miércoles, 4 de enero de 2017

20th Century Boys #14 y #15

Pasado ya el ecuador de 20th Century Boys nos adentramos en el tomo 14 de la obra, un tomo que se me antoja de transición, en el que aunque nos volvamos a meter en la atracción virtual y el autor sepa meter una tensión importante, al final no dejamos de revisitar una escena que ya conocemos (la de la clase de ciencias) desde un nuevo punto de vista.

Además, y quizá lo mejor del tomo, tenemos la reaparición de amigo, ese hombre que no estaba muerto, que estaba de parranda. Es una reaparición light, para que el lector sepa que sigue dando por saco y se vaya preparando para lo que puede estar por venir, que no es otra cosa que el vaticinado final de la llamada era cristiana (aunque no lo veremos en éste tomo).

Lo dicho, tomo de transición sin demasiado avance en la trama, pero que gracias al buen hacer del hombre que lleva los lápices consigue enganchar. Porque si algo tiene Urasawa es la capacidad de enganchar al personal incluso cuando sus obras no avanzan o decide tomarse su tiempo para ir creando tensión.


Luego tenemos el tomo quince, un tomo en el que ya van pasando más cosas, como el ver el plan de amigo (que ya iba tocando), y cómo el Papa (al que conoceremos algo más gracias a un flashback) está relacionado con el mismo.

Un tomo que nos desvela ya de una vez gran parte de las profecías del segundo libro (el que escribió amigo) y nos presenta lo que puede ser el fin del mundo. Y encima acaba con la Resurrección “oficial” del malo de ésta serie.

Sigue siendo un tomo interesante, con más chicha que el anterior y en el que al fin vemos cómo todo lo que ha ido planeando fructifica. No sabemos (aun) las consecuencias que puede tener el que le hayan salido bien las cosas, pero el final de éste tomo marca un punto de inflexión en la obra bastante chulo y nos promete un nuevo salto temporal en el siguiente.

Dos tomos interesantes, siempre girando en torno a la figura de amigo y su plan, que llegan a un clímax que puede no cumplir del todo las expectativas. Ya veremos las consecuencias.

Eso sí, tensión y enganche al nivel habitual.
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