viernes, 25 de abril de 2014

La Columna del Mundo - El Elfo Oscuro XII (Senda de Tinieblas II)

Éste viernes, como siempre, toca reseña de libro, concretamente el doceavo ¿ya? de la saga del Elfo Oscuro de R.A. Salvatore.

Un libro que podría encuadrarse dentro de una minisaga (Senda de Tinieblas) dentro de la grande y que sería su segunda entrega. Vemos con qué volvemos al mundo de los Reinos Olvidados.

Historia: Un alma atormentada no puede esconderse eternamente ni siquiera en las brutales calles de una traicionera ciudad. El bárbaro Wulfgar emprende un peligroso camino hacia su redención cuando un viejo amigo lo encuentra en Luskan. Este camino lleva a las cimas de la Columna del mundo. Azotadas por el viento, Y Wulfgar perseverará, porque al final le espera su más preciada posesión: la vida que creía perdida para siempre.

Lo primero que llama la atención en la novela es que el Elfo Oscuro ni tan sólo sale, centrándose ésta en la historia de Wulfgar, un bárbaro que ha encontrado un lugar donde quedarse en la ciudad de Luskan. Allí hace de portero en una taberna de la que poco a poco se va bebiendo las existencias.

Y es que el enorme bárbaro no consigue hacer frente a todo lo que le pasó en el infierno y utiliza la botella para olvidar y tener momentos de calma mental. Pero estar siempre borracho tiene efectos secundarios, como frecuentar compañías nada adecuadas, meterse en líos o ir agriando poco a poco el carácter.

De otro lado tenemos la historia de una chica de campo de la que su señor se enamora, historia típica a más no poder y que avanzará en paralelo a la de un Wulfgar consumido por los recuerdos.

Ambas historias se encontrarán en cierto punto, pero ninguna de las dos tiene el empaque suficiente como para sustentar la novela, que, al contrario que la anterior, se hace aburrida en muchos tramos.

Porque a mí que me perdonen, pero todo el tema del amorío en el feudo me parece simplón a más no poder y distrae la atención del personaje importante. Un personaje que, por otro lado, tampoco es que esté en su mejor momento, y para ver borrachos autocomplacientes me voy al bar de la esquina una mañana de domingo.

Una pena, porque la saga en general tiene historias buenas, o al menos tienen el ritmo suficiente para engancharte. Éste libro no.

Personajes: Es curioso que en una saga con tantos libros a sus espaldas haya tan pocos personajes conocidos de relevancia, y es que el tener a una protagonista nueva durante más o menos la mitad del libro y que el antiguo esté peor que en mal estado hace que pasen éstas cosas.

Wulfgar: El antaño gran bárbaro, hijo adoptivo del rey de Mithrill Hall, no puede hacer frente a todo lo que le sucedió durante sus años de cautiverio, teniendo pesadillas incluso estando despierto y encontrando solaz únicamente en la botella.

Aquí le veremos caer hasta el fondo y asistiremos (o no) a su resurgir.

Meralda: Pff… qué pereza me da ésta mujer. Es una joven campesina de un feudo pequeño enamorada de un chico guapetón; pero su vida cambia cuando el señor de las tierras se fija en ella y empieza a cortejarla.

No es que su historia sea mala, es que no sé ni a qué viene. Vale, los problemas con la madre enferma, el sacrificio por su familia, el crecimiento personal, las mentiras… todo eso no está mal, simplemente no sé qué hace en un libro de Drizzt do Urden.

Morik: Matón reconocido en la ciudad de Luskan y único amigo que parece encontrar Wulfgar en la misma. Es alguien sin conciencia que intenta atraer al grandullón hacia el lado oscuro con tal de hacer fortuna.

Familia noble: De nuevo personajes nuevos. Aquí está el hombre que se enamora locamente con sólo ver a Meralda de pasada (y que no ve más allá) y a su hermana: una mujer acostumbrada a mandar y que no ve con buenos ojos la relación de su hermano.

Otros: Lógicamente hay unos cuantos personajes más, desde el consejero de los nobles (único personaje con cierta inteligencia en esa casa) o el tabernero que emplea a Wulfgar. Ninguno es especialmente memorable, pero al menos no molestan.

Opinión Personal: Los más avispados habréis podido caer ya en que ésta novela no me ha gustado especialmente, dejando de lado lo que me gusta de los libros de éste autor para centrarse en dos personajes con problemas del mundo real (bueno, que te torture un demonio durante años no es muy real) como son la depresión por no saber cómo enfrentarse a un hecho doloroso y las cosas que hay que hacer a veces por la familia.

Estos dos temas podrían haber supuesto un soplo de aire fresco para el Elfo Oscuro, pero lo que son es una losa dentro de una saga que muestra evidentísimos síntomas de fatiga.

Y lo peor no es que se aparte tanto de lo habitual, lo peor es que no lo hace bien, con una novela totalmente falta de ritmo, de personajes carismáticos o cualquier gancho para atrapar al lector.

Dicho esto tengo que aclarar que no se trata de un mal libro, no está mal escrito, tiene algunas escenas chulas y no es lo suficientemente largo como para acabar siendo un tostón. Incluso hay acción! Lo que pasa es que se convierte en algo tan del montón, uno de esos libros a olvidar cuando cierras las páginas, que sabe mal que en esto esté quedando lo que fue una genial primera trilogía.

Veremos cómo sigue esto, yo sigo teniendo esperanza en que vuelva a su cauce, pero sólo el tiempo lo dirá.

Valoración Personal: 5,5.

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