viernes, 6 de junio de 2014

La Gran Cacería - La Rueda del Tiempo III

Poco a poco mi intención de hacer reseñas exhaustivas de cada capítulo de la Rueda del Tiempo, libro por libro se va haciendo realidad. En ésta ocasión os traigo la reseña (o ayuda de lectura) de la tercera novela de la saga: La Gran Cacería.

Los dos anteriores han sido de los post más visitados en el blog, así que las ganas de seguir haciéndolo no han hecho sino incrementar con el tiempo. Eso sí, tened paciencia porque iré intercalando varios libros entre entrega y entrega, o eso saldré a la calle pensando que puedo encauzar XD.

Como en las ocasiones anteriores os dejo un link al pdf de la reseña para los que queráis bajarlo y leerlo en otro sitio. Espero que os ayude a leerlo más cómodamente.

Y sin extenderme más, paso a la reseña en sí.

Historia capítulo a capítulo:

Prólogo – En la Sombra: Es agradable volver a asistir a un prólogo de la Rueda del Tiempo, de esos que aparecen cada inicio de libro (en inglés) y que por lo tanto no están en muchos de los libros en lengua castellana (es lo que tiene partirlos).

Un prólogo que, curiosamente, se centra en una única escena. En ella vemos cómo alguien que se hace llamar Bors está en una sala que parece onírica reunido con muchas otras personas. Todas ellas van enmascaradas, pero el poder de observación de Bors le hace darse cuenta de la procedencia de casi todos, y hay gente de todas las naciones del mundo, incluso un par de Aes Sedai.

Enseguida nos damos cuenta que la reunión es de Amigos Siniestros, y más cuando aparece ante ellos la figura de Ba’alzemon (el que se suponía había muerto al final del libro anterior).

Dicho ser les muestra imágenes de tres chicos: Rand, Mat y Perrin. Contándoles a los Amigos Siniestros que se trata de ejes en sus planes futuros, siendo uno de ellos el Dragón Renacido.

Así, les ordena a sus subordinados que memoricen esas caras, diciéndoles que el Dragón no debe morir aún, que debe pasarse al lado del Gran Señor y servirle. Tras eso les da órdenes personalizadas, de las que sólo vemos las de Bors. Parece que alguien ha desembarcado en Punta de Toman, zona en la que el Amigo Siniestro tiene una misión.

Tras recibir la misión y constatar que la reunión ha acabado, Bors vuelve a sus aposentos, donde descubrimos que es un Hijo de la Luz (uno de sus Interrogadores).

Es un gran capítulo, y es que Jordan de vez en cuando hacía cosas de éstas: ponernos en el lado de los malos y ver qué están haciendo con tal de ser ellos los que ganen la guerra liberando al Gran Señor de la Oscuridad.

Llama la atención el personaje de Bors (situado físicamente en Tarabon, un detalle a tener en cuenta para saber quién es cuando aparezca en la narración), ese hombre observador desde cuyos ojos vivimos la experiencia. Un hombre que supuestamente lucha contra la Oscuridad pero que ha vendido su alma por la promesa de la inmortalidad.

Destacan también la aparición de Ba’alzemon, al que se suponía muerto, la presencia de dos Aes Sedai en la reunión y la mención de pasada sobre los que han llegado a Punta de Toman (y que no es otra cosa que la primera mención a los Seanchan).

Capítulo 1 – La Llama de Tar Valon: Cómo me gusta el inicio habitual de los libros de la Rueda del Tiempo, con un viento volando desde una zona a otra, centrándose en la acción según pasa por encima… En ésta ocasión nos lleva hasta lo alto de las murallas de Fal Dara, donde Lan y Rand están entrenando en el uso de la espada. Una lucha desigual, pero en la que Rand se muestra sorprendentemente apto.

El combate entre ambos finaliza cuando el viento empuja al antiguo pastor, un indicio de que el Oscuro está más libre en el mundo y empieza a alterar las propiedades de la realidad (el viento era casi sólido).

Con el entrenamiento acabado los dos hombres hablan un poco (en el trozo más largo de conversación para el Guardián) tanto del origen Aes Sedai hace 3.000 años de la espada de Rand como de porqué, tras un mes en Fal Dara todavía no ha decidido emprender camino.

Una conversación en la que Rand duda sobre su lugar en el mundo, tanto por las dudas sobre la paternidad de Tam como por el hecho de ser el supuesto Dragón Renacido. Dos temas que le llenan la cabeza y que le impiden emprender camino.

Parece además que el resto del grupo se dispersará en breve, con Mat y Perrin volviendo al pueblo mientras que las chicas viajarán a Tar Valon para hacerse Aes Sedai.

La distendida conversación acaba de forma abrupta al ver que se acerca a la ciudad una comitiva bastante numerosa: la Sede Amyrlin con varias Aes Sedai han llegado a la ciudad. Irán para amansar a Rand? O por otra cosa totalmente distinta?

Me gusta especialmente el inicio de éste libro, con un combate entre dos hombres que parece se están conociendo a un nivel bastante profundo gracias a sus prácticas diarias (en las que Lan cree que podría convertir a Rand en un maestro espadachín en cinco añitos, de los que ninguno de los dos cree disponer) para charlar un poco de sus preocupaciones y planes inmediatos.

Una escena minimalista que sin embargo nos pone rápidamente en situación y nos recuerda que Rand será perseguido en breve de nuevo, y que acaba con la irrupción del (posiblemente) personaje con mayor poder político del mundo: la jefa de las Aes Sedai.

Es curioso también el dato de que Moraine ha partido en un viaje personal, sin tan siquiera despedirse de los chicos. La Aes Sedai dejando al Dragón Renacido durante casi un mes? Curioso cuanto menos.

Capítulo 2 – La Bienvenida: Seguimos de nuevo a Rand en su deambular hacia sus habitaciones para hacerse con sus pertenencias y abandonar la ciudad. Es interesante que el viaje hacia las habitaciones nos sirve para ver un montón de detalles sobre la gente de Shienar y sobre cómo preparan la llegada de alguien tan importante como la Sede Amyrlin.

Al llegar a la habitación la situación empieza a escapársele de las manos, y es que entre el nerviosismo por ser llevado ante la superior entre las Aes Sedai y que han ordenado cambiar todo su guardarropa, el pobre Rand apenas atina a cambiarse la camisa.

Desgraciadamente para el chico de Dos Ríos la curiosidad puede más que la prudencia, y decide ver (de lejos) a la Sede Amyrlin antes de irse, pasando por el patio donde se hará el recibimiento. Un patio que está abarrotado y en el que aguardan catorce Aes Sedai además de la Sede Amyrlin.

Cuando al fin llega a la caballeriza se da de morros con la realidad: no puede irse, se ha dado la orden de cerrar las puertas y que nadie use los caballos. Así pues no le quedará otra que presentarse ante la recién llegada en cuando le mande llamar junto a sus amigos.

Un capítulo algo más flojo, con un Rand nervioso y algo desubicado que intenta huir pero al que sus ganas de ver a un personaje tan insigne le juegan una mala pasada. Lo que más me ha gustado es la idea general que uno puede hacerse sobre el funcionamiento de una ciudad como Fal Dara mediante las descripciones que se nos hacen mientras el protagonista piensa en otras cosas.

Y es interesante también ver que parte de las piezas de ropa nuevas que le han confeccionado llevan el emblema del Dragón.

Capítulo 3 – Amigos y Enemigos: De nuevo tenemos otro capítulo con Rand de protagonista intentando irse de la ciudad antes de que lo manden llamar ante la Sede Amyrlin. Preocupado por el amansamiento y por volverse loco va agobiándose más y más.

En su deambular se encuentra con dos guardias que tendrán cierta importancia, Ragan y (sobretodo) Masema. El primero parece ser un guardia algo mayor pero bastante comprensivo, mientras que el segundo parece como si algo le consumiera por dentro dado su mal humor y su intensidad.

Otra de sus caminatas buscando una salida acaba por llevarle al lugar donde están Mat, Perrin y Loial (a los que ya echábamos de menos). El primero parece estar desarrollando su posterior legendaria suerte, el segundo está taciturno y esquiva la mirada de sus ojos dorados, mientras que el tercero parece conformarse con observar. La escena de los cuatro explota con un Rand intentando alejarlos de él, sabiendo que tiene que irse sólo ya que acabará matando a los que estén a su alrededor. Así pues no es una escena agradable, con reproches entre los amigos.

Acabada la discusión Rand se encuentra con Egwene, que sabiendo lo que es (no como los tres chicos) le recrimina que intente apartar a la gente de sí, empezando también una discusión en la que descargan ambos parte de sus frustraciones y su relación va redefiniéndose.

Al final la chica coincide con Rand en que lo mejor es esconderle, con lo que le lleva a las mazmorras donde está Fain. Unas mazmorras oscuras a más no poder y con un ambiente depresivo que albergan a un Fain que está evidentemente loco, siendo capaz de detectar a Rand y diciéndole que vendrán a por él en breve; por si fuera poco se refiere a sí mismo como Mordeth, lo que acaba por poner nerviosa a la pareja, que decide ir a esconderse a los aposentos de las mujeres.

Éste tercer capítulo vuelve a ser algo flojo, demasiado introductorio y con demasiadas referencias a lo que ha pasado o puede pasar en el futuro cercano. Los deambulares de Rand buscando una salida se hacen reiterativos (aunque sigan sirviendo para dar mejor imagen de Fal Dara y sus gentes), y cuando al fin aparecen otros personajes interesantes todo se zanja de forma rápida y poco satisfactoria (da rabia ver a los chicos discutir).

Al menos el trozo de Egwene está mejor, donde se nos muestra a una chica algo más decidida y con más personalidad; alguien que ha tomado una decisión y la seguirá hasta las últimas consecuencias. Bueno, eso y que Fain aparezca como alguien desquiciado le da un punto interesante y retorcido a la narración.

Ah, y que no se me olvide la primera referencia a una voz que habla en la cabeza de Rand. Irrelevante o primeros síntomas de lo que está por venir?

Capítulo 4 – La Audiencia: Pasamos a ver a Moraine como protagonista, viendo en sus pensamientos que le preocupa la aparición de la Amyrlin, con la que parece que ha urdido alguna clase de plan. Es agradable ver también que piensa en su pasado, donde descubrimos que se crio en el Palacio Real de Cairhien, insinuando que forma parte de la realeza.

Van a buscarla dos Aes Sedai: Liandrin (una Roja atractiva, altanera y fría) y Anaiya (Azul, amiga de Morgase de hace años, una mujer afable y directa que ocupa su puesto en la antecámara de la Torre, su órgano de gobierno).

Durante el camino las dos la ponen al día sobre los acontecimientos del mundo, entre los que destacan la aparición de tres nuevos Falsos Dragones, el amansamiento de Logain en Tar Valon, la llegada de Elayne y Gawyn a la ciudad de las Aes Sedai, la convocatoria de la Gran Cacería en Illian por primera vez en cuatrocientos años, los Marinos hablan sobre la inminente llegada de su Coramoor (su Elegido), los Aiel están desasosegados y hay combates en el llano de Almoth y la Punta de Toman (cosa que enlaza con el prólogo).

Es mucha información para digerirla rápidamente, pero sirve para ver que el mundo se sigue moviendo a la par que para comprobar el talante de las dos acompañantes de Moraine y sus Ajahs.

Al llegar ante la Sede Amyrlin ve a otras de las Aes Sedai que la han acompañado, que son las siguientes: Verin y Serafella (representantes del Ajah Marrón, ratas de biblioteca), Carlinya (del blanco, desapasionada y lógica), Alanna Mosvani (del verde, una mujer opuesta en carácter a Carlinya) y Leane (la Guardiana de las Crónicas, ayudante personal de la Sede Amyrlin y una mujer muy atractiva).

Una vez a solas con Leane y Siuan Sanche (que lleva la estola de los colores de los siete Ajahs que la identifica como Sede Amyrlin, se muestra como una mujer fuerte y decidida y se nos cuenta que procede de una aldea de pescadores de Tear) hacen repaso de algunas noticias concernientes al equilibrio de poder en la Antecámara de la Torre, donde Siuan parece estar perdiendo terreno respecto a las Rojas y las Verdes. Parte de la culpa la tiene el que Moraine se llevara a Rand ante los ojos de Elaida en la primera novela, ya que ésta última sostiene que se trata de un Ta’veren tan peligroso como el mismo Arthur Hawkwing.

Hablan un poco por encima de nuevos reclutamientos para las filas Aes Sedai (su mayor temor es que cada día aparecen menos y más flojas) por lo que se congratulan por la aparición de Elayne y Egwene (de la que Moraine piensa que algún día podrá ser Amyrlin), que podrán ser las dos Aes Sedai más fuertes en siglos, así como por Nynaeve, a la que describen como potencialmente incluso superior a esas dos.

Tras hablar de todo esto un poco deciden quedarse solas, como para discutir el castigo a imponer a Moraine por lo del Ta’veren; en ése momento se tratan como viejas amigas, hablando de forma abierta y confesándose que tienen miedo por si alguien descubre el plan que ambas tienen, un plan por el que serían neutralizadas.

Éste capítulo mejora bastante los dos anteriores, poniéndonos de nuevo en un mundo vivo (con las noticias) con un pasado rico (mencionas a Arthur Hawkwin) y conociendo más cosas sobre las Aes Sedai, aunque sea de pasada (organización, luchas por el poder, Ajahs, alianzas…) así como a la mujer más poderosa del mundo.

Me encanta el cambio de perspectiva a Moraine, un personaje por ahora más rico y con bastante más background que Rand y del que tenía ganas de verlo en su salsa.
Destacan también el hecho de que la Amyrlin ya tenga en su poder el arcón con las cosas que encontraron en el Ojo del Mundo, así como que varias de las Aes Sedai a las que nombra por encima vayan a tener papeles muy relevantes en la saga (en serio, Verin, Liandrin y Alanna ya saliendo a éstas alturas de la saga?).

Buen capítulo del que se disfruta sobretodo el cambio de registro de las preocupaciones de un pastor venido a más a las de una mujer habituada a controlar lo que pasa a su alrededor y a la alta política.

Capítulo 5 – La Sombra en Shienar: Seguimos en la misma reunión que en el capítulo anterior, donde nos explican lo que es la neutralización (o amansamiento para los hombres) y no es otra cosa que cortar de forma permanente la capacidad de Encauzar sin dejar de notar la Fuente. Es algo que tanto en hombres como en mujeres provoca la muerte por falta de ganas de vivir. Dicha charla también nos sirve para conocer detalles de la historia de la Torre Blanca.

Claro, hablan de tan funesto destino porque llevan veinte años haciendo planes, buscando al Dragón Renacido (Rand) para llevarlo a la Torre y guiarlo hasta la última batalla, cosa que va contra su formación (los hombres que encauzan deben ser amansados) pero que deben hacer ya que el Dragón es el único con posibilidades de vencer en la Última Batalla.

Al hablar de Rand, Siuan admite que le vio en el patio, ya que es capaz de percibir a los Ta’veren, y a Rand le vio brillar tan fuerte como al Sol. Desgraciadamente ser un Ta’veren tan fuerte implica que no podrán hacer con él lo que quieran, lo que unido a su cabezonería de Dos Ríos han hecho que Moraine piense que ya no tiene interés en él. El plan es hacerle ir con sus amigos (una vez limpiado Mat de la corrupción de Shadar Logoth) a Illian para entregar el Cuerno de Valere, en ése país le recibirían como a un héroe y podría empezar a cumplir las profecías con una nación respaldándole.

Y es que mientras no se proclame a sí mismo el Dragón Renacido seguirán surgiendo falsos Dragones (como un tal Taim, originado en Saldea y al que aún no han capturado). La proclamación parece ser el primer paso para seguir las Profecías del Dragón (o Ciclo Kareathon), unas profecías que cuentan cómo resurgirá el Dragón y se enfrentará al Oscuro.

Para acabar hablan del sello de cuendillar roto, uno de los siete sellos de la prisión del Oscuro que debería ser irrompible y que sirve para dar una idea del poco tiempo del que disponen antes de la Última Batalla. Luego se separan, quedando evidente que Moraine oculta cosas incluso a su mejor amiga y cómplice.

A continuación tenemos un primer salto en el espacio, para ver como Gofran Bronhald ha sido enviado por el Capitán General de los Hijos de la Luz junto a 2.000 soldados hasta Tarabon, donde un ejército extranjero (al que se refieren como el ejército perdido de Artur Hawkwing) ha aparecido y está atacando ese reino.

El tal Bornhald se muestra como alguien comprensivo, totalmente al contrario que los fundamentalistas que hay con los Hijos y que encuentran su máxima expresión en los Interrogadores.

Es interesante que él no sepa por qué le han mandado, quedando claro que no es el Hijo del prólogo que era un Amigo Siniestro, e insinuándose que es alguien de gran poder en la organización, poniendo sospechas sobre su mismo dirigente.

Y luego otro salto, ésta vez al personaje de Liandrin (la Aes Sedai del Rojo que conocíamos un par de capítulos atrás). Ésta amedrenta a la hermana de lord Agelmar, usando incluso el Poder Único en ella para convencerla (en una especie de Compulsión muy débil) de que Moraine y alguno de los chicos pueden ser Amigos Siniestros, solicitando su ayuda para sacarlos de Fal Dara sin que se entere nadie.

Al final Fain es liberado, obviamente por Liandrin, que queda clarísimo que es una Amiga Siniestra perteneciente al Ajah Negro.

Me gusta de nuevo el capítulo, con ese salto entre planes de más de veinte años de antigüedad superados por la influencia Ta’veren, así como las consecuencias de dichos planes y lo mal que está todo, así como los movimientos nuevos para empezar a encauzar a Rand.

Luego los movimientos del Oscuro, con un Bornhald que no sabe por qué está allí y una Liandrin que se revela de forma evidente como la primera Aes Sedai del Negro en perder su máscara.
Mola mucho ver cómo los siervos del Oscuro no se quedan quietos, empezando sus propios planes que se contraponen a los de Moraine. Éste conocer de antemano algunos de los malos hace más interesantes apariciones de los mismos en las que sus interlocutores no saben realmente con quién están hablando.

Parece que al fin empieza a despegar esto, cogiendo forma algunas de las ideas para los próximos capítulos y poniendo algunos mimbres importantes para la saga entera.

Capítulo 6 – Ominosas Profecías: El  capítulo devuelve el protagonismo a Rand, que empieza soñando con Fain y Ba’Alzemon; un sueño del que despierta en la habitación de Nynaeve, con ésta vigilándole y diciéndole que le ayudará a esconderse de la Amyrlin. Además, le da la curiosa información de que la hermana de lord Agelmar ha estado buscándole, así como varias de las otras mujeres de la corte.

En plena conversación saltan todas las alarmas en Fal Dara, momento en que Rand sale disparado sabiendo que Egwene se encuentra con Fain, y relacionando las alarmas con una posible fuga de éste último. Allí sale corriendo, espada en mano y atravesando los aposentos de las mujeres a toda carrera (incluso tropezando con la Amyrlin).

Cuando sale a las zonas comunes descubre que hay trollocs y combate en Fal Dara, lo que le hace darse más prisa para llegar a las mazmorras. En su entrada Ingtar combate con un Fado, los guardias están decapitados y mordisqueados y las paredes llenas de escritura Trolloc.

Al llegar a la celda de Fain encuentra un mensaje escrito con sangre y dirigido a él: le esperará en la Punta de Toman.

Mientras borra el mensaje gritando el nombre de Egwene, aparece Liandrin, que empieza a interrogarle sobre quién es y qué hace allí (usando incluso la poca Compulsión que conoce). Cuando parece que conseguirá doblegar a Rand aparece Moraine, que tiene un breve combate dialéctico con la hermana Roja (Negra) y encuentra a Egwene y Mat: vivos pero inconscientes. La primera parece que tiene sólo un golpe leve, mientras que al segundo le han robado la daga de Shadar Logoth.

Tras el examen inicial llega Ingtar con un grupo de hombres, poniendo al corriente a Moraine de lo que ha sucedido: los trollocs y el Fado han entrado por una puerta trasera, abierta desde dentro por algún traidor que ha matado a los centinelas que la guardaban; por si fuera poco han robado el Cuerno de Valere. Es por ello que lord Agelmar ha dado la orden de cerrar todas las puertas e impedir la salida de nadie (lo que confirma que la primera orden no provenía de él, lo que hace sospechar levemente a Rand sobre Ingtar).

Moraine utiliza a los hombres de Ingtar para transportar a los dos chicos heridos, solicitando la ayuda de la Amyrlin para sanar a Mat antes de que la pérdida de la daga acabe matándole.

Por el camino Rand se encuentra con Lan, quien en tono jocoso le dice que las mujeres de la fortaleza han quedado impresionados por su carrera dentro de sus aposentos (sobre lo que incluso se atreve a bromear!). También le dice que es libre de salir de Fal Dara (cosa que sabemos no hará hasta que Mat esté recuperado).

Me ha gustado que llegue ya la acción a la novela, una breve y sangrienta incursión para liberar a Fain y robar el Cuerno de Valere, así como para emplazar a Rand en la Punta de Toman (donde sabemos que están pasando cosas). Por lo demás un capítulo entretenido que introduce las sospechas sobre personajes aparentemente intachables y que pueden ser Amigos Siniestros (o no); de hecho salen al menos (que yo recuerde) tres Amigos Siniestros durante el capítulo, de los que a éstas alturas sólo conocemos la identidad de uno de ellos.

Igual es poco creíble que no mataran a Egwene ni a Mat habiendo acabado los Trolloc con tantos guardias para llegar hasta ellos, pero por lo demás creo que es un capítulo muy bien hilado.

Capítulo 7 – La Sangre llama a la Sangre: El capítulo empieza en la habitación donde cuatro Aes Sedai acaban de retrasar la muerte de Mar por culpa de la infección; una infección que le matará en unos meses a no ser que recupere la daga y se corte el vínculo con ella.

En la habitación tras la curación quedan tres Aes Sedai: Moraine, Siuan (la Sede Amyrlin) y Verin (una marrón regordeta de gran edad incluso para ser Aes Sedai). Las tres discuten el mal que puede hacer la daga, la necesidad de recuperarla junto con el Cuerno de Valere y la posible importancia de Fain, por el riesgo corrido para rescatarle.

Además, la mayor de las Aes Sedai les traduce el texto que han encontrado en las mazmorras, un texto que parece una profecía y que dice lo siguiente (textual, el copyright pertenece a los editores del libro y no se intenta obtener lucro del mismo).

“Hija de la Noche, vuelve a caminar. La antigua batalla continúa librando. A su nuevo amante busca, a aquel que la servirá y morirá y aun así le servirá. ¿Quién se opondrá a su retorno? Las Murallas Resplandecientes se postrarán.

La sangre alimenta a la sangre. La sangre llama a la sangre. La sangre es, fue y será por los siglos de los siglos.

El hombre que encauza se halla solo. Entrega a sus amigos al sacrificio. Dos caminos se abren ante él. Uno va a la muerte sin agonía, otro a la vida eterna.

¿Cuál elegirá?¿Cuál elegirá?¿Qué mano da cobijo?¿Qué mano da muerte? La sangre alimenta a la sangre. La sangre llama a la sangre. La sangre es, fue y será por los siglos de los siglos.

Luc fue a las Montañas Funestas. Isam aguardó en los altos puertos. La cacería ya se ha iniciado. Los sabuesos de la Sombra ahora corren, y matan-

Uno vivió y otro falleció, pero ambos existen. La hora del Cambio ha llegado. La sangre alimenta a la sangre. La sangre llama a la sangre. La sangre es, fue y será por los siglos de los siglos.

Los Vigilantes esperan en la Puerta de Toman. La simiente del Martillo quema el antiguo árbol. La muerte sembrará y el verano arderá, antes del advenimiento del Gran Señor. La muerte segará y los cuerpos se abatirán, antes del advenimiento del Gran Señor. De nuevo la simiente lavando antiguos agravios, antes del advenimiento del Gran Señor. Ahora llega el Gran Señor. Ahora llega el Gran Señor. La sangre alimenta a la sangre. La sangre llama a la sangre. La sangre es, fue y será por los siglos de los siglos. Ahora llega el Gran Señor.”

Una profecía con varias capas y distintos significados posibles, entre los que destacan que Lanfear (Hija de la Noche) vuelve a ser libre (una Renegada, la más poderosa junto a Ishamael y antigua amante del Dragón).

Se nombran a dos personajes importantes más: Lord Luc, marido de Tigraine, anterior reina de Andor y Isam, traidor a los Malkier y tío de Lan.

Lo más perturbador es la posibilidad de que los ejércitos que Arthur Hawkwing (el Martillo) envió más allá del mar hace mil años con dos de sus hijos hayan regresado  y estén desembarcando en Punta de Toman (donde hay rumores de guerra).

Por si fuera poco y como si no fuera con ella, Verin ha deducido que el hombre que encauza es uno de los chicos de Moraine; una revelación que casi acaba en violencia por parte de ésta y Siuan, pero que ante la aparente calma de Verin dejan seguir a ésta última con su exposición de ideas: si es un hombre y encauza debe ser el Dragón Renacido o no le hubieran protegido, y las profecías dicen que debe llegar a la última batalla, con lo que sería interesante estudiarle como varón que puede encauzar y que no va a amansarse. Unos razonamientos aparentemente fríos y en pos de la investigación que hacen de Verin una marrón típica.

Tras un trozo tan intenso toca volver a un personaje que teníamos olvidado, Perrin (ese herrero reflexivo, que lleva moviéndose con cuidado toda la vida para no hacer daño a los demás con su gran corpulencia). Un Perrin que ha ido a ver a Mat, al que vemos despertar algo confuso.

Por desgracia para ambos, aparece Leane para echar a Perrin y hacer que el paciente descanse, no sin antes fijarse en los ojos dorados y lanzar un piropo a un algo descolocado Perrin.

Rand sigue pensando si irse o no cuando aparece Perrin en la habitación, ambos chicos tienen una conversación tirante debido a lo que dijo Rand a sus amigos hace poco, así que las cosas no se arreglan entre ambos.

Lan va a buscarle para que comparezca ante la Amyrlin, le instruye sobre cómo debe comportarse e incluso le da un regalo (un alfiler con el Águila de Manetheren), mostrando abiertamente que le tiene afecto y que quiere que le salgan las cosas bien.

Vamos a ver, es un capítulo bastante extenso con algunas escenas interesantes entre las que destaca la conversación post curación de Mat y descubrimiento de parte de las Profecías de la Sombra; en ellas lo mejor no son las Profecías en sí o el descubrimiento de retazos de información importantes, lo mejor es el personaje de Verin y cómo reacciona ante los descubrimientos, mostrando algunas de sus cartas y haciéndolo, aparentemente, con total inocencia.

Un personaje el de Verin que es de los que más me gustan en la Rueda del Tiempo, y cuyas intervenciones se disfrutan más en una segunda lectura (en la primera, con tantos nombres hay muchos personajes que se nombran de pasada pero que serán protagonistas de tramas importantes).

Luego están bien las escenas de Perrin y Rand, con esa Leane mostrando su ascendencia Domani, pinchando a los chicos; o ese Lan muchísimo más abierto que en la primera novela, mostrándose como el grandioso personaje que es.

Capítulo 8 – El Dragón Renacido: El título del capítulo ya da una pista de por dónde irá todo; y empieza con la mejor escena del mismo, con un Rand dejando atrás a Lan y entrando al estudio de la Amyrlin para hablar con ella, Moraine y Verin, intentando comportarse como su ya amigo Lan le ha enseñado a hacer.

Durante la reunión le cuentan lo que realmente es: El Dragón Renacido, nacido en el Monte del Dragón y buscado durante veinte años por Moraine y Siuan, y es que el día de su nacimiento, la anterior Guardiana de las Crónicas vio su nacimiento (el del Dragón) para morir acto seguido.

“Será de estirpe antigua y su crianza correrá a cargo de gente de viejo linaje”.

 La Amyrlin de entonces les encomendó la tarea de buscarlo, cosa que no han conseguido hasta ahora.

Le dice que saben que encauza, pero que no le amansarán porque debe dirigir al mundo contra la Sombra, para lo que necesita estar vivo y cumplir las Profecías, motivo por el que le dejarán libre para acompañar a Mat y Perrin en la búsqueda del Cuerno y la daga.

“Cuando los vientos del Tarmon Gai’don recorran la tierra, él se enfrentará a la Sombra y volverá a traer la Luz al mundo”.

Le dan varios detalles más del día de su nacimiento (como que fue el día en que los Aiel se retiraron tras cumplir su objetivo en la guerra) o que su padre fue un comandante Illiano que le recogió de su lugar de nacimiento.


Rand casi se desmaya al asimilarlo, cerrándose en banda y diciendo que nadie le manipulará, nombrando a Falsos Dragones antiguos que fueron manipulados por Tar Valon. Acto seguido se va, dejando a las tres mujeres solas y pensando que han dejado suelto por el mundo alguien que puede destruirlo.

Tras la tensión de esa gran escena pasamos a Nynaeve, que tiene otro par de escenas no menos intensas.

Por un lado un encuentro con Lan, el hombre al que ama y que admite que él la ama a ella. Por desgracia es quién es, un amor imposible pese al cual le regala el anillo de los reyes Malkier.

Por otro una Moraine poco oportuna que aparece con Nynaeve llorando, ambas discuten (más la joven que la Aes Sedai) sobre Rand, lo que harán los chicos y lo que harán Nynaeve y Egwene. La chica se promete aprender bien para vengarse de Moraine, a la que cree responsable de todo lo malo que ha pasado en su vida en los últimos meses.

Para acabar vamos con Egwene, a la que vemos preparada para ir a Tar Valon a aprender; con una conversación al respecto con Nynaeve en la que pasan a considerarse iguales. Pero lo mejor está al final, cuando Rand va a despedirse de la chica antes de partir, una despedida en la que él siente que hará lo necesario y luego morirá, despidiéndose de su amor para siempre y sabiendo que nunca más volverán a verse.

Como he dicho ya, estamos ante un capítulo con varios momentos intensos en lo emocional, con personajes con los nervios a flor de piel y con una nueva vida ante ellos, sea la que querrían o no.

Por si fuera poco vemos también la escena de Rand y la Amyrlin, donde se nos da nueva información sobre el nacimiento del protagonista, uniendo cabos con la escena en la que Tam deliraba por la fiebre en el primer libro y viendo el carácter de Rand por un lado y el miedo de tres mujeres muy poderosas por el otro.

En todo momento tienes la sensación de estar ante un punto de inflexión en la trama, con personajes a punto de partir, alguna revelación, despedidas, llantos, ira… Intenso y de gran nivel, poco a poco la novela despega.

Capítulo 9 – La Partida: Cómo su propio nombre indica, el capítulo empieza con la partida de los protagonistas de Fal Dara, dividiéndose al fin en dos grupos. Por un lado tenemos a Rand, Mat, Perrin, Loial y un grupo de shienarianos (Ingtar, Ino, Masema y Ragan como los más destacados), mientras que del otro está la comitiva de la sede Amyrlin y las chicas.

Antes de despedirse, Lan le enseña a Rand una última lección: “envainar la espada” una maniobra que consiste en usar el cuerpo para parar (y morir) un golpe enemigo a la vez que se acaba con él.

Antes de partir se ve también la tensión entre los chicos, hay una conversación con Loial (al que se echaba de menos) y lo más importante: un arquero intenta acabar con la vida de la Amyrlin y falla el tiro (aunque igual iba a por Rand, no queda claro).

Por último y ya en camino en la búsqueda del Cuerno de Valere y de la daga de Shadar Logoth se presenta un nuevo personaje, un tal Hurin que resulta ser un rastreador (alguien capaz de seguir a los que han perpetrado violencia mediante el olfato, así como detectarla con el mismo). El rastro se dirige al sur, y no hacia la Llaga como sería lo normal.

Luego hacemos un sorprendente (y que no recordaba) salto a Illian, donde Bayle Domon (al que conocimos como capitán del barco que puso a salvo a Mat, Rand y Thom) se reúne con unos hombres que le proponen lo que parece el negocio de su vida, y todo por entregar una carta en Mayene y transportar a un hombre.

Bayle acepta, pero una vez en su barco abre la carta, descubriendo que es una trampa en la que le tachan de Amigo Siniestro y piden su decapitación; dicha carta viene firmada por el rey de Cairhien. En ese momento tiene claro que van a por él, posiblemente por un objeto antiguo que compró, momento en el que le han estado persiguiendo. Ese objeto no es otro (por la descripción) que uno de los siete sellos de la prisión del Oscuro.

De forma bastante inteligente Bayle decide no cumplir el encargo y huir lo más lejos posible, concretamente hacia Falme y la Punta de Toman.

Un capítulo algo más calmado, sobre todo en la parte de Rand, de la que sólo destacaría el pique entre los chavales, la importancia que le dan al cambio en la forma de vestir y el intento de asesinato (bueno, y la aparición de Hurin, gran personaje).

Luego en el trozo que más me ha interesado (igual porque no lo recordaba) tenemos un país del que conocemos poca cosa visto en primera persona por parte de alguien al que seguro considerabais un personaje que no volvería a aparecer. Su trozo es corto, pero sirve para darnos unas nociones de política internacional, ver la fiesta por la Cacería del Cuerno y comprobar que hay muchos Amigos Siniestros urdiendo planes de forma independiente.

Buen capítulo, pero baja un pelín tras tanta emoción.

Capítulo 10 – La Cacería Comienza: Asistimos a los primeros días de la búsqueda del Cuerno de Valere, en ellos el grupo se dirige siempre hacia el sur, guiados por el olfato de Hurin y las indicaciones de Ingtar.

Durante el camino la tirantez entre los chicos sigue igual, incluso más agravada por culpa de la ropa que Moraine le ha preparado a Rand para el viaje: toda digna de un lord. Además de seguir sin hablarse, Rand empieza a tratar más con Loial e Ino y Masema ganan protagonismo (el primero como un soldado cascarrabias y el segundo que parece odiar a Rand – un odio propiciado por su apariencia Aiel-).

Más camino sólo salpicado de cadáveres de Amigos Siniestros comidos por los trollocs, además de un par de poblaciones vacías de gente (en las que seguro se han llevado a todo el mundo para comérselo).

En dichas poblaciones pasan dos cosas curiosas. En la primera ven a una mujer de blanco desaparecer (¿Lanfear?) mientras que en la segunda (la que cierra el capítulo) encuentran un Fado torturado, asesinado y clavado a una pared. ¿Quién puede hacerle eso a un semihombre?. Por si fuera poco, en ésta segunda población Rand queda momentáneamente atrapado en una especie de visión en bucle, de la que deshace haciendo algo extraño ¿usar el poder?

Y poco más aparte de conocer algo más de información sobre los Aiel (viven en un desierto, matan a todo el mundo salvo a buhoneros, juglares, gitanos y ogier, no tocan espadas, no van a caballo, y luchan tan bien que vencieron al mismo Arthur Hawkwing en su única gran derrota.

Además, el pasar por tierras casi deshabitadas nos hace conocer que formaban parte de una nación, como tantas que han aparecido y desaparecido desde el Desmembramiento del mundo, quedando sólo unas pocas lo bastante grandes y perdiendo poder éstas con cada generación que pasa (como demuestra que en Dos Ríos no sepan ni que son parte de un país llamado Andor).

Un capítulo curioso por ser los protagonistas los perseguidores (girando tornas respecto al primer libro) y que sin embargo transmite una tensión algo mayor, con esos cadáveres, ese no saber qué está pasando en el grupo o qué es capaz de matar a un Fado.

Transición de la buena, de esa que Robert Jordan tan bien sabe hacer para tenernos atrapados en lo que, en el fondo, no es más que un grupo de gente persiguiendo a otro durante unas cuantas páginas sin llegar a una resolución satisfactoria. Una habilidad innata para la escritura que hace que disfrutes incluso del detalle más insignificante de la narración.

Pausado, tenso y volviendo a redefinir el rol de cada personaje en el grupo.

Capítulo 11 – Espejos del Entramado: Estamos ante un capítulo que te acabas muy pronto, de esos que pasan sin que te des cuenta, y es que salvo un par o tres de escenas cortitas no contiene nada más.

En la primera vemos al grupo de los chicos acampando, inquieto por el Myrddraal clavado a la puerta y la mujer a la que Ino ha visto ya un par de veces durante el camino. En dicha parada Ingtar le comunica a Rand que por orden de Moraine, él es su segundo al mando. Ante la estupefacción del chico le entrega un fardo y le deja sin apenas tiempo a reaccionar.

En la segunda le vemos abriendo el fardo en lo que parecía un lugar íntimo y viendo que es el estandarte de Lews Theris, el estandarte del Dragón; un estandarte por el que la mayoría de las personas del mundo le matarían. Por suerte o por desgracia en ese momento le encuentran Mat y Perrin, que le sonsacan lo que no sabían: Moraine dice que es el Dragón Renacido y es capaz de encauzar. Mat reacciona alejándose de Rand y con cierto histerismo, mientras Perrin se lo toma mejor, con resignación (como lo suyo propio) y pregunta a Rand un par de cosas bastante inteligentes sobre porqué sigue libre siendo capaz de encauzar.

En la tercera y última escena vemos a Padan Fain, el hombre al que persiguen y que lleva el arcón con el Cuerno (porque aún no ha sido capaz de abrirlo), recordando cómo le ganó el liderazgo al Fado, matándole el mismo y clavándole a la puerta en que Rand y los suyos le encontraron.

Ahora aparece como alguien a quien los trollocs siguen y los Amigos Siniestros temen, alguien cambiado por Ba’alzemon y completado en Shadar Logoth (más ahora que lleva la daga de Mat).

Del capítulo sacas en claro que es evidente que Rand no quiere asumir lo que significaría hacer ondear el estandarte o creer en lo que Moraine o la Amyrlin dicen que es; pero al menos sus dos amigos ya lo saben, aunque sus reacciones no hayan sido demasiado buenas. Bueno, también queda claro que Fain ya no es un simple ser humano, en un segmento con trozos hasta desagradables (como cuando les ordena a los trollocs que acaben con todos los aldeanos que llevan con ellos).

Como curiosidad la mención a la columna bajo la que acampan, en la que Loial parece encontrar algo extraño.

Buen capítulo, claro y directo.

Capítulo 12 – Tejido en el Entramado: Como siempre que hay un cambio de protagonista es bienvenido, y más cuando vemos cosas totalmente distintas ya, con tramas que se separan y que tardarán en volver a juntarse.

Concretamente tenemos el punto de vista de Egwene, que empieza en el momento en que la Amyrlin sufre un atentado fallido antes de partir de Fal Dara. Desde ese momento asistiremos a la primera parte del viaje de la chica con Nynaeve y las Aes Sedai que se dirigen a Tar Valon.

Durante el viaje veremos que las distintas Aes Sedai les van dando clase (se nombra a Verin, Alanna, Alviarin y Liandrin), pero realmente sólo asistimos a una de esas clases, impartida por la Marrón.

En ella les enseña técnicas de relajación para entrar en contacto con la Fuente Verdadera, cosa que Egwene consigue con cierta asiduidad y Nynaeve sólo en un estallido de furia (que consume en llamas las mantas de la habitación).

Durante dicha lección sabremos también que entre las que pueden encauzar están las espontáneas (que lo harán sin enseñanza y de las que muere una de cada cuatro) y las que deben ser instruidas para ser capaces de hacerlo. Se les advierte de los peligros de encauzar, siendo posible matarse al absorber demasiado Poder, o perder la capacidad de usarlo.

Hacia el final del capítulo descubriremos que Moraine ha partido sin decir nada, así como Liandrin y Verin en días consecutivos.

Lo último ya que se nos cuenta es que Egwene ha tenido un sueño que cree real y del que una Aes Sedai le dice que puede ser una Soñadora (sueños premonitorios, sólo ha habido una en los últimos cuatro o cinco siglos). En dicho sueño veía a Ba’alzemos y una mujer (por separado) vigilando a Rand, dejándole a ella una gran sensación de peligro que no se va ni en vigilia.

Al releer el capítulo por tercera vez me he dado cuenta de la cantidad de Hermanas del Ajah Negro que se nombran durante éstos primeros capítulos, parece increíble que haya tantas!

Es agradable el cambio a una perspectiva distinta, con unos sueños y expectativas que no tienen nada que ver con los de Rand, dando una visión distinta del mundo (personaje femenino) y viendo que siguen pasando cosas más allá de lo que hagan los chicos.

Buen capítulo para relajar un poco, así como para conocer algunas cosas sobre la organización de las novicias Aes Sedai (como que tienen que hacer tareas de criadas mientras sean novicias).

Capítulo 13 – De Piedra a Piedra: Tras el descanso que supone el capítulo de Egwene toca volver al protagonista indiscutible: Rand, que ya empieza mal, despertándose en un lugar desconocido, al lado de una columna igual (pero mejor conservada) que aquella bajo la que se durmió, y a su alrededor sólo están Loial y Hurin.

Parece que se trata (según Loial) de piedras usadas por los Aes Sedai para viajar entre mundos durante la Era de la Leyenda, cosa que sólo los más poderosos eran capaces de hacer. Lógicamente ha sido él quien los ha llevado hasta allí, así pues se dispone a sacarlos encauzando.

Por primera vez le vemos encauzar de forma consciente, llamando a la Fuente y sintiéndola como algo maravilloso a lo que se llega a través de algo aceitoso y podrido. Una descripción que nos da una idea de la podredumbre que impregna la mitad masculina, en contraposición a lo que sienten las mujeres al encauzar.
Es curioso ver las reacciones de los tres personajes, Rand haciéndose rápidamente responsable por llevarlos a ese mundo alternativo; Loial suspicaz y algo desorientado, ya que no es tonto y sabe que sólo el Poder puede haberlos llevados allí; Hurin desesperado y depositando toda su confianza en Rand para que arregle el entuerto.

También me extraña el que se pueda percibir el rastro de los Amigos Siniestros desde éste mundo, aunque más difuminado. Un mundo que se percibe algo menos sólido, algo parecido al mundo de los Sueños.

Me gusta mucho cuando Jordan añade cosas nuevas a la trama, elementos fantásticos para dar color y profundidad a un mundo que, a éstas alturas, ya tiene una considerable riqueza.

Capítulo 14 – Hermano Lobo: Otro cambio de personaje, en ésta ocasión toca ver el revuelo que ha causado en la partida de Ingtar la desaparición sin dejar rastro de Rand y compañía. Sobre todo por Hurin, el único método que tenían para rastrear a los trolloc y a Fain.

A regañadientes Perrin (que ha desarrollado mejor oído, visión y olfato) le dice a Ingtar lo que puede hacer, poniéndose en contacto con los lobos para seguir el rastro. Unos lobos que ya han puesto nombre a Perrin (Joven Toro) y que se comunican con imágenes. Como no podía ser de otra forma Mat alucina con la declaración de Perrin, mientras que los shienarianos la aceptan cuando Ingtar le hace pasar por Husmeador. Y más al encontrar el punto en que los trolloc destrozaron a la gente secuestrada que llevaban con ellos.

Para acabar vemos como Verin Sedai alcanza al grupo, diciendo que le ha enviado Moraine para acompañarles, viéndosele enseguida que su objetivo principal no es el Cuerno, sino Rand.

Pese a ser un capítulo cortito me gusta porque sale en él mi personaje favorito, un Perrin que ha de hacer de tripas corazón para seguir con la búsqueda de la daga de Mat (le da bastante igual el Cuerno) y que se pregunta dónde debe estar en esos momentos su amigo.

De nuevo cortito, directo y con otro personaje. Muy bien.

Capítulo 15 – Verdugo de la Humanidad: Lógicamente, tras un capítulo con otro personaje tocaba volver a Rand, Loial y Hurin. El trío sigue en un mundo parecido pero distinto al nuestro, donde todo está como difuso, desde el paisaje hasta el olor que sigue Hurin. Un lugar sin animales y que parece abandonado desde hace mucho tiempo.

El capítulo se centra en un solo día, donde vemos que Rand anima y dirige al pequeño grupo, haciéndose responsable de lo que ha ocurrido. A medio día Loial se detiene, y le vemos cantarle a un árbol por segunda vez, aunque en ésta ocasión lo hace para crearse un arma (una barra) de madera. Dicha acción da una idea del nerviosismo y lo raros que se sienten en éste extraño mundo.

Ya por la noche y en la guardia de Rand se le acerca entre la niebla Ba’alzemon, en su aspecto habitual e intentando hacer lo mismo que siempre: hacer que Rand sirva al Oscuro. En ésta ocasión le intenta convencer diciéndole que puede enseñarle a usar el Poder Único, protegerle de la infección que le volverá loco y darle la vida eterna; en favor  de Rand hay que decir que ni se lo piensa, repitiendo un mantra que cree le protege.

Ba‘alzemon le habla como si fuera Lews Therin, diciéndole que se han enfrentado innumerables veces a lo largo de las eras, pero advirtiéndole que ésta será la última ocasión en que lo harán, que habrá una Última Batalla. Como regalo de despedida y para que quede claro que no ha sido un sueño, hace arder la espada que Rand lleva en la mano (a lo que el chico responde encauzando y cortando el fuego) lo que le graba a fuego en la mano la marca de la garza que porta la espada.

Un capítulo intenso, con cierto desconcierto al inicio por aquello de describir el mundo brumoso en el que están, pero que enseguida coge ritmo gracias al cántico de Loial y a la aparición de Ba’alzemon.

Parece que el viaje haya sido programado a posta para que Rand empiece a ver que realmente es responsable de gente y que acabará teniendo que admitir que es el Dragón Renacido (se lo dicen desde las Aes Sedai hasta los renegados).

Como curiosidad queda la mención a una muchacha que le protege, posiblemente se trate de Egwene, de la que hace poco vimos cómo Soñaba con él.

Me gustan éstos capítulos cortos, con una o dos escenas y un buen trabajo de ambientación.

Capítulo 16 – En el Espejo de la Oscuridad: Seguimos con Rand en ese mundo menos sólido, por el que se dan cuenta que viajan a mucha mayor velocidad de lo que sería normal. Hasta el punto de acercarse a la zona donde en su mundo están las ruinas de monumento a Hawkwing.

Desgraciadamente, en éste mundo Hawkwing parece que perdió la guerra con los trolloc, y en su lugar encuentran un monumento al Oscuro. Posiblemente es por eso por lo que no hay vida animal en éste mundo: los trollocs vencieron y luego se mataron entre sí cuando no había otras cosas que matar.

En plenas cavilaciones oyen el chillido de una mujer, a lo que Rand responde presto. Encuentran a una mujer increíblemente atractiva (hasta el punto que incluso Loial lo comenta y Hurin se queda embobado (se le escapa hasta lo del Cuerno de Valere)) atacada por una especie de oso al que la chica luego llamará golam. Rand acaba con la bestia con un tiro en el ojo, a lo que la mujer se lo agradece.

Dice llamarse Selene y ser Cairhiena. Va vestida con un vestido blanco y un cinturón de plata; y de cerca es incluso más bonita. Como no podía ser de otra forma Rand pierde un poco la cabeza por ella. Dice que se durmió al lado de una piedra y despertó aquí (debe poder encauzar).

La chica le cura la mano al vérsela vendada, igual que lo hubiera hecho Nynaeve (incluso se cura sospechosamente rápido). Conversando con ella parece que intenta inculcarle el buscar la grandeza, como si supiera algo y quisiera que Rand se decidiera en lugar de dejarse llevar. Es tan curiosa la reacción de la chica que hasta un Rand algo atontado acaba por preguntarle si es Aes Sedai (a lo que ella responde con cierta condescendencia con un no bastante rotundo, como si fueran inferiores).

Loial, tras hablar un rato con la chica le dice que está sorprendido de la de cosas que llega a saber (según él por vivir cerca de la segunda mayor biblioteca del mundo), habiendo teorizado que se hallan en uno de los mundos posibles, siendo tan poco tangible debido a que se trata de uno con pocas posibilidades de existir; un lugar donde incluso el tiempo transcurre de forma distinta.


Llegan a hablar incluso del vacío de Rand, cosa a la que ella llama la Unidad. Un término curioso, igual que el de alentin que usa para referirse a Loial.

Cuando Rand va sospechando más y más de ella (el chico no es tonto del todo), ella le comenta que están cerca de la columna (Portal de Piedra le llama) que la trajo hasta aquí, conversación que se ve interrumpida por la llegada de una manada pequeña de grolm (sean lo que sean).

Como capítulo te mantiene desconcertada y con la mosca detrás de la oreja en todo momento. Porque a poco que te pares a pensar te queda claro que cuanto menos debe tratarse de alguien capaz de encauzar y con cierta edad y mucha formación, lo que sólo te deja la opción (de momento) de que sea o una Aes Sedai. Pero como lo niega de forma abierta ya sólo puedes pensar que se trata de una hermana del Ajah Negro (por aquello de mentir, cosa que las Aes Sedai no pueden hacer), incluso de alguien más poderoso, como una Renegada.

El personaje me parece incluso descuidado en sus formas, como si no quisiera esconder quien es, con el uso de términos algo arcaicos (alentin o Unidad) que acaban ya de decantar la balanza hacia la teoría de que se trata de una Renegada con todas las de la ley.

Es como si Jordan nos gritara a la cara la condición de la chica, dando suficientes pistas como para que lo veamos por nosotros mismos, pero sin dejarlo claro y dando a entender que pese a que Rand sospeche un poco, hay algo que le impide ver la realidad.

Buen capítulo, sobre todo por la inclusión de la ¿misteriosa? Figura de Selene. Lástima que Rand no acabe de reaccionar (o Loial o Hurin, ya puestos) de forma demasiado racional, quedando en el aire la posibilidad que la chica está usando algún tipo de poder.

Capítulo 17 - Elecciones: Pese a que son ya cinco las bestias que van a atacarles, Rand se resiste a los consejos de Selene sobre usar un Portal de Piedra. Así que se imbuye del vacío y las mata usando el arco: cinco flechas, cinco aciertos en sendos ojos.

Cuando parece que quedarán tranquilos oyen decenas, sino cientos, de grolm acercándose, lo que hace que Rand al fin se decida a seguir las instrucciones de Selene hasta llegar al Portal de Piedra. Allí la chica le explica cómo debe hacerlo para concentrarse y centrarse en su mundo, a lo que Rand responde envolviéndose en un vacío que ya le permite siempre sentir el Saidin.

Un Saidin que le veremos alcanzar de forma consciente, llenándose de algo que se define como una luz (pero con una capa de algo corruptor). Tras encauzar el mundo tiembla y llegan de nuevo al suyo propio.

Una vez en su propio mundo se dan cuenta de que deben haber adelantado a Fain y los Amigos Siniestros, con lo que deciden esperarles.

Otro capítulo con Rand en el otro mundo, uno en el que Selene pasa ya de sospechosa a ser fragante que esconde multitud de cosas. Sigo pensando que debe efectuar algunas clase de encauzamiento para atontar a los demás, porque no es normal que ni tan sólo Loial se percate de que no cuadra prácticamente nada de lo que Selene les ha contado.

Por lo demás un capítulo interesante: acción, darse cuenta de que Rand ya es capaz de Encauzar a voluntad (aunque no sepa qué hace), estar seguros que Selene es bastante turbia y ver a Hurin y Loial confiar cada vez más en el criterio de Rand.

Capítulo 18 – De Camino a la Torre Blanca: De nuevo un agradable cambio de escenario y personajes para un capítulo cortito, en el cuál prácticamente nos cuentan que Egwene y Nynaeve llegan a Tar Valon.

Pero como siempre la narración está llena de detalles bastante importantes, como el que Egwene siga soñando con un peligro potencial para Rand en el que aparece Ba’alzemon, o que la Amyrlin les de la última clase antes de llegar a la ciudad; una clase que prácticamente sólo consiste en enfurecer a Nynaeve para que sea capaz de Encauzar (incluso acorralando a la Amyrlin) y enseñarnos que se puede aislar de la Fuente a alguien que ya está tocándola.
Pero como la descripción de la ciudad no hay nada, una ciudad en una isla rodeada de zona pantanosa, con edificios que son palacios por todos lados, incluso como tiendas o tabernas, todo blanco, incluido sus altas murallas y con motivos marítimos esculpidos por doquier. Puentes de encaje volando entre torres, y en medio de todo la mismísima Torre Blanca, sede de poder de las Aes Sedai desde que los Ogier construyeron la ciudad tras el Desmembramiento del Mundo.

En el puerto una Aes Sedai regordeta de ojos verdes y talante amable espera a las dos chicas, se presenta como Sheriam, la Maestra de Novicias, la cual le confirma a Nynaeve que se saltará el noviciado para ser directamente Aceptada.

Como he dicho al empezar un buen capítulo, de la desesperación a la Esperanza, de uno masculino a uno femenino. Contrastes bienvenidos para seguir avanzando con ganas y sin cansancio en la narración.

Capítulo 19 – Bajo la Daga: Vuelta a Rand, en un capítulo algo atípico porque es él el que toma la iniciativa.

De entrada le tenemos cerca de la Daga del Verdugo de la Humanidad, esperando a que lleguen Fain y los suyos, o más bien Ingtar y el grupo para seguir la persecución, y eso pese a que Selene no para de decirle lo grande que sería si encontrara el Cuerno, coqueteando de forma descarada con él.

Cuando parece que ya no esperará más y se dirigirá a Carihien ven una hoguera que deciden investigar él y Loial, dejando a Selene con Hurin. Al acercarse entra en el Vacío, lo que le hace empezar a luchar consigo mismo para no asir el Saidin; en ese estado consigue infiltrarse en el campamento enemigo (que resulta ser el de Fain) donde todos duermen. Aprovechando la situación coge la Daga y el arcón con el Cuerno y echa a correr con Loial.

A la que la Daga se mueve Fain despierta y da la alarma, lo que acaba con Rand enfrentándose a varios trollocs espada en mano (incluso en grupo) y acabando con ellos mediante las enseñanzas de Lan en unos combates donde parece serle más difícil no asir el Saidin que acabar con las bestias (parece que una voz le hable y le diga que Encauce). Cuando se queda sólo y consigue volver en sí, emprende la huida junto a Loial, pensando que empieza a volverse loco.
Cuando llegan al campamento Selene abre el arcón para coger el Cuerno, a lo que Rand se adelanta, guardando la Daga dentro del mismo. Cuando lo ve decide que no lo tocará, enfadando a Selene, pero en concesión a la chica piensa que lo mejor es ir hacia Cairhien para protegerse de la persecución de Fain: es la ciudad más cercana y lugar de nacimiento de Selene.

Para acabar tenemos unos momentos en la mente de Fain, medio loco de rabia por haber perdido la Daga y con la compulsión de ir hacia donde está Rand, al que siente debido a lo que le hicieron en las tierras del Oscuro.

Como he dicho al principio mola ver cómo las tornas se van girando, siendo a veces Rand el que pasa a la acción, aunque sea sin ser demasiado consciente de lo que está haciendo, ya sea por la persuasión de Selene o por estar descentrado debido a la presencia del Saidin.

Lo mejor? La escena de Rand prácticamente sin ser consciente mientras va acabando con los trollocs como si de Lan se tratara.

Capítulo 20 - Saidin: Seguimos con nuestro protagonista, un Rand que ya es el líder indiscutible de su pequeño grupo y que ha aprendido a negarle cosas a Selene, una mujer que no para de insistirle que se haga con el Cuerno y olvide la Daga de Mat. Tal es su insistencia que incluso Rand vuelve a preguntarle si es Aes Sedai, a lo que ella vuelve a negarlo enfadándose.

Poco más habría en el capítulo si no fuera porque al llegar al primer pueblo Carihieno (habitantes amigables, de ojos oscuros, piel pálida y atuendos oscuros) se encuentran con una mano a medio desenterrar que forma parte de una escultura descomunal y sostiene una esfera gigante en la mano. Podría parecer una reliquia más de la Era de Leyenda (muy parecida a la que Domon le dijo que había en Tremalin), pero al acercarse a ella Rand aferra el Saidin sin darse cuenta, acumulando más y más según se acerca, notando que tiene suficiente poder para volver a desmembrar el mundo, y diciendo cosas que luego no recordará. Por suerte para él su caballo da un traspié, devolviendo al chico a la realidad y haciéndole soltar el Poder Único.

Una vez en el pueblo Selene parece ofrecerle por última vez estar siempre a su lado si se queda el Cuerno, un ofrecimiento que parece sincero y que se entiende más adelante cuando se sabe realmente quién es la muchacha.

Un capítulo de nuevo cortito, algo cansino en el papel de Selene, que no para de repetirse sobre la gloria, como si quisiera hacer pasar a Rand al lado Oscuro para poder estar con él. Y lo mejor del mismo (la escena de la esfera y el Saidin) no se entiende bien hasta que no se sabe qué son las estatuas gigantes (las dos que han mencionado ya) y para qué sirven, pero en una relectura es una grandiosa escena, de esas que te confirman que Robert Jordan lo tenía todo bien atado desde el inicio de la saga.

Capítulo 21 – Los Nueve Anillos: Seguimos con Rand en un último capítulo también algo corto, pero en el que, sinceramente, apenas sucede nada.

Casi toda la escena sucede en la posada que da nombre al capítulo, en ella Rand y Selene son tomados por pareja noble, y Hurin por un criado. Así, son tratados como nobles incluso por los soldados que hay en la posada.

Unos soldados que están allí con el objetivo de desenterrar la gran estatua y llevarla a la ciudad de Cairhien por orden de su rey, Galldrain de la casa Riatin. El oficial de dichos soldados parece poner a prueba a Rand para saber si realmente es originario de Andor, pruebas que una vez pasadas le dan derecho a ir a Cairhien con una escolta de cincuenta soldados.

Durante la conversación Rand nota algo extraño, y no es otra cosa que los primeros indicios del Daes’Daemar, o el Gran Juego de las Casas, una forma de vida en Cairhien según la cual todas las acciones tienen algún componente oculto para conseguir ganar algo más de poder.

Por la mañana Selene ha desaparecido, dejando una nota que le dice que le espera en Cairhien. Además, la escolta ya está lista y Rand emprende viaje con ellos.

Un capítulo algo sosillo para tratarse del último del libro, un punto de corte algo extraño (aunque preceda a un cambio de personajes) y que deja la narración algo floja y sin el interés lo suficientemente alto. Es comprensible ya que es la primera mitad de un libro, pero se podría haber cortado por algún otro sitio para, al menos, dejarlo por todo lo alto (como cuando recuperan el Cuerno).

Es interesante ver qué ocurre un incidente cuando Selene está ligeramente acorralada y no quiere contestar a ciertas cuestiones (probablemente haya encauzado para causarlo), y es interesante también la extraña relación que se está estableciendo entre la chica y Rand.

Personajes: En ésta novela hay unos cuantos personajes que eran protagonistas que pasan a un segundo plano, y es que Perrin, Mat, Moraine o (en menor medida) Lan dan un paso atrás para que el protagonismo lo tome Rand por un lado y Egwene/Nynaeve por el otro.

Ésta forma de centrar más la acción ayuda a que todo transcurra algo más rápido, pero se pierde parte de la riqueza que hace grande a la Rueda del Tiempo, y esa no es otra que el que les sucedan multitud de cosas a todos los protagonistas.

Además, asistimos también a los primeros momentos de los personajes tomando las riendas de su vida (sobre todo Rand), empezando a encontrar un lugar en el mundo, siendo tratado como un señor (cosa que cada vez le molesta menos) y tomando el mando cuando la situación lo requiere.

Por otro lado, Nynaeve y Egwene emprenden un viaje hacia la sede del poder del mundo para formarse como Aes Sedai. La primera para vengarse de Moraine y la segunda para aprender y ver mundo. Dos mujeres que empiezan a tratarse como iguales y desde cuyos ojos empezamos a descubrir (aunque de momento poco) algunas interioridades de las misteriosas Aes Sedai (de las que conoceremos unas cuantas que tendrán relevancia más adelante en la saga, como Verin, Sheriam, Liandrin, Alviarin, Alanna…).

Está claro que ésta primera mitad de novela tiene como objetivo ir viendo crecer a Rand, tanto psicológicamente como en relación al Saidin; una relación ésta última que tendrá que asumir tarde o temprano, ya que encauza casi sin querer, igual que hacen las mujeres espontáneas.

El añadido del personaje de Selene o el de Hurin son bienvenidos (el segundo con menos papel, pero con bastante carisma), y la chica más que nadie. Una especie de personaje misterioso, con mucho conocimiento y que insta a Rand para que alcance la grandeza. En ésta parte del relato ya se puede adivinar quién es realmente, lo que hace que su relación con Rand sea al menos curiosa.

Poco a poco los personajes que salieron de Dos Ríos irán haciéndose mayores a base de experiencia, y es Rand el primero que se nos cuenta cómo lo va consiguiendo. Porque no nos engañemos, es el auténtico protagonista de ésta obra, y más ahora que aún no ha asumido que es el Dragón Renacido.
Opinión Personal: Quitando el punto de corte, creo que ésta novela sigue al altísimo nivel que tendrá la saga, abriendo poco a poco el mundo de la Rueda del Tiempo a medida que los personajes van teniendo acceso a él, y haciéndolo desde dos puntos de vista bien diferenciados (las chicas y Rand).

El libro va pasando por varias fases, desde un arranque con Lan y Rand entrenando y con el segundo pensando en huir, hasta el momento que lo precipita todo: el robo del Cuerno de Valere y de la Daga de Mat.

Una vez desaparecidos los dos artefactos los chicos parecen tener libertad para irse del control de las Aes Sedai, como si les dieran cuerda para que no se ahoguen y vayan experimentando por ellos mismos. Ese trozo de la persecución a los trollocs y a Fain está muy bien, con elementos desagradables y viendo que lentamente Rand va entendiendo que es distinto a los demás.

Y luego está el paso a otro mundo y la aparición de Selene, momento que divide más aún al grupo y da más responsabilidad al protagonista.

En general sigue siendo un libro de aventuras, en el que los elementos fantásticos y de trasfondo siguen entrando a cuentagotas y de la mejor forma posible: descubriéndolos a la vez que los protagonistas, así evitamos una sobresaturación de información y la asimilamos a buen ritmo.

Para tratarse de las primeras páginas de una historia completa tiene suficientes elementos como para tenernos enganchados página tras página, con la intriga de saber si conseguirán (o no) recuperar el Cuerno y la Daga a tiempo, a la par que por el otro lado las chicas empiezan a ver en qué mundo van a meterse.

Por si no se nota, los pequeños detalles dejados caer de pasada, los nombres de personas sin demasiada importancia o incluso los momentos que cantan a la legua pero en los que los personajes parecen no caer hacen que el conjunto (que sería el libro de aventuras) acabe siendo algo más, otro paso necesario dentro de una historia que ocupa veinte libros en su edición española, siendo éste uno de los más delgaditos de todos.

La aventura está empezando ahora, los personajes van haciéndose un hueco y asimilando lentamente quienes son, y el mundo va abriéndose lentamente (con nuevos elementos fantásticos y zonas importantes) ante nuestros ojos.

Un libro para degustarlo lentamente, que gana enteros en una relectura tras haber acabado la saga entera y en el que incluso en una tercera lectura se le siguen encontrando elementos nuevos o suficientes como para disfrutar como la primera vez de él.

No sé cuándo haré la reseña del siguiente, pero intentaré que salga publicada antes de verano. Sed pacientes que éstas me llevan mucho tiempo!

Valoración Personal: 10.




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