lunes, 14 de julio de 2014

True Blood T6


La penúltima temporada de True Blood es lo que os traigo hoy, esa serie en la que los vampiros empezaron mostrándose al mundo porque podían beber sangre sintética, momento desde el cual intentaban ser un ciudadano más.

Desde ese momento ha llovido mucho y han aparecido montones de criaturas nuevas, amores imposibles, tramas rocambolescas y montones de sangre y sexo. Para llegar a dónde?

A una temporada que gira en torno a varios ejes, con un protagonismo compartido entre la trama vampírica (la decente) y la de los hombres lobo/cambiantes, hadas/warlock, humanos/hijas hada. Unos cuantas tramas para compartir protagonismo a lo largo de los diez capítulos de la temporada, tramas que no tienen ni la misma calidad ni el mismo peso dramático.

Porque no nos engañemos, si alguien ha llegado a la sexta temporada de True Blood no es porque disfrute con los dramas familiares, sino porque le gusta el mundo y espera escenas de sangre, momentos épicos y luchas entre vampiros de chorrocientos años. Incluso puedo que espere una lucha encarnizada entre humanos y vampiros.

Y ésta temporada tenía un material bastante bueno para dar a los fans lo que pedían. Desgraciadamente la calidad de la misma no ha sido demasiado alta, dando una sensación de desaprovechamiento que tira de espaldas.

Sí, creo que la sexta temporada de True Blood ha sido una oportunidad perdida para reconciliarse con lo que la serie podría haber sido desde un principio, dejando de lado la autoparodia que fue la temporada anterior y poniéndose serios.

Pero hay cosas que ya no trago, y tanto la trama del marine como la de los hombres lobo se me ha hecho pesada cosa mala. Si a eso unimos que la protagonista cada vez me parece peor actriz y que los que realmente molan salen más bien poquito… pues tenemos una temporada del montón, ni buena ni mala.

Una pena, True Blood tiene suficiente material y background como para ser una buena serie de vampiros o del mundo sobrenatural. Tal y como ha ido ésta temporada (y algunas de las anteriores) se queda como un buen divertimento sin sustancia para los que disfruten de algo orientado al público adulto y se conformen con un buen espectáculo visual y unas tramas resultonas pero flojitas.

Aunque la crítica parezca muy negativa, sigue siendo una serie entretenida cuya última temporada seguro que disfrutaré, pero da rabia que no hayan sabido (o querido) explotar una obra que daba para más.
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