jueves, 21 de junio de 2012

House T8


Y llegó el final, y no porque las audiencias no acompañaran, sino por propia decisión, como deben hacerse las cosas.

Y es que, House, pese a seguir siendo una de las series más entretenidas de la televisión, estaba claramente saturada, y era muy difícil seguir haciendo cosas mínimamente originales con todos esos años a sus espaldas.
El punto de partida fue muy bueno, con un House en prisión por lo que hizo en el final de la temporada anterior, un House que de nuevo tocó fondo, en ésta ocasión por culpa de sus sentimientos y su incapacidad para aceptar lo que le pasa.

Ahora, mucho más controlado, con una condicional pillada por los pelos, volverá al hospital a hacer lo que mejor se le da: salvar vidas y molestar a sus subalternos.

El desarrollo de la temporada es el habitual, con sus casos relacionados de forma tangencial con la vida de alguno de los protagonistas; y la trama de fondo (de House) tiene suficiente chicha entre el tema cárcel y el tema matrimonio falso como para aguantar bien.

Las nuevas incorporaciones lo hacen bien, y a los antiguos ya los conocemos todos.

Así pues, ésta temporada podría ser perfectamente la quinta, en lugar de la octava.
Qué tiene de especial la temporada? El final. O que es un final, más bien.

Un final que engloba los últimos ¾ capítulos (ahora de memoria no lo recuerdo bien) y que tiene unos últimos minutos estupendos.

Vale que puede que el último capítulo no fuera todo lo espectacular que podría ser, pero fue una buena despedida, así como un paso adelante para un personaje que lleva toda la vida pensando únicamente en sí mismo.

Me ha gustado, y como serie me parece de lo más entretenido que se puede ver hoy por hoy. Tanto, que un día u otro le daré un re visionado a la serie completa, se lo merece.

Larga vida a House!

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