jueves, 16 de junio de 2016

No Game, No Life

Poquito a poquito voy viendo más anime, una afición que ocupaba muchas horas de mi tiempo libre antes y que ahora parece que voy recuperando (en pequeñas dosis). Si la serie a ver es cortita (12 capítulos) y de fácil acceso (está en Netflix) como que apetece más.

Estudio:  Madhouse
Nº Capítulos: 12
Novela Ligera Original de: Yuu Kamiya

Historia: Un par de hermanos son conocidos como jugadores profesionales, un solo alter en internet que les identifica como un jugador legendario que nunca pierde una partida y que es experto en cualquier juego.

Estos dos, que además de tener problemas sociales (incapaces de salir de la habitación) dependen el uno hasta el punto de tener ataques de pánico cuando están separados, reciben un buen día una misteriosa invitación para jugar. Tras ganar una ardua partida, son transportados a una especie de mundo alternativo, por el Dios del mismo, donde todo se dirime mediante juegos.

Allí irán haciéndose con las leyes que rigen el mundo, convirtiéndose enseguida en una fuerza a tener en cuenta que puede desestabilizar el equilibrio de poder entre todas las razas.

Juego tras juego veremos cómo funciona el mundo y nos irán presentando a más y más personajes, pero siempre con la pareja protagonista en primer plano.

Un punto de partida interesante y con situaciones muy chulas, pero que pierde por no tener un final cerrado (seguro que habrá segunda parte) y por tener algunas resoluciones de los juegos demasiado Deus Ex Maquina.

Apartado técnico: Cada vez que me pongo a ver un anime moderno me pasa lo mismo: me parece que visualmente está bastante por delante de lo que veía yo en su momento. En ésta ocasión tenemos un apartado artístico bastante destacable (muy colorido, con personajes carismáticos y efectos en pantalla mucho más que resultones. No en vano estamos ante una producción del conocido estudio Madhouse.

Y ya se sabe: producción de estudio conocido y de corta duración acostumbra a dar un resultado visual destacable.

En lo sonoro contamos con una banda sonora cumplidora, sin más. Con un opening y un ending que no merecen ser destacados.

Personajes: No son demasiados los personajes con un papel relevante durante la serie, al menos no lo son si quiero manteneros libres de spoilers. Los principales son los siguientes:

Sora: El hermano mayor de la pareja de gamers, tiene 18 años y un gran poder de observación, además de una personalidad un tanto ruin y cierta obsesión con su virginidad. No le hace ascos a hacer trampas mientras juega.

Shiro: Hermana pequeña de la pareja de gamers, una experta en todo lo que tenga que ver con cálculo de probabilidades. Tiene una gran dependencia hacia su hermano, sin el que no puede ni tan solo respirar. Un personaje interesante pero que depende demasiado de su otra mitad.

Stephanie Dolla: Nieta del anterior rey del reino de los humanos, intenta hacerse con la corona mediante los juegos, por desgracia se le dan rematadamente mal. Un personaje totalmente fanservice.

Tet: Aparentemente es el único Dios que queda dentro de éste mundo, un ser que parece aburrirse y que ha ido a por los dos hermanos para ver si le acaban por suponer un reto. Un personaje juguetón y que aparece poco.

Otros: Como ya he dicho hay unos cuantos personajes más, no en vano es un mundo con un buen puñado de razas distintas a las que la pareja protagonista intentará vencer. Pero siendo sinceros no ha habido nadie que me haya parecido demasiado carismático, supongo que no tienen espacio para desarrollarse dentro una serie tan corta.

Opinión Personal: No Game no Life tiene un inicio interesante, de esos que a un freak como yo le llaman la atención: un mundo virtual donde se resuelve todo a base de juegos? Póngame dos.

El apartado técnico está bastante bien, el tono de la obra tampoco está nada mal, entre el humor más eichi y momentos serios donde se están jugando cosas bastante chungas. Así que por aquí tampoco tengo ninguna queja.

El problema con éste anime lo tengo en su desarrollo, con juegos que a priori pueden parecer interesantes pero que se pierden en absurdeces o en resoluciones totalmente pilladas por los pelos, para nada inteligentes (en su mayoría). Y eso, en una obra que basa gran parte de su atractivo en los juegos es un problema muy gordo.

Es una lástima, porque si se cambiaran los juegos y resoluciones absurdos por cosas del estilo de Hunter x Hunter (imaginación y lógica, aunque sea retorcida) tendríamos como resultado una obra notable.

Tal y como se nos presenta queda como un entretenimiento intrascendente que tiende a olvidarse a la que pasan unas pocas semanas desde que lo has visto, algo que no deja poso y que encima queda inconcluso. Es posible que mi opinión cambie un poco si la segunda temporada va completando los huecos de ésta primera, pero tal y como se presenta el producto en éstos momentos mi valoración no puede ser otra.

Valoración personal: 6.

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