miércoles, 22 de junio de 2016

Bola de Drac #12 a #13

Llegamos a la última saga antes de lo que en televisión pasó a denominarse Dragon Ball Z, la última con un Goku sin hijos.

Y básicamente lo que tenemos entre manos es un torneo de las artes marciales, uno en el que sus rivales se han entrenado mucho con tal de conseguir vencerle, pero en el que él sólo parece tener un objetivo: ganar al hijo de Piccolo.

Es curioso lo rápido que pasan los años en éste manga, tres añitos desde la última saga, lo que pone a los personajes en la mayoría de edad y a Goku con un lógico estirón. Sigue teniendo cara de niño, pero las formas de tapón sin piernas ya se han perdido del todo.

El torneo transcurre sin demasiados contratiempos, sólo vemos la diferencia abismal entre Goku y los demás. Eso sí, nos llevamos una sorpresa cuando nuestro protagonista se casa en pleno torneo por no faltar a la palabra dada hace muuucho tiempo, un momento gracioso.

Por lo demás, sólo vale la pena destacar a un participante misterioso (Dios, que quiere encerrar a Piccolo), algo que dura poco tiempo y que acaba precipitando el inevitable combate entre los dos rivales.

Llama la atención que el enemigo de Goku no demuestra una maldad tan asquerosa como su padre, dice cosas malas, pero no mata a nadie y parece disfrutar del combate por el mero hecho de tenerlo. Es como si de enemigos fueran pasando a rivales a medida que se fostian.

El combate épico y muy divertido finaliza el tomo, con la primera muestra de egoísmo de Goku: no quiere matar a su rival para tener la oportunidad de luchar de nuevo en el futuro.

Y salto de cinco años para el siguiente tomo.


Me da la sensación de que hemos perdido el sentido de la aventura y Toriyama ha decidido centrarse mucho más en la faceta de los combates (algo que se verá cada vez más). El manga ha perdido ya su inocencia, se está transformando en otra cosa, pero aun así sigue enganchando cosa mala.
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