viernes, 20 de noviembre de 2015

El Pueblo del Dragón - La Rueda del Tiempo VI

Los que estáis siguiendo éstas reseñas como una ayuda para recordar algunos eventos, o simplemente para daros cuenta de detalles que habíais olvidado os habréis dado cuenta que en lo que va de año sólo habían salido dos resúmenes de la Rueda del Tiempo. El motivo no es otro que el tiempo que me lleva leer cada novela, por aquello de estar tomando notas, algo que hace que la lectura no sea todo lo agradable que pudiera ser.

Pero bueno, siendo como soy es evidente que tarde o temprano la serie de reseñas se completará, aunque sea al ritmo mínimo de tres al año, así que, por favor, sed pacientes.

La novela que nos ocupa hoy es ni más ni menos que El Pueblo del Dragón, sexta entrega en España y 3.2 en su inglés original (ya conocéis la afición de la editorial a partir el libro en dos).

Como siempre, os dejo un linkal pdf de la reseña para los que queráis leerlo en otro sitio, más cómodamente.

Y sin extenderme más, paso a la reseña en sí.

Historia capítulo a capítulo:

Capítulo 1  – Una salida: Empezamos la novela con un Mat que lleva ya dos días recuperándose, pero que no por ello ha perdido el apetito consecuencia de la Curación.

En la única escena del capítulos asistiremos a la visita de las tres chicas que quieren ser Aes Sedai: Nynaeve, Egwene y Elayne. Ellas le intentan engatusar para que lleve una misiva de Elayne a su madre, la reina Morgase, en Caemlyn; pero tras cierto estira y afloja entre los dos bandos el joven admite que no puede salir de la ciudad por orden de la Amyrlin, aduciendo que hasta que no esté recuperado del todo no podrá salir (y sin mencionar su vínculo con el Cuerno de Valere).

En ese momento las chicas le dan uno de los papeles con la autoridad de Siuan, a lo que Mat promete llevar la carta y dice que queda en deuda con ellas.

El capítulo está bien para empezar, ligerito pero entretenido por ver cómo ve Mat a las tres mujeres y cómo es la relación con ellas (mezcla de lo que eran y lo que son). Es interesante ver cómo se aparta de Nynaeve al pensar que puede usar el Poder en él; y es interesante la conversación de las chicas como si Mat no estuviera presente, hablando de cosas que nosotros sabemos pero el pobre Mat no.

Es gracioso ver cómo se cierra en banda cuando intentan engatusarle, pero enseguida acepta cuando puede sacar algo de ello.

Para terminar acaban hablando de los viejos tiempos, de un Campo de Emond que no creen volver a ver.

Como curiosidad tenemos la mención a huir tanto de la Amyrlin como de Selene (Lanfear), una frase de pasada al final del capítulo pero que implica que ha estado recibiendo visitas de ambas. Además conoceremos que sigue habiendo guerra civil en Cairhien (por el asesinato perpetrado por Tom) y que los precios no dejan de aumentar.

Es un capítulo interesante, para ir volviendo a colocar a los personajes y empezar a dar nuevos objetivos para aquellos que no tienen; y hace pensar sobre el contenido de la carta.

Capítulo 2 – Una trampa que activar:  Para el segundo capítulo seguimos en la Torre Blanca, aunque en ésta ocasión veremos a Nynaeve y las otras dos chicas en las cocinas cumpliendo el castigo por haberse ido sin permiso. Lo primero es ver el trato en las cocinas y la imponente figura de Laras (la maestra de las cocinas).

Pero enseguida la escena cambia, y aparece la Amyrlin a pasar inspección, poniendo firme a todo el mundo. La líder de las Aes Sedai se las apaña para quedarse a solas con Nynaeve y recibir un informe de la misma: les han puesto una trampa, pero se disponen a dejar la Torre y hacerla saltar. Siuan asiente y les da permiso para irse, con lo que tendremos al grupo en camino de nuevo en breve.

Dejando de lado la información, conoceremos algo más sobre Callandor: es el tercer sa’angreal más poderoso jamás creado, se guarda en la Ciudadela de Tear (inexpugnable hasta que la haga caer el Dragón) en el lugar donde se nombran a los Grandes Señores, las del Ajah Negro han robado ter’angreal y es posible que intenten usarlos allí, es una información que sólo conocen dos docenas de mujeres y los mismos Grandes Señores.

Es curioso ver cómo la antigua Zahorí intenta morderse la lengua pero es incapaz de controlar su genio, sacándolo  incluso ante la mujer más poderosa del mundo, a la que llega a llamar “vieja bruja”. Por lo demás un capítulo de choque de voluntades que da al grupo femenino un nuevo objetivo, además de mostrar las sospechas que tienen sobre Alanna y Sheriam y cómo se guardan información incluso ante la Amyrlin.

Capítulo 3 – Tentando la suerte: Volvemos a Mat justo tras la partida de las chicas, allí vemos cómo está planeando la fuga, acaparando comida y recibiendo la visita de una Aes Sedai para ver cómo está.

El bueno de Mat decide huir a plena vista, para que piensen que es tonto y así escapar en barco con la ayuda del documento. Pero siendo como es decide ir a unas cuantas posadas a ganar un poco de dinero jugando a los dados. Gana siempre. Está durante horas jugando a los dados, ganando sin parar hasta que acumula una fortuna y le dicen que tiene la suerte del oscuro (algo que le enerva al pensar que puede quedar algo de la Daga en él).

Para terminar tenemos una escena donde intentan atracarle y él huye, hasta acabar delante de un asesino (Hombre Gris por la descripción) y matarle por casualidad más que por habilidad. Justo tras el forcejeo y para descansar se encamina a la posada más cercana: “la Mujer de Tanchico”.

El capítulo hace hincapié en la suerte de Mat, volviéndose sobrenatural hasta el punto de que le asusta incluso a él. Una suerte que parece haber ido en aumento desde que salió de Dos Ríos y que nos empieza a mostrar el poder de Mat como ta’veren (encauzar Rand, los lobos Perrin y la suerte Mat). Fuera de eso sólo destacaría el capítulo por lo agradable que resulta tener al fin a Mat sin vínculo con la Daga que tanto gusta y que tanto se hace querer.

Capítulo 4 – La mujer de Tanchico: Como siempre que Mat va en dirección aleatoria acaba por tener algún encuentro que cambia su destino inmediato. En ésta ocasión sus pies le llevan a una posada donde está tocando un viejo amigo. Thom Merrillin.

El viejo bardo está borracho y tocando en la posada, pero al ver a Mat se acerca e él con aire hundido (por la muerte de Dena y posterior asesinato del rey de Cairhien). La conversación de ambos gira en torno a las mujeres que ha amado (Morgase y Dena) y qué hacen ambos en la ciudad (marcharse). Tras un breve intercambio Mat consigue convencer a Thom de que le acompañe al marcharse de Tar Valon.

Ya en la calle Thom comenta de pasada que no hay asaltadores de la ciudad, a lo que debemos entender que eran asesinos (probablemente Amigos Siniestros) aquellos que habían perseguido a Mat. Ante ese descubrimiento y la desaparición del cadáver del Hombre Gris, mat decide abandonar la ciudad en el primer barco que encuentre.

De nuevo un capítulo cortito para dar un giro a un personaje, uniéndole con uno muy querido por todos al que vemos que ha tocado fondo como poco.

Colorido y rápido.

Capítulo 5 – El primer barco: Empezamos con movimiento, con Mat y Thom llegando a puerto y viendo un barco soltar amarras. El documento de la Amyrlin convence al vigilante del puerto, y acto seguido corren por el muelle y saltan al barco en marcha. Han conseguido subir al primer barco que zarpaba.

La siguiente escena nos muestra lo que ha cambiado Mat y cómo es capaz de hacerse con las riendas de la situación, en ella negocia un desorbitado precio por el camarote del capitán y la mejor comida que le puedan proporcionar. Una proeza cuando el mismo capitán estaba dispuesto a lanzarlos por la borda.

Durante las conversaciones con el capitán se dan cuenta de que en el barco toman a Mat por un noble andoriano en misión secreta para su reina, se mencionan unos cuantos países que acabaremos visitando y queda claro la animadversión de los tearianos (como el capitán) hacia sus vecinos de Illian. Como extra se nos hablará de un tal Gran Señor Samon (al que Thom no conoce) que postula por la destrucción total de las Aes Sedai.

Lo siguiente sucede ya al rato, cuando Mat oye unas botas acercándose a su habitación (no puede dormir al pensar en los que le perseguían y en que las chicas le pueden haber engañado para cumplir una misión de la Torre Blanca)más adelante, en especial su odio por Ilian (al ser teariano). La suerte o la habilidad hacen que noquee a los dos asaltantes, tome por sorpresa a un tercero y Thom despache a un cuarto en el último momento. Otros dos asesinos en potencia escapan lanzándose al río. Para justificarse ante la tripulación dicen que eran bandidos, y la cosa queda allí (salvo que Mat se come aún más la cabeza por no sabe  quién le quiere ver muerto).

Para finalizar el capítulo tenemos unas sorprendentes y escasas páginas con un Rand tocando la flauta a solas en una hoguera, dirigiéndose a Tear por los sueños que le atormentan sobre Callandor. Unos sueños en los que sus amigos le atacan, Selene le exhorta a coger la espada y él se apena por la traición de Elayne y Min (especialmente y en sueños). Son unas páginas donde vemos a un Rand acorralado, pensando en su condición de ta’veren y con miedo que sigue adelante porque es lo que debe hacer.

En general es un capítulo bastante movido, que pasa del tono más bien jocoso que rodea a Mat (esa negociación o el que se le vaya la lengua al capitán del barco) a irse oscureciendo con las opiniones del mismo capitán, el ataque de los asesinos y el tramo final de Rand.

Capítulo 6 – Entre los hilos del Tejido: Tras cinco capítulos centrados en lo que sucedía en Tar Valon, ahora saltamos al grupo de Perrin, Loial, Lan y Moraine. Un pequeño grupo que persigue a Rand y que va siguiendo el rastro que va dejando su presencia ta’veren (cosas excepcionales en los pueblos, ya sean buenas o malas), así como una marca en la piedra que parece dejada por un sabueso enorme, que deja además un olor sulfuroso (sabuesos del Oscuro).

Como no puede ser de otra forma Lan encabeza la marcha, mientras que los otros tres siguen sus indicaciones. Aquí veremos que Perrin sigue con miedo a contactar on los lobos, así como a soñar porque percibe que hay algo extraño en sus sueños (se da cuenta de que no son sueños normales, algo que conoceremos en profundidad más adelante pero de lo que ya hemos visto esbozos en el caso de Egwene). Además, la influencia de los lobos se deja notar hasta el punto que piensa en los distintos tipos de Engendros del Oscuro dándoles el nombre que les dan los lobos.

Terminamos el capítulo con la llegada a un pueblo donde evidentemente pasará algo, y donde tienen a un Aiel encerrado en una jaula (recordemos que Min le dijo que dicha visión le cambiaría la vida de forma fundamental). Dentro se enteran que aparentemente dos nobles Cazadores del Cuerno junto con sus criados han luchado contra una partida de veinte Aiel y les han derrotado, capturando con vida al de la jaula. Evidentemente mienten, como se nota cuando Lan les pregunta un poco por lo sucedido, pero tampoco le dan mayor importancia. Únicamente Moraine pregunta si los Aiel (que a Perrin le siguen recordando a Rand) han causado algún problema en la zona, y parece que no.

Para terminar tenemos a Perrin fijándose en una joven de su misma edad y rasgos marcados de la que tiene un pensamiento fugaz pero que es quien realmente le cambiará la vida. Su nombre aún no lo pongo aquí pero para los que lo hayáis leído todo sabréis quién es.

Un capítulo entretenido, que nos reubica al grupo perseguidor de Rand y nos recuerda quién lo compone. El tema de las secuelas del ta’veren está muy bien llevado, y luego el salto a la presencia Aiel hace que lo que está por venir interese más. Por cierto, el Aiel encerrado también es un personaje importante de la saga, ya le iréis conociendo.

Capítulo 7 – Una danza diferente: Seguimos con Perrin, que yendo hacia la habitación descubre que hay una especie de Profeta del Dragón, alguien que canta sus alabanzas (Masema). Una vez allí se pone incómodo para no dormirse y empieza a darle vueltas al tema del Aiel y de la chica. Hastiado de no encontrar respuesta va a la habitación de Moraine esperando hablar con Rand.

Es curioso, pero la pilla desnuda y cambiándose (y ni así pierde la compostura), hablan sobre Rand (Moraine se refiere a viajar como si fuera un poder perdido y habla de su sangre, como si conociera su procedencia). Sobre la chica le dice que no cree que sea Amiga Siniestra, que quizá se siente atraída por él.

Tras la conversación Perrin sale a la calle y libera al Aiel (que habla con formulismos entre los que se incluye el nombre, el septiar (o clan) de procedencia y la asociación guerrera). Éste dice llamarse Gaul y ser un Soldado de Piedra (organización guerrera de los Aiel), además de confesar que está buscando al Que Viene con el Alba. Ante ésta mención Perrin enseguida piensa en Rand, y le dice a Gaul hacia dónde se dirige: a Tear. El Aiel acepta la información como algo normal, ya que sus propias profecías hablan sobre Tear y que allí sufrirán una transformación.

Para terminar el capítulo veremos a los dos jóvenes sorprendidos por un grupo de Hijos de la Luz, con los que combates sin apenas tener tiempo a respirar y a los que derrotan totalmente. Antes de irse Gaul le dice un par de formalismos más y desaparece en la noche, dejando a Perrin ensangrentado, odiándose por haber matado y descubriendo que la chica le ha visto y ha salido corriendo. Para rematar la escena aparece Lan que, al ver el percal, decide marchar enseguida de la población.

Éste séptimo capítulo es un muy buen capítulo para ver cómo actúa Perrin: tras reflexionar hondamente sobre el problema y sin tenerse en demasiada estima a sí mismo. Luego tenemos acción, otra conversación con un Aiel (que da bastante información o que se entiende mejor al conocer más a éste pueblo) y se precipita con la evidente huida en plena noche que vendrá a continuación.

Capítulo 8 – El halcón: para la longitud que tiene éste capítulo llama la atención lo poco que sucede y lo apresurado que se siente todo. Lo primero es el título “el halcón” cuya idoniedad descubriremos al final pero que hace referencia a las visiones de Min.

Todo empieza justo al terminar el capítulo anterior, con lan y Perrin entrando a la posasda para buscar a sus dos compañeros y saliendo por turnos los cuatro hacia los establos para partir cogiendo una barca río abajo.

Lo curioso del caso viene cuando en el último momento la chica de la posada salta a la barca y se pone a hablar con perrin. Parece ser que es una cazadora del cuerno, una de entre 1000 y 2000. La chica dice llamarse Zarina Bashere (quedaros con el apellido), pero quiere que la llamen Faile (que quiere decir halcón, de allí el título del capítulo).

La chica parece inteligente, se ha fijado y reconocido a Lan como Guardián y a Moraine como Aes Sedai y cree que el grupo es algo lo suficientemente inusual como para seguirlo con la esperanza de encontrar el Cuerno (aunque ella crea que está en Manetheren). La conversación entre éstos dos personajes es entretenida, con Perrin más a la defensiva y la chica tanteando en busca de información.

Como curiosidades del capítulo están la actitud de Loial, que ya se toma una huida den plena noche de una posada como algo normal y una nueva aventura que anotar en su libro; y luego lo que llega a fijarse Perrin en Faile, de la que nos da una descripción mucho más precisa e incluso nos cuenta su olor.

Creo que el capítulo tiene como única finalidad mostrar al personaje de Faile y presentarle tanto por sus recursos como por su inteligencia aparente; un personaje que parece salido de la nada pero que tendrá una importancia capital en el futuro.

Capítulo 9 – Hija de la noche: Seguimos con Perrin en la barca, buscando un sitio donde dormir con la esperanza de no Soñar al estar lejos de los lobos. Va pensando en Zarina, en cómo Elyas pudo aceptar su parte de lobo, como su hacha le parece algo repugnante. Hasta que encuentra un lugar y se duerme.

Al otro lado se encuentra con Saltador, que le lleva hasta un lugar para mostrarle algo. Allí ve una gran sala llena de espejos en la que alguien de Tar Valon, de Tear y de Illian están rindiéndole pleitesía a alguien al que llaman Gran Señor. Dicho personaje no es otro que Ba’alzemon (incluso hace un gesto hacia la zona de la herida que le produjo Rand), escena que cambia cuando Ba’alzemon mata al hombre de Tar Valon por haber permitido la fuga de Mat.

Tras esto aparece un personaje ya conocido: Lanfear, quien declara que el Mundo de los Sueños le pertenece y tiene una discusión dialéctica con Ba’alzemon.

Acabado todo  vuelve a una zona “segura” donde Perrin aprende que todos los lobos muertos van al mundo de los sueños. Lo curioso viene después, cuando pensando en sus cosas acaba topándose con un Rand en pleno enfrentamiento con Myrddraal y trollocs a los que va eliminando usando el Poder único. Digo que es curioso porque además de encontrarse, Rand le ataca con poder al verle, a lo que Perrin despierta con una quemadura en el pecho y se dispone a informar a Moraine.

Luego saltamos a la conversación la Aes Sedai, otro tira y afloja en el que Perrin lo cuenta todo sobre el sueño y Moraine apenas le cuenta algo a él: los sueños (de Perrin) son reales y lo que sucede allí es real también, con lo que los Renegados deben estar sueltos por el mundo, al menos algunos. También le dice que es por su afinidad con los lobos, algo de lo que hablan antiguos tratados de las Soñadoras. Para terminar le habla también de Zarina, de la que sólo aprende que debe de Saldea por su nombre.

La parte de Perrin termina con éste subiendo a cubierta y viendo tanto a Lan como a Zarina haciendo sus cosas.

Pero la parte de Perrin no es el final del capítulo, tenemos también un nuevo salto a Rand, en ésta ocasión despertando con dolor en el costado (donde tiene la herida de la batalla de Fame) y recordando que ha estado a punto de matar a Perrin en el sueño. No se dice explícitamente pero se ve que el protagonista está siguiendo camino por tierra, no en vano se acercan a su hoguera una mercader y sus guardias. Lo más raro del capítulo viene a continuación, cuando Rand los mata a todos con la espada y el uso del poder, pensando (o sabiendo) que iban a por él, y dejándonos la duda sobre su cordura. Sigue hacia Tear a por Callandor.

Hacía un tiempo que no teníamos una escena de Sueño, y en ésta hemos aprendido alguna cosilla más, pero sobretodo vamos viendo la relación entre Perrin y el mundo onírico, el que los Renegados estén libres y el aparente poder de Saltador en dicho mundo.

En la conversación con Moraine pasa lo de siempre, un personaje sincerándose para recibir frialdad y distancia, con la manía Aes Sedai de guardarse información lo único que consigue es que Perrin sea algo más desconfiado de aquí en adelante.

Y el remate es Rand, otro pequeño vistazo a su viaje que nos deja con la duda sobre si está cuerdo o ha empezado a volverse loco, nos recuerda lo que supone para él usar el poder y vemos lo decidido que está a cumplir con su deber.

No diré que es de los mejores capítulos, pero sí que es de esos en los que las escenas tienen tanta fuerza que te atrapan desde el principio hasta que terminan.

Capítulo 10 – Incendios en Cairhien: De nuevo cambiamos de grupo tras unos pocos párrafos centrados en Rand. En ésta ocasión empezamos con Egwene en un barco a la altura de Cairhien mirando cómo en ese país hay aldeas quemadas hasta donde alcanza la vista por culpa de la guerra civil. Mientras mira la orilla va pensando en cómo les tratan los marineros, que las toman por Aes Sedai al llevar el Anillo de la Gran Serpiente; pero sobretodo piensa en sus Sueños y en lo que pueden significar (recordemos que es una Soñadora). También se nos informa que han usado el ter’angreal de los Sueños todas las noches, sin encontrar información útil más allá de la necesidad de ir al Corazón de la Ciudadela.

En plena ensoñación aparece Elayne, con la que habla un poco de los Cairhien, hasta que el barco en el que van choca contra un barco hundido. Parece que las chicas tendrán que andar hasta el pueblo más cercano para coger un barco (deciden ir por la orilla cairhiena por tener el pueblo más cercano). Para su desgracia sólo pisar tierra y alejarse un poco del barco les sorprende alguien (Aiel por la descripción) tras salir de un arbusto.

En éste capítulo se ponen de manifiesto algunas cosas interesantes. La primera el pique que hay entre Egwene y Nynaeve, que no aceptan el cambio de rol sufrido desde que salieron del pueblo, y no se tratan como iguales (a lo que Elayne debe mediar como puede).

Tenemos también varias descripciones de los Sueños proféticos de Ewgene, que como se cumplen en su totalidad no voy a enumerar por no hacer spoilers, si queréis verlos mirad el libro y veréis que hay un montón. Entre ellos el único que descifra: a Mat le persigue un Hombre Gris (algo que ya sabemos).

Nos encontramos de nuevo en un capítulo de salto de grupo y reubicación, con las tres chicas libres de nuevo y dirigiéndose a Tear, y con esa dinámica de grupo tan particular que tienen en éste momento de la historia.

Capítulo 11 – Doncellas Lanceras: Como reacción de sorpresa encauzan todas menos Nynaeve (no está enfadada, recordemos que tiene un bloqueo); pero se dan cuenta que se trata de una mujer (Aiel), que por su aspecto podría ser incluso prima de Rand.

La chica se presenta como Aviendha y aparecen otras cuatro Aiel (Doncellas Lanceras) entre las que destacan Bain y Chiad. Resulta que una compañera ha resultado herida y necesitan la ayuda de una Aes Sedai. Nynaeve no se lo piensa y se disponen a ayudar.

Durante el camino conversan un poco con Aviendha y las otras, descubriendo algunas cosas de la cultura Aiel que nos sonarán a chino a éstas alturas, pero que nos sacarán una sonrisa si ya hemos leído la saga. Entre lo más destacable está que los Aiel tienen a unas mujeres llamadas Sabias, que también pueden Curar (con lo que deben Encauzar), que en el Yermo no hay corrientes que no se pueden salvar de una zancada (de allí su miedo a los ríos o al concepto de nadar), que existen lazos de parentesco elegidos y formalizados mediante riturales o que existe un lugar llamado Rhuidean.
Ya con la herida, Nynaeve consigue enfadarse para Curarla y dejarla incluso sin cicatriz alguna, en una demostración de lo poderosa que es. Mientras se lleva a cabo la Curación las chicas siguen hablando con Aviendha (para tranquilizarse mutuamente). En ésta continuación de la conversación anterior descubren que los Aiel jamás dañarían a una Aes Sedai, ya que creen que antes del Desmembramiento del Mundo eran sus sirvientes, les fallaron y fueron desterrados a la Tierra de los Tres Pliegues; ahora creen que si vuelve a fallar a las Aes Sedai serán destruidos. Lo curioso del caso es que sólo las Sabias y los jefes de clan saben en qué fallaron, y nosotros no lo descubriremos hasta la recta final de la saga.

Éste onceavo capítulo vuelve a ser de esos que tanto me gustan a mí, uno en el que te sientes desubicado al recibir tanta información, con un choque cultural entre dos pueblos que apenas saben nada el uno del otro. Esto me gusta porque te sientes por un momento como los personajes del libro, entendiendo a medias de qué están hablando, pero con el plus de entenderlo todo si ya sabes de qué va.

Por si fuera poco descubrimos retazos de información importantísimos (Rhuidean, el fallo a las Aes Sedai, la existencia de las Sabias…) y a tres personajes que tendrán mucho recorrido, en especial Aviendha.

Muy bien capítulo que sigue introduciéndonos a los Aiel poco a poco, uno de los pueblos favoritos por los lectores de la Rueda del Tiempo (y de los más profundos culturalmente de la misma).

Como curiosidad final está una momento en que Egwene Encauza y Aviendha intenta tranquilizarla, como si hubiera notado algo.

Capítulo 12 – Hebras del Entramado: Encontramos el primer capítulo largo del libro, que empieza cuando se separan de las Aiel y siguen camino hacia un pueblo cercano a por una embarcación. Aunque no sin antes recibir el tratamiento de Sabias y descubrir que buscan al que Viene con el Alba, un hombre nacido de Doncella Lancera y con sangre extranjera que se criará lejos de los Aiel (2+2=Rand).

Descubriremos también que la Guerra de Aiel no fue tal para éste pueblo, fue simplemente una ejecución hacia el rey de Cairhien por haber talado el árbol Avendoraldera, una muestra de afecto entre los dos pueblos que durante 400 años comerciaron en paz, algo que sólo hacen con los juglares, los buhoneros y los Tuatha’an. Así como de pasada se dice que Rand se parece a Tigraine, desaparecida reina de Andor anterior a Morgase, un dato que queda en el aire pero que se expandirá bastante en el futuro. Y también se dice de pasada que hay países más allá del Yermo, algo que también tendrá cierta importancia.

En plena discusión el grupo de amigas es tomado por sorpresa y dejado inconsciente mediante el uso de hondas. Tras despertar y recibir sendos golpes en la cabeza despiertan de nuevo en una habitación dentro de un campamento de más de 100 hombres. Parece ser que las han drogado y están esperando que venga un comprador a por ellas, alguien que paga por las Aes Sedai. Mientras no llega el comprador Egwene despierta a sus amigas y descubren con consternación que Elayne tiene la cabeza partida y que está cerca de morir; por suerte Nynaeve consigue curarla incluso sin sus hierbas, superando un primer bloqueo para usar el Poder.

Al rato, cuando las tres chicas se disponen a salir y matar a todo aquél que se interponga en su camino aparece el comprador: tres Myrddraal que parece reconocerlas por sus pertenencias. La suerte o la previsión de Aviendha hacen que antes de que empiece nada aparezca un grupo de Aiel y acabe en un suspiro con los soldados, dejando acorralados a los tres Fados. Ése es el momento que usan las chicas para destrozar con el Poder a los seres de la Sombra, llegando a usar Nynaeve un fuego similar al que usó Rand en su momento y que Egwene cree que es Fuego Compacto (otro dato a recuperar más adelante).

Entre los Aiel sólo quedan 19 supervivientes, destacando la muerte de la chica a la que había curado Nynaeve y la presencia en el grupo de Aviendha, bain, Chiad y un tal Rhuarc, el primer hombre al que ven las protagonistas y que parece ser un jefe de clan (del de Aviendha), un hombre de cierta edad que está aquí por orden de cuatro Sabias (Amys, Bair, Melaine y Seana), una de las cuales es su mujer.

Es de destacar el aspecto letal que tienen los Aiel incluso en reposo, el que Rhuarc reconozca el anillo Malkier de Lan que lleva Nynaeve o el que las Sabias sepan algo sobre los Sueños. Los Aiel proporcionan caballos (de los bandidos) a las chicas y las acompañan corriendo un tramo (aquí vemos que mantienen el ritmo de un caballo durante más de treinta kilómetros). El grupo se despide antes de llegar a la población cercana, deseándose buen viaje.

Una vez en el pueblo se encuentran con una guarnición de soldados andoreños que no reconocen a Elayne) enviados a la frontera para ayudar a los refugiados. Por suerte hay un barco fondeado en la población, barco que no dudan en tomar.

Un capítulo largo y lleno de acción en el que hacemos algunos descubrimientos (Rhuarc o el Fuego Compacto a la cabeza), pero curiosamente vuelven a ser de esos datos que se nos escapan por no tener aún toda la información necesaria y que será más adelante cuando comprendamos en toda su magnitud.

Igual queda un poco ridículo lo fácilmente que son reducidas las chicas, pero el resto del capítulo está bien armado desde el punto de vista de Egwene. Dando la impresión de que el mundo está lleno de peligros y no deben fiarse en ningún momento.

Buen capítulo, no se hace largo en ningún momento y deja con ganas de seguir leyendo el viaje de las tres amigas (sí, incluso con la tensión entre Egwene y Nynaeve las siento como un grupo de amigas).

Capítulo 13 – Un acto de heroísmo: Dejamos a las chicas y volvemos con Mat, que ha llegado ya a la ciudad andoreña y amurallada de Aringill. Su barco ha tenido una travesía tranquila, cruzándose incluso con el que llevaba a las chicas.

Al bajar del barco se dan cuenta que la ciudad se parece más a un campo de refugiados que a otra cosa, con multitud de barcas yendo a la linde cairhiena y trayendo más y más gente. Todos apiñados por la calle y con cara de hambre, un hambre que emporará cuando los guardias andoreños por orden de la reina dejen de permitir cruzar a nadie (algo impropio de ella según Thom, y una perlita sobre lo que puede estar pasando en Andor).

En una de las posadas que visitan consiguen algo de comer y un par de caballos, así como una cama en los establos (jugándoselo a los dados, algo que Mat sigue haciendo y a lo que sigue ganando de forma regular). En plena noche y cuando tanto él como Thom están a punto de dormirse aparece una mujer aparentemente en apuros, a la que inmediatamente sigue un grupo de cuatro hombres con intención de acabar con ella. Mat no puede evitar intervenir y deja inconsciente al grupo, descubriendo que la mujer se llama Aludra (10 a 20 años mayor que él y bastante atractiva) y que el grupo de hombres son iluminadores que la siguen desde la noche en que murió el rey de Cairhien, noche en la que Rand y los demás destrozaron los fuegos artificiales que ella había preparado. Desde ese momento huye y intenta ganarse la vida vendiendo fuegos artificiales.

Como muestra de gratitud les regala suficientes fuegos como para bolar una casa, momento en el que se despide (dirección a Lugard, la volveremos a ver) y Mat y Thom deciden dejar la ciudad antes de meterse en problemas.

Llama la atención lo que ha degenerado la situación, con gente pasando hambre por lo que sucedió en una noche y que pasó algo desapercibido en su momento (muerte del rey y explosión en la sede de los Iluminadores). Llama la atención también que Mat intenta hacerse el duro, pero los actos hablan por él: da limosna a una madre y salva a una damisela en apuros. Mencionar solamente ésta aparición de Aludra como una buena introducción para otro personaje que será recurrente y el detallito de Morgase haciendo cosas impropias.

Buen capítulo, con acción, descripción de lo que está sucediendo y a Mat ya completamente en su papel.

Capítulo 14 – El juramento de un cazador: Tercer capítulo consecutivo en el que damos un salto, haciéndose evidente el carácter más introductorio o recordatorio de los capítulos anteriores (y el buen tino del que decidió partir el libro oringal por allí). En ésta ocasión volvemos con Perrin, que está llegando a Illian con el resto del grupo (una ciudad construida sobre una marisma, con múltiples astilleros, de temperatura elevada, muy bulliciosa, llena de torres y palacios y con los edificios blancos coronados por tejados de colores). El joven rememora el viaje por río y la animadversión entre Moraine y Zarina (que a Lan parece divertirle y que Zarina lleva sorprendentemente bien), así como las continuas disputas de él con la chica.

El antiguo herrero va dándole vueltas a lo que puede significar Zarina respecto a las profecías de Min, y quién será el azor. Además, parece que sigue soñando con Saltador, algo a lo que se está acostumbrando.

Al bajar del barco se produce una confrontación entre Zarina y Moraine en la que la primera acepta todas las condiciones de la segunda con tal de seguir con el grupo (básicamente hacer todo lo que diga Moraine y no preguntar ni decir nada a nadie). Para sorpresa de Perrin acaba siendo el encargado del comportamiento de Zarina, con una breve discusión entre ambos en la que recuerda a Rand y a Mat y acaba llegando a la conclusión de que todos los hombres acaban claudicando ante las mujeres.

En ésta ocasión nos encontramos con un capítulo agradable y relativamente corto que nos acaba de unir Zarina (o Faile como insiste que le llamen) con el buenazo de Perrin. Una unión que durará y de la que vemos ya ciertas particularidades (como que Faile disfrute de una discusión).

Capítulo 15 – Aligerar el Tejón: En éste capítulo de duración moderada (más de 15 minutos) seguimos con el grupo de Perrin adentrándose en la ciudad, lo que nos da una mejor descripción de la ciudad y de sus gentes (mucho ruido, sonidos de herreros que despiertan nostalgia en Perrin, grandes canales a lo Venecia, olor a sal y agua; un lugar bonito donde vivir).

Pero dentro de esa bonita estampa el grupo está inquieto, parece que notan algo rato en el ambiente que hace raro también el ambiente entre ellos. Loial por miedo a encontrar Ogier que le lleven de vuelta al stedding, Perrin picado con Zarina (a la que ya encuentra bonita) y Moraine y Lan con una tirantez poco habitual en ellos.

Al final llegan a una posada donde su dueña es evidentemente informadora de Moraine. Allí descubren que hay un nuevo lord en el Consejo de los Nueve al que nadie conocía apenas una semana antes de que entrar en él; un lord con el que parece que mucha gente sueña (lord Brend). Algo en éste hecho hace que Moraine se asuste.

Durante la cena descubren que los Ogier dejaron la ciudad sin acabar el trabajo (algo impensable) y se encierran todos en un silencio nada cómodo. Durante dicha cena Perrin huele un olor a algo maligno, y descubre que entra un grupo de seis hombres al que nadie ha mirado. Al ver que sacan armas y se dirigen hacia él da la voz de alarma y se monta un combate rápido en el que matan a todos los agresores (y Moraine se descubre como Aes Sedai). Parece que eran hombres Grises, y en todo momento han ignorado al resto e ido a por Perrin.

Éste suceso tan inesperado hace que Moraine tome una decisión, abandonado al grupo tras unas agrias palabras con Lan y diciéndole que cuide de Perrin, que su condición como ta’veren puede ser útil en el futuro.

Éste capítulo tiene bastante información encerrada, como el miedo, la incertidumbre, la crispación y posterior resolución de Moraine; unos sentimientos que empiezan al saber lo del lord y los sueños. Por ir aclarando os diré que se trata de uno de los Renegados, y que al haberse descubierto en la ciudad no le queda otra que hacer algo al respecto.

Por lo demás es agradable que Loial hable algo más, porque a veces da la sensación de ser más un paquete que un auténtico compañero dentro del grupo; y cómo Zarina se va haciendo poco a poco un hueco entre ellos (y más en la mente de Perrin).

La escena de acción final sorprende porque se demuestra que las Aes Sedai y los guardianes no detectan a los Hombres Grises, lo que les convierte en una anomalía entre los Engendros de la Sombra.

Buen capítulo con emocionante conclusión.
Capítulo 16 – Hermanos en la sombra: De nuevo el cambio de capítulo es una pausa para seguir en el mismo sitio, con Lan preguntando cómo ha percibido a los Hombres Grises (el olfato) y pidiendo ayuda para mirar los alrededores de la posada (él no los percibe). Salen fuera.

En el exterior descubren pisadas en la piedra (ya habían salido), pero ésta vez Lan le explica a Perrin que se trata de los Sabuesos del Oscuro, unos seres que dejan rastro en la piedra pero no en cualquier otra superficie, y que parece que éste ha rastreado a su presa e ido a informar a su amo. Los Sabuesos del Oscuro son unos seres temibles, que no se ven desde la Guerra de los Trollocs y que deberían haber podido percibir (lo que implica que alguien los estaba escudando de alguna manera). Ante ésta revelación decide marcharse a por Moraine para avisarla.

El resto (Loial, Zarina y Perrin) vuelven a la posada, éste último con la intención de visitar el Sueño de Lobo y aprender algo más de Saltador. Por primera vez accede al Sueño a voluntad, percibiendo a Mat jugando con Ba’alzemon y a las chicas saltando dentro de una trampa. Luego consigue hablar con Saltador, que al oír lo de los Sabuesos del Oscuro (a los que llama Hermanos de la Sombra), le advierte que huya, que son demasiado peligrosos, así como un signo de que la Última Cacería está cerca.

Perrin despierta del sueño, encontrando a Zarina en su habitación. La chica está harta de tanto secreto y le pregunta sobre todo lo que ha observado desde que está con ellos, pero antes de que Perrin pueda contestar aparece Moraine en la habitación, diciendo que los Sueños de Perrin son commo los de una Soñadora y que un Renegado gobierna en Illian.

Otra vez nos encontramos ante un capítulo intenso incluso sin acción, que da respuesta a algunos interrogantes planteados (lo de las huellas en la piedra o lo del nuevo Gran Señor de Illian) y pone al grupo en una nueva situación: en una ciudad con un Renegado y sabiendo éste que están allí.

Quitando el tema de la tensión, empieza a hacerme gracia el brevísimo flirteo entre Perrin y Zarina, con el primero sin saber muy bien cómo actuar y la segunda pinchándole por diversión.

Capítulo 17 – Persecuciones: Tras la revelación de Moraine y el especificar que el Renegado es Sammael el grupo se viste y se va. Es sorprendente que Zarina decida acompañarles, al parecer por la gloria (aunque Perrin seguro que tiene algo que ver).

Al parecer Lan ha matado al sabueso del Oscuro, así que tardarán un poco en seguirles el rastro. Ensillan sus caballos (Zarina es buena amazona) y van deduciendo que los Hombres Grises los mandó otra persona, así que es posible que Sammael no sepa quién es Perrin. En plena conversación a Perrin se le escapa que Rand es el Dragón Renacido, momento en el que Moraine advierte a Zarina que ya no podrá echarse atrás. Evidentemente la joven está alucinando.

Ya fuera de la ciudad y con la lluvia amainando deciden plantar cara junto a una estatua derruida (de un Ogier), porque los Sabuesos no descansan nunca y su única oportunidad es combatirles (les oyen desde hace un rato).

El combate es breve, pero les da tiempo a ver que son diez perros enormes con olor a azufre que corren más deprisa que un caballo. De los diez Perrin consigue abatir a uno con su arco, pero los otros nueve los volatiliza Moraine con el Poder, usando algo que dice que está prohibido, que lleva 2.000 años sin usarse y cuyo conocimiento podría causarle la neutralización (evidentemente es el Fuego Compacto, algo que tanto Rand como Nynaeve han aprendido a usar por sí mismos).

Tras el combate se les escapa otro retazo de información: Mat tocó el Cuerno de Valere, así que es posible que tenga sus propios perseguidores. Y como no podía ser de otro modo la pobre Zarina empieza a darse cuenta de dónde se ha metido.

Cuando parece que el capítulo finalizará así, tenemos un nuevo salto en el espacio para acompañar a Thom y Mat en una agradable acampada junto al fuego (con Mat abriendo un fuego de artificio, no ha podido resistirlo). Los dos están hartos de dormir al raso ya que en ningún pueblo quedan camas libres (a causa de los refugiados Carihienos).

Como no podía ser de otro modo la fogata amistosa acaba en combate sangriento cuando una mujer y tres hombres les atacan sin apenas mediar palabra. El combate vuelve a ser rápido (como lo son todos en la realidad) y acaba con todos menos uno de los hombres muertos, todos por la mano de Thom y sus cuchillos.

Antes de irse de nuevo al camino Mat se da cuenta de que uno de los hombres era de los que le atacaron en el barco, de lo que deduce que le persiguen a él para matarlo. El motivo? Cree que la carta, aunque no contenga nada de importancia. El motivo real? Es ta’veren.

Puff, la de cosas que pasan en éste interesantísimo capítulo en el que no solo conocemos y ubicamos a un nuevo Renegado (de trece que son), sino que sabemos más del Fuego Compacto y de los Sabuesos del Oscuro, además de acabar de integrar del todo a Zarina en el grupo. Y el remate del trocito de Mat ya acaba de dejarlo por todo lo alto (y nos lo reubica antes de recuperarlo en el siguiente capítulo).

Capítulos como éste son los que deberían leer aquellos que dicen que en ésta saga no hay acción, y es que no solo la hay, sino que está en un nivel altísimo.

Capítulo 18 - Caemlyn: Al fin Thom y Mat llegan a la ciudad de Camelyn, de la que tenemos otra buena descripción. Es curioso ver cómo Mat no recuerda apenas nada de su anterior visita, y admite tener bastantes lagunas en su memoria (por la Daga, sin duda).

Al llegar Thom se despide de Mat y se citan en la Bendición de la Reina, la posada en la que estuvo con Rand. Mat se va al palacio a entregar la carta y quitarse el peso de encima.

La escena del palacio no deja de ser curiosa, con Mat intentando explicarse y recibiendo insultos por respuesta. La tensión con los guardias llega hasta tal punto que tiene que volver a la posada sin entregar la carta y amenazado por la guardia.

Ya en la posada se encuentra a maese Gill (el dueño) jugando a las damas con Thom. Allí se entera que hay un nuevo consejero en palacio, un tal lord Gaebril, alguien que se ha vuelto tan cercano a Morgase que ha conseguido que desterraran a Gareth Bryne, cambiaran a la mitad de la guardia de palacio y las relaciones con Tar Valon se tensen hasta el punto de haber incluso rumores de guerra. Y Mat, visto que no le será fácil llegar hasta Morgase decide colarse en palacio (siempre optando por las mejores ideas).

En general es un capítulo en el que sucede poca cosa, de reencuentro con Camelyn y algunos secundarios entrañables (la relación de la cocinera con Gill, o que ésta recuerde a Rand como un príncipe que se parecía a la desaparecida reina Tigraine). Pero sobretodo es un capítulo para seguir reencontrándonos con Mat, con ese Mat que en lugar de intentar volver a entregar la carta con el cambio de guardia decide colarse en el palacio y llegar hasta la reina.

Capítulo 19 – Un mensaje de la Sombra: El plan para colarse de Mat consiste en usar la misma pared por la que cayó Rand al jardín de palacio. Una vez dentro, y mientras se encamina hacia donde quiera que esté la reina, oye la conversación entre dos personas, a una la llaman Gran Señor (un Renegado), y da órdenes de matar a Elayne y a sus dos compañeras. Dicho Renegado sabe que Rand va a por Callandor, pero se lo dejará al renegado que hay en Tear,

Saliendo por patas y sin saber qué es el hombre al que ha oído hablar se dirige hacia el interior del palacio, encontrándose con un joven teniente de la guardia de la reina (Tallanvor, segunda vez que sale y no será la última). El joven ve el sello en la carta de Mat y le lleva ante su reina.

Allí Mat le da la carta a la reina, y cuando va a decirle lo del complot para acabar con Elayne se da cuenta de que el consejero de la reina es el que ha mandado matar a su hija: lord Gaebril. Durante la conversación parece cambiar el parecer de Morgase cada vez que el hombre la toca, comportándose ésta más como una adolescente enamorada que como la reina de genio pronto que se supone es. Por una vez Mat actúa juiciosamente al hacerse pasar por otra persona, recibiendo dinero como premio por llevar la carta y siendo escoltado por Tallanvor hacia el exterior del palacio. Eso sí, antes de irse oye cómo Gaebril le va poniendo en la mente a Morgase que debería reclamar el trono de Cairhien.

Estamos ante un capítulo tenso, primero por si pillan a Mat colándose en palacio y luego al descubrir que quien tira de los hilos en la capital andoreña es un Renegado. El ver que hay uno aquí en Andor nos hace ver que se están distribuyendo por el mundo, cada uno con sus planes e intentando evitar conflictos entre ellos, por ahora.

Por otro lado hace gracia ver a Tallanvor, un personaje que tendrá su protagonismo y que ya a éstas alturas se siente como algo más que un secundario de un par de frases.

Capítulo 20 – Una carrera contra la Sombra: Capítulo algo más corto en el que Mat consigue salir de palacio con la ayuda de Tallanvor (fiel siervo de Morgase, que no de Gaebril) y se encuentra brevemente con el que no le dejaba pasar (no va más allá de un par de miradas).

Una vez en la posada habla abiertamente con Thom y maese Gill, descubriendo que Gaebril dice venir de la zona cercana a Dos Ríos y que apareció cuando Morgase estaba en Tar Valon, sofocando una revuelta incipiente y poniéndose rápidamente del lado de la reina. Morgase le dio el puesto de Elaida al volver. Para el posadero no es trigo limpio, creyendo que los guardias que ha promocionado él no son de fiar, y habiendo tenido algunos sueños extraños (parece que la presencia de un Renegado causa sueños perturbadores, al menos en Andor e Illian).

Mat piensa que igual quiere ser rey, pero parece que en caso de muerte de Morgase y Elayne debería haber una reina, honor que recaería en Dyelin, prima de la actual monarca (y personaje con cierto fondo para más adelante).

Antes de partir hacia Tear para salvar a las chicas (con Thom) levantarán el rumor de lo que quiere hacer Gaebril, con la esperanza que Morgase reaccione.

En general es un capítulo de transición, que no va más allá de confirmarnos que es un Renegado y que a Morgase le pasa algo raro. Bueno, y la frase final de Mat en la que considera que tiene una apuesta con Gaebril (palabras proféticas que creo recordar no llegan a cumplirse).

Capítulo 21 – En el mismo oficio: De nuevo volvemos con el grupo de las chicas, que ha llegado ya a Tear tras un viaje lleno de mareos. Han sido inteligentes, y usando un nombre falso han escondido los anillos de la Gran Serpiente.

Antes de bajar Egwene hace inventario de los sueños que ha venido teniendo, ya sea sola o usando el ter’angreal (que parece provocar adicción). Destacan uno en el que los Capas Blancas usan a maese Luhhan (el herrero de Dos Ríos) como cebo, uno en el que Perrin va con un halcón en el hombro, otro en el que éste debe decidir entre seguir con el hacha o volver al martillo, a Mat jugando a dados con el Oscuro, al mismo Mat diciendo que ya va, o a Rand rodeado de seis hombres y cinco mujeres intentando llegar hasta Callandor. Todos son bastante evidentes menos el primero (que ya se verá) y el último, en el que los once personajes misteriosos no son sino los Renegados que quedan con vida.

En la ciudad vemos una breve descripción de los barrios exteriores, con zonas enfangadas, edificios de madera, mal estado, con olor a pescado siempre presente, hombres y mujeres usando una especie de zancos cortos y unos extraños gorros de paja cónicos. Pero lo que más llama la atención es la Ciudadela de Tear, una construcción que parece una montaña y que tiene cientos de kilómetros cuadrados. Una construcción que fue la primera fortaleza construida tras el Desmembramiento del Mundo y que se hizo usando el Poder Único.

Piensan en buscar a un husmeador para encontrar a Liandrin y a las otras, y Nynaeve propone no hospedarse en una posada, por si las del Ajah Negro las están buscando. Así, va buscando entre las casas hasta encontrar la de una mujer que se dedica al oficio de Zahorí.

Como excusa para entrar en casa de la Zahorí usan los mareos de Nynaeve, y sin mentir en ningún momento le cuentan a la mujer que les han robado y que están persiguiendo a unos Amigos Siniestros. Tras una conversación sobre el oficio entre la Zahorí y Nynaeve sobre hierbas y tratamientos parece que empiezan a tener cierta confianza, hasta el punto que les deja hospedarse en su casa y les va a buscar a un husmeador llamado Juilin Sandar.

Para terminar el capítulo tenemos a Egwene portándose un poco infantil con Nynaeve, a lo que Elayne ya harta le da un sopapo a ver si reaccionan.

Un capítulo algo largo que nos sirve tanto para darnos una idea de cómo es Tear y sus gentes respecto a las otras grandes ciudades (y esa descomunal Ciudadela) y ver que las chicas están siendo precavidas en su búsqueda del Ajah Negro, haciendo pasos meditados y prudentes.

Las menciones de los sueños (proféticos todos), el que en Tear tengan pesadillas (por un Renegado), la tensión entre las antiguas amigas o la Zahorí de Tear son el resto de elementos a tener en cuenta dentro del capítulo.

La verdad es podría haber contado lo mismo con algo menos de extensión, pero Robert Jordan escribe tan bien que se hace interesante incluso leer sobre cómo la Zahorí les prepara el té.

Capítulo 22 – Una tormenta en Tear: De nuevo nos encontramos ante un capítulo largo (más de 20 minutos), que parece serán la tónica en éste final de libro, cuando los personajes van convergiendo en el mismo punto.

De entrada tenemos a las chicas en casa de la Zahoría (Ailhuin) recibiendo la visita del husmeador que han pedido y contándole que debe buscar a trece mujeres, de las que le dan su descripción. Juilin parece un hombre honrado, ya que, entre otras cosas, no acepta más que su tarifa habitual por encontrarlas. Le dicen que son peligrosas asesinas, y que no se arriesgue.

Antes de dejar a las chicas tenemos a Nynaeve notando una tormenta inminente y a Egwene internándose en el Tel’aran’rhiod. Allí ya ha descubierto cómo desplazarse: deseando estar en otro lugar e imaginándolo; así que se imagina en la sala donde está Callandor, y se queda mirando a Liandrin cara a cara, por suerte en ese momento aprende a despertar por sí misma del Sueño. Al despertar empieza la tormenta.

En ese momento saltamos a Mat y Thom jugando en un barco que acaba de llegar a Tear en plena tormenta (uniendo las líneas temporales de los dos grupos). Mat ha dado prisa al capitán de su barco, así que han llegado en tiempo récord.

Al llegar a la ciudad dejan sus cosas en una posada (regentada por un tal Cavan Lopar) y se van a indagar por las demás posadas de la zona. Tras mojarse y pasar por más de veinte posadas aparecen en la puerta de una última (tras la cual irán a dormir), con la Suerte de encontrar a Comar dentro (el asesino enviado a matar a las chicas).

Comar está jugando a los dados, unos dados que Thom enseguida reconoce como trucados.  Pero Mat no puede estarse quieto, así que apuesta con Comar y consigue ganarle incluso contra los dados trucados (su suerte es ya extrema, doblando las probabilidades). Éste, al ver que ha perdido y recibir una pregunta sobre las chicas de Mat, desenfunda y ataca al joven de Dos Ríos, con tan mala suerte que en un forcejeo cae de espaldas y se mata.

Con un panorama tan dantesco, Mat y Thom abandonan la posada y vuelven a sus aposentos, con la promesa del posadero de que dará la descripción de otra persona, la de un joven con el que ha soñado (cuya descripción es la de Rand).

Ya en su propia posada Mat se da cuenta de que su suerte funciona mejor cuanto más aleatorias son las condiciones, así que los tres días siguientes se los pasa dando vueltas sin ton ni son, bajo la lluvia y llevando a Thom hasta el constipado. Sin encontrar a nadie. No se da cuenta de que el lugar en el que desembarcó está enfrente de la casa en la que se hospedan las chicas.

Un buen capítulo con dos grupos protagonizando la acción, del lado de las chicas poco que destacar quitando la aparición de Juilin y el encontrar a las Aes Sedai del Ajah Negro en el mundo de los sueños, ahora ya saben que están en Tear.

Por el lado de Mat tenemos funcionando a la vez el ser ta’veren con su suerte desmedida, pasando a su alrededor fenómenos cuanto menos imposibles.

Hay un par de comentarios de pasada bastante interesantes, como Thom diciendo que Mat podría tener ciertas aptitudes militares o Mat soñando con Rand en los días que pasa en Tear (lo que viene a querer decir que está cerca).

Un buen capítulo, bastante más movido que el anterior, que se devora sin darte cuenta y te deja con ganas de más.

Capítulo 23 – El martillo: Nuevo capítulo de cierta longitud con Perrin de protagonista, ahora en tres escenas muy interesantes.

En la primera tenemos al grupo llegando a Tear, preocupados por el paradero de Rand y con una nueva descripción de la ciudad, en ésta ocasión poniendo énfasis en los olores. Mientras buscan una posada para planear sus movimientos Perrin le da vueltas a las profecíasd e Min: el halcón, el zaor y el gitano con espada. Siguen haciendo hincapié en que busca a los lobos de forma instintiva, sintiéndose vacío cuando no los nota cerca, y hacen hincapié también en que ocultan tanto el Estandarte del Dragón como la Capa de Guardián o el Anillo de la Gran Serpiente.

La segunda escena tiene lugar cuando Perrin deja la posada para ir a una forja adyacente a la misma. En éste nuevo escenario vemos cómo el joven se siente como en casa, entre las herramientas y olores del oficio. En la herrería se pone a trabajar casi sin mediar palabra para el hombre que la regenta, haciendo primero un cuchillo y luego aceptando la oferta de ayudar al herrero hasta que cae la noche. Tras una jornada de duro trabajo se da cuenta de que Zarina le ha estado observando (de forma un tanto descarada). Y antes de volver a la posada recibe elogios del herrero, así como un martillo de la profesión.

La última escena es la reunión propiamente dicha. En la reunión Moraine informa al grupo que el Gran Señor Samon no es ni más ni menos que otro Renegado, en ésta ocasión Be’lal (quien según Loial fue conocido por la invidia que le inspiraban tanto Lews Therin como Ishamael o Lanfear, además de ser un espadachín competente y un gran general de la Luz antes de pasarse a la Sombra; en sus tiempos le llamaban el Tejedor de Redes). La conclusión de la reunión no es otra sino la necesidad de Moraine de acabar con Be’lal, ya que cree que está esperando la aparición de Rand para robarle Callandor y matar al Dragón. Para ello dice que usará Fuego Compacto, en una misión junto a Lan que empezarán en breve. Para terminar Lan apunta que ha visto Aiel en la ciudad, escondidos en los tejados.

Es un capítulo bastante completito, primero con la ambientación, luego con un Perrin relajado por primera vez en tiempo, usando una forja y recibiendo un martillo bastante importante para su vida futura. Y para terminar otra bomba, aderezada con la noción de pasar a la ofensiva y dejar de huir.

Muy buen capítulo, lleno de algún que otro detallito (Perrin enfadándose por ser llamado siempre campesino o herrero en lugar de por su nombre), el saber que los Ogier viven más del triple que los humanos, motivos por el que recuerdan mejor varias cosa de la Era de Leyenda, el que Moraine le dé a elegir a Loial o el que ya estén todos los del grupo original (menos Rand) en la ciudad.

Es de esos capítulos que se disfrutan por lo pausado y exquisito de la narración, viendo cómo cada personaje tiene su punto de vista (por ejemplo haciendo descripciones complementarias de la ciudad según el punto de vista de cada personaje).

Capítulo 24 – Cebo para la red: En éste capítulo iremos de menos a más, teniendo a Nynaeve como protagonista por primera vez en la novela, la veremos comprando comida y enfadándose por lo abusivo de los precios, así como por los derroteros que está tomando su relación con Egwene. Antes de volver a la casa que ocupan le parece ver a Rand, pero lo descarta.

Durante el camino se encuentra con Juilin Sandar, que le comunica haber encontrado a las trece mujeres que buscan: se hospedan en la Ciudadela a cargo del Gran Señor Samon (Be’lal).

Lo que parecía iba a ser una reunión con sus amigas para comunicarles la buena nueva se tuerza al entrar en la casa: la Zahorí está atada con Aire y Nynaeve es escudada, cortándole el acceso a la Fuente Verdadera. En la casa aparecen Liandrin, Rianna y más tarde otras dos de las Hermanas Negras (Rianna se muestra como una sádica), regodeándose en haber capturado a Elayne y Egwene y diciéndoles que enseguida serán suyas, mencionando la presencia inminente de trece Myrddraal en la ciudad (recordemos que con 13 Aes Sedai y 13 Myrddraal se puede pasar a alguien a la Sombra contra su voluntad). Se las llevan a todas en un carruaje, Nynaeve molida a palos y Egwene inconsciente.

Un capítulo muy intenso, con el choque con el Ajah Negro que ha hecho saltar la trampa sobre ellas (usando de alguna forma a Juilin Sandar) y las ha capturado para Be’lal. La confrontación de Nynaeve con Liandrin, viendo el genio de la protagonista que no se arruga en ninguna circunstancia es realmente bueno.

Para terminar destacar que vemos el temperamento de Nynaeve en primera persona, ya sea en una discusión por un trozo de carne, por el recuerdo de Egwene o al enfrentarse a una muerte prácticamente segura. La acción se precipita, nos acercamos al final.

Capítulo 25 – En busca de un remedio: Saltamos a Mat, que decide buscar a una Sabia para que cure a Thom de lo que ha cogido por tanto buscar bajo la lluvia. Como no podía ser de otro modo acaba en la que acaban de dejar las chicas (tres horas de diferencia), dándose cuenta primero de la presencia de roderas en la puerta y luego de tres caballos de cierta calidad.

Al hablar con la mujer y tras recibir Thom tratamiento, descubre que las chicas han estado allí, contándole tras cierta reticencia la Sabia a Mat lo que ha sucedido y dónde están las chicas.

Como no podía ser de otro modo, a Mat se le ocurre la brillante idea de entrar en la Ciudadela a solas (deja a Thom con la Sabia para que lo cure) y rescatar a Nyneve, Egwene y Elayne. Oye rodar los dados en su cabeza.

Como pasa con todos los capítulos desde que Mat se ha recuperado, en éste no podemos evitar estar con una sonrisa en los labios mientras dura (que no es mucho). Su suerte y desparpajo le hacen un personaje irresistible, que se propone hacer cosas y pocas veces piensa en las consecuencias.

La longitud escasa del capítulo ayuda a dar la sensación de que todo se precipita y acabará por explotar en breve.

Capítulo 26 – Energía entrelazada: Volvemos con Perrin, que ha hecho caso de las advertencias de Moraine y ha estado trabajando en la herrería (observado por Zarina, a la que se le empieza escapar llamarla Faile). La conversación entre ambos empieza a ser similar a un cortejo, con ella diciéndole que se deje barba o él pensando en lo atractiva que le parece.

Tras el momento relajado, ambos llegan a la posada para encontrarse con Moraine. La Aes Sedai les dice que Rand ya ha llegado a Tear (como demuestran los sucesos inexplicables que están pasando, entre los que destaca uno en el que se nombra a la Principal de Mayene) o el que casi toda la ciudad esté soñando con Rand con Callandor en sus manos.

Con esto ya ha tomado una decisión: Lan y ella irán a por Be’lal esa misma noche, enviando a Perrin, Faile y Loial a Tar Valon. Por desgracia, cuando Faile va a buscar sus cosas activa una trampa puesta para Moraine por dos mujeres (Ajah negro, enviadas por Be’lal), un hecho que la deja en un estado casi de hibernación y la envía al mundo de los Sueños mediante un ter’angreal en forma de erizo (de los que robaron antes de irse).

El ataque significa que Be’lal sabe dónde está, pero si cree que ha caído en la trampa es posible que tengan una posibilidad de pillarle por sorpresa.

En cuanto a Faile, Moraine no puede hacer nada por ella, ya que si se acerca a la chica caerá bajo el influjo del mimos ter’angreal. Pero Perrin no se rinde, y pensando que es posible que desde el sueño de los lobos pueda ayudarla le pide a Loial que cuide sus espaldas (aquí vemos cierta ferocidad en el Ogier) y entra en la habitación, entrando de golpe en el Ter’aran’rhiod.

Ya en el mundo de los Sueños se encuentra con Saltador, quien le intenta disuadir y enviarle de vuelta, pero la resolución de Perrin es tal que ambos deciden ir en busca del halcón (Faile) en forma de lobos.

Otro capítulo lleno de tensión, que de forma similar al secuestro de las chicas pasa de una situación normal y relaja a un momento inesperado. En él, además de conocer el paradero de Rand o los planes inminentes de Moraine, nos daremos cuenta del incipiente y evidente enamoramiento de Perrin hacia Faile, en una historia de amor que llenará páginas y páginas.

Buen capítulo, dejando a otro grupo de personajes encarado hacia el final de la novela.

Capítulo 27 – En la Ciudadela: Volvemos a Mat en plena noche, dando vueltas a la muralla de la Ciudadela, mirando por dónde trepar ese muro de 100 metros de alto y viendo que ya hay alguien a medio camino. En pleno despiste se encuentra con cuchillos en el cuello y rodeado por cuatro Aiel (entre los que nombran a Rhuarc y Gaul), un intenso intercambio de palabras, la aparición de Juilin (arrepentido por lo que ha hecho) y los Aiel empiezan a escalar el muro. Son más de 100.

Ya solos Mat y Juilin, hablan brevemente y deciden que el husmeador le ayudará a entrar, haciéndolo pasar por un prisionero. El plan parece bueno, pero Mat quiere una distracción para entrar algo más tranquilo, así que pone todos los fuegos de artificio en una aspillera del muro y los prende. La explosión es tal que Mat sale volando, y un agujero se abre en la pared, por el que Mat decide entrar. Al otro lado encuentra a diez guardias desorientados, de los que da buena cuenta junto a un Juilin que se ofrece a guiarle hasta las mazmorras.

Luego tenemos un brevísimo interludio donde vemos que el que subía la pared era Rand. Un Rand casi ido de lo concentrado que está en llegar a Callandor y acabar con todo, un Rand al que le duele el costado y ignora todo, desde los gongs que suenan dentro de la Ciudadela hasta el dolor de su herida del costado.

Tenemos un nuevo salto, ahora con un Egwene que despierta en una celda junto a Nynaeve y Elayne (con evidentes muestras de haber sido golpeadas). Ninguna de las tres puede encauzar, ya que hay una del Negro fuera manteniendo el escudo; y ya llevan unas horas.

Parece que son un cebo para Rand, con el que ha soñado Egwene (junto a Perrin y Mat). La joven decide usar el ter’angreal de los sueños con la esperanza de encontrar algún modo de escapar, así que se duerme y aparece en el Tel’aran’rhiod. Allí ve que puede encauzar y se dirige al Corazón de la Ciudadela, lugar en el que se encuentra con una Hermana Negra, a la que inmoviliza y escuda, atando los tejidos (algo que va aprendiendo sobre la marcha). Al acabar se marcha en busca de un camino hacia las mazmorras dejando a la Hermana Negra allí.

Nuevo salto de personaje, ahora a Perrin convertido en lobo corriendo y matando soldados (enviados físicamente allí) en la búsqueda de Faile junto a Saltador. Al fin la encuentran, encadenada y desnuda, contenta de verle. Perrin vuelve a ser un hombre y empieza a destrozar las cadenas con su martillo, desgraciadamente Faile desaparece de nuevo, con lo que sigue le búsqueda.

Y tenemos un último salto de personaje antes de terminar el capítulo, en ésta ocasión a Mat, luchando sin cesar y abriéndose paso en una Ciudadela que parece haberse vuelto loca, con Aiel luchando contra los Defensores. Él despacha a un Gran Señor tras un combate igualado y termina con otro sin darse cuenta, al ponerse la barra al hombro. Y cuando le dice a Juilin que le siga guiando (pensando que no quiere ser un héroe) le parece ver a Rand escabullirse por un pasillo lateral.

Es necesario que diga que estamos ante un capitulazo? Uno de esos en los que no paramos de saltar de un personaje a otro en el mismo lugar pero viendo las cosas de modo distinto, cada uno con sus problemas y su forma de solucionarlos, sin acabar de cruzarse.

Perrin a lo suyo, intentando encontrar a Faile, Mat en plan héroe total buscando a las chicas, Egwene buscando su propia salvación y de fondo Rand a su puta bola. Y por si fuera poco en pleno ataque Aiel contra las murallas!

Tenemos de todo: acción, tensión, alivio cómico, descubrimientos sobre el Poder, etc… así que poco que decir en contra de éste capítulo. A disfrutarlo.
Capítulo 28 – Lo escrito en las Profecías: Empezamos con Rand tomando el protagonismo y llegando al fin al Corazón de la Ciudadela, donde le esperan Be’lal y Callandor. El primero le pica sin parar para que coja la espada, mientras que Rand se resiste. Le habla del pasado, le llama Lews Therin, le amenaza con las chicas… pero Rand tiene dudas y empiezan a luchar con espadas de Poder. Be’lal es mejor que él, y entre combates entre Defensores y Aiel parece que Rand perderá. Hasta que aparece Moraine y desintegra al Renegado usando Fuego Comacto.

Cuando parece que todo está bien y Moraine le pide que coja la espada, aparece Ba’alzemon de una especie de agujero en la realidad (Viajar), a lo que Rand hastiado coge a Callandor, sintiendo una cantidad de Poder inconmensurable, tal es el Poder que encauza que su enemigo huye tal y como ha venido. Pero Rand pliega la realidad y le persigue.

Ahora toca volver con las chicas en una escena cortita, Egwene sigue buscando las celdas, hasta que encuentra a la Hermana Negra que las mantiene escudadas (se está durmiendo con el ter’angreal del sueño en las manos) y la Escuda (algo muy difícil si el otro está Encauzando), además de atarla con Aire. Egwene despierta sorprendida de no poder Encauzar, aunque los escudos estén más flojos. Las tres deciden que vuelva al mundo de los Sueños y siga buscando.

La escena de Mat llegando a las mazmorras, encontrando a la Hermana Negra (Sandar la reconoce) y librando a las chicas no tiene precio. Ellas parecen no agradecerle nada y él está indignado, hasta el punto de echárselo en cara. Pero el trío de mujeres, una vez libres (con Egwene recuperando el ter’angreal del Sueño) y Curadas por Nynaeve deciden internarse en la Ciudadela para encontrar al resto de Hermanas Negras. Mat las sigue resignado junto con Juilin.

Salto a Perrin, que ya ha liberado a Faile dos veces más, y sigue la búsqueda guiado por Saltador (que le advierte que lleva demasiado tiempo dentro del Sueño). Al final encuentran una sala llena de halcones, y mientras éstos le atacan, Perrin consigue romper las cadenas que atan al único halcón cautivo. Allí se despiertan en la habitación de la posada, con Faile llorando por las heridas de Perrin y éste diciéndole: “Faile, mi halcón”.

El última tramo del capítulo es de Rand, un Rand cuasi todopoderoso mientras empuña a Callandor, capaz de deshacer todo lo que le manda Ba’alzemon, de vaporizar a cientos de Myrdraal o de cortar Fuego Compacto. Un combate con el Renegado con Rand imparable persiguiendo a su presa, hasta que le atraviesas el pecho con Callandor y vuelve al mundo real.

Allí le espera Moraine, y el cuerpo sin vida de Ba’alzemon. Al darse cuenta de lo que ha hecho, Rand levanta la espada y proclama que es el Dragón Renacido, en ese momento todos los combates paran y los Aiel se arrodillan ante él proclamándole como el auténtico Dragón.

Otro capitulazo de finales, acabamos con la búsqueda de Faile por parte de Perrin (y el reconocimiento del amor entre ambos), el rescato o huida de las chicas por de Mat y el combate entre Rand y Be’lal, o entre Rand y Ba’alzemon. Un montón de emociones que se vuelven en espectáculo puro cuando Rand empuña a Callandor y hace prácticamente lo que quiere (casi arrollado por el torrente de Poder que maneja, funcionando y haciendo cosas sin apenas darse cuenta).

Un capítulo digno del final de ésta tercera novela (aunque todavía queda otro) y nos deja con un muy buen sabor de boca cuando pensamos lo que hemos pasado hasta llegar aquí. Y abre unas cuantas preguntas de cara a futuros libros (como la presencia de los Aiel, qué hará el grupo, etc…).

Capítulo 29 – El pueblo del Dragón: Terminamos con el capítulo que da nombre al libro, un capítulo desde los ojos de Mat y que tiene lugar en la sala del Consejo de los Señores de Tear.

La ciudad sabe que la Ciudadela ha caído, el Estandarte del Dragón ondea en ella y todos han soñado con su combate contra Ba’alzemon (quien creen que era un Renegado llamado Ishamael). El mismo Rand anda por la fortaleza seguido de una escolta Aiel (de los que murieron 100 en combate, matando a 1000 Defensores de la Ciudadela).

Mat intenta abstraerse de la conversación entre Nynaeve, Elayne, Egwene y Moraine, ya sea observando leer a Rhuarc o pensando lo raras que son las mueres Aiel, con las que ha intentado ligar ya (al menos Aviendha, Bain y Chiad).

Durante la conversación descubren que el Pueblo del Dragón son los Aiel, cuyos jefes de clan reciben un tatuaje dorado con la forma del Dragón al ir a Rhuidean a por su título (la ciudad de los Jenn Aiel). Un lugar al que van también las Sabias antes de recibir su propio título.

Por otro lado han encontrado un sello intacto de la prisión del Oscuro, con éste son cuatro bien y tres rotos; lo que junto a un mínimo de nueve Renegados vivos hace que la amenaza aún no haya pasado. Y si a eso le sumamos once Aes Sedai del Ajah Negro huidas ya no hace falta pensar en seguridad.

Es curioso que Mat no para de pensar en huir de las responsabilidades, pensando en encontrar a Perrin y olvidarse de todo. Pensamientos como que no es un jodido héroe no paran de pasar por su cabeza, pero en cuando le recuerdan que él tocó el Cuerno de Valere enseguida se presenta voluntario para hacer lo que deba hacerse.


Para terminar el capítulo irrumpe en la sala una mujer que se presenta como la Principal de Mayene, quien trae un mensaje (sin recordar de quién). En él podemos leer lo siguiente: “Lews Therin fue mío, es mío y siempre será mío. Os lo dejo a vuestro cargo para que me lo guardéis hasta mi llegada. Firmado: Lanfear”.

Y así, con éste última mensaje, muestra inequívoca que aún no ha terminado nada, finalizamos la novela.

Pensando que el final propiamente dicho de las tramas estaba en el capítulo anterior, éste funciona muy bien a modo de epílogo, dando algo de información sobre lo sucedido y pistas sobre lo que está por suceder, además de dejar clarísimo que las amenazas no han terminado y que aún queda mucho trabajo por hacer. 

Personajes: En ésta novela se hace evidente la evolución de muchos de los personajes, que van pasando de ser dirigidos por los acontecimientos a tomar las riendas de los mismos.

Primero destaca Mat. En ésta novela tenemos al pícaro de la saga en todo su esplendor, ya recuperado de todo el tema de la Daga de Shadar Logoth y demostrando una y otra vez su particular visión del mundo, así como que cuando es necesario se puede contar con él. Se ha hecho patente también uno de los “poderes” principales del personaje, con no es otro que una suerte desmedida, algo que le servirá en el futuro, con esos míticos dados sonando en su cabeza antes de que suceda algún evento importante para su futuro. Y por si fuera poco es el quien recupera a la figura de Thom Merrillin para la saga, protagonizando una especie de road movie la mar de entretenida.

De otro lado tenemos al trío de amigas compuesto por Egwene, Nynaeve y Elayne. Tres personajes del mismo rango que, sin embargo, rozan sin parar por culpa de las relaciones previas (Egwene y Nynaeve), comportándose a menudo como niñas mal criadas. Por suerte ésta tirantez no se refleja en sus actuaciones en la búsqueda del Ajah Negro, aquí destacan por haber madurado bastante y empezar a mostrar los personajes que acabarán siendo a medida que sus tramas avances.

Como personajes con capítulos tenemos también al grupo de Perrin, Moraine, Lan y Loial. En éste grupo enseguida se suma la figura de Zarina (Faile), un personaje que se convierte en alguien muy importante para Perrin, quien no para de darle vueltas a sus sentimientos hacia la chica. Tenemos la suerte de no ser un romance empalagoso el que protagonizan éstos dos en su persecución del desaparecido Rand, más bien es una de esas relaciones que empiezan con pullas y poco a poco van cimentando en confianza y amor. Para mí uno de los aciertos de la saga, la relación entre estos dos personajes que le da a Perrin algo más de profundidad, siendo el primero en empezar a desarrollar una relación seria.

Dentro de éste grupo tenemos una relación entre Lan y Moraine algo maltrecha, con la segunda convencida de su muerte en breve y el primero que no se resigna a perder a la mujer que juró proteger. Es una tirantez que se hace patente en ciertos momentos puntuales, pero que está erosionando lo que parecía una amistad de muchos años.

Por otro lado sigue destacando la ausencia de Rand excepto para párrafos muy puntuales, y eso que el clímax y lo que hacen algunos de los otros grupos es por él. Éste Rand solitario y obsesionado por cumplir las profecías puede que empiece a mostrar signos del Rand endurecido que veremos más adelante, pero démosle tiempo para ver en la siguiente novela cómo le ha afectado su experiencia en ésta.

Del lado de los personajes nuevos tenemos unos cuantos, entre los que destaca el grupo Aiel (Rhuarc, Aviendha, Bain, Chiad, Gaul…), la Principal de Mayene, Julin Sandar y unos cuantos Renegados que se muestran libres y con sus propios planes. Es cierto que ninguno de ellos ha dado un paso al frente aún, pero son personajes imprescindibles para comprender todo lo que vendrá en un futuro, así que siempre hace gracia ver sus primeras apariciones.

Como he dicho al principio, es una novela que nos sirve para ver crecer a unos cuantos personajes, además de cumplir una de las partes más importantes de las Profecías del Dragón.

Opinión Personal: El Pueblo del Dragón cierra la primera trilogía de la Rueda del Tiempo, siendo el último punto de inflexión en el que una novela podría haber sido cierre de la saga. A partir de éste punto se hace mucho más evidente el formato de novela río que tiene la Rueda del Tiempo.

La novela en sí sigue con la estructura de tener a varios grupos en distintos puntos dirigiéndose por separado al lugar donde sucederá todo al final. Y lo hace con viajes y aventuras varios para cada uno.

Por suerte el tono de la novela y lo que va sucediendo se va apartando del típico viaje del héroe, notándose a cada capítulo que pasa la profundidad que tiene la saga, ya sea por el crecimiento de sus personajes, las distintas culturas, su profundidad o la gran “historia antigua” que esconde. El caso es que se pasa sin apenas darte cuenta, y sienta ciertas bases futuras.

En mi opinión, si en éste punto no te ha gustado la saga es el momento de dejarlo. Puede que no haya sido un final tan épico como el de la batalla de Falme, o que no hayamos tenido tantas revelaciones durante el camino, pero el caso es que ya conocemos suficientes elementos del mundo como para saber si nos va a gustar o no. Y lo que es más importante, si empatizamos con sus personajes o directamente no nos caen bien.

Una pieza más en ese gran engranaje que es la saga en sí misma, pero una pieza importante y una novela más redonda que la anterior, con más elementos aventureros y más “magia”.

Simplemente imprescindible.

Valoración Personal: 10.



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