martes, 20 de noviembre de 2007

San Valentín

Para los despistad@s que no se hayan dado cuenta (error fatal en caso que tengan pareja), ayer fue San Valentín, fecha consumista por excelencia (está ahí/ahí con la navidad), y de las que más rabia en caso de no tener pareja (junto a Sant Jordi). Es una experiencia bastante curiosa ver a gente por la calle con rosas, bolsas de regalo y una sonrisa de felicidad, mientras que lo mejor que tienes que hacer tú ese día es ver la serie que te toca por la tele.

Mi día de San Valentín tuvo de peculiar que volví a jugar a fútbol sala en la facultad; para los que no lo sepan estoy en un equipo de aquellos que la gente viene a ver por lo malos que somos, y que el equipo contrario se va triste si no nos mete un mínimo de 10 goles. Éste partido en particular fué decentemente bien, perdiendo sólo dos a cero en la primera parte (nuestra mejor primera parte), y con un digno siete a uno al final del partido.

Lo malo es que de los siete que somos, a uno se le cascó la rodilla, a otro casi le vuelan un dedo del pie, y a mí me dejaron que hoy casi ni puedo andar. Me explico: para mi santo mi hermano me ha regalado unas bambas de futbol con tacos, para que no me mate en el campo de césped en el que jugamos, y pese a que las bambas han cumplido su función a la perfección (sólo encajamos 3 goles en el 80% del tiempo, que es mientras estaba en el campo), me han dejado en carne viva los talones y dos dedos.

Ya por la noche me fui a dormir prontito, para no comerme mucho la cabeza, intentando en lo posible que mis pies no tocasen el cubrecama...

Una imágen de las bambas asesinas, aunque las mías tienen el taco un poco más corto, y los detalles son en rojo...



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