéis que os ha parecido tal o cuál capítulo o acción.

Así que ya sabéis, no dudéis en comentar porque los contestaré todos.

Tenéis además, la opción de bajar el post en pdf, por si a alguien se le hace incómodo leer algo tan largo en el blog.

Y hasta aquí mi comentario sobre Desde Dos Ríos, gracias si habéis llegado hasta aquí.

Valoración Personal: 10.





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