domingo, 15 de noviembre de 2015

007: Spectre

El fin de semana pasado aprovechamos que teníamos que hacer unas compras para ver algo en el cine, con la feliz coincidencia de que se estrenaba la última película de Daniel Craig como James Bond: Spectre.

Ya sólo el título de la película evoca a las clásicas de Bond, prometiendo ser una organización que uniría los cabos sueltos de las películas anteriores cerrando una especie de saga dentro la mitología del personaje. Si a eso se le sumaban la excelente Skyfall y la despedida del actor principal uno se veía inclinado a pensar que con Spectre se acabarían de romper moldes y tendríamos una gran culminación de la era Craig.

Y la película no alcanza las expectativas.
A ver, la trama sí que gira en torno a la obsesión de Bond por encontrar a quien cree que está detrás de lo que ha pasado últimamente, una obsesión que acaba por sacarle del servicio activo justo cuando el programa 00 se ve en entredicho por culpa del espionaje digital.

En un marco en el que parece que los agentes están obsoletos e incluso se ve su final en el horizonte, asistiremos a un trabajo en solitario que llevará a Bond por múltiples localizaciones del globo, haciendo un repaso a lo que le ha sucedido en películas anteriores y terminando su historia.

La acción es simplemente excelente, con escenas impresionantes y escenarios estupendos, pero sin un hilo conductor más allá de “ahora toca ir aquí” durante la primera mitad de la película. Y ese es precisamente el principal problema que le veo a Spectre: Bond va dando tumbos durante gran parte de la película y parece más un intento del director por justificar lo que le ha costado la película que algo realmente justificable por guion, con escenas en la primera mitad de la  película que, pese a estar bien por sí mismas, no aportan nada al conjunto del film.

Personalmente creo que ése es su principal problema, el haber querido meter demasiadas cosas y demasiada acción en la primera mitad y que no sea necesaria, mientras que en la segunda mitad me faltan más escenas de los side kicks de Bond, ya sean Mony Penny, Q o M; incluso el villano merece más tiempo en pantalla o profundizar algo más en su relación por Bond.

Es por ésta descompensación que salí del cine un poco desencantado, sabiendo que había visto una buena película de acción pero que por culpa de los problemas expuestas se me quedaba por debajo de Skyfall, cuando lo tenía todo de cara para ser la mejor de las cuatro (incluso en mi opinión queda por debajo de Casino Royale).

Dejando lo negativo de lado, estamos ante una película de James Bond que parece hecha siguiendo un manual de lo que deben ser las películas del agente británico, una película que gustará a los fans de 007 pero que no convencerá a sus detractores de pasarse a éste nueva etapa.

Veremos lo que le depara el futuro al agente británico (apuesto por Idris Elba), pero en Daniel Craig hemos tenido un Bond más moderno, un agente muy superior a otros como el encarnado por Brosnan y, en mi humilde opinión, a la altura de Connery (cada uno en su época).

Vale la pena ir al cine? Sí. Pero sólo si os gustan las películas de acción o las de James Bond.

Valoración Personal: 8,0.
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