sábado, 23 de abril de 2016

Hace un Año LXXIV... El Maestro del Agua

Ésta semana os comento el debut (si no tengo mal entendido) como director de Russel Crowe, en una película que también protagoniza.

La historia nos cuenta cómo un granjero australiano que ha pasado los últimos años temiendo por las vidas de sus hijos (han ido a la primera guerra mundial) decide, a la muerte de su esposa, ir a buscarles a la zona donde combatieron: Turquía.

La película se mueve a medias entre la búsqueda de los hijos (o sus cuerpos) y la relación que empieza éste buen hombre con una trabajadora de la posada en la que se hospeda. Una trama previsible y algo ñoña que sólo destaca en un momento puntual hacia el tramo final. La mezcla de las dos tramas tampoco está del todo bien llevada, pareciendo en muchas ocasiones dos películas distintas que no acaban de pegar entre ellas, supongo que había que llenar una hora cincuenta.

Digamos que ni en desarrollo ni en ritmo estaríamos ante una película que enganche, simplemente va pasando ante nuestros ojos sin dejar demasiado poso, ni tan solo cuando las escenas que vemos nos cuentan cosas un tanto duras. Una falta de pulso narrativo que te desconecta de lo que sucede y que sólo consigue enganchar en la ya mencionada escena en el tramo final.

En cuanto a la ambientación, nada que objetar, unos escenarios bien escogidos que te llevan a la época. Resulta curioso el tono empleado para la iluminación, algo amarillento durante todo el metraje.

Los actores no están mal, Crowe tiene oficio y se le nota; mientras que los demás están creíbles en sus papeles. Pero como no podía ser de otro modo, tenemos un niño pesado al que le darías una patada  y que no aporta nada.

Como podréis adivinar, el Maestro del Agua es una película olvidable, un intento de hacer algo profundo y trascendente que se pierde y queda algo pretencioso que no acaba de enganchar nunca y que al menos tiene la virtud de no hacerse eterno (podría haber sido la típica película de dos horas y media que no se acaba nunca). Una muestra de que no todos los actores sirven para dirigir, o de que lo que nos quiere contar Crowe no nos interesa.


Valoración Personal: 5,5.


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