viernes, 7 de febrero de 2014

La Llaga - La Rueda del Tiempo II


No hace demasiado publiqué la primera reseña de la saga La Rueda del Tiempo en que comentaba capítulo a capítulo el primer libro, el resultado? Unas veinte páginas de reseña y una a las más leídas desde que tengo el blog (aunque no de las más comentadas).

Así las cosas, y aprovechando que sigo leyendo la saga por tercera vez, me propongo hacer lo mismo con todas las demás novelas. Con lo que hoy os traigo mis impresiones capítulo a capítulo sobre La Llaga.

Como en la ocasión anterior os dejo un link al pdf de la reseña para los que queráis bajarlo y leerlo en otro sitio.

Para los que no queráis leerla en el blog, os dejo un link al pdf de la misma, para que podáis bajarlo y leerlo más cómodamente.

Y sin extenderme más, paso a la reseña en sí

Historia capítulo a capítulo:

Capítulo 1 – El Descenso por el Arinelle: Empezamos el libro con una nueva pesadilla de Rand con Ba’Alzemon, algo que va haciéndose habitual para el muchacho y a lo que empieza a acostumbrarse. Un sueño que parece haber sufrido también Mat.

Luego, una vez despierto vemos cómo Rand, Mat y Thom siguen en el barco que encontraron río arriba y van camino de Puerto Blanco para encontrarse con Moraine y los demás. Durante la travesía los chicos aprenden el oficio de juglar como tapadera.

Durante el viaje destaca la visión por parte del grupo de una torre metálica en un lado del río, una torre alta y que no tiene ninguna abertura. La visión de la torre desata la lengua de Domon, que les cuenta a los chicos la cantidad de maravillas de otras eras que hay por el mundo y que nadie entiende (mención especial también para una mano gigante con una esfera en ella que se encuentra en las míticas islas de los Marinos, un pueblo que parece estar revolucionado buscando a su mesías, un tal Coramoor).

También tenemos un cambio de actitud por parte de Mat, que lejos de ser el simpático pillo que venía siendo ha pasado a tener una actitud huraña y desconfiada, todo por culpa de una daga que robó de Shadar Logoth. Y Rand, éste también está algo eufórico por motivos inexplicables, incluso temerario (motivos que podríamos entender si recordamos una conversación del libro anterior entre Moraine y Nynaeve).

Vamos, un capítulo de transición que sólo nos sirve para destacar ese par de lugares y los cambios de actitud (o incluso personalidad) en los dos chicos. Un pelín lento.

Capítulo 2 – El Pueblo Errante: Segundo capítulo y primer salto de personajes del libro, pasando al grupo de Perrin y Egwene que siguen camino con Elyas.

Lo primero que se nos remarca durante el camino es que Perrin percibe a los lobos y no le gusta, no sólo no le gusta sino que no quiere ni tan sólo hablar de ello.

Llegan a un campamento de Gitanos (o Tuatha’an o el Pueblo Errante), un grupo de personajes que viajan sin cesar y que tienen fama de ladrones. Se trata de una gente que vive en carromatos de colores chillones y se viste en esos mismos tonos, gente que vive en comunidad y con alegría, pese a que en las ciudades no se les admita y en los pueblos se les trate con recelo.

Su líder se llama Raen (y su título es el de Buscador o Mahdi, el jefe del clan de gitanos), y enseguida nos enteramos del porqué llevan viajando durante 3.000 años, desde el Desmembramiento de Mundo: buscan una canción que les permitirá realizarse como pueblo.

Son gente amable que enseguida recibe a Elyas y a los chicos como si fueran de su familia, dándoles de comer y haciendo que se sientan integrados, sobretodo Ila, la esposa de Raen.

La conversación enseguida deriva hacia dos temas principales, de un lado la filosofía de no violencia absoluta que practican los Tuatha’an, condensada en la Filosofía de la Hoja y que dice así: “La hoja vive el tiempo que le ha tocado en suerte y no lucha contra el viento que la hace volar en sus alas. La hoja no agrede y, cuando al final cae; lo hace para nutrir nuevos brotes.”

El otro tema es una historia del Yermo, lugar ya mencionado antes en la saga y donde los juglares, buhoneros y gitanos pueden pasar. Es curioso que llamen Renegados a los gitanos, nos enteraremos del porqué dentro de algunos libros. La historia dice que una Doncella Lancera (o Far Dares Mai, una asociación de mujeres guerreras) dijo que el Cegador de la Vista quiere cegar el Ojo del Mundo (segunda vez en éste libro que lo mencionan en dos capítulos).

Información de otros lugares que ahora no conocemos aparte, vemos como Egwene se va a bailar con el nieto de la pareja que les recibe, un tal Aram. Un gesto que Perrin no recibe del todo bien y que parece un intento por parte de la chica de olvidar momentáneamente el dolor de la posible pérdida de sus amigos.

Un buen capítulo, con la incorporación de una nueva cultura a la saga en la forma del Pueblo Errante, así como el ver cómo van tomándose el viaje los dos chicos. Además, aunque se diga de pasada, parece que el poder contactar con los lobos ha salvaguardado los sueños de Perrin del Ba’alzemon.

Me encanta cuando Jordan describe nuevos sitios y gentes, creándoles poco a poco y de forma cuasi perfecta un entorno y un background que va haciendo su mundo más y más rico conforme avanza la novela.

Capítulo 3 – Puente Blanco: Al fin acaba el viaje en barco del grupo de Rand, con los chicos que siguen aprendiendo el oficio de juglar, Mat cada vez más osco y un marinero llamado Gelb mirando de forma asesina a Rand.

Con la llegada a Puente Blanco se nos presenta una población del tamaño de Baerlon que crece alrededor de un puente enorme de color blanco, que parece hecho de cristal y que procede de la Era de la Leyenda, cuando las Aes Sedai construían cosas.

En la ciudad les llama la atención la aparente falta de comida, producto del invierno demasiado largo que parece haber en todo el mundo. Luego las noticias: Logain (el falso Dragón) ha sido capturado por las Aes Sedai, que le llevan a Caemlyn camino de Tar Valon para en mostrar al falso Dragón a la reina Morgase (de cuyo país aún no se dice el nombre, curioso, porque de momento todo el libro transcurre en él). También destaca la convocatoria de una nueva Gran Cacería del Cuerno, un artefacto que se supone será necesario para la Última Batalla y cuyas Grandes Cacerías son leyenda.

Descubren al preguntar por sus amigos que no han pasado por la ciudad, además, un hombre loco (Padan Fain) y un Myrddraal han estado preguntando por ellos. Cuando saben que hay un Fado buscándoles estalla una discusión en la que Rand quiere seguir el viaje y Thom propone cambiar de rumbo y olvidarse todo; ante ello, Mat interroga al juglar sobre sus intenciones para ayudarles, a lo que Thom les cuenta que un sobrino suyo se involucró en asuntos de Aes Sedai para morir años después (de lo que culpa a las Aes Sedai).

Llama la atención que Mat parece consciente de su estado nervioso, que achaca a la tensión del viaje y a la persecución constante a la que se ven sometidos. Ni por asomo sospecha de la daga…

Y para acabar vuelta a correr, porque aparece un Fado en medio de la plaza cuando querían pasar desapercibidos, momento en el que Thom reacciona lanzándose sobre él con sus cuchillos en mano, gritando a los chicos que corran hacia Caemlyn, hacia una pasada llamada la Bendición de la Reina. Ellos consiguen escapar, pero dando a Thom por muerto ya que le han oído dar varios alaridos mientras ellos huían.

Capítulo chulo al que le sienta bien bajarse del barco y recibir noticias de lo que va sucediendo en el mundo, sobre todo por la escena en la posada. Y luego la acción heroica del juglar, del que nos estábamos encariñando ya a éstas alturas.

Y luego dicen que Jordan se toma su tiempo para avanzar, pues bien, aquí se demuestra que cuando quiere también sabe darle un giro rápido a un momento de calma.

Capítulo 4 – Al Abrigo de la Tormenta: Capítulo con Perrin de protagonista absoluto, un chico en tensión que sigue viajando con El Pueblo Errante, pero es incapaz de relajarse al ser consciente de que los trollocs les persiguen, y que si les encuentran todos los gitanos acabarán muertos.

El capítulo sirve para ver un poco más cómo se comportan los gitanos (con sus danzas y hospitalidad, así como la desaprobación por las armas)y cómo Aram y Egwene se acercan en lo que parece el inicio de un noviazgo.

Pero las cosas acaban cuando tras volver a ver a Ba’alzemon en un sueño y descubrir que los lobos le están protegiendo de él, Elyas nota algo en el aire que le avisa de la proximidad de los engendros de la Sombra. Ha llegado la hora de partir.

Por suerte y sorpresa para Perrin, Egwene se niega a quedarse con Aram en el campamento y se va con él y Elyas. Parece que la chica es consciente de lo que hay que hacer y es capaz de dejar atrás el momento de jolgorio.

Y un par de cosillas más: Ba’alzemon dice que busca a uno de los chicos, no a los tres; y luego se nombran los steddings como el lugar donde viven los Ogier.

Un nuevo capítulo de transición para ver algo más de la cultura que nos presentaron hace poco, así como la forma de ser concienzuda y responsable de Perrin o un par de detalles que se dicen casi de pasada (lo de que Ba’alzemon busca a un chico y algunos aspectos del poder de Perrin).

De esos capítulos en los que entiendes por qué no se trata de una saga para todos los públicos, más cuando se toma su tiempo para describir partes (aparentemente) intrascendentes, que acaban por no serlo.

Capítulo 5 – Huellas en el aire: Nuevo salto de personajes, algo que parece exclusivo de Geroge R.R. Martin y que Jordan ya usaba de forma intensiva en su primera novela de la Rueda del Tiempo. En ésta ocasión asistiremos a la llegada y paso de Nynaeve, Moraine y Lan por la ciudad.

Es agradable ver que llegan un poco después de la marcha de los chicos, viendo las secuelas de la lucha del Myrddraal, así como una mejor descripción del Puente que da nombre a la ciudad.

Unas cuantas pesquisas y un poco de Poder descubren que los chicos y Thom han pasado por aquí, aunque no saben hacia donde han podido ir. Dicha incertidumbre hace que Moraine decida ir a buscar al que va solo y que puede localizar (Perrin).

Llama la atención la furia que siente Nynaeve hacia Moraine, a la que culpa de la huida de los chicos y de la que no soporta su aparente frialdad y los planes que tiene para ella. Una frialdad que se ve extrema cuando admite que Egwene no es ninguna prioridad para ella, dando la impresión de que la sacrificaría si con ello recuperar a los chicos.

Volviendo a Nynaeve, también llama la atención que se ruborice al pensar en Lan, primeros síntomas de enamoramiento de la joven hacia el Guardián?

Es algo menor, pero también me ha llamada la atención cómo las personas que han estado en la ciudad cuando ha habido el incidente aparentan no recordar nada, siendo un ejemplo de que la memoria es parcial e intentamos olvidar aquellas cosas que nos perturban, intentando dar explicaciones lógicas a fenómenos extraños. Ah, y la capacidad de saber dónde están, puede deberse a que los ha Curado recientemente?

Mejor capítulo que el anterior, me encanta esa Nynaeve desconcertada y cabreada con una mujer que parece pasar olímpicamente de su mosqueo.

Capítulo 6 – Ojos Implacables: Volvemos con un nuevos salto al grupo de Perrin, cuya primera mitad del capítulo está plagada de tensión por la persecución a la que son sometidos por bandadas de cientos de cuervos, capaces de acabar con un animal atacando todos a la vez.

Persecución que finaliza bien gracias a la ayuda de los lobos (con los que Perrin cada vez parece comunicarse mejor, aunque no quiera) y a que llegan a un stedding. Un stedding es un lugar donde el Poder Único no tiene lugar, donde los Engendros del Oscuro no entrarán voluntariamente y donde acostumbran a vivir Ogier (aunque éste esté desierto).

Una vez consiguen calmarse y descansar encuentran una estatua de Arthur Hawkwing, lo que desencadena un poquito de historia antigua del mundo, contando que Hawkwing fue el primer gobernante tras el Desmembramiento del mundo que consiguió unir todas las tierras bajo una misma bandera, aportando seguridad y estabilidad al pueblo llano.

Un hombre que asedió Tar Valon durante veinte años y que pagaba por cada cabeza de Aes Sedai que le traían.

Alguien a cuya muerte no sobrevivió su imperio, siendo las luchas entre los propios familiares los que acabaron con él, en una guerra que duró más de cien años y que fue llamada la Guerra de los Cien Años.

Un capítulo que va de menos a más, con una primera parte donde la tensión que intenta crearse no funciona hasta que aparecen los cuervos y una segunda más relajada donde brilla con luz propia uno de los mejores elementos de la Rueda del Tiempo: su trabajado trasfondo.

Por otro lado, también es agradable seguir conociendo tanto a Perrin como a Egwene, dos jóvenes superados por las circunstancias pero que no se rinden y hacen lo que pueden para seguir adelante.

Capítulo 7 – Hijos de las Sombras: Segundo capítulo seguido con los mismos protagonistas, lo que es de agradecer. En él veremos cómo por primera vez Perrin odia su hacha, pensando que hubiera sido capaz de matar a Egwene con ella para evitarle el sufrimiento de ser picoteada hasta la muerte. Al darse cuenta, Elyas le dice que lo preocupante sería que no odiara usarla.

Lástima que no podían estar tranquilos dos capítulos seguidos, porque un grupo de jinetes que acaban siendo Hijos de la Luz les acorrala, momento en el que se separan de Elyas y Perrin se da cuenta por primera vez de que ve en la Oscuridad.

En el momento en que parece que los Hijos matarán a Perrin, Saltador (el lobo) le salva la vida muriendo en el intento, y allí el joven se vuelve loco, matando Hijos hasta que le dejan inconsciente.

Ya despierto se da cuenta que no es capaz de detectar ni a los lobos ni a Elyas, que está en una tienda atado con Egwene y en presencia de un capitán de los Hijos de la Luz llamado Geogram Bornhald (en apariencia una persona de cierta edad, de mirada amable y cabellos blancos) y Byar (alguien que aparentemente no tiene emociones y que pone los pelos de punta a los chicos).

Interrogatorio mediante, deciden llevarse consigo a los chicos hasta a Amador (un país que aparentemente dominan) pasando por Caemlyn antes. A Perrin parece que le espera la horca al llegar a su destino.

Hay un par de cosas que llaman la atención del capítulo, la primera es que los lobos huelan mal a los Hijos de la Luz (amigos siniestros?), luego que se nos presenta a la organización como unos fanáticos que luchan contra el Oscuro pero que le ven en todos lados (como la Inquisición española), también que se nombre al hijo de Bornhald (Dain), así como el juego poli bueno/poli malo que se llevan los dos Hijos.

Parece que a Perrin y Egwene les haya mirado un tuerto, porque es un no parar de tener experiencias desagradables, yendo de mal en peor en su viaje para encontrar a sus amigos o un sitio seguro. Por lo menos la amenaza viene de humanos, dejando temporalmente de lado a los Engendros de la Sombra (ya tocaba ver que también hay de todo en el género humano).

Capítulo 8 – En la Necesidad de Ganarse el Sustento: Dejamos altos a Perrin y compañía para volver con Rand y Mat, que pasados unos días en el camino siguen viaje hacia Caemlyn.

Un viaje donde empiezan a pasar hambre, momento en el que surgen algunas tensiones entre los chicos ante la idea de vender la daga de Shadar Logoth. Granjas, trabajo duro, hambre, pero por encima de todo un Mat cada vez más receloso que provoca que les echen de los sitios sin apenas mirarlos.

Llevan las pertenencias de Thom, y empiezan a usar lo que han aprendido del Juglar para poder ganarse el sustento en las posadas.

Es un capítulo amable, de viaje casi sin complicaciones y de ver cómo se las apañan los dos chavales solos y sin ayuda, mejorando su situación según van avanzando el viaje. Además, es gracioso ver cómo piensan que los otros chicos del grupo sí que saben hablar con las mujeres, un pensamiento recurrente y que tienen todos los protagonistas de la saga en un momento u otro.

Capítulo 9 – Cuatro Reyes en Tinieblas: Seguimos con Rand y Mat en el camino a través del campo que desemboca en el primer pueblo de consideración y no campesino. Se trata de Cuatro Reyes, un pueblo en una encrucijada que recibe a multitud de mercaderes y gente de paso.

Tras una búsqueda dan con una posada en la que encuentran el primer tabernero delgado del mundo de Robert Jordan. Es un hombre marrano, que maltrata a sus empleadas y del que enseguida desconfían, pero el resto de posadas están llenas y se acerca una tormenta.

Durante la actuación en la posada la tensión de los chicos va en aumento, ya que detectan que el posadero quiere robarles sus pertenencias (espada de Rand  e instrumentos de Thom). Por si fuera poco ven que hay un mercader en la sala que les ha seguido desde Puerto  Blanco.

Como era de esperar, caída la noche el mercader va a buscarles desenmascarándose como   Amigo Siniestro (agentes humanos del Señor Oscuro), acorralando a los muchachos y poniéndoles entre la espada y la pared. Entonces, un rayo entra por la ventana y lanza por los aires a todos los que intimidaban a los chicos, dejándoles inconscientes y cegando a Mat. A correr toca.

Un capítulo oscuro, en el que mola que los malos (igual que con Perrin) sean humanos, aunque en ésta ocasión Amigos Siniestros y un posadero demasiado avaricioso. Con éstos elementos se logra crear una tensión muy alta, que viene ayudada por el escenario y el tiempo atmosférico.

Además, estamos ante SPOILER el primer capítulo en el que Rand encauza de forma evidente FIN SPOILER, con lo que supone para el futuro del personaje.

Llama la atención lo que intimida la espada de Rand (y su marca de la garza) a aquellos que saben reconocerla por lo que es: la marca de un espadachín consumado.

Muy buen capítulo, con especial énfasis a la efectividad de la tensión y el tono oscuro.

Capítulo 10 – La Oscuridad Acecha: El desesperado viaje de Rand y Mat sigue adelante, ahora  con el cansancio que produce el seguir bajo la lluvia, con un Mat ciego y sin saber qué hacer. Por si fuera poco, Ba’alzemon sigue apareciéndose en los sueños de ambos.

Varios pueblo, eso es lo que pasarán los chicos, con Mat recuperándose muy lentamente, perseguidos por Amigos Siniestros y sin poder descansar apenas unos momentos.

Tienen la suerte de que muchos jóvenes siguen el camino de la capital, abarrotando posadas para ir a ver a Logain, el falso Dragón que expondrán para la reina las Aes Sedai.

Pero cuando parece que van a poder escaparse, Rand cae súbitamente enfermo, aquejado de fiebre y sin apenas poder moverse (resfriado tras tanto tiempo bajo la lluvia sin descanso o secuelas descritas por Moraine unos capítulos atrás?).

Al despertar una joven que parece noble les sorprende en el establo donde se guarecen, atacándoles sin previo aviso con un puñal evidentemente maligno y diciéndoles que la persecución del Oscuro no acabará nunca. Sorprendentemente consiguen reducirla y encerrarla, decidiendo no acabar con su vida de forma consciente.

Y luego siguen hacia Caemlyn, con Mat ayudando ahora a Rand a seguir el camino.

Se me ha pasado el capítulo volando, y eso que sigue con el mismo tipo de tensión, la de saberse presas y no tener claro cuándo será el siguiente intento de capturarles. Una tensión que se incrementa al saber que cualquier puede ser un Amigo Siniestro, gente con aspecto normal y de cualquier condición social o edad (un acierto el que haya personas sirviendo al Oscuro, que no sean todo monstruos).

También es curioso cómo cosas que daban por supuesto han ido cambiando a medida que ven mundo (como lo que es una posada grande o pequeña) y el que primero sea uno el que se apoya en el otro para cambiar al final del capítulo. Queda claro que sólo se tienen el uno al otro, cosa que incluso un Mat suspicaz puede ver.

Con ganas de ver la llegada a Caemlyn ya.

Capítulo 11 – El Último Pueblo: Y seguimos con Rand y Mat de viaje, un viaje que se va haciendo algo largo y que sigue con una tónica parecida a la que ya conocemos: huir de los Amigos Siniestros y los Engendros del Oscuro, ocultándose y sin apenas comer a medida que se acercan a la capital de Andor.

La capital de un país al que al parecer pertenece Dos Ríos, pese a que lleven generaciones sin ver un recaudador de impuestos y hayan olvidado lo que es la autoridad real.

A medida que se acercan a la capital la densidad de población va aumentando, así como el flujo de gente por el camino, que enseguida queda abarrotado.

Por suerte nadie les descubre, y eso que buscan a unos chicos con una espada con la marca de la Garza, y con más suerte descubren al único campesino dispuesto a ir de noche hacia Caemlyn para ver a Logain: un hombre mayor que se aviene a llevarles con él,

Por el camino con el hombre descubren algunas cosas de la política andoreña (que no significa nada para los chicos) como la devoción de los súbditos por la reina Morgase, que tiene dos hijos (Elayne y Gawyn) que serán enviados a Tar Valon para aprender (como se lleva haciendo en el reino desde hace 3.000 años), que la reina tiene una consejera Aes Sedai llamada Elaida a la que el pueblo parece no querer y luego información aún más suelta y que tendrá su importancia más adelante:

-          Luc y Tigraine desaparecidos (aparentemente los reyes anteriores a Morgase).
-          La reina actual tuvo que ganarse el trono.
-          Un daño colateral de la sucesión en Andor fue que se taló un árbol en Cairhien, cosa que provocó la invasión de los Aiel.

Son cosas que aparentemente no nos dicen nada, pero que siguen siendo importantes para ver relaciones entre lo sucedido veinte años atrás con lo que está pasando ahora, así como para seguir creando un universo vivo más allá de lo que vemos a través de los ojos de los muchachos.
Un capítulo algo largo para lo que cuenta, con unos chicos cuasi paranoicos esperando que les asalten en cualquier momento y que tienen un golpe de suerte con el campesino (Ta’veren¿?). Y pese a ser largo y pasar poca cosa se me ha hecho más interesante que el anterior.

Y en el siguiente al fin llegarán a Caemlyn!

Capítulo 12 - Caemlyn: Los chicos al fin llegan a Caemlyn, en un capítulo mucho más amable que los anteriores, con Rand y Mat asombrados ante el colosal tamaño de la ciudad, rodeada de murallas de trece metros, construida en colinas escalonadas ascendentes hacia el casco antiguo, que a su vez está rodeado por otra muralla, protegiendo la parte construida por los Ogier.

Es una metrópolis, con gente de todos lados del mundo, de los que describe algunos atuendos que acabaremos por conocer bien.

Rand se fija en que la gente con espadas la tiene envuelta en cintas rojas o blancas, por lo que envuelve la suya también con tal de tapar la marca de la garza. El color acaba siendo el rojo, porque la tela es más barata.

Mat cada vez está peor, desconfiando de cualquiera, y más en una ciudad atestada por la gente que quiere ver a Logain (hasta tal punto que venden merchandising del falso Dragón).

Con las indicaciones de la gente llegan a la posada la Bendición de la Reina, aquella que les indicó Thom cuando se separaron. Allí le cuentan al posadero (Basel Gill, un hombre orondo, amable y que parece honrado) que van de parte de Thom, mostrando como prueba las pertenencias del juglar.

Éste les cuenta varias cosas sobre el hombre de bigote blanco, entre ellas que era un bardo de la corte que estaba en “alta estima” por la reina Morgase, hace muchos años. Pero que dejó a la reina cuando pasó lo de su sobrino, sin dar explicaciones. Ese gesto enfadó tanto a Morgase que mandó detenerle, orden que sigue vigente a día de hoy más de diez años después.

Les advierte que el nombre de Thom aún puede ser recordado, sobre todo por Gareth Bryne, el actual capitán general de la reina y el hombre que recibió las órdenes de capturar a Thom.

Tras hablar con los chicos (y asegurarse que no encauzan) les ofrece comida y alojamiento sin tener que pagar, lo que demuestra hasta qué punto era amigo de Thom (al que cree vivo, al menos hasta que vea su cadáver).

Como he dicho, es un capítulo mucho más amable, que nos hace partícipes desde los ojos de Rand (porque Mat sigue en su descenso a los infiernos de la desconfianza) del descubrimiento y embelesamiento que le produce el tamaño y belleza de Caemlyn, a la que se describe en su parte “nueva” que es la que ven los chicos.

Y luego por la personalidad de Basel Gill, que te hace sentirte a gusto con él, una figura paternal que acepta a los chicos al verles.

Capítulo 13 – Los Hilos del Entramado: Me encanta cómo Jordan va introduciendo más y más información del mundo sin que apenas nos demos cuenta, y eso es lo que hace en éste capítulo que no son más que dos conversaciones (en las que está sólo Rand, ya que Mat sigue empeorando de su desconfianza y se queda sólo en la habitación).

La primera con el posadero (Gill), al que le cuenta una historia sesgada de lo que les ha pasado, omitiendo trollocs y otros Engendros de la Sombra, en la que descubren que hay una plaga de ratas en la ciudad y que Elaida tiene ciertos dones proféticos.Rand le cuenta a Gill lo que ha pasado omitiendo a los Engendros de la Sombra. Hay plaga de ratas en Caemlyn, Elaida parece tener algunos dones proféticos, discusión entre los chicos

La segunda tiene lugar cuando Rand va la estupenda biblioteca de la posada (con más de 300 volúmenes). Allí se encuentra con un Ogier llamado Loial del que obtiene mucho información.

De entrada sobre los Ogier, que a primera vista le parece un trolloc, cosa que corrobora el que le tomaran por tal al llegar a la ciudad y que lleve cuatro días sin poder salir de la posada. Luego que tiene noventa años, edad no suficiente para ser considerado adulto por su pueblo. También que hace siglos que no se ven Ogier viajando libremente por el mundo, desde las guerras trolloc, cuando se cerraron los Atajos (elemento que nombra varias veces sin explicar lo que son).

Loial es un Ogier que ha escapado de su stedding (al que los Ogier tienen que volver si no quieren morir) para ver las arboledas que antaño plantó su raza (desdeña los trabajos en piedra que son el corazón de las grandes capitales humanas actuales). Unas arboledas que, en su mayoría han desaparecido (ha pasado ya por varios países) en un mundo que ha cambiado sin que su raza se de cuenta (ni tan sólo las capitales conservan el mismo nombre que tienen los libros Ogier).

Ante la sinceridad de Loial Rand se sincera a su vez y le cuenta TODO el viaje, sin dejarse nada excepto los sueños con Ba’alzemon. Al acabar la explicación el Ogier le hace una revelación: Rand es Ta’veren, un hombre a cuyo alrededor el destino del mundo cambia, siendo todos los que han aparecido (como Arthur Hawkwing o Lews Therin) grandes figuras de la historia (para bien o para mal) y de los que aparece uno cada muchas generaciones.

Al hacer la revelación, Loial se ofrece a viajar con Rand y sus amigos (de los que cree que siguen vivos y que Mat y Perrin son Ta’veren también), a lo que el chico rehúsa pensando en lo fáciles de seguir que serán con alguien de más de tres metros a su lado.

Grandioso capítulo, tanto por seguir descubriendo más y más cosas del mundo de la Rueda (lo mejor de éstos primeros libros) como por la aparición del queridísimo Loial, un Ogier atípico que habla por los codos y que enseguida empatiza con Rand.

Como más releo de la saga más me sorprende la capacidad de Jordan para atrapar al lector con apenas dos conversaciones que duran un capítulo entero y se hacen cortas a más no poder, con una construcción de personajes inigualable.

Y como curiosidad que se me ha olvidado comentar queda que Loial confunda a Rand con un Aiel. Una confusión que nosotros ya sabemos a qué se debe.

Capítulo 15 – La Larga Búsqueda: Vamos con Nynaeve, que hace una breve retrospectiva de los primeros días tras dejar Puente Blanco para pasar a encontrar el campamento donde los Capas Blancas tienen a Perrin.

Al ver el campamento trazan un plan sencillo que enseguida ponen en práctica, la parte que veremos es la de Nynaeve, que debe soltar a los caballos de los Hijos de la Luz. Por suerte encuentra a Bella entre los caballos, así que decide llevársela al entender que Egwene estará en el campamento.
Cuando decide irse, una serie de relámpagos caen en el campamento, lo que provoca la estampida de los caballos y el momento para que Nynaeve huya con ellos.

Un capítulo muy cortito para ponernos en situación respecto a lo que ha hecho el grupo de Moraine y Lan, ver cómo afectan las opiniones de éstos dos a Nynaeve y asistir al inicio del rescate de Perrin y Egwene (al que se suman los lobos en el último momento).

Capítulo 16 – El Rescate: Pasamos al punto de vista de Perrin, que nos relata un resumen de su viaje hasta el punto en que le dejamos en el capítulo anterior, un viaje de prisionero en el que Byar (un humano sin sentimientos) le relata lo cómo le torturará en cuando lleguen a Amador por Amigo Siniestro.

Y pasamos al rescate, que llega en el momento oportuno, ya que Byar iba a matarles simulando una huida. Una vez con Moraine falta Nynaeve, a la que Lan va a rescatar hasta que Moraine le ordena lo contrario (citando algunos de sus títulos, como Señor de las Siete Torres), priorizando a Perrin. Por suerte la chica aparece por sus medios antes de que el resto de vaya.

Y luego tenemos al grupo reagrupado y preparándose para seguir hacia Caemlyn. Una parada donde aprovechan para hablar un poco, haciéndose evidente el pique entre Moraine y Nynaeve, así como la capacidad de la última para usar el Poder Único (Cura a Perrin sin darse cuenta siquiera).

Tenemos también una interesante conversación entre el hasta ahora parco Lan y Perrin en la que hablan sobre los recién descubiertos ojos dorados de Perrin como un don extraño. Hablan sobre él y sobre Elyas (que fue un Guardián que huyó al manifestarse el don).

Capítulo rápido, donde se van haciendo más evidentes los cambios en Perrin y donde es agradable que los que pasan a la acción son los “buenos”, que al fin tienen un capítulo sin agobios por persecuciones o por sufrir acerca de los Amigos Siniestros.

Capítulo 17 – El Telar de los Sucesos: Empieza un día festivo en Caemlyn, y es que traerán a Logain para exhibirlo ante la gente que abarrota las calles esperando su llegada. Han pasado unos días desde que dejamos a Rand, que se ha hecho amigo de Loial y sigue intentando hacer que un Mat hosco a más no poder salga de la habitación.

Antes de salir tiene una charla con el posadero, que le dice que hay un mendigo que le está buscando (y a Mat y Perrin),  un viejo conocido cuyo nombre no diré.

Nos enteramos también de las tensiones que hay en la ciudad entre los leales a la Reina y los que creen que es culpa suya y de Tar Valon lo mal que están yendo las cosas últimamente en el país (hambre, mal tiempo, etc…), dos facciones que se distinguen por el color de la tela que llevan. La suerte quiso que Rand comprara la roja, con lo que se identifica con los leales, que están en desventaja en la ciudad por diez a uno.

Una vez fuera y tras saludar a Lamgwin (el hombre que vigila la posada de posibles ataques de los que llevan paños blancos) Rand se dirige en solitario a ver la procesión de Logain. La mala suerte le lleva a encontrarse de lejos con el mendigo que le busca, lo que le hace perder su posición privilegiada para ver al falso Dragón.

Como es un evento excepcional en la vida de cualquiera, Rand busca un muro cercano al castillo (al que describe como un cuento de hadas que parece crecer de la tierra, orgánico y natural más que una construcción –como todo lo construido por Ogier-) desde donde consigue ver lo que se proponía: un hombre alto, fornido y de pelo negro rizado dentro de una jaula, escoltado por Aes Sedai y representantes de todas las naciones que han sido necesarias para derrotarles: Andor, Cairhien, Tear, Illian… así como la de varios lores y grandes señores de importancia. Es curioso ver a un hombre derrotado que parece dominar la situación pese a que la muchedumbre le insulta mientras pasa.

Un capítulo que sabe transmitir la excitación de Rand por ver a Logain, así como la tensión en la ciudad entre las dos facciones y lo mal que está Mat ya, que no quiere salir de la habitación ni para ver un evento histórico como éste.

Me gusta la aparición de Logain, como un rey enjaulado que no ha perdido su majestuosidad, y me gusta mucho también la forma que tiene de terminar el capítulo, con Rand cayendo del muro al que se ha subido porque le habla una chica y le pilla de sorpresa.

Interesante es, también, la descripción del mendigo, dando pistas sobre su identidad pero sin decirla, cosa que hará a menudo Jordan, dejando algunos misterios abiertos para los fans que él decía que estaban explicados en los libros. A ver si es cierto y me doy cuenta en ésta nueva relectura de la saga.

Capítulo 18 – El Tejido Estrecha su Cerco: Seguimos exactamente en el punto donde habíamos dejado a Rand: tirado en el suelo seminconsciente al caer de un árbol. Pues bien, de ese mismo árbol bajan una chica y un chico evidentemente familiares, ambos vestidos como nobles (la chica hermosa, más joven que Rand, de rizos dorados, labios carnosos y ojos azules; mientras que el chico es  un palmo más alto que ella, igualmente hermoso).

Antes de presentarse los chicos, ella le cura de forma autoritaria sacando hierbas y emplastos de sus ropas. Mientras le curan, los dos chicos se ponen a hablar de sus cosas e incluyen a Rand en parte de la conversación.

Una conversación que supone un shock para el joven e Dos Ríos, ya que descubre que los chicos son Elayne y Gawyn, herederos de la reina de Andor y que estaban en el patio del palacio para ver a Logain contra los deseos de su madre.

La relación entre los hermanos es afectuosa y cordial, pero con un punto de sumisión del chico hacia la chica.

Durante la conversación descubrimos también que la reina Morgase de la casa Trakand y su capitán general deberían casarse por el bien del reino, que la reina tiene mal genio y que Elayne se sale con la suya siempre, excepto cuando están involucrados su madre, Elaida o Lini (su antigua nodriza).

Ante tanta información Rand se aturulla, pese a que le traten como si fuera un animal herido e intenten tranquilizarle.

Y cuando parece que podrá irse tranquilamente aparece el hermanastro de ambos: Galad, un chico al que se describe como demasiado atractivo incluso para una mujer (alto, fuerte, flexible, de ojos oscuros…). Un chico que tras intercambiar unas palabras con sus hermanos va a dar aviso de que hay un intruso en palacio a la guardia, que se presenta enseguida y les lleva a presencia de la Reina.

Durante el camino hablan de Galad, un hombre demasiado estricto, que siempre hace lo correcto y no miente nunca. No como su hermana, que a la mínima suelta un taco. También ve Rand que los jardines de palacio están verdes, por obra de Elaida.

El jefe de la guardia es un tal Tallanvor, que parece tener roces a menudo con Elayne, ya que la chica intenta salirse siempre con la suya.

Al llegar al salón del trono están Elaida (mujer de rojo, aspecto intemporal, rígida e inflexible), Gareth Bryne (fornido y amable) y la Reina (espectacularmente bella, lo que será Elayne al hacerse mayor).

Una vez con tan ilustres personajes y sin saber muy bien cómo comportarse empiezan a interrogarle sobre su procedencia e intenciones. La cosa parece ir más o menos bien, con regañina de Morgase a sus hijos incluidos, así como la constatación de que por Dos Ríos no pasa un recaudador de impuestos desde hace seis generaciones (para que veáis lo aislados que están del mundo). Pero la mala suerte hace que Elaida se fije en la espada con la marca de la garza, lo que pone en guardia a todo el mundo.

La Aes Sedai de rojo se acerca a Rand y hace un par de predicciones, ya que parece ser que es capaz de atisbar el futuro en ocasiones. Dice que la desdicha caerá sobre Andor, y que Rand estará en el centro de ello.

Entre la revelación de Elaida, la espada de Rand y que se haya colado en el palacio, todo hace presagiar que al joven le encerrarán un tiempo en una celda, al menos mientras los príncipes viajan hacia Tar Valon. Pero un arranque de magnanimidad por parte de Morgase (y el reconocer el acento de Dos Ríos) hacen que le deje en libertad.

Lógicamente Rand se va todo lo rápido que puede, no sin antes despedirse de Gawyn y Elayne. El primero le dice que parece Aiel, mientras que la segunda que le encuentra atractivo.

Es un capítulo largo, muy agradable de leer y en el que veremos parte de lo que es el reinado de Andor y las distintas piezas importantes que en él hay. Una buena presentación de personajes, con la reina, el capitán general, la Aes Sedai, los príncipes, Tallanvor… personajes que TODOS ellos serán centrales en un momento u otro de la saga y a los que ya toca empezar a conocer.

Lo que es cierto es que toda la situación tiene un halo de inverosimilitud importante, porque quién lleva a alguien que se ha colado en palacio ante la reina? O cómo puede ser que se vaya de rositas? O que Elaida le deje marchar sabiendo que es un hombre peligroso? O que Bryne no le desarme al ver la marca de la garza? O que la heredera al trono le diga a un campesino que le encuentra atractivo? Un montón de preguntas o coincidencias que siempre se resuelven de forma favorable a Rand. Por suerte Robert Jordan acaba de darnos una explicación creíble a tanta coincidencia o evento aparentemente aleatorio que resulta no serlo y que le servirá de excusa siempre que quiera modificar los eventos en favor de la narración: los chicos son Ta’veren, y eso implica que a su alrededor el Entramado se pliega, sucediendo cosas que en condiciones normales jamás sucederían.

Puede parecer una explicación sacada de la manga, pero como nos la dan tan pronto en la saga acaba ganando verosimilitud, así como ayuda a comprender un poco más a otras grandes figuras del mundo de la Rueda del Tiempo.

Y luego están las primeras chispas entre un Rand descolocado y una Elayne algo desbocada (un chico de veinte y una de dieciocho), son apenas de electricidad electrostática, pero un buen guiño al final del capítulo.

Un capítulo muy bueno, probablemente el que más me ha gustado en lo que va de libro.

Capítulo 19 – Viejos amigos y nuevas amenazas: Tras su aventura en palacio Rand llega a la posada, donde les cuenta a maese Gill y a Loial lo que le ha pasado. Cuando termina, el posadero le dice que debe abandonar la ciudad antes de que Elaida le encuentre, a lo que Loial se anima y se auto invita a viajar con él.

Luego hay dos visitas en la posada, la primera de unos Capas Blancas que buscan a un chico de Dos Ríos (Perrin, aunque el posadero cree que es Rand). Contra todo pronóstico Gill se enfrenta a ellos, apoyado por los parroquianos de la posada, lo que provoca la huida apresurada de los Hijos de la Luz.

La segunda visita es más agradable, y no es sino el reencuentro entre el grupo de Moraine y el de Rand, volviendo a unirse toda la gente de Dos Ríos en el mismo sitio (y se alojarán en la misma posada, porque Moraine no quiere ir a palacio con las otras Aes Sedai). Un reencuentro alegre que enseguida se torna en triste cuando van a ver a Mat (y descubren que Thom puede estar muerto).

Mat, lejos de alegrarse de verles empieza a herirles con palabras, incluso ataca a Moraine con la daga de Shadar Logoth. Un ataque que Lan para, inmovilizando al chico.

Al ver la daga Moraine les explica que es parte de Shadar Logoth y que contiene a Mashadar, algo que atrae a Fados y Amigos Siniestros y que está congregando unos cuantos batallones trolloc con varios Fados en el exterior de las murallas. Una fuerza que atacará la ciudad si ellos no dejan Caemlyn pronto y que sin duda provocaría una segunda Guerra de los Trolloc.

La daga está a punto de consumir a Mat, lo que provocaría que su infección empezara a extenderse por el mundo. Así pues, Moraine empieza a Curarle.

En éste capítulo tenemos algunos altibajos, desde la llegada a la posada o el reencuentro pasando por los Capas Blancas o Mat. Un carrusel de emociones que se deja sentir en los chicos, con un Perrin que rehúye la mirada (para que no vean sus ojos dorados) y está muy negativo.

Es curioso ver el paso de la alegría al estupor en apenas unas páginas, y lo que debería ser alegría se torna en varias nuevas amenazas que deberán hacer frente juntos. El tiempo de estar separados ha acabado, y de aquí al final del libro volverán a estar todos juntos.

Capítulo 20 – Remembranza de Sueños: El grupo deja a Moraine, Mat y Lan en la habitación, y se van, bajos de moral a la biblioteca de la posada donde conocen a Loial (sorpresón que se llevan). Conversan un rato, sobretodo Perrin, descubriendo que el Ogier lleva ya tres años viajando.

Al rato aparecen los tres que quedaban en la habitación, con un Mat que parece él mismo y ya curado de la infección de la daga. Dice que no recuerda nada desde Puente Blanco, y se disculpa por lo que haya podido hacer. Desgraciadamente, su vínculo con la daga es tan fuerte que sólo un grupo de Aes Sedai podrían romperlo.

Enseguida Rand presenta a Loial y Moraine, explicando que ha prometido que les acompañará en su viaje. Curiosamente Moraine acepta enseguida. Entre los dos hay una breve conversación, donde descubrimos que hay veinte Aes Sedai en la ciudad, todas del Ajah Rojo y que Loial tiene un don conocido como cantar a los árboles.

Ponen en común distintas historias que dicen que el Oscuro quiere el Ojo del Mundo, historias que propician que Moraine decida cambiar de planes y dirigirse a la Llaga (pasando por Fal Dara) para encontrar el Ojo del Mundo y al Hombre Verde (sean lo que sean). Para hacerlo deberán coger los Atajos, cosa que sólo puede hacerse con un Ogier del que, curiosamente (Ta’veren) disponen. Loial se niega, diciendo que entrar en los Atajos es morir.

También cuentan la experiencia de Rand en palacio (a lo Egwene tiene ciertos celos) y los sueños que han tenido sobre Ba’alzemon, unos sueños de los que Moraine puede protegerles (la proximidad a la Fuente parece ofrecer cierta protección) pese a que no haya ninguna Aes Sedai con poder sobre los Sueños desde hace más de 1.000 años.

Un par de detalles más que me han parecido interesantes son la confirmación al ver a los tres chicos de que son Ta’veren, así como una mejor explicación de lo que implica y el nombrar a varios Renegados (Aginor, Lanfear, Balthamel, Demandred e Ishamael el Traidor de la Esperanza) una enumeración que provoca estupefacción, ya que éstos seres de leyenda son casi tan tabú como el Oscuro.

Otro capítulo chulo, de dar información sin parar y eso que todo sucede en una biblioteca con los personajes juntos hablando y poniéndose al día sobre sus distintas experiencias. Unas experiencias que Moraine evalúa y decide en consecuencia.

Está muy bien ver de nuevo a Mat tal y como siempre ha sido, sin esa oscuridad flotando sobre él, o a Perrin algo triste al no aceptar en lo que se está convirtiendo, o a Loial intentando explicar algo y Moraine cortándole para que no se vaya por las ramas. Vamos, que no sólo de dar información vive el capítulo, también de ver el comportamiento de los protagonistas, que en algún caso empieza a cambiar debido a las experiencias vividas, pero siempre manteniendo la esencia de lo que son y por lo que les cogeremos tanto cariño.

Y es también un capítulo lleno de detalles (más de lo habitual), con información dada de pasada pero de gran importancia dentro del funcionamiento del mundo de la Rueda del Tiempo.

Capítulo 21 – Decisiones y Apariciones: Seguimos con la reunión del grupo, en ésta ocasión para explicar qué son los Atajos y porqué son tan peligrosos.

Los Atajos son un regalo de los hombres Aes Sedai que se refugiaron en los stedding para no sentir la Fuente Verdadera, un elemento que les haría capaces de viajar entre steddings sin salir al mundo en Desmembramiento, y hacerlo cubriendo grandes distancias en poco tiempo.

Con el tiempo esos hombres abandonaron los steddings y se volvieron locos, añadiendo destrucción al Desmembramiento del Mundo. Pero el regalo a los Ogier estaba hecho, unido a la capacidad de crear nuevas puertas a los Atajos. Con el tiempo había una en cada arboleda de las ciudades y otra en cada stedding.

Se pudieron usar durante unos 2.000 años sin problemas, pero hace 1.000 empezaron a deteriorarse, debido a haber sido hechos con la mitad masculina de la Fuente, que estaba corrupta. Una corrupción que se personificó en un Viento Negro que patrulla los Atajos conocido como Machin Shin, que vuelve locos a los que le sobreviven.

Como los Atajos son indestructibles siguen siendo funcionales, pero corruptos ya del todo, con lo que hace más de cien años que nadie los ha usado.

Ahora deben volver a usarse para llegar al Ojo del Mundo antes que el Oscuro (porque en el Ojo hay suficiente poder como para soltarle de su prisión), donde Moraine cree que la presencia de los tres Ta’veren puede decantar las tornas en su favor. El primero en aceptar es Rand, seguido de Perrin, Mat y las chicas. El último Loial, que hará de guía, seducido por la idea de ver al Hombre Verde y el Ojo del Mundo, así como para ayudar a preservar el mundo del Oscuro.

Hacen preparativos para el viaje, además de hablar sobre la Llaga (lugar corrupto próximo a la prisión del Oscuro) y ponerse al día de los movimientos en la ciudad (la posada vigilada por Capas Blancas y algunos altercados sofocados por la Guardia).

Cuando parece que el capítulo acabará, pasamos a un nuevo Sueño con Ba’alzemon, en él le dice a Rand que la lucha que mantienen ambos dura desde siempre, y que si elige servirle (como parece haber hecho otras veces) dominará el mundo. Una lucha para la que ya ha captado a Aes Sedai, cuyo Ajah Negro lleva 2.000 creado, desde las Guerras Trolloc.

Reniega de él y despierta con una herida en la mano. Lo curioso es que parece que Mat ha soñado exactamente lo mismo, así que Ba’alzemon aún no sabe quién es elegido que lucha era tras era con él.

Para acabar le cuentan el sueño a Moraine, cosa que no hace sino acelerar la marcha del grupo hacia los Atajos.

Otro buen capítulo con multitud de información, tanto actual como de la Era de la Leyenda y lo que vino después. Como digo siempre, ésta información ayuda mucho a mirar el mundo de la Rueda del Tiempo en retrospectiva, con mucho más fondo y a tener ganas de conocer más cosas sobre sus leyendas, así como cómo afectan éstas a la Era actual y porqué quiere Ba’alzemon algo de uno de los chicos.

Es agradable ver también las personalidades de cada uno, y más la de un Mat dicharachero pese a depender de la daga, un Perrin circunspecto que parece querer cumplir su deber y morir y unas chicas que se saben parte de todo y no quieren irse sin los chicos, uniéndose al grupo por propia iniciativa.

Se acaba el tiempo de reunir fuerzas, poner conocimiento en común y prepararse para lo que tenga que venir; la acción y el huir del enemigo está a punto de volver, con nuevos viajes. Es muy agradable leer éstos capítulos más tranquilos, casi que son los que más me gustan.

Capítulo 22 –La Oscuridad Reina en los Atajos : Ha llegado la hora, el grupo parte de la posada de Basel Gill, de madrugado, a caballo y tras decirle al buen posadero que si necesita ayuda la encontrará en Tar Valon, en la figura de una tal Sheriam Sedai, del Ajah Azul (a la que se nombra por primera vez).

Siguiendo a Loial, que parece saber instintivamente donde está la puerta, acaban llegando al sótano de una tienda, allí, entre la obra nueva, hay una puerta perfectamente esculpida con enredaderas y hojas que parecen mecerse con el viento.

Antes de pasar asistimos a algo inaudito: el enfado de Loial al ver qué hay donde su raza plantó las arboledas.

Una vez listos, Moraine mueve una de las hojas de la puerta (de Avendesora), una hoja que parecía de piedra y que al moverse insufla vida al resto de la puerta. En el lugar donde estaba la puerta hay ahora una superficie mate (que debería ser brillante) que se disponen a cruzar.

Al otro lado todo es oscuridad, y se ve el mundo normal ir a cámara lenta. Allí la luz de las lámparas que llevan apenas da para iluminar un par de metros, como si la oscuridad intentara rodearles, casi como si fuera espesa.

Una vez dentro, aislados del exterior y viendo sólo a unos metros van siguiendo durante horas las indicaciones en el suelo y en el camino que Loial es capaz de leer, todo en un viaje anodino que perturba a los protagonistas, ya que los caminos en los atajos parecen tener formas imposibles y aleatorias.

Acabamos con un puente roto para el camino que deberían seguir.

Ya está, hemos vuelto otra vez a los capítulos oscuros, de los de ir de puntillas para no hacer ruido y en los que la oscuridad amenaza por todos lados. El grupo parece retraerse, y no disfruta en ningún momento estar viajando por lugar que nadie había hollado en tanto tiempo.

Está bien, sobre todo el toque mágico de la puerta que pega 100% con cómo hacen las cosas los Ogier. Sólo cabe destacar la tensión que cae de nuevo sobre el grupo.

Es una lástima que no haya habido más capítulos de charlar sin problemas, pero el tiempo apremia y hay que ir hacia el Ojo del Mundo.

Capítulo 23 – El Acecho tras las Sombras: Un puente derruido sólo les obliga a buscar un camino alternativo, algo que pueden hacer gracias a Loial. El Ogier les explica que antes los Atajos estaban llenos de árboles frutales y hierba, lo que provoca que masculle en su musical idioma.

Para subir los ánimos, en la noche que pasan allí dentro, Moraine les comenta que cree que Thom sigue vivo; la noticia les relaja, teniendo una conversación sobre los chicos/chicas que han conocido por el camino Egwene (Aram) y Rand (Min, Elayne y una granjera), conversación de la que disfrutan sobre todo Perrin y Mar, que les toman el pelo.Buscan caminos alternativos, lenguaje Ogier es muy musical. Acampan a pasar la noche, antes había árboles frutales y hierba en los Atajos.

Despiertan algo más relajados, y el viaje sigue bien hasta que encuentran indicaciones hechas por trolloc, lo que explicaría que hubiera en Dos Ríos: parece que pueden usar los Atajos.

Alguien parece seguirles, pero no investigan por miedo a perder un tiempo valioso (Padan Fain?)
Algo más tarde, cerca de su objetivo final encuentran varios cadáveres trolloc derretidos, y cuando la tensión empieza a ser excesiva va y aparece el Viento Negro: una masa de viento que susurra maldades inenarrables y que hace que Moraine les haga ir al galope hasta la puerta de salida.

Allí ven que la puerta no tiene la llave para abrirla, lo que hace que Moraine la fuerce con poder único, haga que los chicos la crucen y ella mantenga a ralla al Machin Shin a base de Poder Único, que funciona bastante peor debido a la corrupción de la zona.

Por suerte consiguen escapar, descubriendo que el Viento Negro no puede salir de los Atajos.

Lo mejor del capítulo es la descripción de corrupción de una zona que debió ser una maravilla y que ahora puede que sea la perdición de varias naciones, ya que las Fuerzas del Oscuro pueden mover grandes contingentes a través de ellas y aparecer en cualquier sitio donde menos se les espere.

Luego el momento de relax picando a la antigua pareja sacando a colación posibles amoríos (que no han sido nada) me ha encantado, así como ver a Moraine preocupada de verdad.

Porque no había suficiente con los Engendros del Oscuro y Shadar Logoth, también debía haber otro mal aparte rondando por otro lugar cerrado. Hay que ver cómo disfrutó Jordan en éste libro inventando nuevas amenazas y acoplándolas a la perfección en el lore de la Rueda. Era sin duda un maestro.

De apunte final queda decir que se nombra también por primera vez a Lord Agelmar, que debería chapar la puerta a los Atajos que hay en su territorio.

Capítulo 24 – Fal Dara: Aparecen en Shienar, en las Tierra Fronterizas (naciones que lindan con la Llaga y están en lucha constante contra las fuerzas del Oscuro), cerca de Fal Dara. Una zona tan fría en invierno que los árboles estallan al congelarse la savia. Por suerte parece estar llegando la primavera.

Unos pocos kilómetros les separan de la ciudad amurallada de Fal Dara, kilómetros de granjas abandonadas hasta llegar a ella. Una ciudad más pequeña que Caemlyn, con muros igual de altos y hecha para detener a grandes ejércitos. En ella ondea el Halcón Negro sobre fondo amarillo.

Los guardias de la ciudad les llevan ante Ingtar, un hombre que parece conocer a Lan y Moraine, a los que tratan con respeto e incluso veneración en el caso del Guardián, al que tratan de Dai Shan y no paran de preguntarle por la Grulla Dorada.

En la ciudad están todos los habitantes desaparecidos de las granjas, con sus posesiones y a punto de empezar camino, además, los soldados se preparan para la guerra.

Les llevan ante el señor de la fortaleza, Lord Agelmar, un hombre desesperado por la situación que vive su país: a punto de ser asaltado por una fuerza de trollocs que no podrán contener y enviando a los civiles al sud, a la capital del reino (Fal Moran), una fuerza tan grande como no se ve desde las Guerras de los Trolloc.

Ante la situación, le pide a Lan que enarbole la Grulla Durada, emblema de Malkier y por la cual los países vecinos (Kandor, Saldea y Arafel) enviarían a sus ejércitos a luchar junto a Malkier en la resistencia en el desfiladero de Tarwin.

Cuando declinan la oferta y le hablan de su misión, Agelmar se entristece pero lo comprende.

Se relajan y comen con Lord Agelmar, tratando temas triviales hasta la llegada de un aviso: alguien ha intentado saltar la muralla, un alguien que resulta ser Padan Fain, el buhonero de Campo de Emond, que les ha estado siguiendo hasta por los Atajos. Dice que Ba’alzemon le ha cambiado para convertirlo en su sabueso, y Moraine decide interrogarle.

Es agradable ver un país nuevo en el libro, concretamente uno de los que ha estado luchando siempre contra la Llaga, hasta el punto que está prohibido ir con la cara cubierta por sus calles para evitar que se infiltren Fados en la ciudad.

Gente guerrera acostumbrada a un clima hostil donde el invierno es tan duro que estallan los árboles por la congelación, o donde los hombres se rapan la cabeza excepto un mechón para marcarse como guerreros.

Está bien ver también cómo tratan a Loial, siendo mucho más conscientes de las antiguas costumbres y estando agradecidos por la construcción de la arboleda y la antigua ciudad aunque estén perdidas por las luchas con los Trolloc. Y también es curioso que sea un lugar donde traten bien a las Aes Sedai.

Y luego está la nueva aunque escasa información sobre el Hombre Verde. Parece que sólo puede encontrársele una vez, y sólo bajo una gran necesidad. Y pese a ello, Moraine cree que le encontrarán aunque ella ya le haya visto en una ocasión.

También está la exagerada deferencia hacia Lan, del que ya vamos sabiendo más cosas y podemos empezar a poner en su lugar parte de su historia y su persona: como el rey de una nación perdida llamada Malkier, de la que hay aún miles de habitantes en todas las Tierras Fronterizas y con la que las demás naciones de la zona están en deuda.

Detalles y más detalles, esas pequeñas cosas que hacen más creíble la narración y distintos a los países que se nos van presentando en el relato. Shienar es muy distinto a Caemlyn, no sólo por sus construcciones (lisas y funcionales) o su clima, sino porque son gente acostumbrada a la lucha, capaz de sacrificar sus vidas (que es lo que pretenden hacer) para intentar salvar a su país.

Me gusta el cambio de tono que tiene el relato al cambiar de ubicación.

Capítulo 25 – Otras Historias de la Rueda del Tiempo: Mientras Lan y Moraine interrogan a Fain, los chicos y Loial hablan con Lord Agelmar; y el primer tema a tratar es Lan. Resulta que es la persona con más sangre real del mundo, el Señor de las Siete Torres, Señor de los Lagos, Rey no coronado de los malkieri.

Hace menos de cincuenta años, al norte de Shienar había otro país conocido como Malkier. Entonces, por celos del hermano del rey se hizo una incursión a la Llaga, allí se perdieron muchísimos hombres, tantos que cuando los trolloc atacaron ya no quedaban suficientes guerreros para defender la capital.

Con todo perdido, el rey le dio la espada a su hijo recién nacido con el  juramento que recuperaría la tierra o vengaría su pérdida, juramento que se ha grabado en Lan, y más cuando la tierra no puede recuperarse porque ha sido engullida con la Llaga. Una guerra que lleva sólo pese a que miles le seguirían.

Acabada la apasionante historia de Lan, llega Moraine con lo que ha conseguido sonsacarle a Padan Fain. Pues bien, el simpático buhonero resulta que lleva más de 40 años siendo un Amigo Siniestro, y desde hace tres el encargado de buscar a quienquiera que sea el Elegido. Para ello le modificaron de tal forma que pudiera detectarle, y en los últimos tres años redujo su búsqueda a los tres muchachos.

Así, con sólo tres objetivos ordenó el ataque trolloc a Campo de Emond, para acto seguido iniciar la persecución junto a los Fados. Una persecución que se convirtió en compulsión a medida que pasaban los días, llegando a seguirles a Shayol Ghul (donde Ba’alzemon se apareció ante los Fados para obligarles a entrar) y a través de los Atajos (donde el Viento Negro le atrapó y le dejó ileso al encontrar en él a un igual). Dicha compulsión le obliga a seguir adelante hasta que les encuentra, pudiendo detectarles desde un kilómetro de distancia.

Una historia que no hace sino poner más prisa en la misión de los chicos, y más incógnita en cuál de ellos es el que busca la Sombra.

Otro capítulo de los buenos, de esos que pasan en una habitación y nos dan información. Primero una para entender mejor a un personaje como Lan, que empieza a hacerse épico. Y luego la retorcida de Padan Fain, que hace un resumen de lo que ha pasado hasta llegar al mismo punto que ellos y habiendo partido del mismo lugar.

Dos historias que no tienen nada que ver y que atrapan de principio a fin. No sólo por la historia en sí, sino por las reacciones de aquellos que la escuchan.

Un gustazo.

También tiene un par de apuntes que considero interesantes por nombrar a dos personajes con cierto nombre más adelante: el primero Isam (primo de Lan perdido en la Llaga) y el segundo Jain el Galopador (figura de leyenda que era Malkieri al servicio del padre de Lan).

Capítulo 26 –La Llaga: Estamos llegando a la parte final del viaje, con el grupo ciajando hacia la Llaga y escoltado por Ingtar y otros 100 shienarianos más. Mientras ellos parten a la Llaga, el resto de soldados del país acude desde todas sus fortalezas al desfiladero de Tarwin, dirigidos por su rey Easar a presentar batalla aunque saben que perderán.

Una vez entran en la Llaga, Ingtar y los suyos se van al desfiladero, dejándoles solos en un terreno yermo donde hace mucho calor.

A medida que penetran el calor se vuelve bochorno, y el ambiente irrespirable debido al mal olor presente por todos lados, hasta el punto de provocar nauseas a todos menos a Lan y Perrin.

El terreno se vuelve más corrupto según avanzan, con plantas que son mortales al tacto y la posibilidad de encontrarse con cualquier engendro en cualquier momento.
Al fin llega la noche, y paran cerca de la antigua capital de Malkier, lo que provoca cierto malestar en Lan. Esa misma noche, mientras (casi) todos duermen y tras hacer planes de ir a Tar Valon (Egwene a ser Aes Sedai y Rand para ser su Guardián) Nynaeve se acerca a Lan y le abre su corazón: se convertirá en Aes Sedai para ser digna de él y estar juntos, a lo que él contesta que no puede aceptarlo, que es un hombre muerto y no le haría eso a la mujer a la que ama.

Capítulo no excesivamente largo que sabe darnos la impresión correcta sobre la Llaga, y eso que es sólo la zona exterior. Lo bueno es que lo hace con la descripción de los olores más que la del paisaje.

Nos da además la visión de que el Oscuro está fuerte, a punto de acabar con otro país que se dirige a la guerra en solitario y para morir plantando cara.

Y acaba con la enternecedora escena entre Nynaeve y Lan, sobre un amor que no recordaba se hiciera tan evidente tan pronto en la saga. Es una pena que Lan crea que no merece una vida, como si no fuera una persona y tuviera que luchar siempre única y exclusivamente.

Es agradable también leer el trozo en que hace planes futuros, unos momentos donde afloran las personalidad más inocentes de los chicos de Campo de Emond, la de los campesinos que en realidad siguen siendo pese al viaje y las penurias que han pasado hasta el momento.

Capítulo 27 – El Oscuro Cobra Poder: El despertar encuentra a Nynaeve muy triste y a Lan más hosco de lo normal, algo que afecta el humor del grupo.

Poco a poco se introducen más en la Llaga, viendo luchas entre árboles y animales; seres que les atacan a ellos igual que entre ellos. Un viaje cada vez más peligroso que desencadena encontrándose con lo peor que pueden encontrar en la Llaga: los Gusanos (seres capaces de acabar con un Fado). Un aullido procedente de ellos que se hace cada vez mayor y les empuja a correr.

Cuando parece evidente que les pillarán sin remedio, el grupo aparece de improviso en un Jardín cuidado por un hombre bastante más alto que Loial y compuesto de plantas (menos en la cara, donde tiene una herida que parece podrirse).

El Hombre Verde les da la bienvenida, sorprendiéndose a ver a Moraine (nadie puede llegar a él dos veces), reconociendo a Perrin como un Hermano Lobo y llamando a Rand Hijo del Dragón.

Dicho ser habla como si todo lo que pasa hubiera ocurrido, como si conociera a Rand de otras veces y como si supiera en que parte de su girar está la Rueda del Tiempo. Es alguien que parece increíblemente antiguo, y enseguida se presta a llevarles al Ojo del Mundo.

En éste capítulo tenemos el golpe casi físico del cambio de ambientación que supone la Llaga y el Jardín del Hombre Verde. Una Llaga más y más peligrosa y capaz de matar sólo por estar en ella, de la que el grupo se salva in extremis.

Me gusta que el Hombre Verde hable tan claramente (para él) de cosas que parecían místicas y oscuras, como si le fuera normal ver a un Hermano Lobo o sea lo que sea Rand. Un ser que puede (o podría) dar mucho juego, y es que ha vivido mucho, con lo que su experiencia podría iluminar algo el camino al grupo.

Luego está la relación Lan/Nynaeve, una lástima lo que pasó el capítulo anterior, y un amor correspondido pero que se antoja imposible por el juramento de Lan. Y eso les destroza a los dos.

Como curiosidad destacar la primera vez en que las chicas parecen capaces de percibir el encauzamiento de Moraine.

Es un capítulo corto, de transición entre la Llaga y el Hombre Verde, listo para la traca final de la novela.

Capítulo 28 – Encuentros en el Ojo: Parece que al fin han llegado a su objetivo, con el Hombre Verde guiándoles a través de su Jardín mientras habla con Moraine y lo va cuidando. Hasta que llegan a una entrada precedida del antiguo símbolo Aes Sedai (el del ying y el yang); allí el Hombre Verde les hace entrar y se queda fuera.

Dentro hay un estanque de algo que no parece agua, resulta que es Saidin puro y limpio (sin la corrupción que volvía locos a los hombres) puesto allí en un sacrificio conjunto de Aes Sedai varones y hembras para una emergencia futura hace 3.000 años, durante el Desmembramiento del Mundo. Un lugar que acusa el paso del tiempo y que no tienen muy claro cómo usar y cuya protección asignaron al Hombre Verde (ahora ya el último de su especie).

Al salir al exterior les están esperando dos hombres muy viejos, algo exagerado, que se presentan como Aginor y Balthamel (los nombres de dos Renegados) que les dicen que se han liberado (junto a Ishamael) de 3.000 años de encarcelamiento.

Comentan que su aspecto se debe a que fueron los que más cerca del mundo quedaron al cerrarse la prisión del Oscuro, por lo que el tiempo les ha afectado más que a los demás (que se liberarán en breve).

Ante tal amenaza Lan se presta a atacar, pero al dudar entre Nynaeve y Moraine en cuanto a quien proteger los Renegados le dejan inconsciente sin moverse siquiera. Como si fuera una señal, el resto de chicos (menos Rand) se lanzan contra ellos, a lo que responden lanzándoles por el suelo.

Cuando parece que van a morir todos, aparece el Hombre Verde, que luchando contra llamas invocadas por los Renegados consigue acabar con uno de ellos (Balthamel) convirtiéndole en poco más que un montículo verde.

Al caer el Hombre Verde, Moraine ataca a Aginor (estupefacto por la caída de su compañero), dando la señal a los chicos para que huyan (cosa que hacen). El enemigo parece ignorar todo lo que la Aes Sedai le lanza.

Un capítulo que de nuevo juega a dos bandas, del relax más absoluto y el parecer que han encontrado lo que buscaban (pero que no saben cómo usar, ya que sólo podría darle uso un varón que encauzara) a enfrentarse a dos de los Elegidos del Señor de la Oscuridad: hombres que lucharon en la Era de la Leyenda para soltar al Oscuro en el Mundo y que fueron sus lugartenientes en la Tierra.

Un gustazo ver cómo juegan aparentemente al gato y al ratón con el grupo, o cómo duda Lan un segundo por culpa de su amor por Nynaeve, o la épica lucha del Hombre Verde, resistiendo cual Rocky Balboa lo que le echen para llevarse por delante a un hombre que encarna la maldad.

Quedan tres capítulos ya sólo, y el final de la novela está próximo. La lástima es que la aparición de los dos enemigos se siente un poco forzada, aunque estén buscando también el Ojo del Mundo. Pero como siempre en éstos casos: Ta’veren.

Como nota final, que Avendasora no esté con el Hombre Verde (el mítico Árbol de la Vida) y la intención de Rand de proteger a Egwene, por la que evidentemente está sintiendo algo.

Capítulo 29 – Lucha con la Sombra: Y vamos con uno de esos capítulos en los que lo lean por primera vez se quedarán con una cara de what the fuck? En él tenemos a Lan, Nynaeve y Moraine caídos ante Aginor y al resto del grupo corriendo.

Pero el Renegado encuentra a Rand, que sin saber muy bien cómo parece entrar en contacto con algo y ve que Aginor también lo está. En el caso de ambos parece evidente que están mamando del Ojo del Mundo, porque la cuerda es del mismo color y parece concederles poder.

La lucha entre ambos empieza, una especie de lucha de voluntades que acaba con Aginor ardiendo allí mismo (sin confirmación de su muerte). Y acto seguido Rand aparece en el desfiladero de Tarwin, justo en medio de la batalla que enfrenta a los ejércitos de Shinear (reagrupándose) contra los de la Sombra (incontables trollocs y Drahkar). Ambos ejércitos le ven, y allí Rand parece hacer algo para descargar rayos y fuego contra las hordas del Oscuro, dejándolas muy mermadas (y disminuyendo su cordón con el Ojo del Mundo).

Luego una voz le habla por primera vez (y última), una voz que parece opuesta a la del Oscuro y que creo es la del Creador; éste le ayuda a abrir un acceso hacia la habitación de sus sueños, donde Ba’alzemon le está esperando.
Una conversación parecida a las habituales tiene lugar entre ambos, con la diferencia que Rand parece dispuesto a enfrentarse a él. Un combate de nuevo usando el Poder Único (es evidente si has estado atento a la novela) en el que el joven invoca una espada de Luz con la que deshace las pesadillas de su rival (a su madre muerta siendo torturada) y ataca a Ba’alzemon, dejándole al menos malherido y acabando de perder Rand el hilo que le conectaba con el Ojo del Mundo en el proceso.

Es un capítulo con montón de información confusa, como hablar de los hilos que les conectan con el Ojo sin nombrarle durante la descripción, y luego describir un hilo oscuro que sale de Ba’alzemon y le conecta con algo distinto (un hilo que es debate en la comunidad de la Rueda).

Los dos combates de Rand dejan también bastante a la imaginación, ya que está haciendo cosas pero ni él mismo sabe cómo (los rayos, el fuego, el Viajar, la invocación de la espada de luz…). Son cosas habituales más adelante, que se explican y comprenden, pero aquí quedan demasiado en el aire, con una sensación de irrealidad muy importante.

Es interesante también la conversación entre Rand y Ba’alzemon, donde le dice que todo lo que le ha llevado aquí ha sido un plan suyo: dejar huir a la doncella y a Jain (los que dieron el mensaje sobre el Ojo del Mundo), crear al Ajah Negro, enviar a los secuaces justos para que pudiera escapar… parece un plan plausible, pero demasiado pillado por los pelos como para que sea totalmente cierto, así que queda como un intento de desestabilizarle que contiene trazas de verdad).

Repito que es un capítulo algo difícil para los recién llegado a la Rueda, un clímax algo anticlimático por no saber demasiado bien lo que está pasando, pero no os preocupéis, las cosas seguirán cobrando sentido a medida que la saga avance, y seréis capaces de ir atando cabos a medida que tengáis más información.

Capítulo 30 – Sin Principio ni Final: Rand despierta tras lo que parece un horrible sueño para descubrirse sobre las cenizas de Aginor (que sólo estaba por detrás en poder de Ishamael y Lews Therin), y lo hace desubicado y creyendo que ha matado al Oscuro. Cuando consigue ponerse en pie va corriendo mientras busca a Egwene (y se repone poco a poco en el proceso).
Al llegar al claro donde yace el Hombre Verde (muerto) ve a Moraine despierta junto a las chicas, y se pone a contarles lo que ha pasado. La conclusión es fácil: ha encauzado el Poder Único (Saidin) que había en el Ojo del Mundo, algo que sólo los más poderosos Aes Sedai de la Era de Leyenda hubieran podido hacer. Y eso implica que acabará volviéndose loco y matando a los que estén a su alrededor.

Ante la revelación, Moraine le dice que no es la primera vez que encauza (restauró la fatiga de Bella y se resistió a la moneda que le dio), y que lo ideal sería que alguien le enseñara, cosa imposible porque hace 3.000 años que murieron los que podrían hacerlo.

Egwene le rehúye de primeras, pero enseguida le abraza y parece aceptarle. La perspectiva, sin embargo, no es buena: ir a Tar Valon y ser amansado, perdiendo la capacidad de encauzar y las ganas de vivir en el proceso.

Mientras Rand intenta digerirlo todo salen el resto de la caverna, Loial, Mat y Perrin parecen no saber nada de que encauce, y Rand les miente para que siga siendo así.

Los chicos salen con la noticia de que el estanque se ha secado, y en el fondo había varios objetos que llevan con ellos (que hasta ahora estaban protegidos dentro del Ojo del Mundo). Curiosamente todos están contentos (Loial pensando en volver al stedding, demasiadas aventuras por estar cerca de Ta’veren), pensando que podrán ir a casa en breve al haber acabado la aventura.

Los objetos son los siguientes:
Uno de los sellos de la prisión del Oscuro roto (cosa imposible ya que está hecho con Cuendillar, un material legendario creado por hombres y mujeres que encauzaban).
El Cuerno de Valere, el legendario Cuerno cuya Cacería ha inspirado canciones y es capaz de llamar a los grandes héroes de la historia para que luchen del lado de aquél que lo toque. “La tumba no constituye una frontera a mi llamada”.
Y por último el estandarte con el Dragón en él, que no es otro que el que llevó Lews Therin al enfrentarse al oscuro.

Maravillados ante lo que han encontrado y viendo que el Jardín del Hombre Verde se desintegra al no estar éste con vida, deciden descansar un poco y partir enseguida para salir de la Llaga.

Me gusta mucho la conversación entre Rand y Moraine con las chicas presentes, en ella es Rand el que propone varias cosas o soluciones, creyendo que le manipularán o que acabará por morir al ser capaz de encauzar. Lo chulo del caso es que en las respuestas de Moraine no hay nada concreto (salvo la necesidad de que Rand aprenda a encauzar) quedando claro que no quiere que le amansen y que el Oscuro aún no ha sido derrotado (motivo por el que quiere que le enseñen a usar el Poder).

Luego están las reacciones de las chicas al saber lo que es, primero de repulsa pero enseguida asumiendo que sigue siendo el mismo chico, como si hubiera alguna cura.

Es divertido ver salir a los chicos de la gruta con tan legendarios objetos, primero porque se les ve alegres, como si se hubieran quitado un peso de encima y con la creencia de que todo ha acabado (cosa que Moraine no rebate). Por el contrario está Rand, que intenta asumir lo que parece que es y las consecuencias que eso puede tener para su vida: será otro falso Dragón bajo la batuta de Tar Valon? Morirá loco y matando a todo el mundo? Cómo reaccionarán sus amigos al enterarse?

Y por último los objetos, cosas míticas que tendrán relevancia en libros posteriores pero que ahora no son sino reliquias de una Era pasada.

Se trata de un capítulo casi a modo de epílogo, intentando explicar por encima lo que ha hecho Rand y empezando a marcar un difuso camino para continuar con la aventura.

Capítulo 31 – La Rueda Gira: Antes de dejar el Jardín en el que sólo aguanta el árbol que marca la tumba del Hombre Verde, Loial se arrodilla ante él y le canta (como parece que hacen los Ogier) para preservarlo para siempre de la Llaga.

Una vez fuera, con Moraine en camilla y los chicos pensando en seguir viaje hacia Tar Valon se dan cuenta de que la Llaga está mucho más tranquila, cosa que Moraine achaca a haber infligido una derrota al Oscuro (cosa que deja algo descolocados a Mat y Perrin). Durante el rápido viaje de vuelta veremos cómo las chicas empiezan a ser instruidas y ayudan a Moraine a montar salvaguardas para el campamento.

Una vez en Fal Dara verán que se ganó la batalla en el desfiladero de Tarwin, cosa que están celebrando todos los soldados mientras comentan que la primavera ha vuelto y que el Creador encarnado luchó por ellos (Rand durante su lucha con el Poder Único).

Moraine hace gala de una autoridad importante y acaba ante Lord Agelmar, al que le muestra el Cuerno de Valere y le pide escolta para llevarlo a Illian. Dicho movimiento parece obedecer a su creencia de que aún no se ha ganado la guerra contra el Oscuro, sólo una batalla.

Pasan siete días en Fal Dara, que siguen de fiesta ya con las familias de los soldados en la ciudad. Allí veremos cómo Rand practica con la espada (con elogios por parte de Lan) hasta que tiene una conversación con Egwene: el grupo irá a Tar Valon (por un motivo u otro todos quieren ir allí), pero Rand tiene decidido abandonarlo e irse sólo, hacia donde no pueda hacer daño a nadie.

Lo que parece una despedida y cierre del protagonista acaba con Moraine hablando para sí, en una última frase que deja a las claras que Rand aún no ha salido de la historia, y es que las Profecías (que aún no conocemos) deben cumplirse: El Dragón ha Renacido.

Está bien el capítulo como epílogo de la novela, con el grupo de héroes volviendo a una ciudad de fiesta por haber ganado la guerra y los chicos haciendo planes sin el peso de ser perseguidos por las criaturas del Oscuro. Una alegría que contrasta con la tristeza de Rand por ser lo que es y tener que alejarse de todos para evitar el riesgo de hacerles daño con el Poder Único.

También es curioso que la que parece menos asustada de todos por el hecho de que Rand encauce es Moraine, que debería ser la que se pusiera manos a la obra para llevarle a Tar Valon y amansarle. Pero el hecho de ser el Dragón Renacido (sea lo que sea), aunque tenemos una idea tras tanto hablar de Lews Therin y los falsos Dragones, parece pesar más que el hecho de que encauce.

La lástima es que te deja un poco con ganas de más, con la percepción evidente que lo que se ha leído hasta el momento no es sino el primer paso de un viaje enorme.

Personajes: Como en la ocasión anterior y las venideras dejaré de lado el típico esquema de uno por uno, con sus cursivas y sus apartados y hablaré un poco en general para pasar al particular de según qué personaje.

Lo primero que llama la atención de la novela es que están los personajes separados, con cada grupo distinto viviendo sus aventuras por separado, aunque su objetivo común sea el mismo.

Así, como grupo principal por espacio ocupado tenemos a Mat, Rand y Thom. De entrada dos jóvenes protegidos por un juglar mayor que les enseña a ganarse la vida, pero luego solos en un viaje donde el hambre, las privaciones, la desconfianza y los peligros son constantes. Y por si fuera poco la caída paulatina en la oscuridad por parte de Mat.

Es un viaje oscuro, muy triste, con Rand llevando el peso de todo y madurando de forma acelerada aunque sólo sea para sobrevivir. Un muchacho al cargo de otro y haciendo lo posible para no ser descubierto. Esto hace que la personalidad de Rand desarrolle un mayor sentido de la responsabilidad, pero sin dejar de ser un chaval, como se ve en el tramo del palacio (con Elayne y Gawyn).

Por el lado de Moraine, Lan (del que conoceremos parte del pasado) y Nynaeve apenas tenemos interacción, con dos personajes con poco temperamento y una que se sube por las paredes. Es un grupo interesante en sus relaciones, primero por el odio de Nynaeve hacia una Moraine que la manipula con indiferencia, y luego por el incipiente amor entre Lan y la chica, una atracción que abre algo al Guardián y que hasta bien entrada la novela puede leerse entre líneas.

Por último estaría Perrin y Egwene. El primero es el que más sufre en la novela, con la manifestación de un poder que no sabe cómo le cambiará y que teme haga que los demás se alejen de él, eso le hace caer en una resignación cada vez más oscura que le convierte en un pesimista. En cambio Egwene intenta disfrutar cuando puede, tomándose el viaje como una aventura e intentando olvidar la muerte que le persigue a cada paso.

También tenemos una importante adición al grupo, y no es otra que Loial. Me parece un toque de genialidad su inclusión con la novela ya bastante avanzada, como alguien que sigue su propio camino pero que se ve arrastrado por la acción Ta’veren de los chicos, convirtiéndose de forma rapidísima en un amigo para Rand y una fuente de información para el resto.

Es un libro marcado por la oscuridad y la sempiterna persecución desde el principio, eso nos hace ver a unos personajes agobiados, sin apenas tener las riendas de su destino y empujados una y otra vez hacia el siguiente encuentro, ya sea con un Fado, los Capas Blancas o vete a saber qué.

Dicha oscuridad se deja sentir mucho en las espaldas de los personajes, que dejan atrás parte de su inocencia, aquello que eran al salir de Campo de Emond ha madurado mucho (igual en Mat y Egwene todavía no demasiado), pero se nota en todos que los acontecimientos en los que están envueltos son algo muy grande, quizá demasiado para gente sin preparación alguna.

Siguen siendo un grupo que se deja llevar por la voz de Moraine, una mujer que sigue mostrándose como una figura cuasi legendaria y que sabe cómo tirar de los hilos para que los chicos la sigan. Esto hace que uno se pregunte qué haría el grupo de poder elegir su propio camino, y eso es algo que no veremos hasta algo más avanzada la saga.

Y luego está la ingente cantidad de secundarios que ya empieza a poblar las páginas de la Rueda del Tiempo y en apenas dos libros (uno en inglés), todos ellos con papeles incluso protagonistas que tomar en futuras entregas (Elayne, Gawyn, Galad, Elaida, Gareth Bryne, Morgase, Tallanvor, Basell Gill, Domond, Ingtar, Agelmar, Logain, Aginor, Balthamel…) un cantidad importante de personas con sus propias motivaciones y que se van entretejiendo en un relato mayor.

Así que en ésta segunda novela empiezan a verse algunos cambios en los protagonistas, sutiles a veces, lo que unido a la cantidad de nuevos personajes (y localizaciones) que se nos presentan hacen que sea un libro riquísimo en ese apartado.
Opinión Personal: Como he dicho ya, es la segunda parte de una novela en inglés que se ha partido para su publicación en castellano, así que no es de extrañar que tengamos más chicha en relato que en su primera parte.

Una chicha que viene en forma de más localizaciones, más personajes, más enigmas y bastante más “lore” para conformar un mundo rico, para nada plano y que seguimos descubriendo a la vez que unos campesinos que no han salido de su casa.

Un enfoque, el de conocer los datos a la vez que sus protagonistas (a veces de forma parcial o con una mención de pasada) lo que hace que uno se sienta como un miembro más del grupo, en ocasiones desorientado por tanta información y en otras con ansiedad por conocer más cosas de una parte particularmente interesante de la historia.

Como se ve en la historia todavía nos quedan infinidad de países que visitar, cosas por descubrir, gente por conocer o leyendas por recordar. Y eso es otro de los puntos fuertes de la novela: es enorme, tanto que tiene decenas de páginas al final de la misma a modo de glosario para que no nos perdamos durante su lectura. Pero no es una enormidad que nos traguemos de golpe, todo viene dosificado para que lo digiramos bien.

El esquema de la novela vuelve a ser parecido a la primera, con los grupos huyendo y agobiados, buscando un refugio o final para la historia y descubriendo cosas durante ese viaje, ya sea sobre ellos mismos o sobre el mundo que les rodea.

Por suerte ya no les tenemos sólo en el monte o en ciudades pequeñitas, ahora les veremos también usando cosas de la Era de la Leyenda, viendo su primera gran ciudad o internándose en el entorno más hostil del mundo. Unos cambios de escenario bienvenidos y que le dan variedad a todo el conjunto.

Es un esquema sencillo, que hemos visto infinidad de ocasiones y que carece totalmente de originalidad, pero es un esquema al que estamos habituados y que por eso mismo nos entra de forma más directa y sencilla que lo que nos vendrá después. Además de que es más fácil dar información con él.

Fue una decisión consciente del autor la de simplificar un poco el desarrollo de las primeras novelas, tirando de convenciones para atrapar al lector de toda la vida e irse desmarcando entrega a entrega a medida que la complejidad crece y ya no se puede dejar de ninguna de las maneras el relato.

Pero no os dejéis engañar, bajo esa apariencia sencilla y de novela de aventuras hay tal cantidad de guiños e incluso pistas a lo que está por venir que no se ven en una primera lectura que resulta incluso abrumador ahora que lo leo por tercera vez: hay toneladas de información que se dice como de pasada y que puede ser perfectamente una pista sobre eventos que sucederán cinco o diez mil páginas en el futuro.

Luego está el tramo final, al que le sucede lo mismo que al inicio de la primera novela: si es la primera vez que lo leéis tendréis la sensación de que el autor se lo saca de la manga todo y no tiene ningún tipo de explicación coherente relacionándolo con lo que habéis leído hasta ese momento (sobre todo el capítulo de Rand luchando). Tampoco os preocupéis, ataréis cabos enseguida a medida que sigáis con la saga, volveréis atrás y veréis todo lo que pasa sin perderos ningún detalle y cuadrándolo todo en su contexto.

La Llaga es el segundo capítulo de una novela enorme que consta de veinte de ellos, un muy buen segundo capítulo que sigue introduciendo un libro enorme. Porque eso es precisamente la Rueda del Tiempo, un libro enorme compuesto de muchos pequeños pero que se publicaran bajo un solo tomo no chirriaría para nada (bueno, sería imposible de abrir por el peso)

Entiendo que en ocasiones pueda tirar para atrás una saga de éste volumen, y más si se leen los dos primeros libros y acabas con la sensación de no haber visto nada del otro mundo, sensación que puede incluso mantenerse hasta el final de los dos siguientes. Pero no os equivoquéis, sería como juzgar una serie de diez año por su primera temporada, sin dejar que se desarrolle y os atrape.

Y creedme, no hay nada parecido a la Rueda del Tiempo.

Y ya, me despido pidiendo perdón por la extensión del post y reiterándome en que intento que sea una guía para recordar cosas antes de ponerse con la siguiente novela o un punto de encuentro para aquellos que queráis comentar una cosa de un capítulo concreto, ahora ya sabéis dónde lo leísteis.

Valoración Personal: 10.





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