viernes, 19 de abril de 2013

Camelot 30K


Siguiendo con la (un tanto irregular) colección Solaris de ciencia ficción, os traigo hoy su quinta entrega (anda que no me quedan XD), concretamente Camelot 30K.

Historia: Las sondas espaciales humanas han descubierto vida inteligente en los lejanos límites del sistema solar, en la Nube Oort. Ahora los primeros seres humanos se aventuran más allá del sistema planetario, enviados para establecer contacto con esta raza increíblemente extraña y viajar al centro de su civilización. Lo que descubren es explosivo más allá de sus más descabellados sueños.

Antes de empezar con el resumen de la trama, llama mucho la atención lo escueto de la contraportada, si es que así da gusto! Al fin alguien que no te cuenta el libro en veinte líneas al final de todo...

Ya, me centro.

La trama nos sitúa un buen puñado de años en el futuro, con la tecnología más avanzada y el sistema solar mejor entendido. Tan bien entendido que hace años se estableció contacto con una civilización en un planeta más allá de Plutón, una civilización con la que se vino hablando mediante ondas de radio y a la que vamos a hacer nuestra primera visita.

Y de eso va el libro. Veremos desde el punto de vista de los seis humanos hacinados en un módulo espacial de baja calidad, que controlan mediante sofisticados trajes unos robots con la forma de la especie alienígena, y desde los que acompañarán a una representante de dicho pueblo para visitar todo lo que Camalor (nombre de la ciudad) puede ofrecer.

Desde el día a día de sus artesanos y guerreros, los descubrimientos de Marlene (la guía), los problemas en el módulo… todo desde una visión más o menos realista y científica del asunto, intentando extrapolar la civilización extraterrestre a la nuestra.

Como trama, la verdad es que no despega hasta el 60/70% del libro, usando todo ese tiempo en hacernos una idea global de una sociedad (no tan) distinta a la nuestra. Pasado ese % es cuando se van atando cabos, y se llega al buen (y satisfactorio final).

Personajes: No son demasiados los personajes con peso en la novela. Es cierto que hay seis humanos, y que conoceremos a un buen puñado de keracks (los aliens), pero salvo una de los keracks, los demás no tienen demasiada entidad en el relato.

Humanos: Como he dicho, son seis científicos enviados a una misión de un año en una cápsula terrestre a un mundo helado (con temperaturas inferiores a los -200ºC), con tal de establecer contacto directo con una civilización muy distinta. Entre ellos no distinguiremos ninguna personalidad demasiado fuerte, siendo un medio para contarnos lo que pasa más que otra cosa. Igual Hiroshi (el japonés) es el más carismático, y es que desde casi el primer momento, tiene claro que no podrá volver a la Tierra por culpa de problemas de corazón.

Marlene: Para mí se trata sin lugar a dudas de la protagonista del libro. Es la maga de su ciudad, una especie de científica que ayuda a avanzar a su pueblo y que estudia el funcionamiento de cuanto le rodea. No es de extrañar, pues, que sea ella la que acompañe a los humanos en su periplo por Hielo (nombre del planeta).

Se nos muestra en ella una personalidad fuerte, dirigida por su curiosidad, pero siendo a la vez una madre de familia y esposa al estilo de las mejores de la Tierra. De verdad que para ser un ser con aspecto de gamba de casi un palmo de altura, se hace de querer.

Keracks: Como ya he dicho, el libro usa casi todo su espacio en hablarnos de la sociedad Kerack, desde sus costumbres, su sistema numérico (en base 5), los elementos atómicos que componen todos sus alrededores, la gravedad, el aspecto, la cultura, los estratos sociales… prácticamente vemos a ésta sociedad desde todos los puntos de vista posible, lo que hace que sea muy sencillo hacerse una idea de la misma. Una especie de avispero gigante con las avispas individuales tan inteligentes o más que un humano, y con la inteligencia colectiva compartida.

Opinión Personal: Desgraciadamente, la novela que nos ocupa hoy tiene un problema importante, y ese no es otro que el tiempo que se toma para meternos en materia.

Algunos disfrutarán cosa mala con las descripciones de los keracks y su cultura, un descubrimiento paulatino, que lleva meses a los astronautas humanos y que se nos va contando de forma orgánica. Pero dura demasiado.

Por suerte, la sociedad Kerack tiene bastante carisma, pero sobretodo la maga Marlene ayudará con su curiosidad y constante preguntar a hacernos entender mejor a las gambas que viven a esas temperaturas gélidas.

Y lo mejor es que la narración va de menos a más, integrándonos poco a poco en ese extraño mundo y haciéndonos partícipes de sus problemas, que los hay e importantes. Un crescendo muy bien llevado que ayuda a olvidar el mal sabor de boca inicial y que te acaba dejando satisfecho.

No es una novela que vaya a retener en la memoria durante demasiado tiempo (hay demasiadas en ella ya) pero sí que ha supuesto un grato entretenimiento, con un buen final.

Eso sí, aviso que incluso en ese final, podéis encontraros más de tres páginas seguidas describiendo una reacción a nivel nuclear, y que a veces el lenguaje usado (por elementos de la tabla periódica, por ejemplo) puede hacerse demasiado técnico.

Para mí es un aspecto que lleva bastante bien, pero estoy seguro que tirará para atrás a más de uno.

Valoración Personal: 7.

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