lunes, 28 de septiembre de 2015

PS4 - Transistor

Últimamente tengo la sensación de haber comprado la PS4 para jugar a indies, espero que vaya desapareciendo a medida que la proporción juegazo/indie se decante por lo primero, pero el caso es que el PSPlus y la falta de grandes juegos favorece que lo que más pasa por mis manos sean juegos pequeñitos.

Y éste es el caso de Transistor, un juego muy cuidad que os paso a comentar a continuación.
Historia: Transistor empieza con nosotros controlando a una chica que arranca un espadón del cuerpo muerto que tiene delante: cómo hemos llegado allí o quién es el muerto son cosas que veremos durante el juego.

En general estamos ante una trama cumplidora sin más una excusa para que sigamos explorando la gran ciudad desolada que nos encontramos, una ciudad que está siendo atacada por unas extrañas criaturas comandadas por ciertos humanos que parecen estar también detrás de la muerte que vemos al empezar a jugar.

Parece más rebuscado de lo que en realidad es: una trama sencilla, directa y con algún punto emotivo que no sorprende y no acaba de convencer en lo que a la construcción de la protagonista y el antagonista se refiere.
Apartado Técnico: El juego se muestra con la clásica vista isométrica, en escenarios no muy grandes pero sí muy cuidados. Es un juego bonito de ver, pero más por decisiones artísticas que técnicas.

La elección de colores, el diseño de personajes y enemigos, los escenarios… todo es muy resultón y hace que sea fácil seguir adelante, pero nada de ello nos muestra algo que no hayamos visto ya en consolas inferiores (me da que hasta una PS2 podría mover éste juego, para que me entendáis).

Lo que sí tiene un nivel altísimo es la banda sonora, una auténtica delicia que nos transporta a la peculiar ciudad donde tiene lugar el juego y nos evoca una serie de sentimientos que el resto de elementos jugables no consiguen transmitir. Muy, pero que muy buena.
Jugabilidad: El juego es un RPG de acción, un juego con un sistema de combate muy profundo que se basa en la combinación de distintas habilidades para hacer efectos de lo más variados.

En todo momento tenemos una serie de puntos a gastar en habilidades, costando más las más potentes; habilidades que se pueden equipar tanto como pasivas, como principales o como apoyo de otra habilidad. Imaginaos la cantidad de combinaciones que pueden llegar a salir poniendo apenas 10 habilidades distintas, y el juego tiene alguna que otra más. De éste modo cada jugador configura un personaje distinto según su forma de jugar.

Luego éstas habilidades consumen una especie de barra de tiempo, cargándose más lentamente las más poderosas.

Los combates tienen un gran elemento táctico, así que saber qué habilidad usar en cada momento y hacerlo de forma mesurada es la receta para no quedarnos vendidos por un tiempo de recarga excesivo en el peor momento.

Es divertido de jugar, tiene extras y new game plus para los que gusten de rejugar. Base clásica complementada con un buen sistema de habilidades y subida de nivel.
Opinión Personal: Transistor es un buen juego de rol, al que sin embargo le falta lo que más me gusta de éste tipo de obras: una historia compleja y que te enganche desde el principio hasta el final.

El resto de elementos están allí y con una calidad bastante alta. Un sistema de juego completo, profundo y con un toque original, unos gráficos bonitos y una banda sonora soberbia. Entonces, vale la pena comprarse ésta obra? Pues según.

Personalmente no la hubiera jugado si no me la hubiera dado con el PSPlus, y una vez acabado el juego no creo que hubiera pagado por él sabiendo lo que me iba a encontrar. Lo siento, pero el tema de la trama en éste tipo de juegos es muy importante para mí, y sin una como hilo central un juego de rol no me llama la atención.

Para los que disfrutéis más de la experiencia jugable que de la narrativa y ya os vaya éste sistema de combate seguro que encontraréis un producto al que echarle bastantes horas, cuidado y de bastante calidad (se le nota más trabajo que a la mayoría de indies).

En fin, un juego que ha pasado sin pena ni gloria por mi televisor y que me ha entretenido más en los menús configurando habilidades que luego cuando me ponía a los mandos.

Valoración Personal: 6,2.
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