sábado, 21 de abril de 2018

Hace un Año CLXXVIII... John Wick: Pacto de sangre

Hay películas (o productos) que aparecen en el mercado sin apenas hacer ruido, pero gracias a que tienen algo que las hace distintas acaban por destacar entre el resto. Éste fue el caso de John Wick, una película que nos llegó de la mano de Netflix y que contaba con un Keanu Reeves de protagonista en modo destrucción total para vengar la muerte de su perro.

Era una película de acción sin concesiones, brutal (en cuanto a brutalidad) en las escenas de acción y muy bien coreografiada. Tenía además una serie de toques de ambientación que la hacían original, como esas monedas de oro para asesinos, o el hotel donde no se podía derramar sangre.

Como no podía ser de otro modo, cuando una cosa funciona acaba saliendo la segunda parte, y ésta es la que os traigo hoy. John Wick Pacto de Sangre (o Chapter 2, que hay ya confirmado un tercero) nos da más de lo mismo, que es precisamente lo que le pedíamos.

Arranca con Wick en modo berseker porque le han robado el coche (hacen mofa al respecto), una excusa para arrancar con acción. Pero enseguida veremos que la cosa va por otros derroteros: deberá pagar una deuda de sangre, volviendo a asesinar.

Más escenarios, más persecuciones, más medios. Y todo para acabar dando una película similar, que basa su efectismo visual en la calidad de las coreografías y en la sensación de que podrían ser “reales”, golpes secos, tiros a la cabeza... contundencia y efectividad.

Se da también más bola a la misteriosa sociedad de asesinos (de la que se siguen dando cosas por supuestas), un punto de ambientación que le sienta estupendamente.

Quizás el guion intenta ser algo más trabajado, sin acabar de conseguirlo. Pero eso no es lo importante, lo importante es que Keanu Reeves funciona estupendamente como asesino despiadado capaz de arrasar con lo que se le ponga por delante y que toda la película se te pasa en un suspiro. Tenemos franquicia!

Es cierto que podría haber sido más ambiciosa, que da giros argumentales absurdos o que a veces el más no implica mejor. Pero oye, es tan gratificante quedarte viendo sus escenas de acción que uno no puede sino aplaudir con las orejas y disfrutar de éste cine que se siente noventero.

Placer culpable? Sí. Pero a veces son los que más se disfrutan.

Valoración Personal: 8,0.

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