lunes, 19 de septiembre de 2016

Broadchurch T1

David Tennant es un actorazo, y es por ello que al ver que en Netflix estaba ésta serie coprotagonizada por él, no dudé ni un instante y me puse con su primera temporada. Veamos qué aporta Broadchurch.

La serie nos lleva al pueblo costero inglés del que toma el nombre, el típico pueblecito pequeño y apartado donde nunca pasa nada. Hasta que se encuentra el cadáver de un niño de doce años tirado en la playa.

Como no podía ser de otro modo, el descubrimiento destroza a la familia y sacude a la comunidad. Estas cosas no pasan en lugares así.

Para investigar y encontrar al culpable tendremos a dos agentes. De un lado una mujer que lleva toda la vida en el cuerpo y que es amiga de la familia del niño; del otro un inspector recién llegado de otro destino que parece tener algún tipo de problema o secreto. Una pareja que no pega nada, pero que deberá seguir adelante con la investigación aunque sus caracteres sean antagónicos.

Así, durante los ocho capítulos iremos viendo las intimidades de algunos habitantes de Broadchurch, porque cuando se enciende el ventilador delante de la mierda, acaba salpicando. Los secretos de los vecinos, de la familia, todo irá saliendo poco a poco, tenga o no relación con el caso.

Debo decir que es una serie dura. No porque se muestre nada gore, sino porque las reacciones de familiares y amigos son jodidas de ver, hasta el punto que en el último capítulo me he descubierto llorando durante parte del mismo. Es algo de tipo sentimental, no visceral.

Éste apoyarse en los sentimientos y en lo que les pasa a los personajes ante una pérdida (o al descubrir cosas de gente que creían conocer) es el punto fuerte de la serie, y lo es porque el casting y la dirección de actores es magnífica, todo el mundo está estupendo y a todo el mundo de lo crees en su papel.

Así pues, tenemos paralela la evolución de la comunidad con la investigación y la relación entre los dos encargados de la misma. Un cóctel que podría hacerse pesado pero que gracias a lo bien hecho y bien medido que está todo no te desconecta en ningún momento (recordemos que son sólo ocho capítulos).

No me quiero meter más en la serie porque me parece una de esas que hay que ver a poco que se tenga la oportunidad, una serie policíaca con mucho peso en lo humano y que te engancha del primer al último capítulo.

Por si fuera poco el caso queda cerrado, así que no hace falta ver la segunda temporada si no quieres (cosa poco probable si te ves la primera), con lo que tampoco hipotecas demasiado tiempo.

Totalmente recomendable.
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