viernes, 23 de agosto de 2013

Los Caballos Celestiales


Siguiendo con la colección de literatura fantástica de RBA, esa que tiene el borde plateado y que a poco que avanza se va ganando un puesto preferencial en mi estantería, me hice con la novela los Caballos Celestiales, de Guy Gavriel Kay, y eso es lo que os traigo hoy al blog.

Historia: El glorioso emperador Taizu de la Novena Dinastía gobierna sobre Kitai, el reino más rico y poderoso del mundo. Su poder se extiende gracias al empuje de sus ejércitos y a la burocracia de los mandarines, que han conseguido décadas de paz en el imperio para que fluyan a él todas las riquezas del mundo conocido. En Kuala Nor, un campo de batalla remoto en medio de las montañas, Shen Tai, hijo del difunto general Shen Gao, honra la memoria de su padre enterrando a los muertos, amigos y enemigos, de incontables batallas libradas en esa llanura. Los fantasmas de los muertos le hablan por las noches, apenados o furiosos, hasta que entierra sus huesos y acalla sus voces.

Guy Gavriel Kay (Weyburn, 1954) autor canadiense de literatura fantástica, su obra se caracteriza por su ambientación en reinos de f icción ambientados en periodos históricos reconocibles. Durante su estancia en la universidad de Oxford colaboró con Christopher Tolkien en la edición de El Silmarillion, tarea que contribuyó a aumentar sus conocimientos sobre literatura fantástica y que marcó la influencia de Tolkien en su obra. Su primera novela, El árbol del verano, fue publicada en 1984, inaugurando la trilogía de El tapiz de Fionavar. Ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el World Fantasy Award en 2008.

Trasladados a un sucedáneo del Imperio Chino de nuestro mundo, el autor nos cuenta la historia de Tai, el segundo hijo de un general importante que, a la muerte de su padre se traslada a pasar el luto en un punto remoto del país para enterrar los huesos de antiguos guerreros.

Dicha actividad acaba valiéndole la recompensa del país vecino (ya que también entierra a sus muertos), una recompensa en forma de 250 caballos sardios. Dichos caballos son valiosísimos, siendo uno sólo un auténtico tesoro, así que 250…

Desde ese momento seguiremos a Tai en su viaje por el país, un país que se ha fijado en él gracias/por culpa de su aparición con la promesa de los caballos, un presente que todo el mundo quiere acabar recibiendo.

Una novela que podría ser casi histórica, por la recreación de la corte del Imperio, su organización o su modo de vida. Pero que gracias a diversos toques fantásticos gana un poco más en interés y profundidad. Y es que la recreación del mundo es magistral.

Durante el libro asistiremos a maniobras políticas, traiciones, historias de amor, honor, familia… multitud de elementos que van aderezando una trama muy interesante y que en su mayor parte atrapa sin remedio.

Personajes: Gran parte de la gracia (además del planteamiento) de la novela está en sus personajes y cómo reaccionan a lo que les pasa. Vayamos con los principales:

Shen Tai: El protagonista del libro, al que iremos conociendo a medida que su viaje avance, es una persona que no acaba de encajar bien en la sociedad de Kitai. Un hombre con muchas habilidades pero que no encuentra su lugar en el mundo, y que empujado por el recuerdo de su padre decide usar los dos años de luto para dar descanso a los muertos y encontrar él también algo de paz.

Wei Song: Una guerrera Kanlin (de una orden de guerreros de élite, con su propia estructura y altamente respetados) que ha sido contratada para proteger a Shen Tai, ya que hay una orden de asesinato sobre él. Una mujer que no tiene miedo de decirle a la cara lo que piensa a su señor, aunque no cumpla las normas de cortesía de su sociedad.

Wen Zhou: Primer ministro del país. Un hombre que ha ascendido al poder gracias a su prima, la concubina favorita del Emperador. Se trata de alguien que intenta imponerse en un cargo en el que no acaba de sentirse cómodo, y del que intenta ser empujado por Roshan (el mayor general del país). Tiene también algunos vínculos personales con Tai, pero no los desvelaré por no chafar nada.

Corte: Tarda un poco en aparecer, pero las luchas internas de poder dentro de la corte tienen también mucha importancia en la historia de Tai, sobre todo cuando su aparición con los caballos pueden decantar los precarios equilibrios. En ella hay grandes personajes, desde la concubina del emperador (la mujer más bella de su generación, que demuestra tener algo más que un buen cuerpo) al general Roshan (un general proveniente de un pueblo salvaje, que por méritos se ha hecho un hueco en la corte imperial) pasando por el hermano de Tai (mano derecha del primer ministro).

Los trozos de corte, con sus distintos movimientos y putadillas entre ellos son buena parte de la chicha del libro. Es posible que haya algunos movimientos algo ingenuos, pero son trozos de los que se disfrutan (viendo el protocolo, intentos de desacreditar, maniobras por la espalda…)

Otros: Soy consciente que el apartado de personajes es algo corto, pero no es por culpa del libro, simplemente hay tantos y tienen todos cierto peso en la trama que no me decidía por cuales añadir y cuáles no al resumen. Basta decir que aparecen desde la hermana del protagonista, un poeta ilustre, algunos generales más, un salvaje que también tiene cierta relación con Tai… todos ellos perfectamente descritos, con motivaciones entendibles y bien diferenciados. Uno de los puntos fuertes del libro.

Opinión Personal: Los Caballos Celestiales me han supuesto una muy grata sorpresa. Y digo lo de sorpresa porque en su momento leí tres novelas del mismo autor y me parecieron muy flojas.

Pero con ésta se redime por todo lo alto, con una muy buena historia que mezcla multitud de elementos. Algo que empieza de forma pequeña, casi local, con un personaje que no tiene nada que ver con los grandes movimientos del Imperio. Pero que poco a poco, y a medida que va acercándose a la capital va dándose cuenta del papel que puede desempeñar y del lío en el que se ha visto metidos sin desearlo.

Si a eso le sumamos unas pocas tramas secundarias que se van enlazando entre ellas poco a poco. Un escenario distinto al habitual en éste tipo de novelas, algo que le hace más evocador e interesante (igual que pasara en su momento con Las Furias de Alera). Unos personajes muy buenos, algunos realmente memorables.

Y, sobre todo, un desarrollo de la trama muy bien medido, que va creciendo y creciendo a medida que se incorporan elementos, pero lo hace de una forma muy natural, dejándonos comprender las cosas cuando es necesario, dándonos algunas pistas, yéndose a otro escenario de vez en cuando para no saturar de información, y regalando al lector con momentos que sólo puedo calificar de geniales.

Los Caballos Celestiales es una gran historia, que seguro os atrapará desde la primera página. No es de esos libros recargados innecesariamente, que requieren un esfuerzo por parte del lector, éste es de los que saben meterte de lleno en el mundo sin que te des cuenta.

Por si no lo habéis notado, creo que se trata de un libro altamente recomendable, al que no le pongo más nota porque en el tramo final igual se precipita un poco (pero lo cuenta todo y acaba de forma más que satisfactoria), peca de esa ingenuidad en algunos momentos en la corte y se echa de menos un poco más de toque fantástico. Por lo demás, perfecto.

Leedlo y seréis transportados a la Novena Dinastía y al viaje que Tai deberá hacer para acabar encontrando su lugar en el mundo. De los buenos.

Valoración Personal: 9,1.                                              

PD: Que no se me olvide mencionar la genial portada, un rasgo de la colección que no me cansaré de destacar.


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