martes, 9 de agosto de 2016

Ranma 1/2 #11

Poco a poco nos alejamos del ecuador de éste manga y vamos acercándonos a su recta final (19 tomos kanzenban), y al menos yo lo hago con la sensación de estar ante un manga que vive de nostalgia pero que sigue teniendo algo de la magia que me fascinaba cuando era pequeño.

Sigue gustándome la tónica de tener tramas que ocupan más de un capítulo, ayuda a que aumente el interés por ellas y va eliminando la sensación de estar ante capítulos de relleno. Aunque, desgraciadamente, nada parece avanzar en éste manga nunca, excepto por una minisaga de éste mismo tomo.

Sí, al fin tenemos un ligero avance en la trama, con la aparición de la madre de Ranma y la promesa que le hizo su marido, lo que hace que todos estos capítulos tengan un aire similar. Es agradable ver a un personaje nuevo y con tanto impacto, aunque se lo quiten de encima con celeridad.

Por lo demás tenemos lo de siempre: competiciones absurdas, indefinición total en los sentimientos de los protagonistas, técnicas risibles totalmente, y, por lo general, entretenimiento cómico sin complicaciones. Nada nuevo bajo el sol.

A éstas alturas es evidente que no va a cambiar nada, pero se echa de menos algún revulsivo o simplemente un ligero cambio en el tono del humor o enfocarlo de otra forma. Hoy por hoy me parece una obra imposible de leer del tirón (hartazgo total) pero que, en cambio, sí que se deja leer bastante bien poco a poco, un capítulo cada día o un tomo al mes.

A ver qué nos traen los tomos que quedan, aunque mucho me temo que seguirá todo igual que hasta ahora.


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