viernes, 1 de enero de 2016

Star Wars Episodio VII: El Despertar de la Fuerza

El evento cinematográfico más esperado (al menos por mí) del año ha llegado ya, el Episodio VII de la Guerra de las Galaxias está en los cines petándolo muy fuerte y un servidor ha conseguido verla (de momento una vez, cuando se descolapsen las salas pienso volver).

El hype estaba muy alto, todo lo que se iba mostrando parecía confirmar que estábamos ante una auténtica película de la saga galáctica, un film que tenía la difícil misión de contentar al público fan de toda la vida a la vez que captaba a las nuevas generaciones. He de decir antes de seguir que no soy un fan acérrimo, he visto las seis películas varias veces y las viejas me encantan (aunque quitando el Episodio I me gustan todas mucho); pero no me sé los nombres de nadie que no sea un protagonista ni me he metido demasiado (apenas tres novelas) en el universo expandido.

Y cuáles eran mis expectativas? Encontrarme una película que me mantuviera pegado al asiento durante las algo más de dos horas que dura, un film que me llevara al universo Star Wars y sentara las bases del macroproyecto que tiene Disney entre manos. Y ya os digo que, para mí, lo han logrado.

Sin entrar en spoilers (algo que no haré en toda la reseña), os comento un poco de qué va la película.

Han pasado treinta años tras los sucesos del episodio VI, en éste tiempo una Nueva República ha surgido, pero todavía es frágil, y ante ella se ha alzado un misterioso remedo del Imperio, una facción conocida como la Nueva Orden. Con tal de hacer frente a la amenaza ambos bandos están buscando al último Jedi de la Galaxia: Luke Skywalker, para hacerlo deberán encontrar el mapa que guarda un droide.

Serán Rey (una chatarrera del planeta desértico Jakku) y con Finn (un soldado de asalto desertor) los que empezarán la aventura de llevar al droide a la Resistencia (sin saber qué contiene) en una aventura donde se cruzarán con viejos conocidos, harán enemigos poderosos y, en definitiva, viviremos una de esas aventuras épicas que tanto nos gustan.

Como podéis ver el argumento es sencillo y similar a lo ya visto; pero funciona estupendamente.

Donde JJ Abrahams podía tener más problemas era en hacer que los nuevos personajes (que sustituirán a los viejos) nos cayeran bien y no estuviéramos comparándolos constantemente con lo que ya conocíamos. Bien, lo ha hecho a la perfección: los nuevos personajes (quizá el “nazi” no) están a la altura, incluso el villano tiene carisma suficiente como para mantenerse tras los primeros segundos sin máscara. La elección de actores ha sido muy buena, con gente joven apta para el papel que han tenido que desempeñar y una Rey que parece haberse metido en el bolsillo a los espectadores.

En los efectos especiales y la música casi que mejor no digo nada, era evidente que la película sería un espectáculo visual. Y si bien canta ligeramente en dos momentos puntuales se puede decir que es un gustazo para los sentidos, de esas películas que se disfrutan en un cine con unas buenas palomitas.

Por suerte la manera de rodar la película y el excelente pulso entre la acción y los momentos de relajación hacen que no puedas despegar los ojos de la pantalla. Escenas en las que se pasa en una especie de plano secuencia de una batalla entre naves a lo que sucede en tierra son simplemente magistrales. De verdad que hay pocas películas que mantengan el pulso narrativo tan bien como ésta.

Hasta aquí uno podría decir que la película es perfecta. Pues no, tiene sus fallitos.

De entrada nos falta más contexto para saber lo sucedido en éstos treinta años (algo que se sacará novelizado), luego tenemos un villano con una cara difícil (por decir algo) que suple con una buena interpretación y lo que está soliviantando más a la gente: el último tercio de película de una sensación de ya visto que tira para atrás.

Éste último tercio es el que hace que te guste más o menos la película; si se lo perdonas (o no caes en ello) se te queda la sensación de haber visto algo realmente bueno; en cambio, si te pesa mucho, la sensación es de oportunidad perdida. A mí fue algo que me sacó unos segundos del metraje, pero enseguida volví a meterme como si no hubiera pasado nada.

La suma de éstos pequeños (o grandes) errores ha hecho polarizar al fan de toda la vida, a ese que esperaba una obra maestra del cine y se ha encontrado con una genial película de acción y aventuras.

Yo sigo pensando (tras meditarlo mucho y escuchar varias tertulias al respecto) que estamos ante una película imprescindible a poco que te vayan las aventuras especiales, el mejor blockbuster de 2015 y unos cimientos sólidos sobre los que edificar los episodios VIII y IX. Una película que me compraré en Bluray cuando salga y que veré una y otra vez (como me ha pasado con Guardianes de la Galaxia).

Porque, admitámoslo, Star Wars no deja de ser una serie de películas de aventuras y acción que se ha hecho más grande de lo que realmente es por su mitología y sus fans (entre los que me cuento).

Si no la habéis visto, ya tardáis en pasar por taquilla, ésta no vale verla en screener! Si la habéis visto, por favor, poned en comentarios cuántas veces y qué os ha parecido.

Valoración Personal: 10. Sí, tiene fallos, pero lo pasé tan bien en el cine que no se me pasa por la cabeza ponerle otra nota.


PD: Mi particular ránking (en éste momento, igual mañana lo cambio) de películas Star Wars quedaría así: Episodio V, Episodio IV, Episodio VII, Episodio III, Episodio VI, Episodio II, Episodio I.
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