miércoles, 16 de diciembre de 2015

Slam Dunk #1 a #6

Acabada la relectura i recolocación en las estanterías de Gantz, se supone que me tenía que poner con la de Claymore, pero cosas de la vida me ha dado por rerererepasarme Slam Dunk, el mejor manga deportivo que he tenido el gusto de leer junto a Bateadores.

No os preocupéis, que como ya hice con Gantz ésta relectura no os la traeré tomo a tomo, tengo cierto déficit de post manga pero no lo llenaré así. Mi idea es agrupar la relectura por tramas que llenen cierto volumen de tomos.

En ésta ocasión me he decidido por agrupar los seis primeros tomos, que nos cuentan el inicio de la historia, desde que Hanamichi empieza el instituto hasta poco después de terminar el primer partido del equipo de baloncesto.

La trama nos cuenta cómo el típico delincuente juvenil (grandote, pelo rojo, en una banda) decide apuntarse al equipo de baloncesto con tal de impresionar a una chica. Desde ese momento veremos cómo se van presentando al resto de jugadores del equipo (principales de momento tres y medio) y cómo el carácter extraño de Hanamichi le hace tener roces con el capitán y la estrella del equipo.

El tono del manga no es otro que el de comedia, con momentos realmente divertidos y un grupo de personajes carismáticos a más no poder, desde el entrenador que dice poco más que Hohohoho, hasta la mánager, los amigos de Hanamichi o su rivalidad con Rukawa (la estrella del equipo).

El enfoque del baloncesto es realista (dentro de que son jugadas que se pueden hacer, no porque los jugadores de instituto japoneses puedan estar en la NBA), y el partido que ocupa ésta saga es interesante y emocionante, presentando a un rival de esos que hacen interesantes un manga (los grandes se nutren de secundarios y rivales a la altura).

El sexto tomo termina con la presentación de un nuevo jugador para el equipo, pero poco más allá de un par de pinceladas de personalidad y el nombre.

El dibujo se nota que es de un autor primerizo que ha hecho de ayudante a un dibujante ochentero, en los primeros compases de la obra es un dibujo bastante retro. Pero en pocos tomos ya se nota cierta evolución, y sin ser el artista que demuestra ser en su última obra, el nivel sube poco a poco y de forma constante.

En general tenemos un arranque que engancha para una obra imprescindible.
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