viernes, 14 de noviembre de 2014

La Batalla de Falme - La Rueda del Tiempo IV

Tras unos meses de merecido descanso (me trae bastante trabajo hacer éstos post) vuelvo con la cuarta reseña exhaustiva de la Rueda del Tiempo. Una ayuda a la lectura (o a la memoria) que se centrará en La Batalla de Falme, cuarto libro de la saga.

Como siempre, os dejo un linkal pdf de la reseña para los que queráis leerlo en otro sitio, más cómodamente.

Y sin extenderme más, paso a la reseña en sí.

Historia capítulo a capítulo:

Capítulo 1 - Espías: La novela empieza con la desaparecido por un tiempo Moraine buscando información en casa de dos Ancianas Aes Sedai, unas hermanas llamadas Adeleas y Vandene (del Ajah Marrón y del Verde respectivamente) que se retiraron voluntariamente hace muchos años y que se dedican a recopilar la historia del mundo.

En éste ambiente tendremos tres escenas importantes.

La primera es entre Moraine y Lan, hablando de cómo se conocieron hace veinte años y de lo que supone el vínculo para el Guardián. Lo que empieza como un momento bastante tierno deriva en una discusión forzada por la Hermana. Y es que ha preparado su vínculo para que pase a otra Aes Sedai si ella muere (una tal Myrelle, del Ajah Verde) que deberá transferirlo a su vez a alguien que lo necesite (no se dice el nombre pero se piensa en Nynaeve). El hecho de ser tratado como un objeto y ver puesta en duda su lealtad hace que Lan se enfade con Moraine (una Moraine que tantea la lealtad de su Guardián, en el que siente el amor que profesa por Nynaeve).

La segunda tiene como protagonista de nuevo a Moraine, en ésta ocasión buscando información de la voz de Vandene. Le consulta varias cosas, además de comentar la situación en el mundo y la posible proximidad de la Última Batalla, entre las que destacan las siguientes:

-        El Cuerno de Valere y el Dragón están vinculados? No, simplemente deben estar en la Última Batalla ambos.
-        Existe algún vínculo con la Punta de Tomán? Vandene le recita una parte de una profecía que reza así: “Cinco cabalgan hacia adelante y cuatro regresan. Sobre los vigilantes se proclamará, con estandarte cruzará el cielo en llamas”. Según Vandene, esto quiere decir que se revelará ante el mundo en la Punta de Tomán (donde se dirige Rand).
-        Sobre Shador Logoth comentan la maldad del ser llamado Mordeth, partícipe de la caída de la ciudad y entidad que no debe salir de allí. Parece que odia por igual a la Luz y al Oscuro.
-        Hay cierta preocupación por la relación pasada entre Lanfear y el Dragón Renacido.

Y la última escena aparece de golpe, cuando Moraine está sola reflexionando sobre lo que ha oído y leído. En ese momento, un Draghkar se lanza sobre ella. El ser alado está a punto de acabar con su vida, pero Lan y el Guardián de Vandene acaban con el ser que absorbe almas. Quitando el ataque del engendro del Oscuro, lo más interesante es que no le han detectado, y eso sólo puede ser porque alguien capaz de usar el Poder Único le ha puesto una salvaguarda. Una hermana del Negro? O un Renegado?

Del capítulo me ha gustado todo, pero igual destacaría la escena entre Moraine y Lan. Primero por extraño, ya que no es habitual ver a éstos dos personajes interactuando a solas, y menos con la Aes Sedai tensándole para ver hasta dónde puede llegar.

Buen capítulo para empezar el libro: elementos personales, información (alguna importante) y un ataque que proporciona algo de acción (breve pero intensa).

Capítulo 2 – La Prueba:  Saltamos a Nynaeve, a la que vemos en una sala subterránea de Tar Valon en la que hay tres arcos unidos por un aro de plata. Está acompañada por Sheriam (Maestra de Novicias) y una Aes Sedai representante de cada Ajah. Su objetivo no es otro que pasar las pruebas para ser Aceptada (un rango intermedio entre novicia y Aes Sedai) y para ello deberá cruzar el arco tres veces.

El arco es un Ter’angreal, un objeto creado con el Poder en la Era de Leyenda para un propósito determinado. Los hay de varios tipos, como el que se usa una vez se es Aes Sedai y que obliga a ésta a cumplir los siguientes tres Juramentos:
-         No pronunciar una palabra que no sea cierta.
-         No forjar armas para que un hombre mate a otro hombre.
-         No usar el Poder como arma salvo contra Amigos Siniestros, Engendros de la Sombra o como último recurso para salvar la propia vida, la de su Guardián o la de otra Hermana.
Éstos juramentos fueron adoptados tras la guerra de los Trollocs con el objetivo de hacer que los reinos del mundo se fiaran de las Aes Sedai.

Antes de empezar la prueba a Aceptada le advierten de que puede ser mortal, que de dejarla a medias será expulsada de la Torre y que sólo puede decir que no la hará en dos ocasiones, a la tercera será expulsada igualmente.

Lógicamente Nynaeve se lanza (desnuda) a pasar la Prueba (que le enfrentará a sus temores).

Primera vez, por el Pasado: aparece en un laberinto de piedra, sin recordar su pasado y sin saber qué hace allí, pero sabiendo que el camino de salida sólo aparecerá una vez. En medio del laberinto se encuentra con Aginor, que empieza a perseguirla (poniéndola furiosa, lo que le permite Encauzar contra él) hasta que dicha furia le hace darse la vuelta y empezar a ser ella la perseguidora, usando el Poder como si fuera una experta. Y justo cuando está a punto de derrotar al Renegado se le aparece la salida. Dudando entre perseguir al derrotado Renegado o usar la salida, finalmente atraviesa el arco y sale a la estancia donde todo ha empezado (recordándolo todo de golpe). Le parece que la experiencia ha sido real, y Sheriam no puede decirle si lo es o no.

Se supone que no debería haber sido capaz de Encauzar dentro del arco.

Segunda vez, por el Presente: aparece en Campo de Emond, un pueblo distinto al que recuerda, dejado y sin el brillo y la alegría que tenía. Y es que resulta que hay una nueva Zahorí, una tirana capaz de matar para salirse con la suya, que ha eliminado a todos los que le llevaban la contraria (el padre de Egwene, el herrero, su mujer…) se decide a enfrentarse con ella para volver a ser la Zahorí de su pueblo (sigue sin recordar que está en la prueba). Cuando la susodicha malvada aparece lo hace también el arco, teniendo que abandonar a sus seres queridos para seguir adelante. Al salir se enfrenta a lo que ha hecho y es informado que el tercer arco será el peor de todos, pero se lanza corriendo hacia él antes de que pueda pensar.

Tercera vez, por el Futuro: aparece en Malkier, pasando una velada de ensueño con Lan, su marido y padre de sus hijos. La guerra ha acabado, se han casado y son felices. Ésta es la visión que más daño a Nynaeve, que llega a perder el arco del Ter’angreal hasta que lo reabre por la fuerza de su Poder. Una ensoñación durísima, en la que tenía todo lo que quería, los recuerdos de una vida en común, una vida feliz con el hombre al que ama.

Al salir con el odio en la boca, odio hacia las Aes Sedai por le que le han hecho afrontar. Pero lo ha conseguido, es una Aceptada, y la mismísima Amyrlin se lo hace saber.

Estamos ante un pedazo de capítulo, tanto por saber cómo es una de las pruebas que hay que pasar antes de ser Aes Sedai como por conocer de forma más íntima al personaje de Nynaeve y las cosas que ha de afrontar para conseguir sus objetivos.

De las tres pruebas la tercera es especialmente dura, y en ella la chica está a punto de romperse y abandonar. Pero no, está hecha de otra pasta y consigue salir adelante.

Es curioso pensar que todas las Aes Sedai han tenido que pasar por esto, igual éstas pruebas tan extremas son parte de lo que las hace tan frías y distantes.

Capítulo 3 – Nuevos amigos y viejos enemigos: Seguimos en la Torre Blanca, pero en éste caso seguimos a Egwene, a la que llevan a su habitación. Allí conoce a Elayne (la heredera de Andor) con la que enseguida hacen migas y hablan un poco sobre Rand.

Veremos en la conversación y el paseo algunas costumbres de la Torre y de las tareas de las novicias (como el vestido blanco para ellas y blanco con los siete colores para las Aceptadas, o que deben fregar suelos o ayudar en la cocina). Durante el paseo hablan también de las pocas novicias que hay (apenas 40), y cada vez hay menos; la teoría que esgrimen es que se amanse desde hace siglos a los hombres que pueden encauzar, eliminando poco a poco la capacidad de la especie.

Durante el paseo se cruzan con algunos personajes importantes.

Empiezan con Logain, el falso Dragón al que ya han amansado, un hombre que ha perdido las ganas de vivir y que produce lástima nada más verlo.

Luego está Min, la chica de la posada de Baerlon, que también conoce a Rand y que hace un par de profecías sobre las chicas (que Elayne compartirá su marido con otras dos mujeres y una llama blanca sobre Egwene). De nuevo cuchichean sobre Rand, por el que es evidente que sienten algo.

Siguen para encontrarse con Gawyn y Galan, los hermanos de Elayne. Ambos están entrenando con los Guardianes (siendo el más diestro Galad). Éste último causa una profunda impresión en Egwene, y es que es extremadamente bello. De los dos el gemelo de Elayne se queda con las chicas, hablando un poquito de todos y comentando la de gente que parece conocer a Rand.

Para acabar aparece Elaida (la Aes Sedai Roja que aconseja a la reina Morgase de Andor) que llama la atención a las dos novicias e interroga sobre Rand a Min (que acaba cabreada y pensando de nuevo en el omnipresente Rand).

Un buen capítulo muy calmado en el que empiezan a crearse lazos afectivos entre las jóvenes que conocen a Rand (Min, Elayne y Egwene), le presentan a la chica de Campo de Emond a los dos hermanos de la futura reina y aparece Elaida para devolverles a la realidad hacia el final.

Llama la atención lo importante que es alguna información que se da de pasada (como lo de Elayne y Egwene, que sorprenderá mucho más adelante en la saga y ya se decía aquí) o la presencia de Logain y el que se conozcan Egwene y los hermanos de su nueva amiga.

Me gusta que se empiece a ver el día a día en la Torre para las que entran a aprender, perdiendo poco a poco el misticismo que tenía todo al principio y empezando a comprender nosotros a la par que las chicas que aprenderán aquí en qué consiste realmente ser Aes Sedai y que se espera de ellas.

Capítulo 4 - Cairhien: Por fin volvemos al protagonista principal de la saga, con un Rand que ya ha llegado a la ciudad de Cairhien junto a Loial y Hurin y escoltado por unos cincuenta soldados que creen que es un lord andorreño.

La ciudad de Cairhien es una ciudad cuadrada, rodeada de un gran muro y unas torres veinte veces más altas que éste (torres construidas sobre las antiguas Ogier, que fueron quemadas veinte años atrás por los Aiel). La ciudad es muy distinta entre el exterior (vivo, con multitud de artistas –pagados por el rey Galldrain-, construcciones de madera y callejones por doquier) y el interior (calles rectas, edificios de piedra, nobles de ropajes oscuros con una banda que indica su rango…). Además es, junto a Tanchico, la sede de los Iluminadores (artesanos que hacen fuegos artificiales).

El grupo acaba llegando a una posada en el interior de la ciudad, donde queda patente que toda la población juega al Da’es Daemar (Juego de las Casas) y cualquier movimiento por parte del nuevo noble andorreño será tomado en cuenta en el mismo. Así, el primer día Rand recibe tres invitaciones de casas menores (que quema implicándose más en el juego).

Cansado de la tensión dentro de la ciudad y pidiendo señas para encontrar a Selene, acaba extramuros paseándose hasta que por casualidad (Ta’veren) se encuentra con el no difunto Thom Merrilin, que le comenta cómo escapó del Fado (recibiendo una herida que le hace cojear), cómo se alegra que no fuera él a quien buscaba Moraine (sospechando que a quien buscaba era capaz de Encauzar), pidiéndole sus instrumentos, mostrando pesar por que Moraine no esté con él y emplazándole a unas cuantas horas más tarde para ponerse al día.

Un capítulo de transición con dos elementos importantes, primero el empezar a ver el Juego de las Casas y lo jodido que puede ser para Rand si permanece en la ciudad demasiado tiempo. Y segundo, la reaparición de Thom (mucho menos emotiva de lo que esperaba).

De esos capítulos que contienen bastante información para ambientar y que preparan a algún personaje en un terreno nuevo y que no conocemos (pero que conoceremos a la vez que el personaje en cuestión).

Un ir descubriendo el mundo a la vez que los protagonistas que se me antoja de los grandes aciertos de ésta saga en sus inicios.

Capítulo 5 - Discordia: Éste quinto capítulo es uno bastante sencillo, en el que apenas tenemos una escena en la que Rand se reencuentra con Thom y hablan un rato.

El juglar parece haber rehecho su vida desde que se separaron, viviendo más o menos bien y estando enamorado de una chica (Dena, cairhiena) a la que enseña el oficio.

La antigua confianza entre los dos personajes se pone de manifiesto cuando Rand le cuenta que tienen el Cuerno de Valere, y le pide a su viejo amigo que le acompañe en la aventura que será devolverlo a Shienar. Thom de entrada no le cree, pero acaba rehusando por miedo a perder la tranquila vida que tiene en ese momento.

Antes de despedirse y cortar por lo sano (pese a que Thom siga pensando en Rand y lo que le costará verse involucrado en el Juego de las Casas) ambos hablan un poco sobre el sobrino que podía encauzar de Thom y las Profecías del Dragón (o Ciclo Kareathon), de las que se saca lo siguiente:

“Dos veces será marcado, dos veces para vivir y dos veces para morir. Una vez la garza, para señalar su camino. Dos veces la garza para darle su verdadero nombre. Una vez el Dragón, para el recuerdo perdido. Dos veces el Dragón, por el precio que ha de pagar”.

“Dos veces amanece el día cuando se derrama su sangre. Una por el luto, otra por el nacimiento. Roja sobre negro, la sangre del dragón mancha la roca de Shayol Ghul. En la Fosa de la Perdición su sangre liberará a los hombres de la Sombra”.

Además, pese a que no sea una profecía hablan sobre que debe tomar la ciudadela de Tear (inexpugnable) para empuñar la Espada que no Puede Tocarse (Callandor).

Al quedarse sólo, Thom piensa en Rand y no cae en lo que han hablado, pensando que si las Aes Sedai le han dejado libre no debe poder encauzar, así que podrá apañárselas bien.

El capítulo es una especie de despedida entre dos personajes, pero también deja la puerta abierta a que Thom empiece a comerse la cabeza con ayudar al que conoció como joven pastor, y más al darse cuenta de su apariencia noble y de que las Aes Sedai ya no le acompañan.

A parte de eso también son muy interesantes las profecías, que de nuevo nos hacen ver que Robert Jordan tenía muy bien pensados ciertos momentos de su saga, anticipando bastantes cosas de las que pasarán en un futuro ligeramente lejano.

Por si fuera poco siempre es agradable ver que los personajes secundarios tienen una vida más allá de la que se puede ver alrededor de los protagonistas, vida que rehacen y que se ve distorsionada a más no poder cuando uno de los ta’veren está cerca (como previsiblemente le pasará al bueno de Thom).

Como última curiosidad tenemos un retazo de información al inicio del capítulo en el que Loial está preocupado por si lo llevan de vuelta a su Stedding (del que se marchó sin decir nada) y que hay algún motivo (que conoceremos más adelante) por el que no puede estar mucho tiempo fuera de un Stedding.

Capítulo 6 – La Sombra de la Noche:  Ahora toca un capítulo no muy grande que recupera parte del espíritu inicial de la saga. Aquí empezamos viendo algo de ambientación nocturna en Cairhien, con Loial y Rand paseando y definiendo más la personalidad del primero. Hasta que se topan con trollocs y Amigos Siniestros. Primero combaten contra ellos (Rand mata a uno y Loial a otro) y cuando es evidente que hay demasiados empiezan a huir hasta llegar a una gran casa, que resulta ser el cuartel general de los Iluminadores.

A las afueras de la hacienda se encuentran con la misteriosa Selene, que durante toda la escena parece pinchar sin parar a Rand para que logre la gloria, incluso parece pedirle que encauce (cosa que no debería saber) para desaparecer al final de todo.

El resto de la escena consiste en el grupo escondido, intentando no ser descubierto por los Iluminadores (que matan a los intrusos y de los que conocemos a dos nombres: Aludra y Tammuz). Como no podía ser de otra forma, Rand acaba usando los fuegos artificiales contra los trollocs, destrozándoles y destruyendo parte del complejo en el proceso. Se impone una huida.

Al final les vemos en la posada, reuniéndose con Hurin y recibiendo una carta de Selene en la que le dice que volverán a verle e insiste en que piense en la grandeza (pesadilla de mujer).

Es evidente a éstas alturas que Selene no es normal, su comportamiento y formas para con Rand hacen bastante evidente su auténtica personalidad, además de saber y hacer cosas imposibles para alguien de la edad que aparenta (como hablar un idioma desconocido).

En general es un capítulo correcto, con esa Selene apareciendo demasiado de golpe (y desapareciendo igual) y que plantea el interrogante sobre quién envía a los trollocs, si Fain como piensa Rand u otra persona (lo más probable).

El tema de los fuegos artificiales y los Iluminadores queda bastante difuminado también, quedando como curiosidad la aparición de Aludra, un personaje recurrente a lo largo de futuros libros de la saga.

Como último apunte comentar que es la primera vez que Rand intenta usar el Poder Único voluntariamente y es incapaz de Encauzar, notando sólo la infección. El por qué se me escapa ahora mismo, pero seguro que lo conoceremos algo más adelante.

Capítulo 7 – Un nuevo hilo en el Entramado: Lo que empieza siendo un capítulo en el que el grupo de Perrin, Mat, Verin, Ingtar, Ino, Masema y los demás shienarianos siguen el rastro que pueden encontrar de Rand y el Cuerno de Valere, usando los lobos como exploradores y descubriendo que Fain persigue al Exterminador de la Sombra (posible nombre lobuno para Rand); bien, pues esto cambia de golpe cuando se encuentran con un Aiel en el camino.

El Aiel se presenta como Urien, un hombre alto armado con lanzas cortas, arco y unas ropas pardas que le confunden con el entorno (además de un pañuelo al cuello). Dicho Aiel les dice que está buscando a un hombre, el que Viene con el Alba. Un hombre que estará marcado, procederá del oeste y será de sangre Aiel, irá a Rhuidean y guiará a los Aiel bajo el antiguo símbolo Aes Sedai para sacarles de la Tierra de los Tres Pliegues.

Dicho Aiel da bastante información a modo de profecías de su pueblo por un lado y de mujeres con poder por el otro.

Entre las profecías están:

“Cuando los trollocs abandonen la Llaga ellos abandonarán la Tierra de los Tres Pliegues y retomarán sus antiguos lugares”

“Si fallan de nuevo a las Aes Sedai, éstas les destruirán”

Profecías interesantes y en las que se nos cuenta porqué el nombre de Tierra de los Tres Pligues. Por la roca que da carácter, por el terreno que da valía y por el castigo para el pecado que han de pagar (un pecado de su pasado que sólo recuerdan las Sabias y jefes de clan).

En cuanto a las mujeres con poder llamadas Sabias, parece darse a entender que son mujeres con capacidad de Encauzar (confunde a Verin con una de ellas) y que deben pasar (junto a los jefes de clan) por un rito en la ciudad de Rhuidean (hogar del decimotercer clan Aiel y lugar del que se vuelve marcado).

Verin reacciona rápidamente sobre la profecía que habla (evidentemente) sobre Rand, e insta a seguir adelante por suelo Cairhieno.

La verdad es que es un capítulo curioso, en él nos bombardean con unos cuantos términos nuevos que no volveremos a oír hasta algo más adelante en la saga, que ahora mismo puede que nos desconcierten por lo rápido que nos dan la información, pero que más adelante serán sumamente familiares.

Es interesante también la semejanza entre el Aiel y Rand, así como algunos detalles menores sobre el Aiel (como expresiones, clan, asociación guerrera, etc…)

En general un capítulo desconcertante en una primera lectura pero altamente disfrutable para los que ya somos duchos en la saga.

Capítulo 9 - Seanchan:  Estamos ante un capítulo extremadamente interesante por su curioso enfoque y la nueva información que nos da sobre los misteriosos invasores que hay en la Punta de Toman (especialmente en Falme), a donde se supone acabará dirigiéndose Rand.

Primero tendremos noticias de parte de Bornhald, el Capa Blanca que ya hemos visto anteriormente y que parece estar dirigiendo un ejército cerca de la posición Seanchan. El buen soldado (del que vemos más matices de su carácter) reniega de las acciones de sus propios Interrogadores (matando mujeres y niños) y desobedece órdenes directas para ir a enfrentarse a los Seanchan.

Sobre éstos misteriosos Seanchan sólo sabe rumores: se dice que son los ejércitos perdidos de Arthur Hawkwing que retornan (se hacen llamar los Precursores, los que Retornan al hogar), se dice que luchan junto a Aes Sedai y que tienen monstruos en sus ejércitos.

De éste estupendo personaje pasamos a otro viejo conocido, el capitán Bayle Domon, un hombre al que vemos siendo perseguido por un barco Seanchan ante el que debe rendirse cuando se usa el Poder Único contra él (poder único ejercido por una mujer a la que llaman Damane tratada como posesión y que está atada con una correa que lleva otra mujer). Es curioso (por cómo irán las cosas) que la capitán del barco que le asalta sea una tal Egeanin (vestida con la armadura Seanchan que imita a un insecto).

Con su barco escoltado a Falme vemos lo grande de la invasión, con una flota como no ha visto nunca y soldados Seanchan conviviendo por las calles con los lugareños. Llama la atención que les permitan ir armados, pero parece que te hacen Jurar lealtad (obedecer, esperar y servir) a los que retornan y te aceptan como parte de su pueblo desde ese momento. Efectivamente, hay monstruos por las calles que sirven de montura a algunos soldados.

El destino quiere que Bayle sea llevado ante el Augusto Señor Turak, el dirigente del Retorno por culpa de un objeto que guardaba el capitán: un disco de Cuendillar que resulta ser uno de los sellos de la prisión del Oscuro (y del que el Augusto Señor tiene otro). Éste tal Turak empieza a mostrar algunas cosas de la nobleza Seanchan (a la que llaman la Sangre), como sus peinados (con la cabeza rapada en parte) o la costumbre de lacarse unas uñas muy largas (más como más alto sea su rango).

Así, dejaremos a Bayle atrapado por éste hombre que parece quererlo para saciar su curiosidad.

Como he dicho al principio es un capítulo atípico pero que se repetirá con el tiempo: saltar a personajes secundarios para ver cómo van las cosas en otros lugares del mundo, en concreto en éste en Falme y la Punta de Toman.

Está claro que un ejército desconocido está haciéndose rápidamente con la zona, gente con mujeres que Encauzan a las que atan con correa y con un gran ejército en el que hay varias bestias desconocidas. Son una gente que parecen creer que están en su derecho a que la gente les deba obediencia, como si hubiera un antiguo Juramento que se ha olvidado.

Con la llegada de éstos Seanchan y los primeros esbozos de su cultura tenemos a otro de las grandes pilares de la saga ya en acción, un punto que entra pronto en la historia y del que poquito a poquito iremos conociendo más cosas, aunque para ser un solo capítulo el bombardeo de información ha sido bastante importante (aunque como siempre recibimos la información a la vez que alguien que no la conoce de nada, así que nuestra comprensión sobre la misma irá siendo gradual a medida que éstos personajes se adentren más en dicha cultura).

Capítulo 10 – Da´es Daemar: De nuevo con Rand en Cairhien veremos un par de escenas interesantes con él, Hurin (cada vez más servicial) y Loial. La primera con Rand recibiendo dos nuevas cartas de casas nobles, pero en ésta ocasión del mismísimo rey Galldrain Riatin y de Barthanes Damondres, segundo en poder en la ciudad. Tras mucho meditarlo y sabiendo que cualquier decisión al respecto podría acabar con sus huesos en una zanja, Rand decide ganar tiempo mostrando que aún no ha abierto los sobres. Se les acaba el tiempo: en la ciudad alguien actuará contra él si se ve que no tiene aliados, y no pueden irse porque fuera acecha Fain con sus trollocs.

La segunda escena empieza muy tranquila, con Rand y Loial haciendo su ronda habitual para ver si Ingtar ha llegado a la ciudad (y Rand pensando en cómo controlar el Saidin); pero de golpe ven que su posada está en llamas, concretamente el piso donde se hospedan.

Tras llegar a la habitación entre toses y apartando las llamas ven que Hurin está inconsciente y el arcón con el Cuerno de Valere y la Daga han desaparecido. Pese a ello, consigue recuperar el estandarte del Dragón y sacar a Hurin con vida de la posada. Curiosamente todo acaba fuera de la posada, con un Hurin que parece tener algo roto en la cabeza (del golpe recibido antes de que le robaran el arcón); en ese momento de desesperación máxima aparecen Mat, Perrin e Ingtar.

Es un capítulo más cortito, de esos que parecen de relleno para ir viendo cómo evoluciona el Da’es Daemar y cómo Rand tiene que empezar a pensar como un cairhieno para no salir escaldado. Y cuando menos te lo esperas hay un giro en el argumento que cambia la situación del protagonista totalmente: sin Cuerno y con la reaparición de sus amigos.

Capítulo 11 – Tras la pista: Con el grupo reunido de nuevo Rand y Hurin reciben curación por parte de Verin (una de las tres Aes Sedai de las que Rand se fía) y les comentan que el resto de shienarianos están Extramuros. Mat se muestra jovial, aunque parece algo enfermizo; a Perrin le toman por un Husmeador y Rand (que no deja de darle vueltas al poco futuro que tiene como hombre que puede encauzar) se comporta como un noble, tomando el mando sin darse cuenta y tratando de igual a igual a Verin e Ingtar.

Una vez puestos al día sobre el Cuerno de Valere y el extraño viaje a través de los Portales de Piedra (Verin se interesa por Selene, diciendo que debe ser fácil encontrar a una noble Cairhiena alta). 

Al cabo de un poco de tiempo Hurin vuelve con la noticia de que el arcón con el Cuerno y la Daga (objeto que realmente preocupa a Mat) están en una residencia de Barthanes Damondred, del que curiosamente Rand acaba de recibir una invitación para ir a cenar para el día siguiente (que aceptarán para infiltrarse en la casa).

Una vez trazado el plan hablan como de pasada sobre la estatua que encontraron de camino a Cairhien, una estatua que parece ser un sa’angreal, el más poderoso jamás creado. Un artefacto para usar más poder y que actúa de forma conjunta con uno que está en Tremalking (islas de los Marinos) y que sólo puede usar una mujer. Por suerte para el mundo (porque el Poder a encauzar podría destruirlo) sólo hay un puñado de mujeres (según Verin) capaces de usarlo: Moraine, Elaida, la Amyrlin, un par más de las que no dice el nombre (una de las cuales me viene a la cabeza) y tres muchachas en entrenamiento (Nynaeve, Egwene y Elayne). Es un artefacto por el que no vale la pena preocuparse, al menos hasta que el auténtico Dragón se proclame.

El capítulo tiene bastante jugo (como la explicación del sa’angreal) pero resulta interesante sobre todo por ver lo que han evolucionado los personajes en el poco tiempo que han pasado de viaje (bueno, Mat menos) y es que Rand ya se comporta como un noble y Perrin parece que cada vez tiene más vertiente lobuna (apetencia por la carne, sentidos aumentados, reconocer a Rand como el Exterminador de la Sombra…)

Además, el que Rand tenga invitaciones para la casa Damondred justo cuando las necesitan da como resultado un trozo gracioso en el que Hurin se siente orgulloso de su señor, con Ingtar incluso cediendo el mando sin darse cuenta.

Buen capítulo, que deja a los personajes con un objetivo claro por primera vez en bastante tiempo.

Capítulo 12 – Palabras peligrosas: En ésta capítulo tenemos un bienvenido cambio de registro, en él veremos a Rand, Ingtar, Loial, Verin, Mat, Hurin, Ingtar y otros diez shienarianos ir a la fiesta de Barthanes.

En ella se nos da una breve descripción sobre la forma de vestir de los nobles cairhienos, además de algunas pinceladas del comportamiento de su sociedad. Es un baile con espectáculo por toda la casa, que está llena de nobles (que alucinan un poquito al escuchar los títulos del grupo y ver la espada de Rand).

La conversación entre Barthanes y Rand no se hace esperar demasiado; una aparente conversación intrascendente de la que Barthanes parece inferir varias cosas (como el apoyo de Rand a Galldrain, o que le parece que tiene rasgos de la casa real andoreña –en serio, ya?-). En general se trata de una conversación en la que se ve cómo se juega al Gran Juego en Cairhien, con dobles sentidos a cada palabra que se da.

Con la conversación acabada, Rand es abordado por tres nobles (Alaine, Blevaere y una tercera más mayor) que se insinúan con no demasiada sutileza (con referencias a su flauta incluidas), de las que se libra al ver a Thom actuando en la casa. Desgraciadamente la conversación con su viejo amigo no es demasiado larga, poniéndole al corriente y declinando su ayuda (parece que es verdad que se han alejado ya).

Para acabar aparece Hurin, que parece haber encontrado algo (o él o Mat) y le dan la señal para que vaya a la zona de los criados.

Como curiosidad queda la mención de Loial a que siente una puerta a los Atajos bastante cerca.

Como ya he dicho al inicio del capítulo, es agradable cambiar el registro en el que se mueve el protagonista, pudiendo estar ya en una fiesta del noble más poderoso de Cairhien sin desentonar y siendo incluso el centro de atención.

Por lo demás, un capítulo cortito y bastante interesante que da alguna que otra perlita de información que no recordaba se diera tan pronto (o tan de pasada).

Capítulo 13 – Un mensaje de la Oscuridad: Otro capítulo cortito que tiene lugar casi entero en la
hacienda de Barthanes. La escena principal deja a Hurin (que ha seguido el rastro de los trollocs), Loial y Rand en la puerta a los Atajos que hay en la casa del noble Damondred. Ashí Rand abre los Atajos, para demostrar a Hurin que es posible entrar en ellos, pero se encuentra de cara con El Machin Shin (o Viento Negro) montando guardia. Para rechazarlo encauza luz pura contra él (cosa que los otros dos achacan al Viento Negro) mientras Loial cierra la Puerta.

De vuelta en la casa noble y antes de irse, Barthanes (desenmascarándose como Amigo Siniestro) le da un mensaje a Rand: Fain le espera en la Punta de Tomán, y si no va matará a todos sus seres queridos.

Una vez en la posada discuten todos el curso de acción a seguir: seguirán a Fain hacia la Punta de Tomán, y lo que sería un viaje de varios meses se hará más cortos cogiendo otra puerta a los Atajos cercana, intentando esquivar al Viento Negro. Una puerta que está en el stedding Tsofu, al que Loial no quiere ir por nada del mundo.

Así, con un nuevo objetivo en perspectiva tenemos al grupo encarado de nuevo.

Es un capítulo interesante sobre todo por el momento en que Rand encauza, lo que demuestra que no va a poder evitarlo. Por lo demás siempre es de agradecer que reaparezcan elementos de libros anteriores (el Viento Negro).

Por lo demás, de esos capítulos que recolocan a los personajes y siguen definiendo su crecimiento personal (con Mat consumiéndose, apenas le quedan unas semanas) y Rand aceptando cada vez mayor papel protagonista.

Como mención curiosa queda la de que Galldrain (el rey) no paga a los Ogier que trabajan en la ciudad, acto que les ha hecho dejar la reconstrucción de las Torres y volver a sus Stedding.

Capítulo 14 – La Rueda teje: Misma ubicación, distinto personaje. Porque cuando pensábamos que habíamos dejado atrás ya a Thom descubrimos que ha querido ir a hablar con Rand (sin encontrarle) y que vuelve a su habitación. Allí descubre para su consternación que Dena ha sido asesinada, y que dos sujetos le esperan para acabar con él. Un Thom muy rápido con las manos acaba con el primero e interroga al segundo para descubrir que Barthanes quiere información sobre Rand Al’Thor, y que el ataque sólo ha sido parte del Gran Juego.

Cuando Thom ha matado al asesino y quiere dirigirse hacia la casa de Barthanes, la posadera (amiga del juglar) le dice que huya de la ciudad, que no vale la pena ir a por Barthanes porque ya ha sido asesinado, y que esos hombres en realidad son de Galldrain Riatin, el rey de Cairhien. Un momento más tarde, Thom deja la posada y se pierde en la noche.

La segunda parte del capítulo nos reserva un protagonista muy especial: Padan Fain. Éste ha llegado ya a Falme, a la que entra sin oposición (dejando a los trollocs fuera de la ciudad) y fijándose en los elementos que ya nos llamaron la atención con Bayle Domon. Una vez en presencia de la Guardia, dice que quiere entregar un arcón (el del Cuerno) al Augusto Señor Turak, ante lo cual le llevan a su presencia.

Ya con Turak tendremos una conversación la mar de interesante, en la que el Augusto Señor consigue abrir el arcón sin problemas y reconoce el Cuerno (que no la daga). La pregunta es obvia, a lo que Fain se inventa una historia en la que su familia ha sido la custodia del Cuerno hasta la llegada de los descendientes de Hawkwing (reconoce el emblema de Turak como una derivación del hijo de Hawkwin) para entregárselo y poder ser uno de sus  consejeros.

Sorprendentemente un sincero Turak niega que quiere hacer usar el Cuerno, queriendo entregarlo a la Emperatriz para que no piense que quiere ser su sucesor (en cuya línea ocupa el doceavo puesto actualmente) y menos cuando ya ha elegido a una favorita (una tal Tuon). Le habla también de que la Alta Sangre son todos descendientes del hijo de Hawkwing, de la existencia de los Buscadores de la Verdad (interrogadores seanchan) y de la ciudad de Saendar, donde está la Corte de las Nueve Lunas. Ante ésta información Fain sólo quiere estar lo más cerca posible de un dirigente seanchan para envenenarle el oído y hace algo parecido a lo sucedido en Shadar Logoth.

Antes de partir Fain advierte a Turak sobre Rand, diciendo que es un Amigo Siniestro que le sigue los pasos y que debe ser detenido cuando llegue a la ciudad. Tras esto es despedido con la condición que vuelva al día siguiente, quedándose Turak con el Cuerno y la Daga.

Capitulazo el que se marca Jordan en ésta ocasión, con una primera parte que supone un shock total (ese asesinato, Thom con una pena tan honda que casi le empuja a ir a por el rey de Cairhien y una muestra de lo que supone el Da’es Daemar. Y luego la segunda parte, con un villano protagonista, lo que siempre supone un soplo de aire fresco; y si encima tiene un duelo verbal con el dirigente de la invasión Seanchan… pues mejor que mejor.

Capítulo 15 – Stedding Tsofu: A unas pocas horas de Cairhien el grupo llega al Stedding Tsofu, un Stedding es un sitio donde las criaturas de la sombra no acostumbran a entrar (ni las Aes Sedai, que no puede notar el Poder Único ni Encauzar). Al entrar en el límite del Stedding todo el grupo se nota revitalizado, con reacciones más acusadas en Ingtar y Verin.

El resto del capítulo nos sirve para tener mayor información sobre el modo de vida Ogier, con casas y mobiliario que parecen crecer del paisaje, Grandes Árboles que datan del Desmembramiento del Mundo y que tienen más de cincuenta metros de diámetro y, en general, un ambiente de paz y sosiego como no han notado en ningún sitio (incluso Hurin dice que es el primer lugar donde no huele violencia).

Un encuentro fortuito hace saltar chispas, y es que tres Doncellas Lanceras (mujeres Aiel armadas con arco corto, escudo, lanzas y cuchillos) están a punto de caer sobre el grupo de Rand (velándose el rostro antes de hacerlo), pero la intervención de Verin y de los Ogier les hace entrar en razón, aludiendo a un Pacto de no agresión que todo el mundo acepta al entrar en el Stedding. Éstas tres mujeres miran mucho a Rand, del que destacan con asco que lleva espada (algo que entenderemos más adelante). En éste momento Mat y Perrin ponen al corriente a su amigo de que los Aiel buscan a uno de los suyos que ha crecido en ésta parte del mundo, y ellos creen que es él (Rand sigue pensando que no es Aiel, pese a los evidentes parecidos físicos).

Un poquito más de descripción de los Ogier (con la explicación al fin de lo que es la añoranza: un sentimiento que tienen los Ogier desde el Desmembramiento del Mundo mediante el cual no pueden estar alejados mucho tiempo de un Stedding sin morir, aunque hay casos de algunos que han aguantado hasta diez años). Además, hay trozos graciosos en los que Loial intenta pasar desapercibido (recordemos que se fugó sin permiso de su Stedding) y hace alusión a cómo se casan los Ogier: mediante una conversación entre la futura novia y la madre del novio, sin mediación por parte del interesado. Y tiene miedo de que lo casen (aunque destaca la belleza de una Ogier que encuentran al entrar en el Stedding llamada Erith) porque cree que no podrá volver a viajar con sus amigos.

Para acabar les llevan ante los Mayores Ogier, al centro del pueblo en el que hay un tocón de ochenta metros de diámetro.

Como curiosidad se menciona que Loial es un Cantor de los Árboles de mucho talento, aunque no se diga específicamente su nombre.

Como siempre digo, es de agradecer cuando vamos conociendo pinceladas y detalles de nueva culturas del mundo de la Rueda del Tiempo, y es que constituyen una de sus grandes riquezas. En éste caso se trata de los Ogier, una raza distinta a la humana, lo que les hace aún más interesantes (es la única que parece compartir el mundo con los seres humanos).

Capítulo más tranquilo (aunque también más largo) en el que los personajes sienten también cierta urgencia por el estado de Mat, además de verse que los vínculos de amistad de su juventud se están rehaciendo pese a lo que conocen unos de otros.

Capítulo 16 – Entre los Mayores: Tras un capítulo largo toca uno corto, en el que apenas tenemos un par de escenas. En una está la entrevista con los siete Mayores (sabios, autoritarios y serenos como nadie que han conocido) del Stedding (con Alar como más anciana y voz cantante). La verdad es que no les cuesta mucho convencerles de que les dejen usar los atajos (diciendo la verdad sobre el Cuerno de Valere). Eso sí, antes les muestran a alguien que se encontró con el Viento Negro y salió sin alma. Durante la conversación sale a colación Loial (al que los tres chicos protegen), del que hacen responsable a Rand como ta’veren poderoso (lo pueden sentir incluso sin el talento específico).

Una vez en la Puerta y fuera del Stedding, al abrirla ven que les espera de nuevo el Viento Negro, como si les estuviera persiguiendo. Ante esto Verin declara que no podrán usar los Atajos en ninguna puerta, a lo que un sorprendente Hurin hace alusión a los Portales de Piedra, cuyo uso les haría hacer el viaje en una semana. Verin asiente, diciendo que sabe cómo pueden usarse dichas piedras (conocimiento del Ajah Marrón lo llama) y Alar les conduce a una cercana.

La verdad es que es un capítulo en el que apenas vemos a los Mayores y qué transporte va a usar el grupo para llegar a la Punta de Toman. Y aun así es agradable ver a los cuatro chicos (incluyo a Loial) comportándose como tales durante un rato, hablando de chicas (Erith le ha regalado unas flores a Loial y le considera atractivo) y, en definitiva, actuando con la edad que tienen.

Capítulo 17 – El reino de lo posible: Se despiden de Alar al llegar al Portal de Piedra. Allí Verin reconoce ante Rand que no tiene el Poder suficiente para usar el Portal, pero le explica el funcionamiento de las piedras: hay un símbolo para el mundo de destino y uno para la Piedra, y ella conoce el de la Piedra de la Punta de Toman (el resto es conocimiento perdido, igual que Viajar). Así que Rand deberá elegir otro símbolo para concentrarse, pero sabiendo que elegir el erróneo puede dar con la muerte de todos. Se decide y encauza.

El trozo siguiente y casi todo el resto del capítulo consiste en la experiencia de Rand desde que encauza hasta que llega a su destino (la Punta de Toman, pero 4 meses tarde). En ella le veremos vivir cientos de vidas, de las que se nos detallan tres, y en las que veremos muchos elementos  y detalles que hacen referencia a cosas que sí pasarán en el futuro. Eso sí, en todas ellas al final moría y oía una voz que le decía “he vuelto a ganar, Lews Therin”.

En dichos mundos veremos resúmenes de posibles historias de Rand, desde las que le mantienen en su pueblo mientras el mundo se va al carajo hasta las que lo sacan con mil y un pretextos.

Al acabar tan traumática experiencia, todo el grupo está en shock, sin acabar de asumir que han vivido cientos de vidas distintas para las distintas formas que hubiera podido adoptar la realidad.

Finalmente se ubican y deciden ir hacia el oeste, hacia las ciudades más cercanas, esperando no llegar tarde.

Es un capítulo cuanto menos curioso, que desconcierta un poco y que ayuda a meterse en la piel de Rand. Aparte de eso, únicamente tenemos la información que el protagonista es muchísimo más poderoso con el Poder que Verin (y algún detallito que no mencionaré para no hacer spoilers del futuro).

Es posible que en una primera lectura sea de esos capítulos que te atrapan por su intensidad, pero que te desubican por la de información que hay en ellos, parte de la cual no tiene referencia en lo que sabemos en éste momento.

Capítulo 18 - Prácticas: Como le gustaba a Robert Jordan hacer capítulos en los que todo transcurre en una habitación o en un espacio bastante acotado. En ésta ocasión todo pasa en la habitación de novicias de Egwene. Primero con el grupo de chicas de la misma edad (Egwene, Min, Elayne y Nynaeve) hablando de su día a día en la Torre: que si Galad atrae las miradas de todo el mundo (y está interesado en Egwene), que si Nynaeve tiene problemas de disciplina, que si Elayne está harta de limpiar cacharros, que si Min no quiere hacer más predicciones… Un inicio tranquilo que ayuda a ver lo que es aprender en la Torre Blanca y qué límites tienen (como la prohibición de Encauzar sin permiso).

Pero no todo podía ser una charlita de amigas, ya que Liandrin Sedai aparece en la habitación y despide a Min y Elayne. El motivo? Parece ser que se han recibido noticias de Moraine indicando que los chicos están en peligro en la Punta de Tomán. Por motivos desconocidos la Aes Sedai Roja pida ayuda a las dos chicas del mismo pueblo que ellos, advirtiéndoles de la presencia del Ajah Negro en la Torre y la necesidad de mantener la partida en secreto. Todo es bastante extraño, con la Aes Sedai avasallando un poco a las chicas y negándose a contestar a preguntas bastante lógicas.

Una vez Liandrin se va, las dos chicas que habían dejado la habitación vuelven a entrar y declaran que les acompañarán en su viaje (Elayne parece querer echar el guante a Rand y Min librarse de las Aes Sedai).

Una extensión más que decente para un capítulo tan pequeñito pero lleno de detalles (el rey de Cairhien ha muerto y el Falso Dragón de Saldea ha sido capturado; dos noticias de importancia capital que se dan de pasada). Además, hay un par de imágenes muy evocadoras, como aquella en la que Egwene y Elayne se pasan bolas de luz hechas con el Poder; o la percepción de Min de que están todas juntas en algo, y que ese algo será muy peligroso.

De nuevo otro capítulo que cambia el rumbo al que se dirigían unos cuantos personajes, porque lo que parecía iba a ser un tiempo de instrucción va a convertirse en una fuga en plena noche para ir hacia la Punta de Toman.

Capítulo 19 – La huida de la Torre Blanca: Dos escenas nos deparan en éste capítulo. Una primera en la que las chicas, vestidas como nobles (Min como su sirviente y Nynaeve y Egwene incómodas con esas ropas), se escabullen de la Torre Blanca (mirando a cada paso para que no las reconozcan) haciéndose pasar por solicitantes (de los que hay de cualquier país imaginable). El que Nynaeve se haga pasar por Aes Sedai para conseguir caballos llama la atención, así como la vista de la ciudad cuando salen: Torres y puentes blancos hechos por Ogier, como si fueran de encaje; y una gigantesca Arboleda con Grandes Árboles dominando el norte de la ciudad.

La segunda escena tiene lugar cuando las chicas llegan hasta Liandrin (que se pone furiosa al ver que son cuatro, y no dos) y consiste en su entrada a los Atajos, así como el viaje por los mismos. Durante éste las chicas intentan aliviar la tensión hablando entre ellas, de Rand (y el interés que tienen por él Min y Elayne). Es un viaje tenso, con Liandrin hosca con las chicas y éstas nerviosas por lo perturbador del lugar (además de sentir la infección del Saidin).

Estamos ante otro capítulo de transición, en el que sigue escamando cosa mala el personaje de Liandrin Sedai, que parece empujar a las chicas sin dejarles pensar, sin dar explicaciones y poniendo al Ajah Negro como amenaza para que sigan adelante y estén asustadas. Aparte de eso es interesante ver cómo va cambiando la opinión de Egwene sobre Rand y crece el interés de Min y Elayne sobre el mismo.

Cortito, directo y funcional.

Capítulo 20 – Damane: Cuando crees que la historia empieza a acomodarse o que tendrás un capítulo plácido: Zas! Resulta que al salir de los Atajos se encuentran en medio de un campamento Seanchan, en él espera una mujer de la Sangre (contraviniendo órdenes de Turak), una mujer que está esperando a Liandrin.

En éste momento se hace evidente que Liandrin es del Ajah Negro, habiendo mentido a las chicas de forma descarada, además de hablar con Suroth (Amiga Siniestra dirigente de la partida Seanchan) sobre las órdenes de su Señor (llevar a Nynaeve y Egwene a Seanchan).

Cuando parece que las apresarán a todas, un estallido de Poder les da tiempo a Elayne y Nynaeve de huir, dejando a Egwene atrás (con Min). Así, antes de poder reacciones, Egwene recibe un collar como el de las que están atadas con correa. Un collar de damane.

El resto del capítulo hasta que volvemos con Nynaeve nos da información sobre el funcionamiento de los adam (correa + collar). Un artefacto creado por una Aes Sedai  para capturar al Ajah Negro, pero que en Seanchan ha acabado usándose con todas las mujeres capaces de Encauzar (a los hombres se les mata). Dicho artefacto devuelve el dólar hecho a la sul’dam duplicado hacia la damane, además de permitirle a la que controle el brazalete sentir lo mismo que su damane e infringirle sensaciones (dolor, picor, etc…) sólo con el pensamiento. Desde ese momento se ha atado a todas las mujeres que Encauzan para que no puedan suponer un peligro para el poder reinante.

La sul’dam que le pone el collar (Rena) le cuenta también que las damane no acostumbran a mantener su nombre una vez atadas; y trata a Egwene como si fuera un perro al que hay que amaestrar.

Egwene, desesperada, empieza a obedecer las órdenes de Rena; mientras que Min es llevada como garantía hacia Falme.

Tras el shock que supone ver capturado a un personaje tan importante como Egwene, saltamos a Nynaeve. La joven ha conseguido escapar de su perseguidores Encauzando (invocando rayos y viento) y ahora empieza a discurrir (junto a Elayne) un plan para entrar en Falme y liberar a sus amigas (cambiándose de ropas para pasar desapercibidas).

La verdad es que hacen falta capítulos de éste estilo de vez en cuando, de esos que no te esperas para darte una patada en el estómago y sacarte del lugar cómodo a donde te estaba llevando la narración. Parece mentira la de repercusiones que tendrá (sobretodo en la personalidad de Egwene) la captura para el futuro.

Capítulo 21 – Discrepancias: Tras tres capítulos con las chicas toca volver al grupo de Rand, que lleva ya tres días en la zona y le quedan dos más antes de llegar a Falme. El grupo parece deprimido, a lo que ayuda una lluvia persistente, las noticias sobre los Seanchan y que Hurin no haya encontrado el rastro.

En uno de los pueblos vacíos que encuentran en su periplo se paran para pernoctar, en una escena que deja claro que los demás ya dejan las decisiones en manos de Rand, de forma natural.

Para acabar tenemos una escena que llevaba tiempo sin salir: cuando el protagonista se va a dormir se le aparece en la habitación Ba’alzemon, que ya deja claro que no es el Oscuro (un Renegado tal vez, pero cuál?) y le avisa que en Falme el Entramado se cerrará sobre él (proclamándole el Dragón Renacido). Rand Encauza a lo bestia contra la figura, estando a punto de consumirse a sí mismo y parando al recordar a Mat y la Daga (y sin hacer apenas nada a su visitante). Como siempre, el enviado del Oscuro le habla como si fuera Lews Therin, sobre lo cíclico que es lo que está ocurriendo y ofertándole un lugar de poder a su lado además de a Encauzar sin peligro para su mente (a lo que el joven se niega). Una vez acabada la conversación, Ba’alzemon desaparece, no sin antes dejar marcada a fuego la silla en la que reposaba.

Agradable cambio al grupo de Rand, para bajar algo (al principio) la tensión y dar a entender que todo se precipita hacia el mismo sitio. Es curiosa la naturalidad con la que todos aceptan ya el liderazgo de Rand (que sigue obstinado a no tener nada que ver con las Aes Sedai (como Verin) ni con el Dragón).

La escena con Ba’alzemon nos recuerda que la lucha final es con el Oscuro y sus emisarios, aunque la evidente confrontación más próxima parece que vaya a ser con los Seanchan (de los que todos los personajes van estando informados).

Capítulo 22 - Falme: Otro capítulo con dos escenas y dos protagonistas distintos.

En la primera vemos a Nynaeve y Elayne vestidas como campesinas y sobreviviendo como pueden en Falme (donde llevan ya unas semanas). Ambas parece que llevan escondidas desde que llegaron, intentando no ser detectadas por las sul’dam y investigando la manera de liberar a Egwene (Nynaeve parece haber averiguado como se abre un a’dam).

Es sorprendente ver cómo la población de la ciudad no se rebela (ni lo piensa siquiera), aterrados por las monturas Seanchan y las mujeres capaces de Encauzar. Como curiosidad queda que los precios han subido mucho en la ciudad y el que Nynaeve haya visto a Fain vestido como un Seanchan (lo que confirma que sigue esperando a Rand).

Y la segunda es mucho más descorazonadora, en ella vemos a un Egwene en una pequeña habitación intentando usar el mínimo Poder para descubrir el cierre de su a’dam (no puede usar más porque las náuseas la incapacitan, y no puede tocar el brazalete sin sufrir un dolor atroz). Mientras está en ello recibe la visita de Min (ahora criada de las sul’dam) con la que hablan sobre el entrenamiento que recibe de Renna (que la ha hecho mucho más fuerte),del descubrimiento de su afinidad por la Tierra (uno de los cinco aspectos del Poder, muy raro en una mujer), su pronto viaje a Seanchan (por lo valioso de su habilidad, siendo capaz, por ejemplo, de encontrar minas) y de que hay dos Aes Sedai capturadas (ambas rotas prácticamente y adaptadas a su nueva vida como damane). La pobre Egwene empieza a temer que se doblegará sin querer por culpa del a’dam, que les está cambiando a base de dolor incluso la forma de pensar (Min insiste en que no se rinda, que sigue viéndola vinculada a Mat, Perrin, Rand e incluso Galad).

Cuando están hablando de un posible plan de huida por parte de Min, aparece Renna, que detecta el anterior Encauzamiento de Egwene y pasa a cambiarle el nombre. Ahora se llamará Tuli.

Un gran capítulo sin nada de acción que nos muestra lo desesperado de la situación de Egwene y lo cruel que es el a’dam para con una mujer que lo lleva puesto: una herramienta capaz de ir cambiando poco a poco la personalidad de una mujer, anulándola y convirtiéndola en poco más que alguien que únicamente quiere servir correctamente a su amo. Escalofriante.

Capítulo 23 – Un plan: Empezamos con Min saliendo de la habitación de Egwene y llorando al oír el castigo que le están propinando, sintiéndose culpable y miserable por no ayudar a su amiga.

Al salir a la calle se encuentra con Elayne (en la que ve un halo con un hacha y un hierro rojo) y Nynaeve (un halo con el anillo de Lan), con las que se pone al día y les habla de un capitán dispuesto a salir de Falme si le aseguran que las damane no le destrozarán el barco.

Las tres van a verlo (momento en el que vemos que es Bayle Domon), y durante la conversación Nynaeve se hace pasar por Aes Sedai, diciéndole que necesita pasaje para cuatro personas, tres de las cuales pueden enfrentarse a las damane. El capitán, tras comentar que ya ha visto a Aes Sedai caer bajo los Seanchan (una de las que ha hablado Egwene en el capítulo anterior) acepta.

Es un capítulo cortito, en el que vemos desde el punto de vista de Min cómo Nynaeve empieza  a tener un plan en su cabeza, además de ponerse clarísimamente al mando del grupo de mujeres. La conversación con Domon es interesante tanto por el comportamiento de Nynaeve como por las cosillas que aprendemos de él (la escena de la captura de la Aes Sedai, corta pero intensa). Parece que las cosas empiezan a coger ritmo para el grupo de Nynaeve, como si estuviera a punto de saltar todo.

Capítulo 24 – Los cinco jinetes: Primero vemos a Perrin, Mat y Hurin en medio de un pueblo discutiendo sobre lo que hacer, ya que Hurin ha recuperado el rastro de Padan Fain (del que dice que huele peor que un Myrddraal). Cuando parece que irán con Ingtar y el resto, aparece un ejército de Capas Blancas, que les hacen huir más deprisa para no tener problemas. Una escena cortita, con Perrin usando su telepatía con los lobos para controlar a los Hijos de la Luz y que sirve para enlazar con la siguiente.

Saltamos al capitán de los Hijos que han llegado al pueblo donde estaban Perrin, Mat y Hurin. Geofram Bornhald (que parece reconocer a Perrin cuando se va) y su segundo al mando (Byar) hablan sobre la inminente batalla contra los Seanchan; una batalla que Bornhald sabe que no podrá ganar pese a que haya podido acercarse tanto a Falme sin que le hayan detectado (aniquilando a tres patrullas Seanchan y descubriendo que hay “Aes Sedai” entre ellos). Ante la inminente batalla, le da como última misión a Byar la siguiente: buscar a su hijo Dain Bornhald y contarle lo que ha pasado; luego deberá llevar un mensaje al capitán general Pedron Niall donde le cuenta que las Aes Sedai entran en batalla junto al invasor y que los Interrogadores han intentado manipular a su ejército

Para acabar pasamos a Rand con el resto del grupo, él practicando con la espada (una figura que parece asegurar la muerte de los dos luchadores) mientras esperan la vuelta de los tres exploradores. Al llegar dan las noticias, lo que hace que se plantee lo siguiente: Ingtar, Hurin, Rand, Mat y Perrin irán a Falme a recuperar el Cuerno: un grupo reducido para no llamar la atención (aunque los demás les seguirán un tiempo después) y sin Verin, ya que las damane parecen poder detectarla (momento en el que advierte a Rand que igual pueden detectarle a él también). El grupo emprende la cabalgada.

Un capítulo interesante, en el que de nuevo vemos a un grupo encaminado y cerca de su objetivo final, con esa sensación de que las cosas se están precipitando hacia su conclusión que ya dio el capítulo anterior de Nynaeve. Además, la inclusión de la llegada de los Capas Blancas y del honorable Bornhald le dan un elemento más a tener en cuenta, una fuerza militar capaz de hacer frente (aunque probablemente muera en el intento) a los Seanchan.

Capítulo 25 – Maestro espadachín: Empezamos con el inicio del plan de Nynaeve, uno que no podía ser más sencillo: a primera hora, en una calle poco concurrida, espera a que pasen una sul’dam y su damane, momento en el que encauza en el collar y lo abre; en ese momento atan a la sul’dam y la damane sale corriendo.

Ya en un establo desierto deciden probar el a’dam con la cautiva, y sorprendentemente funciona (cosa imposible ya que sólo debería funcionar con gente que Encauza). El acto horroriza a la sul’dam, que se vuelve sumisa y aterrorizada de que le vean con el collar puesto. Así pues está decidido: Nynaeve se vestirá de sul’dam y las otras dos chicas de criadas, y llevarán a la sul’dam capturada (Seta) atada hasta el cuartel general de las sul’dam en Falme.

Después de éste momento tan intenso veremos en un breve inciso a Bayle Domon preparado y esperando a las chicas.

Y ahora el plato fuerte del capítulo, aquí empezamos con Rand y su grupo entrando en la ciudad (él ocultando las marcas de su espada). Una vez dentro van siguiendo a Hurin mientras éste intenta encontrar el rastro más nuevo de Fain (que está por todas partes) hasta que Mat nota la Daga dentro de una casa (la de Turak, por la descripción del estandarte).

Ingtar entra en la casa por el jardín trasero y el resto del grupo le sigue, guiándose por Mat y llegando hasta la sala en la que están tanto el Cuerno como la Daga (que coge Mat). Cuando tienen los dos objetos Rand ve a Egwene a través de la ventana y se dispone a ir en su rescate, momento en el que aparece Turak con unos cuantos guardias.

La acción empieza cuando Mat usa la Daga para acabar con un guardia (que muere entre convulsiones y con la  piel negra), allí los guardias luchan con los seguidores de Rand mientras éste se ve en un mano a mano con Turak.

El combate es apasionante, ya que el noble Seanchan es un maestro espadachín con una marca de la garza en su espada. En él las cosas no empiezan demasiado bien para el protagonista, pero poco a poco y con la ayuda del Vacío se va haciendo con la iniciativa, hasta que acaba con un elegante movimiento con Turak.

El momento de la muerte de Turak vuelve a devolver a Rand al mundo: los demás han ganado también sus combates particulares, y los criados (los que no se han quitado la vida al morir su señor) siguen quietos sin decir nada. Una discusión protagonizada por el ir a rescatar a Egwene acaba con el grupo saliendo de la casa sin que nadie les pare los pies, con Mat portando Cuerno y Daga e Ingtar cada vez más obsesionado con portar él el Cuerno.

Es un capítulo algo más largo que los anteriores, con las acciones de los personajes ya precipitándose: no sólo el plan de Nynaeve parece empezar a ir bien, Rand ha acabado con Turak y han recuperado los objetos. Se ha hecho con una escena de lucha con espadas muy buena.

Un par de detalles interesantes sobre el capítulo son el que Fain haya matado al sirviente de Turak (el que le despreció cuando se conocieron), que Turak reconozca a Rand como un maestro con el que probarse, que Ingtar cada vez parece más consumido por su deseo de llevar el CuernoDesgraciadamente, cuando van a huir de la sala con los dos objetosSalto a Rand entrando en la ciudad ocultando la espada con la marca y el resto de los cinco jinetes, entran separados. Hurin siente a Fain, sigue llevando el estandarte del dag´no. Es primero hora, Hurin siente a Fain por todas partes, lo que le difculta encontrarlo. Van cruzándose con soldados, damane y grolm (se da el nombre a las monturas seanchan el mismo de los seres que vio en el to moundo=. Mat siente la daga. Ingtar obsesionado con el Cuerno. Ingat quiere entrar en la ca de sa por detrás, acaban con un guardia (la casa es la de Turak, por el estandarte que hay encima). Dentro de la casa, Mat les guía hacia la daga. Encuentran el Cuerno y la Daga.Ingtar dice que esta salvado al encontrar el Cuerno. Antes de ir mira al patio del edificio contiguo: ve a Egwene atada con correa y que Rand y Hurin reconozcan en los seres que montan los Seanchan a las mismas criaturas que vieron en su viaje al otro mundo: los grolm.

Ya sólo quedan cinco capítulos para acabar el libro, y visto éste prometen ser realmente espectaculares.

Capítulo 26 – El rescate de la Sombra: Cómo se nota que queda poco libro y que las cosas han cogido ya un ritmo imparable. Para empezar (el trozo más largo del capítulo) tenemos a Nynaeve encontrando a Egwene y soltándola del a’dam. La joven les explica que cree que tanto las sul’dam como las damane pueden encauzar, siendo las primeras pasadas por alto porque sólo lo conseguirán con entrenamiento (las damane son Espontáneas).

En el momento de salir de la habitación las sorprende Renna, a la que Egwene neutraliza en un momento, poniéndole el a’dam y empezando a torturarla. Nynaeve la para, pero su amiga parece rota por la tortura. Pese a ello consiguen salir a la calle (dejando a Setta y Renna atadas con la correa en la habitación de Egwene).

Ya en la calle parece que dos patrullan Seanchan las cerquen, Egwene, aterrorizada por volver a ser capturada Encauza destrucción contra las dos, matando hombres en décimas de segundo. Eso sí, la respuesta desde el edificio de las sul’dam no tarda, y empieza un auténtico combate entre las chicas y las damane que han reaccionado a tiempo.

Tras tan épico momento pasamos a un breve pasaje en el que Bayle Domon ve la destrucción causada por el poder desde su barco, y en contra de la opinión de su tripulación decide esperar a las chicas. Es un hombre de honor.

Otro personaje secundario que cobra protagonista brevemente es Bornhald, que ve la destrucción desde las afueras de Falme y decide ese momento para cargar contra la ciudad con sus mil Hijos de la Luz.

Y cuando parecía que el capítulo acabaría aquí, volvemos a Rand y su grupo viendo también la destrucción. Curiosamente, en ese momento de estrés total, Ingtar decide confesar que ha sido un Amigo Siniestro, siendo él el que permitió la entrada al arquero que atacó a la Amyrlin (con la promesa de que su país no caería ante la Sombra) y que quería redimirse tocando el Cuerno y cargando contra Shayol Ghul (lo que explica su obsesión por el artefacto). Rand no da crédito a lo que oye, pero tras unos segundos le perdona y deja que se sacrifique luchando contra los Seanchan para que los demás ganen tiempo y puedan huir

Puff, qué decir de éste nuevo capítulo con acción, el uso del Poder y la confesión de Ingtar. Los pelos como escarpias. Y por si fuera poco la revelación sobre la verdadera naturaleza de las sul’dam, lo que implica que uno de los pilares de la cultura Seanchan está basado sobre una mentira y que mujeres que pueden Encauzar ostentan lugares de poder.

Creo que Jordan supo darle el clímax perfecto a ésta novela, con un crescendo que aún no ha concluido pero que ya va dejando momentos memorables.

Capítulo 27 – La tumba no constituye una frontera a mi llamada: Pelos como escarpias al leer el título del capítulo. Un capítulo que empieza con Ingtar cargando contra el enemigo mientras el resto consigue huir de la ciudad entre la confusión. Una vez fuera Rand parece tomar una decisión: los tres que quedan llevarán el Cuerno a Verin mientras él vuelve a por Egwene (que está en una ciudad que sigue recibiendo descargas de Poder sin apenas descanso). Por desgracia, cuando parece que se pondrán en movimiento se dan cuenta que están atrapando entre el ejército de Capas Blancas de Bornhald y el de Seanchan (que está formando para hacerle frente). Mat toca el Cuerno de Valere.

Saltamos a Bornhald oyendo el sonido del Cuerno, con una niebla formándose entre los dos ejércitos. Por si fuera poco las damane empiezan el ataque cuando la niebla lo ciega todo: los Hijos de la Luz cargan contra el enemigo.

Rand perplejo ve aparecer a los héroes de leyenda que el Cuerno ha llamado (les reconoce): Rogosh Ojo de Águila, Gaidal Cain, Birgitte, poco menos de cien grandes héroes, incluso el mítico Arthur Hawkwing. Se dirigen a ellos, llamando a Rand como Lews Therin, comentando que han luchado muchas veces juntos (y el uno contra el otro) y le piden a Rand que desenvuelva el Estandarte del Dragón, que le seguirán en la carga. Perrin monta el Estandarte, Mat toca el Cuerno, Rand encabeza la carga, los Héroes y Hurin les siguen. Todos cargan contra Falme y los Seanchan.

En plena carga Rand es arrancado de la realidad y llevado ante Ba’alzemon, a un lugar desde el que ve el transcurso de la batalla, los primeros compases de la lucha contra los miles de Seanchan que abarrotan Falme. La conversación y la lucha entre los dos personajes es inevitable, las embestidas se suceden a la par que las promesas de poder; una lucha que tiene su eco en el suelo, donde los dos ejército avanzan y retroceden al compás de la lucha de Rand.

Llega un momento en el combate en el que el joven pastor acepta quién es en realidad y lo que debe hacer: abre su guardia, recibe una profunda herida en el costado y atraviesa el corazón de Ba’alzemon con su propia arma.

Pedazo de capítulo se marcó Jordan aquí, qué grandiosa intensidad en todas sus líneas. El hecho de que el Cuerno suene a éstas alturas de la saga y que todos los Héroes de las Eras hablen con los chicos, convenciendo a Rand sobre su identidad pasada y ayudándole a proclamarse al izar el estandarte del Dragón es simplemente épico. Y luego está el combate, a dos bandas entre Rand y Ba’alzemon mientras en tierra sus amigos luchan junto a los Héroes contra un ejército muy superior y pese a ello lo van empujando hacia el mar.

Es por capítulos como éstos, espectaculares los mires como los mires (aunque un pelín más de descripción de la batalla en tierra hubiera estado bien, y sí, ya sé que hubiera ralentizado un poco el paralelismo entre el duelo a muerte y dicha batalla) que la Rueda del Tiempo ha atrapado a tanta gente, momentos de inflexión donde la vida de los protagonistas cambia y la historia evoluciona hacia algo más grande.

Capítulo 28 – La primera reivindicación: Parece que el combate ha acabado en Falme, Min está corriendo por sus calles mientras busca a sus amigas: está en una ciudad aterrorizada, donde los Héroes dan caza a los Seanchan que quedan e incendian los barcos que aún no han huido. Incluso ve cómo Bayle Domon ha conseguido escapar con su barco de la carnicería.

Tras éste breve resumen de lo sucedido en la ciudad tras la batalla, vemos que encuentra a Rand tirado en un patio y con una herida cauterizada en el costado, una herida que parece robarle el calor del cuerpo y estar acabando con él. Ni corta ni perezosa le lleva hasta una habitación de la casa y se acuesta a su lado, dándole lo único que puede: su calor y su compañía, contándole que le ama y que serán tres las mujeres que lo harán (Elayne, ella misma y una desconocida).

Egwene aparece en la habitación, diciendo que ha sentido un tirón por parte de Rand (ta’veren) y que las otras dos del grupo están preparando los caballos para salir de la ciudad. Las dos muchachas tienen una breve discusión sobre la naturaleza de Rand (que sigue inconsciente), tras la que Min le dice que le ama y Egwene se va a por Nynaeve para que le ayude a curar a su amigo.

Cuando parece que todo acabará así, aparece en el umbral Lanfear (o Selene, ya que la descripción que se nos da es la misma): una de las Renegadas. Ésta mujer le dice a Min que no se haga ilusiones, que Rand es suyo y siempre lo será, pero que de momento debe ausentarse y que se lo cuide hasta que vuelva a reclamarlo. Antes de irse menciona a otro renegado: Ishamael.

Antes de finalizar el capítulo tenemos una última escena en la que Byar, el último de los Hijos que han ido a Falme, está huyendo a caballo para informar de lo que ha visto: los Amigos Siniestros han luchado en Falme, y sobre el cielo de la ciudad ha visto algo aún más perturbador.

Me gusta el capítulo, pero supone un breve bajón de ritmo tras lo de los capítulos anteriores. Está claro que la batalla ya ha acabado, y ahora el autor empieza a contarnos algunas de las consecuencias de la misma, como que Min le confiese su amor a un Rand inconsciente o que parece que todos saben ya quién es realmente: el Dragón Renacido.

Capítulo 29 – Ineludible acontecer: Como no podía ser de otra forma asistimos al despertar de Rand, en un bosque, junto a Min. La chica le explica al dolorido paciente lo que ha pasado: que casi todos se han ido a Tar Valon, que lleva cinco días inconsciente y que su herida tiene algo raro que impide que la curen con el Poder. Mientras, Rand se da cuenta de que cada una de sus manos ha sido marcada con la garza, signo de la llegada del Dragón.

Tras una breve charla entre ambos aparece Moraine, que le insta a que asuma su responsabilidad. El chico se siente traicionado al no haber recibido ayuda por parte de la Aes Sedai, pero pese a ello charlan sobre lo sucedido en Falme y en el mundo desde la batalla: los Seanchan han vuelto al océano, el combate con Ba’alzemon se vio en kilómetros a la redonda como una proyección en el cielo, así como el estandarte del Dragón (lo que ha hecho que los rumores corran como la pólvora); en Cairhien hay guerra civil; en Ajah Negro se ha dado a conocer por primera vez en 2.000 años; tres de los siete sellos de la prisión del Oscuro se han roto. Una serie de portentos que no hacen sino poner presión sobre Rand.

También hablan sobre Fain, el que parece ser el siguiente objetivo de Rand. El antiguo buhonero es ahora algo mucho más peligrosa, una mezcla entre una criatura del Oscuro y la maldad de Mordeth, algo que puede llegar a ser una amenaza muy grande.

Con tanta información no es de extrañar que el chico quiera dar un paseo por el campamento, viendo que su estandarte está desplegado y que tanto Loial, Perrin, Lan y los shienarianos (con Ino a la cabeza) están allí. Unas palabras con sus amigos preceden a otro punto de inflexión que hace decidir al protagonista: los shienarianos se arrodillan ante él, jurándole lealtad y rompiendo sus vínculos para con su país y su rey.

Es interesante ver que las repercusiones de lo sucedido en Falme van bastante lejos, ya que el mundo parece haber aceptado que el verdadero Dragón Renacido ha vuelto al mundo, lo que ha hecho que haya mucho movimiento por todos lados. Pese a ello vemos que Rand sigue sin querer asumir la responsabilidad: las profecías dicen que no sólo estará para luchar contra el Oscuro, sino que también volverá a Desmembrar al Mundo. Y es ésta segunda parte la que le ha hecho resistirse durante tanto tiempo. Pero parece que el juramento de sus compañeros de armas le hará tomar la decisión definitiva.

Es curioso además ver que el grupo ha vuelto a partirse, algo razonable teniendo en cuenta que Mat y las chicas deben estar en Tar Valon por distintos motivos. Lástima que no hayamos asistido a la separación y simplemente desaparezcan de la narración y les envíen a otro lado.

Buen capítulo, una especie de epílogo de lo sucedido en los dos libros precedentes y una apertura a lo que está por venir: el Dragón ha Renacido.

Capítulo 30 - Después: Último capítulo, con apenas una página a modo de despedida donde se nos cuenta que las noticias de lo sucedido en Falme han viajado por el mundo, cambiándolo para siempre y llevando la mayor noticia de todas: el Señor de la Mañana ha vuelto, la batalla contra el Oscuro está próxima.

Personajes: El crecimiento personal de varios de los protagonistas de los libros es muy acusado en ésta novela (casi todos menos Mat), y es que parece que todos viven experiencias que les hacen madurar de forma considerable, ya sea por las malas (como Egwene) o asumiendo lo que realmente son y pueden hacer (como Rand).

Han sido bastantes los meses que han pasado en la novela, y las situaciones que tienen que vivir en ella son bastante extremas: la lucha en Seanchan, la búsqueda del Cuerno, la instrucción en la Torre Blanca, el Daes Daemar en Cairhien… experiencias que hacen que jóvenes atolondrados de la primera novela se hayan convertido en hombres y mujeres que van entendiendo su lugar en el mundo.

Posiblemente sea Perrin el que más rápido haya aceptado que las cosas no son siempre como uno quiere, haciéndose a sus nuevos “poderes” e intentando hacer lo correcto en todo momento. En el otro extremo estaría Rand: inactivo en el Daes Daemar está siempre ansioso por quitarse de en medio e ir a morir a algún lugar apartado, renegando de su condición de Dragón y de su capacidad para Encauzar. Creo que el condicionamiento de su educación le hacen pensar en sí mismo como si fuera alguien abominable, e intentando apartarse de ese camino.

Mat es el que sigue más o menos igual, de los chicos el que menos protagonismo tiene, consumido por su necesidad de la Daga apenas parece reparar en otra cosa.

De las nuevas incorporaciones me quedo con Verin (actuando totalmente como Aes Sedai) y con la degradación de Ingtar durante la persecución del Cuerno de Valere. Éste último es un personaje interesante, cayendo cada vez más y más en la obsesión hasta estallar en una confesión final y una muerte heroica.

Además, los personajes Seanchan (con Turak a la cabeza) me han gustado: gente que se cree en su pleno derecho de tomar las tierras que antaño fueron suyas, con una cultura muy distinta de la del pueblo conquistado y que usa a las mujeres que Encauzan como meras herramientas. Su aparición en la novela y lo que vamos sabiendo de ellos le dan aún más profundidad al mundo de la Rueda del Tiempo, que ya no sólo cuenta con las naciones del mapa, los Aiel y los Marinos. Ahora también hay una de más allá del océano que está dispuesta a regresar y conquistar a todas las demás.

En general creo que la evolución de los personajes está bien llevada, apuntando sólo como puntos negativos el que a veces son demasiado cándidos (cuando Liandrin les dice de dejar Tar Valon ya podrían haber sospechado un poco) o tienen actitudes que se nos repiten demasiado (Rand renegando de su condición y queriendo librarse de las Aes Sedai). Son errores menores, algunos obligatorios para poder seguir con la trama, pero que desmerecen un poquito el estupendo trabajo de desarrollo que Jordan lleva en ésta novela.

Opinión Personal: La batalla de Falme es la segunda mitad de un libro inglés, lo que implica que tiene unas cuantas conclusiones y que su ritmo es algo mayor que el del libro anterior.

Así pues, estamos ante un nuevo punto de inflexión en la saga, un momento que marcará todos los libros que están por venir y que sucede al final de la novela. Es en ésta donde las cosas dejan de ser literatura fantástica al uso para demostrar que se puede convertir en algo más, algo mucho mayor y muy rico.

Creo que en la Batalla de Falme se juntan infinidad de elementos que hacen de ésta novela una de las mejores y más redondas de la saga. La mezcla de elementos como la política en Cairhien, el sufrimiento que transmiten las damane, la cultura seanchan, la búsqueda del Cuerno, la prueba de Nynaeve… un montón de elementos que conforman un relato muy rico y en el que pasan muchas cosas (sin sensación de estar acelerado).

El autor nos sigue demostrando que tiene las ideas claras, las referencias a momentos futuros son constantes y las profecías se van cumpliendo una a una. Esto nos ayuda a tener la sensación de que la saga es una sola obra partida en varias novelas, un gigantesco puzle que lleva mucho tiempo armar y del que ahora podemos empezar a atisbar la forma general.

Si con ésta novela no quedáis atrapados por la Rueda del Tiempo es posible que ya las siguientes no lo consigan: aquí suben las apuestas, la escala del conflicto y la madurez de los personajes. Así que ya sabéis: si éste no os ha gustado, no hace falta que sigáis, la Rueda del Tiempo no es para vosotros.

Si por el contrario habéis disfrutado con la Batalla de Falme y tenéis curiosidad por saber hasta dónde puede llegar la trama de ésta saga os digo: seguid leyendo, os quedan cientos de sorpresas, personajes, batallas, giros de guion y momentos épicos por descubrir. Os encariñaréis como nunca con algunos de los protagonistas, odiaréis a otros… pero en definitiva disfrutaréis de la mejor obra de ficción jamás escrita.

Y si queréis saber mi opinión sobre algún acontecimiento del libro en particular no tenéis más que ir al capítulo en cuestión y leer lo que pienso del mismo, que tampoco quiero agobiaros más con la reseña y con mi opinión personal. Simplemente pensad esto: me encanta ésta saga, y pese a ser la tercera vez que leo ésta novela no he podido evitar sentir los pelos como escarpias en todo el tramo final, y disfrutar del ritmo peculiar que Jordan sabía imprimir en sus narraciones, siendo capaz de hacernos disfrutar de una escena en la que dos personas están tomando café.

Como siempre, no sé cuándo saldrá la siguiente reseña sobre la saga, pero no os preocupéis, seguirán saliendo me lleve el tiempo que me lleve.

Valoración Personal: 10.




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