sábado, 2 de junio de 2018

Hace un año CLXXXIV... La promesa


La película de hoy es una de esas que se hacen duras de ver, una que ha tardado mucho en hacerse y una que no tengo claro si recomendar o no. Pero no nos adelantemos y vayamos por partes.

La película nos cuenta la historia de un joven boticario armenio que quiere estudiar para médico, motivo por el que se traslada a Constantinopla. Parece una buena vida, hace amigos, se le dan bien los estudios, conoce a una chica... pero el imperio Otomano decide unirse a los alemanes en la primera guerra mundial. Y todo cambia.

Desde esos momentos seguiremos las desventuras del protagonista en su intento por sobrevivir y salvar a su familia de lo que posteriormente fue uno de los genocidios más grandes del siglo pasado, con todo un pueblo (entre 1.500.000 y 2.000.000 de personas) muertos fuera del foco de la comunidad internacional.

La película mezcla la historia personal (con romance, pérdidas, etc...) con lo brutalidad que supone destruir de esa manera a tanta gente sin que nadie se entere. Y lo hace sin cortarse demasiado en lo que quiere mostrar (sin exceso de visceras) y recurriendo al punto de vista de un par o tres personajes (el protagonista, un periodista americano, el hijo de un alto cargo del ejército otomano y una chica que acompaña al periodista americano).

A lo largo de las más de dos horas (poco más) que dura la película se nos irá poniendo mal cuerpo por momentos, a medida que vayamos asimilando las animaladas que se llegan a hacer en éste mundo (y que siguen haciéndose) y más teniendo en cuenta que ésta sigue medio escondida en la historia.

En el plano actoral tenemos a Jason Isaacs como protagonista (con un muy buen papel) seguido de un reparto en muy buena forma y que me suponen el principal interés de la película (más allá del dramón que es). Buenas interpretaciones, que serían capaces de sostener la película por sí mismas.

Pero es una película que va mas allá de sus actores. Hay un esfuerzo evidente de localización (vestuario y escenarios) junto con un buen trabajo de fotografía. Quizás la dirección sea demasiado convencional, pero el tipo de película no está como para florituras.

Habrá quien diga que le falta acción, o que el conflicto se ve en una escala demasiado pequeña. Yo creo que es un acierto, el ver las cosas desde el punto de vista de gente normal, no desde los números, hace que te impliques más, que puedas entender mejor el drama de una sola persona y luego extrapolar a los cientos de miles que vivieron lo mismo.

Reconozco que no estoy puesto en el conflicto (lo conocía, pero superficialmente), y que las hostias le deben haber caído (mirad la nota) por poner el foco en un único bando. Pero creo que la película lo único que intenta es mostrarnos algo que sucedió y hacerlo mediante un drama personal muy convencional. Lo consigue con creces.

La recomiendo? Si tenéis el cuerpo para ella no deberíais dejarla pasar. Una película bien rodada, bien interpretada y que muestra partes de nuestra historia que no se conocen demasiado (o soy un ignorante). Eso sí, avisados quedáis de que el cuerpo que se queda al terminarla no es precisamente alegre.

Valoración Personal: 8.
Valoración Filmaffinity: 6,3.
Valoración Metacritic: 49.

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