martes, 6 de septiembre de 2016

Lobo Solitario y su Cachorro #5

Llego a una cuarta parte de la obra Lobo Solitario y su cachorro totalmente metido en ella, la ambientación y los detalles de éste manga son lo que me han conquistado, más allá de las historias auto conclusivas que se nos muestran o el camino al infierno de un padre y su hijo.

Con cinco tomos ya a sus espaldas empiezo a entender su fama, y eso que éste me ha parecido algo peor que el anterior (apenas hay avance en la trama general más allá de ver que los enemigos empiezan a impacientarse). Supongo que los casos en sí mismos me han parecido menos redondos y el personaje del padre apenas tiene evolución alguna o muestra algún tipo de sentimientos.

Donde sí me parece que ha dado un paso al frente es en los combates, me parecen más dinámicos y con adversarios más temibles (mención especial cuando se encuentra a otro ronin vinculado a su pasado).

Pero si por algo ha destacado éste quinto tomo es porque el cachorro (el niño) se come todas y cada una de las viñetas en las que sale. El personaje de éste chaval de tres años se ha convertido (para mí) en el auténtico protagonista del tomo, con momentos como cuando el vemos cuidando al padre enfermo o cuando se niega a romper la palabra dada le pase lo que pase. Es un personaje redondo que cada vez adquiere mayor protagonista y hace entender el título de la obra: aquí importan los dos, por igual.


Veré el sexto tomo, que nos acercará al ecuador de la serie, pero de momento no me arrepiento para nada de haberme acercado a éste clásico.

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