miércoles, 12 de septiembre de 2012

Inu-Yasha #1


Trasteando el Kindle y tras leer alguna que otra opinión al respecto, me dispuse a probar cómo se leía manga con el cacharrito de marras. En principio debería ir bien, no? Blanco y negro, tinta electrónica…

Pues sí, pero no. Se lee la mar de bien, pero no tanto como pasa con el libro, sobretodo cuando hay viñetas con mucho texto y supercomprimido.

Y tras ésta rara introducción de un tomo, paso a comentaros el tomo en sí XD.

Inu-Yasha es la (hasta ahora) obra más extensa de la mangaka creadora de obras míticas del género como Ranma o Lamu (o incluso ésta misma); lo que ya es en sí mismo una garantía de un mínimo de calidad.

Os explico esto para que entendáis porqué he empezad con una serie de 56 tomos.

La trama nos lleva a Japón, donde una chica de instituto descubre que el pozo de la propiedad de su familia le lleva a un porrón de años atrás en el tiempo, a una época en la que Inu-Yasha, un demonio, está encerrado.

Su llegada a dicha época la trastoca todo, y es que lleva una gema muy especial que todos los demonios quieren poseer.

Qué viene después? Pues liberación de Inu-Yasha, conocer que le encerró una antepasada de la chica, alguna información sobre la joya… y su rotura en cien partes, unas partes que deberá recuperar con la ayuda del demonio.

Y porqué le ayudaría el demonio? Pues de entrada porque la chica tiene poder sobre él, por ser la rencarnación de la mujer que le encerró.

Parece mucha información? Pues sumadle un par o tres de luchas, algunos gags y un par de toques románticos y tendréis lo que nos trae éste primer volumen.

Me ha gustado pero tampoco es para tirar cohetes; lo veo típico hasta el aburrimiento y le auguro un montón de luchas para recuperar fragmentos (tantas como para llenar 56 tomos XD). Aún así, la mezcla habitual de la autora, con bastante más seriedad que en las obras que he comentado antes (y un buen ritmo), unida a mi cabezonería por no dejar a medias las cosas que empiezo, es posible que me lleven a acabarlo.

Vale la pena? Aún es pronto para decirlo.
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