sábado, 24 de junio de 2017

Hace un Año CXXXV... Buscando a Dory

Que en Pixar las películas se cocinan a fuego lento se convierte en algo evidente cuando uno se da cuenta de que han tardado trece años en sacar la secuela de la excelente buscando a Nemo.

Habrá quien cuestione la necesidad de sacar una secuela tanto tiempo después, y habrá también quien diga que la absorción por parte de Disney ha hecho que tengan que amortizar el estudio de animación. A ninguno de los dos le faltará parte de razón, pero la película está lo suficientemente bien como para olvidar todo esto?

Buscando a Dory empieza un tiempo indeterminado después de la primera película, con los tres protagonistas haciendo vida como una familia un tanto peculiar. Es un buen escenario y parecen estar todos razonablemente cómodos… hasta que Dory recuerda a sus padres y quiere emprender un viaje para encontrarles, viaje en el que la acompañarán tanto Nemo como su padre Marvin.

Con éste punto de partida tenemos una comedia de aventuras con más comedia que la entrega anterior, una película un poquito más pasada de vueltas que llevará a los personajes por varios escenarios hasta llegar al punto donde le llevan los recuerdos a la buena de Dory.

Es una película con muy buen ritmo, que se pasa en un suspiro; una película que, si bien, utiliza recursos mucho más manidos que la original, no por ello deja de hacerlo con gusto y buen humor. Y precisamente en eso es en lo que destaca la película: en tener un sentido del humor mucho más afinado.

Puede que en ocasiones tome el camino fácil, pero incluso así nos queda un producto muy disfrutable, con ciertos momentos emotivos y que no desmerece para nada a Buscando a Nemo (y eso es decir mucho).

Visualmente es evidente que no hay nada que reprochar, un auténtico derroche de técnica, colorido y buena animación, derroche acompañado por la buena banda sonora del siempre cumplidor Thomas Newman.

Quizás en el tramo final la película cruza la raya y se pasa demasiado a la comedia, pero entre que los nuevos personajes gustan, que Dory sigue siendo un amor y que no te das cuenta y ya has llegado al final, acaba por quedarnos una película 100% recomendable y disfrutable tanto por los fans de la animación como por los de las películas en general. Y también por grandes y pequeños (algo en lo que antes no me fijaba y que ahora me parece evidente).

En fin, un producto excelente que vale mucho la pena ver y que demuestra que Pixar sigue teniendo un buen hacer tremendo, le echen lo que le echen.

Valoración Personal: 9 (misma nota que a la anterior, lo que pierde en profundidad lo gana en ritmo y humor).

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