lunes, 7 de noviembre de 2011

Friday Night Lights T2

Segunda temporada de ésta estupenda serie que me trago de forma casi seguida.

Una temporada que sigue justo donde lo dejó la anterior, bueno, unos meses mas tarde. Y durante éstos meses ha dado tiempo a que pasaran un buen puñado de cosas.

Durante ésta segunda temporada, nos acercaremos de nuevo a los mismos personajes que vimos en la del debut de ésta serie. Todos con un año mas, con lo que ello hace para la madurez (o no de alguien).

La temporada gira en torno a los chicos que están en el último año del instituto, los sueños que tienen y los problemas que se encuentran. Los tres jugadores estrella del equipo siguen siendo los mismos, así como gran parte de sus problemas.

Tim sigue siendo el mismo borracho de buen corazón; un chico perdidísimo que pese a todo intenta encontrar su camino, aunque sea a golpes.

Mat sale un poco de la primera línea, y es que sus problemas con su abuela son mas o menos los mismos (solventados gracias a una estupenda asistenta) y se comporta un poco como la estrella del equipo que se supone que es. Un personaje que cae bastante, pero que sigue siendo interesante.

Smash... bueno, es casi el protagonista de la temporada. Un chico con un gran talento que espera ser profesional lo mas pronto posible. Desgraciadamente, ese gran talento también va acompañado de una boca enorme, lo que hace que se meta en problemas bastante evitables. El ego es algo muy malo.

La familia del entrenador también atraviesa bastantes problemas, y es que la decisión de separarse parece mas complicada de lo que parecía en un principio. Se agradece mucho que cada vez se alejen mas de la imagen de familia ideal.

Tara y el amigo de Mat también ganan protagonismo. Una relación bastante esperpéntica en un principio se va consolidando en las circunstancias mas inusuales. Dos personajes que también han ido creciendo, tanto en madurez como en protagonismo. De mis favoritos.

Hay alguna nueva incorporación (como Santiago, el chico latino que sale del reformatotio y al que adoptan) u otros personajes que también siguen adelante (como el pobre que se quedó paralítico en el primer capítulo de la primera temporada).

Vamos, que si me pusiera uno por uno no acababa nunca la reseña (algo de lo que acabo de darme cuenta), pero que sumados nos dan una visión bastante transversal de lo que es ese ficticio pueblo de Dillon, que parece moverse con los latidos de su equipo de Futbol.

Una muy buena segunda temporada, que plantea nuevos interrogantes y no se estanca: el tiempo va pasando, y eso deja huella en aquellos que lo viven.

Lástima de final: da la impresión que le pilló la huelga de guionistas a medio rodar, con lo que queda todo muy en el aire. Coda que espero solventen con la tercera temporada.

Una gran serie que me tiene enganchado cosa mala, y eso que el futbol cada vez queda mas en segundo plano respecto a las vidas de aquellos que lo juegan.

Vedla.
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